Infección por hepatitis A

11 julio 2024

 

 

AUTORES

  1. Lucía Quintilla Campodarve. Graduada en Enfermería. Enfermera en el Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza.
  2. Inés Peralta Nicolás. Graduada en Enfermería. Enfermera en el Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza.
  3. Diego Klaas Fábregas. Graduado en Enfermería. Enfermero en el Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza.
  4. Paula Sánchez Acereda. Graduada en Enfermería. Enfermera en el Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza.
  5. Miguel Alcalá Galve. Graduado en Enfermería. Enfermero en el Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza.
  6. Laura Pilar López López. Graduada en Enfermería. Enfermera en el Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza.

 

RESUMEN

La hepatitis A es una infección en la que el hígado se ve comprometido por el virus de la hepatitis A. No suele ser una enfermedad mortal, pero sí un problema a nivel mundial, afectando a 10 millones de personas anuales. Al no existir tratamiento específico, va a ser necesario tomar una serie de estrategias preventivas con el fin de evitar o reducir el contagio.

PALABRAS CLAVE

Hepatitis, hígado, infección, prevención.

ABSTRACT

Hepatitis A is an infection in which the liver is compromised by the hepatitis A virus. It is not usually a fatal disease, but it is a worldwide problem, affecting 10 million people annually. Since there is no specific treatment, it will be necessary to take a series of preventive strategies in order to avoid or reduce contagion.

KEY WORDS

Hepatitis, liver, infection, prevention.

DESARROLLO DEL TEMA

La hepatitis A es un tipo de hepatitis, en el que se produce una inflamación del hígado afectando al funcionamiento del mismo. Se produce una infección aguda por el virus de la hepatitis A (VHA), es decir, no causa hepatopatía crónica, pero sí síntomas debilitantes e, incluso, una insuficiencia hepática, que puede ser mortal1,2.

Es la forma más común de hepatitis viral aguda, y a pesar de que afecta aproximadamente a 10 millones de personas al año, su estudio se ha visto eclipsado en las últimas décadas en gran medida por el interés en la hepatitis B y la hepatitis C. Según la OMS, en 2016, alrededor de 7000 personas murieron por una infección por hepatitis A1-3.

La infección es más frecuente en países donde el ingreso es bajo o mediano debido a que las condiciones de saneamiento y las prácticas de higiene son deficientes. Es decir, en zonas altamente endémicas, la prevalencia del anticuerpo contra la hepatitis A es casi universal a los 5 años de edad. Sin embargo, en países industrializados la prevalencia es menor al 5%1,3.

Posterior a la ingesta, el virus sobrevive al ácido gástrico, llegando al hígado y siendo captado por los hepatocitos. Una vez allí, las partículas virales se replican y se secretan a través del conducto biliar regresando al intestino delgado, con la posterior excreción de las heces. Debido a dicha secreción, los títulos virales son dos veces más altos en heces que en suero, por lo que la propagación parenteral no suele ser una vía de transmisión. El virus se detecta en heces durante la incubación alcanzando su punto máximo 2 semanas antes del inicio de los síntomas. Por lo tanto, el periodo más alto de infectividad es anterior a la aparición de la sintomatología3.

Dicho esto, la vía de transmisión es principalmente por vía fecal-oral: cuando una persona ingiere agua o alimentos contaminados por heces de una persona infectada, o por el consumo de alimentos elaborados por alguien que tiene el virus y no se ha lavado las manos tras ir al baño1,2.

Aunque también existen otra serie de factores de riesgo que hacen que la capacidad de infección sea mayor:

  • Viajar a países de alta endemicidad sin inmunización previa.
  • Tener relaciones sexuales con una persona con infección por VHA.
  • Sexo entre hombres.
  • Uso de drogas ilegales.
  • Se considera, además, que los establecimientos que manejen y/o sirvan alimentos, guarderías para niños, instituciones de salud, escuelas y trabajadores expuestos a drenajes, deben poner especial cuidado en los hábitos higiénicos1-4.

 

La sintomatología es variable e inespecífica. El curso clínico está formado por:

  • Fase prodrómica: dura entre 1 día y 2 semanas, durante la cual el síntoma más común es la pérdida del apetito, acompañado de fatiga y debilidad.
  • Antes de la fase de la ictericia, dos tercios de los pacientes indican fiebre baja y síntomas similares a la gripe. La diarrea ocurre en menos del 25% de los casos. La coluria (orina de color amarillo oscuro) y la acolia (heces de color grisáceo) pueden presentarse de 1 a 5 días antes de la ictericia.
  • Fase ictérica: coincide con el pico de ALT en suero. Su duración tiene un promedio de 2 a 3 semanas.
  • Fase de convalecencia: los síntomas se resuelven, pero la fatiga puede persistir hasta los 6 meses3,4.

 

La complicación más temida es la hepatitis fulminante, caracterizada por una rápida progresión a insuficiencia hepática asociando encefalopatía. Suele ser más común personas mayores de 50 años con alguna patología del hígado. En cambio, los niños suelen ser asintomáticos2-4.

En ocasiones, la hepatitis A puede recidivar, es decir, una persona que se ha recuperado puede volver a caer enferma, aunque, ésta se acaba recuperando1.

La hepatitis A no puede ser clínica o epidemiológicamente diferenciada de otras hepatitis virales. Para su diagnóstico, será necesario:

  • Anamnesis incluyendo preguntas sobre la sintomatología.
  • Examen físico.
  • Realizar un análisis de sangre para detectar anticuerpos IgM dirigidos contra el VHA e IgG para la fase crónica, las cuales confieren protección de por vida contra la enfermedad.
  • Otra prueba utilizada es la reacción en cadena de la polimerasa con retrotranscripción (RT-PCR) para detectar el ARN del virus de la hepatitis A, aunque normalmente se realiza solo en laboratorios especializados1,2,4.

 

No existe un tratamiento específico para la hepatitis A. El tratamiento tiene como objetivo mantener el bienestar y asegurar una nutrición e hidratación adecuada. El tratamiento farmacológico irá dirigido para el alivio de los síntomas1-3.

Se debe evitar el consumo de alcohol y medicamentos que puedan comprometer a la función del hígado, como el paracetamol1-3.

Generalmente, la hospitalización es innecesaria. Desde un 11% hasta un 22% de los pacientes con hepatitis A aguda la requieren, con una duración media de estancia de 4,6 días3.

La incidencia de infección por hepatitis A ha disminuido en más del 90% desde 1995 y se atribuye en parte al uso extendido de la vacuna contra el VHA. Se recomienda la vacunación contra la hepatitis A para aquellas personas que tienen un mayor riesgo de infección por VHC y para cualquier persona que desee obtener inmunidad, como las que viajan a regiones endémicas. La vacuna contra el VHA también se debe ofrecer a los pacientes con hepatitis crónica B o C. También existe una vacuna combinada contra la hepatitis A y B, llamada TWINRIX, la cual está aprobada en personas mayores de 18 años3.

Otra medida de prevención será mantener una buena higiene, especialmente lavarse las manos después de ir al baño, además de un abastecimiento adecuado de agua potable salubre y la correcta eliminación de las aguas residuales1,2.

La Secretaría de Salud incluye en el Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica a las hepatitis virales, considerándose como casos que requieren notificación inmediata para el diagnóstico oportuno y la prevención de brotes y epidemias de la misma4.

Las estrategias mundiales del sector de la salud contra el VIH, hepatitis víricas e infecciones de transmisión sexual orientan al sector de la salud en la aplicación de medidas estratégicas para lograr el fin de estas enfermedades de aquí a 20301.

Las estrategias serían ampliar la prevención, realización de pruebas y tratamiento de la hepatitis vírica intentando llegar a todas las poblaciones y comunidades más afectadas y en situación de riesgo, así como abordar las brechas y desigualdades1.

 

CONCLUSIONES

A pesar de que la incidencia de infección por el virus de la hepatitis A se haya visto reducida desde 1995 gracias a la administración de las vacunas, esta enfermedad continúa siendo un problema de salud pública a nivel mundial, especialmente en aquellos países en vías de desarrollo. Para ello, se deben tomar estrategias que eliminen las desigualdades con el fin de llegar a todas las comunidades y, así, poder erradicar enfermedades como es la hepatitis A dentro de los próximos años.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Organización Mundial de la Salud [sitio web]. Hepatitis A. 20 de julio de 2023 [acceso 23 de marzo de 2024]. Disponible en: https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/hepatitis-a#:~:text=La%20hepatitis%20A%20es%20una,adquieren%20inmunidad%20de%20por%20vida
  2. Medlineplus [sitio web]. National Library of Medicine. Hepatitis A. Disponible en: https://medlineplus.gov/spanish/hepatitisa.html
  3. Herrera Corrales Jorge Andrés, Badilla García Jenny. Hepatitis A. Med. leg. Costa Rica [Internet]. 2019 Dec [cited 2024 Mar 20]; 36 (2): 101-107. Disponible en: https://www.scielo.sa.cr/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1409-00152019000200101
  4. García, R; Carrada, G; Martínez, CM. Hepatitis viral tipo A. Salud en Tabasco. Febrero 2001; 7 (1). Disponible en: https://www.redalyc.org/pdf/487/48770107.pdf

 

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