AUTORES
- Marta Ruiz Díaz. Hospital Comarcal De Vinaroz. Castellón.
- Daniel Clemente Villanueva. Hospital Royo Villanova. Zaragoza.
- Alba Vicente Ciudad. Centro De Salud Tauste. Zaragoza.
- Laura Andía García. Quirón Zaragoza.
- Cayetana Asín Hernández. HUMS. Zaragoza.
- Analía Rueda Pérez. Cs Tauste. Zaragoza.
RESUMEN
El manejo de la hemofilia en el contexto quirúrgico representa un desafío significativo debido a la tendencia a sangrados prolongados. Este estudio de caso examina la intervención de enfermería en un paciente hemofílico sometido a cirugía. Se enfatiza la importancia de la preparación preoperatoria, incluyendo la administración de factores de coagulación y la monitorización continua.
PALABRAS CLAVE
Hemofilia, enfermería, manejo quirúrgico, factores de coagulación, prevención de hemorragias.
ABSTRACT
The management of hemophilia in the surgical setting represents a significant challenge due to the tendency for prolonged bleeding. This case study examines nursing intervention in a hemophiliac patient undergoing surgery. The importance of preoperative preparation, including the administration of coagulation factors and continuous monitoring, is emphasized.
KEY WORDS
Hemophilia, nursing, surgical management, coagulation factors, bleeding prevention.
PRESENTACIÓN DEL CASO CLÍNICO
Para este caso, se ha tomado a un paciente, un hombre de 34 años con diagnóstico de hemofilia A severa, fue programado para una cirugía de reemplazo articular debido a la artritis hemofílica avanzada en la rodilla izquierda. La intervención de enfermería comenzó en la fase preoperatoria con una evaluación detallada del historial médico del paciente y de su régimen de tratamiento actual, que incluía la administración regular de factor VIII recombinante.
Antes de la cirugía, se administró una dosis de carga de 50 unidades/kg de factor VIII para elevar los niveles plasmáticos al rango deseado y minimizar el riesgo de hemorragias durante el procedimiento. Se monitoreó cuidadosamente el nivel de factor VIII cada dos horas y se ajustaron las dosis según fuera necesario para mantener los niveles terapéuticos.
Durante la cirugía, el equipo de enfermería estuvo en constante comunicación con los cirujanos y anestesiólogos para asegurar el manejo adecuado del riesgo hemorrágico. Se utilizaron técnicas de ahorro sanguíneo y se prepararon unidades adicionales de factor VIII y crioprecipitado en caso de una emergencia.
Posteriormente, en la fase posoperatoria, se continuó con la administración de factor VIII cada 8 horas durante las primeras 24 horas y luego se ajustó según la respuesta del paciente y los niveles de factor. La evaluación de enfermería incluyó la monitorización de signos vitales, la inspección de la herida para detectar signos de sangrado, y el manejo del dolor mediante analgésicos prescritos, ajustando las dosis para evitar exacerbar el riesgo de hemorragia.
La rehabilitación comenzó precozmente bajo la supervisión de un fisioterapeuta y con el apoyo continuo del equipo de enfermería para prevenir complicaciones como hematomas o sangrados en el sitio quirúrgico. El paciente fue dado de alta después de confirmar que los niveles de factor VIII eran estables y que no había signos de sangrado activo, con un plan de seguimiento en la clínica de hemofilia del hospital.
DISCUSIÓN
La hemofilia, una enfermedad hereditaria que impide la correcta coagulación de la sangre, plantea serios desafíos en el ámbito quirúrgico. El riesgo elevado de sangrado requiere una planificación meticulosa y una colaboración interdisciplinaria para garantizar resultados exitosos, especialmente en procedimientos invasivos como las cirugías de reemplazo articular¹. Este estudio de caso sobre la intervención de enfermería en el manejo de un paciente con hemofilia A severa en un contexto quirúrgico resalta varias estrategias clave adoptadas para manejar estos retos.
La atención médica y enfermería en casos de hemofilia, especialmente en contextos quirúrgicos como el presentado en el estudio de caso de un paciente pediátrico de 11 años, requiere una meticulosa planificación y ejecución de tratamientos personalizados. Este caso pone en relieve la importancia del Proceso de Atención Enfermería, aplicando modelos como el de Virginia Henderson, para asegurar un manejo eficiente de la hemofilia tipo A. Dicha gestión es crucial, dado que la hemofilia A es un trastorno hemorrágico común entre los varones jóvenes, con una prevalencia de aproximadamente 1 en 5.000. Esto subraya la necesidad de intervenciones específicas para controlar el factor VIII, cuya deficiencia puede resultar en complicaciones severas como hemartrosis y artropatía hemofílica crónica¹.
El manejo de la hemofilia en el ámbito quirúrgico incluye la administración profiláctica de factor VIII, destacando la relevancia de la terapia profiláctica mencionada en la segunda parte de la información proporcionada. Esta práctica, que busca prevenir episodios hemorrágicos y especialmente hemartrosis, es fundamental para evitar la degeneración articular a largo plazo, una morbilidad común en pacientes con hemofilia severa. El estudio de caso demuestra cómo la dosificación adecuada y oportuna del factor coagulante, adaptada a las necesidades individuales del paciente pediátrico, es crucial para un resultado quirúrgico exitoso, alineándose con las prácticas recomendadas a nivel global y los informes de prevalencia y manejo clínico proporcionados por instituciones como la World Federation of Hemophilia².
Es por ello, la hemofilia, siendo una enfermedad con un fuerte componente hereditario y un patrón de herencia recesivo ligado al cromosoma X, plantea desafíos adicionales en el manejo clínico. En nuestro caso, la atención integral no solo se centra en el manejo agudo del paciente, sino también en la educación y preparación para la autogestión a largo plazo, particularmente en lo que respecta al reconocimiento y tratamiento de episodios hemorrágicos₄.
Una de las consideraciones más críticas en el manejo quirúrgico de la hemofilia es la necesidad de mantener niveles adecuados de factores de coagulación antes, durante y después de la cirugía. En este caso, la administración profiláctica de factor VIII fue esencial para prevenir el sangrado. La dosificación se basó en el peso del paciente y en la severidad de su condición, ajustándose continuamente en respuesta a las evaluaciones de coagulación periódicas. Este enfoque preventivo es apoyado por la literatura, que sugiere que mantener niveles terapéuticos de factores de coagulación puede reducir significativamente el riesgo de complicaciones hemorrágicas en pacientes hemofílicos³.
El manejo del dolor también es un aspecto crítico en la recuperación postoperatoria. El uso de analgésicos debe equilibrarse cuidadosamente para no comprometer la coagulación. En este caso, el equipo de enfermería implementó un régimen de manejo del dolor que minimizaba el uso de medicamentos que pudieran aumentar el riesgo de sangrado, como los antiinflamatorios no esteroideos (AINEs), optando por alternativas más seguras. Esta decisión se alinea con estudios que recomiendan una evaluación minuciosa de los medicamentos para el dolor en pacientes con trastornos de coagulación, para evitar exacerbaciones del sangrado⁴.
La rehabilitación precoz iniciada bajo supervisión también es importante. En este caso, la movilización temprana ayudó a prevenir complicaciones como la atrofia muscular y los coágulos sanguíneos, sin comprometer la integridad de la herida quirúrgica. La literatura respalda que la rehabilitación guiada puede mejorar significativamente los resultados funcionales en pacientes que se someten a cirugías ortopédicas, incluidos aquellos con hemofilia. Sin embargo, debe procederse con cautela para monitorizar cualquier indicio de hemorragia interna o complicaciones².
CONCLUSIÓN
Se concluye que, el manejo exitoso de la hemofilia en el contexto quirúrgico depende de una estrategia multifacética que incluye la optimización de la terapia de reemplazo, una colaboración interdisciplinaria eficaz, un manejo prudente del dolor, una rehabilitación adecuada y la educación del paciente. Estos componentes integrados aseguran un enfoque holístico y centrado en el paciente que puede significativamente mitigar los riesgos y mejorar los resultados quirúrgicos en esta población vulnerable.
BIBLIOGRAFÍA
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