- Sara Esteban Muñoz. Enfermera, Aragón, España.
- Mario Rodríguez Vara. Enfermero, Aragón, España.
- Fátima Gonzalo Hernández. Enfermera, Aragón, España.
- Natalia Lázaro Martínez. Enfermera, Aragón, España.
- Sandra Lázaro Martínez. Enfermera, Aragón, España.
RESUMEN
Introducción: La obesidad constituye un problema de salud pública de magnitud creciente, asociado a múltiples enfermedades crónicas y al deterioro de la calidad de vida. Su abordaje desde Atención Primaria de Salud resulta fundamental, donde el personal de enfermería desempeña un papel clave en la promoción de estilos de vida saludables.
Objetivo: Analizar el rol del profesional de enfermería en la atención primaria frente a la obesidad, promoviendo hábitos saludables como estrategia de prevención.
Metodología: Se llevó a cabo una revisión bibliográfica en bases de datos como PubMed y SciELO, además de páginas web institucionales. Se incluyeron artículos publicados entre 2013 y 2025, en español o inglés, relacionados con la obesidad y el abordaje desde APS. Se excluyeron estudios no pertinentes o con muestras no representativas.
Conclusiones: El personal de enfermería desempeña un rol fundamental en la prevención y tratamiento de la obesidad desde Atención Primaria, mediante intervenciones educativas, motivacionales y terapéuticas. Es necesario reforzar su formación específica e incorporar protocolos basados en evidencia para lograr un abordaje eficaz y sostenible que contribuya a la reducción de la carga global de esta enfermedad.
PALABRAS CLAVE
Obesidad, enfermería, atención primaria, nutrición y ejercicio físico.
ABSTRACT
Introduction: Obesity is a growing public health problem, associated with multiple chronic diseases and a decline in quality of life. Addressing it through Primary Health Care (PHC) is essential, where nursing professionals play a key role in promoting healthy lifestyles.
Objective: To analyze the role of nursing professionals in primary care in addressing obesity, by promoting healthy habits as a preventive strategy.
Methodology: A literature review was conducted using databases such as PubMed and SciELO, as well as institutional websites. Articles published between 2013 and 2025, in Spanish or English, related to obesity and its management in PHC were included. Studies deemed irrelevant or with non-representative samples were excluded.
Conclusions: Nursing staff play a fundamental role in the prevention and management of obesity in PHC through educational, motivational, and therapeutic interventions. It is necessary to strengthen their specific training and incorporate evidence-based protocols to achieve an effective and sustainable approach that contributes to reducing the global burden of this disease.
KEY WORDS
Obesity, nursing, primary care, nutrition, physical exercise.
INTRODUCCIÓN
Los datos mas recientes evidencian un aumento alarmante del sobrepeso y la obesidad a nivel mundial. Actualmente, se estima que alrededor de 2.000 millones de personas presentan sobrepeso, lo que representa aproximadamente el 30% de la población global. Desde 1980, la prevalencia de la obesidad se ha duplicado en más de 70 países, y las proyecciones futuras no son alentadoras respecto a la posibilidad de revertir esta epidemia1. En el año 2022, unos 2.500 millones de adultos (43% de la población mayor de 18 años) tenían sobrepeso (IMC ≥ 25), de los cuales 890 millones (16%) padecían obesidad (IMC ≥ 30)2.
En España, según datos del año 2020, el 55,8 % de la población presentaba exceso de peso, siendo un 37,1 % con sobrepeso y un 18,7 % con obesidad. En la población infantil, las cifras también resultan preocupantes: un 33,7 % presentaba exceso de peso³.
Las estadísticas globales reflejan que más de 2.000 millones de personas tienen un IMC igual o superior a 25 kg/m², englobando así tanto a quienes tienen sobrepeso como a quienes presentan obesidad. No obstante, la situación es más compleja, ya que la mayoría corresponde al grupo con sobrepeso (IMC 25–29,9). Se estima que aproximadamente el 60 % de la carga global de enfermedad y mortalidad atribuible al exceso de peso ocurre en personas con un IMC mayor de 30, lo cual representa cerca del 10 % de la población mundial¹.
La obesidad es un problema de salud pública tanto en los países desarrollados como en los países en desarrollo, y constituye un importante factor de riesgo para la aparición de enfermedades crónicas no transmisibles. Dadas estas proyecciones de prevalencia de la obesidad, la Atención Primaria desempeña un papel esencial en el manejo de la atención en personas con obesidad o sobrepeso. Por lo tanto, las acciones orientadas para la promoción de la salud, la prevención y el control de enfermedades asociadas a la obesidad deben de integrarse de forma rutinaria en la práctica clínica. Las intervenciones se centrarán en las dificultades relacionadas con la gestión de esta enfermedad crónica y garantizar que los usuarios que sufren de obesidad, así como aquellos en riesgo de desarrollarla, reciban el apoyo necesario4.
OBJETIVOS
OBJETIVO GENERAL:
- Analizar el rol del profesional en la atención primaria frente a la obesidad promoviendo hábitos saludables como estrategia de prevención.
OBJETIVOS ESPECÍFICOS:
- Identificar intervenciones educativas aplicadas por enfermería.
- Evaluar la efectividad de dichas intervenciones, valorando el impacto en la salud del paciente.
METODOLOGÍA
Se realizó una revisión bibliográfica, en la que se han usado bases de datos como PubMed o Scielo, además de páginas web relacionadas con el tema; los criterios de selección han sido los siguientes.
Criterios de inclusión:
· Estudios publicados entre 2013 y 2025.
· Artículos y estudios en español o en inglés.
· Artículos y estudios que abordan la obesidad o sobrepeso.
Criterios de exclusión:
· Estudios con muestras no representativas.
· Estudios que no tengan relación con la obesidad o el sobrepeso.
Las palabras clave utilizadas para la búsqueda de literatura científica fueron las siguientes: obesidad, enfermería, atención primaria, nutrición y ejercicio físico.
RESULTADOS
En la 75.ª Asamblea Mundial de la Salud, celebrada en 2022, la Organización Mundial de la Salud (OMS) presentó el Plan de Aceleración para Detener la Obesidad, el cual subraya la importancia de integrar el manejo de la obesidad en la atención primaria. Este enfoque posiciona la educación y el seguimiento desde la atención primaria como elementos esenciales para prevenir y tratar esta condición.
En este contexto, el personal de enfermería desempeña un papel fundamental como parte de los equipos multidisciplinarios. Las enfermeras tienen competencias clave en el manejo integral de enfermedades crónicas, brindando atención individualizada y con una visión holística del paciente.
Desde la disciplina de enfermería, las intervenciones se centran en la educación sanitaria y la implementación de intervenciones terapéuticas, adaptadas a las necesidades de cada persona. Entre las fortalezas del personal de enfermería en el abordaje de la obesidad se destacan: La evaluación dietética y el estado nutricional, las mediciones antropométricas, establecer objetivos realistas, educación en nutrición y actividad física, seguimiento del progreso etc.
Estas competencias permiten a las enfermeras desempeñar un rol activo y eficaz en la prevención y tratamiento de la obesidad, facilitando cambios sostenibles en los hábitos de vida de la población y contribuyendo al fortalecimiento del sistema de atención primaria5.
El consenso actual sobre el tratamiento de la obesidad se ha centrado, principalmente, en dos niveles de intervención. En el plano individual, las estrategias más utilizadas incluyen la reducción de la ingesta calórica, la promoción de una alimentación saludable y el incremento de la actividad física. En el plano poblacional, se han desarrollado políticas y campañas orientadas a fomentar hábitos de vida saludables, así como a promover la producción de alimentos más sanos por parte de la industria alimentaria.
En este marco, la Atención Primaria, como primer punto de contacto en el asesoramiento sobre el control del peso, desempeña un papel esencial6.
En el abordaje de la obesidad, los principales objetivos terapéuticos incluyen la reducción del riesgo metabólico, la prevención o tratamiento de las complicaciones asociadas, la lucha contra la estigmatización y la discriminación, la restauración del bienestar, así como la mejora de la imagen corporal, la autoestima, la calidad de vida y la esperanza de vida. Aunque en algunos casos concretos se requiere una pérdida de peso mínima para obtener beneficios clínicos, la pérdida de peso corporal no debe considerarse como la única ni la principal prioridad.
Tradicionalmente, las estrategias de salud pública han puesto un fuerte énfasis en la nutrición y la actividad física como pilares fundamentales en el manejo de la obesidad. Sin embargo, se ha establecido que deben contemplarse también otros factores modificables, como el número de horas de sueño, los horarios de las comidas y el estrés, que influyen directamente en el desarrollo y mantenimiento de esta enfermedad.
Diversas intervenciones nutricionales han demostrado ser eficaces en el tratamiento de la obesidad y sus comorbilidades. Entre ellas, la restricción calórica ha mostrado ser útil, aunque presenta una baja adherencia a largo plazo. La elección del patrón alimentario más adecuado debe realizarse de forma consensuada entre el paciente y el profesional, teniendo en cuenta las preferencias, el estilo de vida y las necesidades individuales.
En este sentido, los patrones alimentarios saludables, la calidad nutricional de los alimentos y la alimentación consciente (mindful eating) son estrategias que han demostrado ser efectivas y sostenibles a largo plazo para promover la pérdida de peso y mejorar la salud general. Además, cada vez se otorga mayor relevancia al ritmo circadiano del consumo de alimentos, como un factor a considerar en la terapia médica nutricional.
En paralelo, el ejercicio físico, tanto aeróbico como de fuerza, desempeña un papel crucial en el tratamiento de la obesidad. Contribuye significativamente a la mejora de la capacidad cardiorrespiratoria, la movilidad, la fuerza y masa muscular, así como al mantenimiento de la masa libre de grasa tras la pérdida de peso. Su prescripción debe ser individualizada, adaptada a las capacidades, preferencias y estado funcional del paciente. La realización de actividad física entre 30 minutos y 2 horas, de 3 a 5 días a la semana, con una intensidad moderada a vigorosa, ha demostrado ser eficaz para lograr una pérdida moderada de peso y grasa corporal (visceral, hepática y cardíaca), así como para mantener los logros alcanzados tras una intervención inicial.
El tratamiento psicológico es otro componente esencial en los programas de cambio de estilo de vida en el contexto de una enfermedad crónica como la obesidad. Las estrategias más utilizadas incluyen la resolución de problemas, que ayuda a identificar y superar barreras conductuales, y el control de estímulos, que busca modificar el entorno para facilitar la adquisición de hábitos saludables. Asimismo, la incorporación de enfoques como la entrevista motivacional integrada y la terapia cognitivo-conductual puede generar mejoras modestas pero sostenibles en la actividad física, la composición corporal y la autoeficacia del paciente7.
A pesar de todo existen ciertas limitaciones ya que carecemos de una formación específica en este ámbito de los profesionales además de un uso limitado de los protocolos y guías de práctica clínica existentes; ya que un 40,3% de los profesionales reconoce desconocerlos o no utilizarlos nunca, este dato es relevante ya que tales recursos podrían constituir un recurso clave para el abordaje de la obesidad.
CONCLUSIÓN
La obesidad representa uno de los principales desafíos de salud pública a nivel mundial, no solo por su creciente prevalencia, sino por su estrecha asociación con múltiples enfermedades crónicas y su impacto en la calidad de vida. La integración del manejo de la obesidad en la Atención Primaria constituye una estrategia esencial para su prevención y tratamiento, en la cual el personal de enfermería ocupa un lugar central. La formación, competencias y cercanía de las enfermeras con la comunidad les permiten desarrollar intervenciones educativas, terapéuticas y de seguimiento eficaces, adaptadas a las necesidades individuales de cada paciente.
El abordaje de la obesidad debe ir más allá de la pérdida de peso como objetivo prioritario, incorporando una perspectiva integral que contemple factores como el bienestar emocional, la reducción del riesgo metabólico, la mejora de la autoestima y la calidad de vida. Para ello, es necesario un enfoque multidimensional que combine intervenciones nutricionales, actividad física, tratamiento psicológico y el fortalecimiento de la motivación del paciente. Sin embargo, persisten barreras importantes como la escasa formación específica de los profesionales y el limitado uso de guías clínicas basadas en evidencia, lo que subraya la necesidad urgente de actualizar la capacitación del personal sanitario y fomentar la implementación sistemática de protocolos de actuación.
Fortalecer el rol de la enfermería en el abordaje de la obesidad y consolidar su integración en equipos multidisciplinares puede contribuir significativamente a la eficacia de las intervenciones desde Atención Primaria, promoviendo cambios sostenibles en los estilos de vida de la población y reduciendo la carga global de esta enfermedad.
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