La cirrosis hepática.

31 enero 2024

AUTORES

  1. Ana Maria López Gil; TCAE HRV.
  2. Ruth Esther Reynoso Reynoso, TCAE C.R.P.Ntra.Sra.del Pilar.
  3. Susana Cavero Uruñuela, TCAE HNSG.
  4. Carlos Mayor Gómez, DUE HRV.
  5. Maria del Rosario Palomo Medina; TCAE HRV.
  6. Maria Elena García López, TCAE HNSG.

 

RESUMEN

La cirrosis es una enfermedad del hígado que puede afectar a el ser humano. El hígado es como un superhéroe dentro de nuestro cuerpo, pero cuando sufre cirrosis, no puede hacer su trabajo correctamente. Hay varios tipos de cirrosis, pero dos de los más comunes son la cirrosis alcohólica y la cirrosis hepática no alcohólica. La primera está relacionada con el consumo excesivo de alcohol a lo largo del tiempo, mientras que la segunda puede estar vinculada a problemas como la obesidad o la diabetes, entre otros motivos.

PALABRAS CLAVE

Cirrosis hepática, enfermedad, anatomía, microcirculación.

ABSTRACT

Cirrhosis is a liver disease that can affect humans. The liver is like a superhero inside our body, but when it suffers from cirrhosis, it cannot do its job properly. There are several types of cirrhosis, but two of the most common are alcoholic cirrhosis and nonalcoholic liver cirrhosis. The first is related to excessive alcohol consumption over time, while the second can be linked to problems such as obesity or diabetes, among other reasons.

KEY WORDS

Liver cirrhosis, disease, anatomy, microcirculation.

DESARROLLO DEL TEMA

La cirrosis es una enfermedad del hígado que puede afectar a el ser humano. El hígado es como un superhéroe dentro de nuestro cuerpo, pero cuando sufre cirrosis, no puede hacer su trabajo correctamente. Hay varios tipos de cirrosis, pero dos de los más comunes son la cirrosis alcohólica y la cirrosis hepática no alcohólica. La primera está relacionada con el consumo excesivo de alcohol a lo largo del tiempo, mientras que la segunda puede estar vinculada a problemas como la obesidad o la diabetes, entre otros motivos.

Se estima que la cirrosis se halla detrás de 800.000 muertes anuales en todo el mundo. En Europa y Estados Unidos tiene una prevalencia de alrededor de 250 casos anuales por cada 100.000 personas. En los varones la prevalencia es dos veces mayor que en las mujeres. En España se estima una prevalencia de entre el 1 y el 2% de la población, y es más frecuente en varones a partir de los 50 años.

En el mundo occidental, es cierto que la causa más común de cirrosis es el alcoholismo, seguido de las hepatitis virales. No obstante, conviene recalcar que aproximadamente sólo un 12% de los pacientes alcohólicos evolucionan hasta desarrollar cirrosis.

Es una enfermedad que cursa de forma subclínica durante un largo período, y es diagnosticada de forma accidental1.

La cirrosis no siempre muestra síntomas al principio, pero a medida que avanza, pueden surgir señales de advertencia. Algunos síntomas comunes incluyen cansancio, debilidad, pérdida de peso sin razón aparente, y en ocasiones, la piel y los ojos pueden volverse amarillos, lo cual se llama ictericia.

El diagnóstico de la cirrosis generalmente implica visitar al médico. Él o ella escuchará tu historia médica, realizará exámenes físicos y ordenará pruebas como análisis de sangre y resonancia magnética o tomografía computarizada del hígado, las cuales pueden ser con o sin contraste. A veces, puede ser necesario realizar una biopsia, que es como tomar una pequeña muestra del hígado para estudiarla y analizarla, para poder entender mejor lo que está pasando en este órgano.

Los tratamientos médicos disponibles, en la actualidad son variados, vamos a dar una pincelada por las recomendaciones generales más básicas, teniendo siempre en cuenta que el consejo de un facultativo nunca puede ser contradicho por la lectura de un artículo.

Cuando se trata de cirrosis, el objetivo principal es detener su progresión y tratar de mejorar la salud del hígado. Dependiendo de la causa, el médico puede sugerir cambios en el estilo de vida, como reducir o dejar de beber alcohol, llevar una dieta saludable y hacer ejercicio. Se aconseja reposo y una dieta para pacientes con hepatopatía:

  • Ingesta de proteína animal: 0,5 g/Kg de peso.
  • Restricción de sodio en función de los electrolitos presentes en la orina.
  • Restricción de la ingesta líquida a 1.200 ml/día.

 

Es importante evitar los estados de desnutrición, pudiendo valorarse la introducción de complejos vitamínicos en caso de que existan estados carenciales, fundamentalmente de vitaminas B, C, K y ácido fólico. Los hepatoprotectores no son necesarios.

En algunos casos, se pueden recetar medicamentos para ayudar al hígado a funcionar mejor. Es importante tomar estos medicamentos exactamente como el médico lo indica. También se pueden necesitar suplementos vitamínicos para mantener el cuerpo fuerte.

En situaciones más graves, cuando la cirrosis ha dañado mucho el hígado, puede ser necesario un trasplante de hígado. Esto significa recibir un nuevo hígado de una persona generosa que donó el suyo. Los trasplantes de hígado pueden ser una opción cuando otras formas de tratamiento no funcionan, para el cual se necesita una preparación física y mental exhaustiva para poder afrontar todo el proceso.

La posibilidad de efectuar una terapia específica sobre la etiología de la cirrosis es limitada, ya que es relativamente frecuente que la enfermedad se diagnostique cuando ya está avanzada.

En el caso de la cirrosis alcohólica, es importante que el paciente abandone el alcohol, aunque desgraciadamente ello no supone la remisión de la enfermedad; una situación similar se presenta también para las cirrosis de origen vírico.

 

CONCLUSIONES

La cirrosis es una condición seria, pero entender sus tipos, síntomas, diagnóstico y tratamientos disponibles puede ayudar a las personas a tomar medidas para cuidar de su salud hepática. Siempre es importante hablar con un médico si hay preocupaciones sobre el hígado o si se experimentan síntomas relacionados con la cirrosis. Con el cuidado adecuado, es posible manejar la cirrosis y llevar una vida saludable. En ocasiones cuando hay una dependencia sería a las bebidas alcohólicas, se necesitará que el paciente acuda a terapia psicológica tanto puede ser individual, como en tratamiento de asociaciones del estilo a alcohólicos anónimos, donde habrá un ambiente que propicie la abstinencia, un ambiente cordial y de comprensión donde sea más fácil poder sentirse acompañado en el proceso.

Cuando la cirrosis no es alcohólica, es necesario un tratamiento diferente, pero a la vez estando muy pendiente de las deficiencias en la vida cotidiana que pueda presentar el paciente, ya que los daños hepáticos pueden causar muchas otras dolencias en el organismo.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Pla Z. Patología hepática. SEMERGEN. 2004;30(11):564-79.
  2. Ginés P. Síndrome hepatorrenal. En: Tratamiento de las enfermedades hepáticas (consultado el 22 de diciembre de 2023). Disponible en: http:// www.aeeh.org/trat_enf_hepaticas/C-13.pdf
  3. Cirrosis hepática [Internet]. Colegio Americano de Gastroenterología. 2018 [citado el 14 de diciembre de 2023]. Disponible en: https://gi.org/patients/recursos-en-espanol/cirrosis-hepatica/
  4. Cirrosis hepática [Internet]. https://www.cun.es. [citado el 14 de diciembre de 2023]. Disponible en: https://www.cun.es/enfermedades-tratamientos/enfermedades/cirrosis-hepatica
  5. Cirrosis [Internet]. Medlineplus.gov. [citado el 14 de diciembre de 2023]. Disponible en: https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/000255.htm

 

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