AUTORES
- Ewa Sokol Zurek. Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería (TCAE). TCAE en Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza. Aragón, España.
- Geanina María Dutu. Celador y pinche. Celador y pinche en Hospital Universitario Miguel Servet. Aragón, España.
- María del Mar Figueroa Carrasco. Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería (TCAE) y Técnico Superior de Laboratorio Clínico y Biomédico (TEL). TCAE y TEL en Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza. Aragón, España.
- María Inmaculada Sánchez Pichel. Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería (TCAE) y Técnico Superior de Laboratorio Clínico y Biomédico (TEL). TCAE y TEL en Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza. Aragón, España.
- Celia Romeo Biescas. Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería (TCAE). TCAE en Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza. Aragón, España.
- Rebeca Quílez Navarrete. Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería (TCAE). TCAE en Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza. Aragón, España.
RESUMEN
Objetivo: Evaluar los requerimientos de atención que presentan los adultos mayores con afectación cognitiva en el entorno de urgencias, examinando las estrategias orientadas a proveer un espacio protegido y delimitando el rol de los diferentes perfiles profesionales en su cuidado.
Metodología: Se diseñó una investigación de carácter descriptivo mediante la revisión y el examen crítico de producción científica actual sobre el paciente de la tercera edad en entornos de emergencias. Este análisis se enriqueció con las vivencias y observaciones derivadas de la práctica clínica directa en estas unidades.
Resultados: Los usuarios geriátricos con disfunciones cognitivas exhiben una vulnerabilidad superior a experimentar eventos adversos, tales como desorientación aguda, precipitaciones o agitación psicomotriz. La detección temprana de estas amenazas, junto con el acondicionamiento del espacio físico y la acción conjunta de celadores y técnicos auxiliares de enfermería (TCAE), resulta clave para optimizar su bienestar y protección.
Conclusiones: El manejo de este colectivo exige un enfoque holístico y transversal por parte del equipo multidisciplinar. Es indispensable considerar no solo las necesidades fisiológicas, sino también las demandas afectivas y de acompañamiento, logrando así mitigar los riesgos asistenciales y asegurar una praxis médica de excelencia.
PALABRAS CLAVE
Anciano frágil, trastorno cognitivo, servicios de emergencias, seguridad clínica, síndrome confusional agudo, humanización de la asistencia, atención sociosanitaria.
ABSTRACT
Objective: To assess the care needs of older adults with cognitive impairment in the emergency department setting, examining strategies aimed at providing a safe space and defining the roles of different professional profiles in their care.
Methodology: A descriptive study was designed through a review and critical examination of current scientific literature on elderly patients in emergency settings. This analysis was enriched by experiences and observations drawn from direct clinical practice in these units.
Results: Geriatric patients with cognitive impairments are at a higher risk of experiencing adverse events, such as acute disorientation, falls, or psychomotor agitation. Early detection of these risks, along with adapting the physical environment and the joint efforts of orderlies and nursing assistants, is key to optimizing their well-being and safety.
Conclusions: The management of this population requires a holistic and cross-disciplinary approach by the multidisciplinary team. It is essential to consider not only physiological needs but also emotional and support needs, thereby mitigating care risks and ensuring medical practice of the highest quality.
KEY WORDS
Frail older adults, cognitive impairment, emergency services, clinical safety, acute confusional syndrome, humanization of care, social and health care.
INTRODUCCIÓN
El aumento constante de la longevidad poblacional ha derivado en una afluencia notable de pacientes de la tercera edad en las unidades de urgencias de los hospitales1. Diariamente, estos servicios sanitarios reciben a personas mayores que se definen por su vulnerabilidad biológica, la coexistencia de varias enfermedades crónicas a la vez y diferentes niveles de deterioro cognitivo o cuadros demenciales2.
Bajo el concepto de disfunción cognitiva se agrupa un conjunto de limitaciones funcionales que alteran de forma directa el lenguaje, la retentiva, la focalización de la atención y el posicionamiento en el espacio1. Dicha situación incrementa la dificultad de la labor sanitaria, puesto que los obstáculos comunicativos y de comprensión por parte del paciente entorpecen la recopilación de antecedentes clínicos válidos, pudiendo demorar la identificación exacta de la patología.
Asimismo, el entorno característico de los servicios de urgencias —marcado por una actividad profesional incesante, contaminación acústica y luces encendidas de forma permanente— constituye un foco de estrés que propicia estados de ansiedad, desorientación y crisis de agitación conductual3,4. Dentro de este panorama, adquiere una gran trascendencia el desarrollo del delirium o síndrome confusional agudo, una alteración muy común en el anciano ingresado que eleva el riesgo de mortalidad y extiende los periodos de hospitalización5. Resulta crucial, por tanto, diseñar metodologías de atención adaptadas que protejan la integridad de este grupo vulnerable ante incidentes imprevistos en el centro6.
OBJETIVOS
Objetivo general
- Examinar la gestión clínica aplicada al anciano con deficiencias cognitivas en el servicio de emergencias, así como los planes de acción orientados a optimizar su protección ambiental y la excelencia del servicio recibido.
Objetivos específicos
- Determinar los requerimientos de cuidado prioritarios en el paciente anciano con fallos cognitivos.
- Evaluar los riesgos clínicos e incidentes asociados a la estancia de este perfil en urgencias.
- Pormenorizar las funciones de los TCAE y celadores en la atención de estos usuarios.
- Revisar las pautas ambientales dirigidas a mitigar eventos adversos y el delirium.
- Fomentar un modelo de atención humanizada enfocado en la dignidad de la persona.
MÉTODO
Se llevó a cabo un diseño de investigación descriptivo basado en el análisis de la literatura científica más reciente acerca de la atención en urgencias de personas mayores con deterioro cognitivo. Este enfoque se complementó con la experiencia derivada de la labor clínica habitual desempeñada en los centros sanitarios. Se analizaron protocolos de calidad de organismos oficiales, manuales de prevención de la confusión aguda y guías de humanización de los cuidados, analizando de forma pormenorizada las tareas de los profesionales implicados en su atención3,4,7.
RESULTADOS
Los pacientes de edad avanzada con pérdidas cognitivas demuestran una fragilidad extrema en urgencias. Los riesgos más comunes detectados en este grupo incluyen las caídas, la desorientación temporal y espacial, la retirada involuntaria de vías o sondas, y la incomprensión de las pautas médicas.
La valoración cognitiva inicial resulta prioritaria para ajustar el cuidado a las limitaciones reales del usuario. Asimismo, la comunicación fluida es un pilar básico; los profesionales deben emplear frases cortas, hablar de manera pausada, mantener contacto visual constante y reiterar la información de forma serena para reducir la ansiedad.
El acompañamiento de los cuidadores habituales o familiares directos es de gran utilidad, ya que estos aportan información esencial sobre el estado basal del anciano y actúan como un factor de estabilidad emocional.
Entre las medidas de protección implementadas destacan:
- Establecer un seguimiento visual continuo en casos de alta vulnerabilidad.
- Evitar traslados de sala o modificaciones de box que resulten innecesarias.
- Proveer elementos de orientación temporal como relojes o referencias visuales de luz natural.
- Mitigar el exceso de ruidos y estímulos ambientales agresivos.
- Activar las barreras físicas de prevención de caídas intrahospitalarias.
En este ámbito, los TCAE son esenciales en el control continuo de la conducta del usuario y en la cobertura de sus necesidades de confort, higiene y movilización segura. Por su parte, los celadores realizan una labor crítica en la seguridad de las transferencias internas hacia radiología, consultas o unidades de hospitalización, adaptando los movimientos a las restricciones funcionales del paciente. La sincronización entre todas las categorías profesionales optimiza los tiempos y previene incidentes3,6.
DISCUSIÓN
La gestión del paciente geriátrico con disfunción cognitiva se comporta como uno de los mayores retos para la medicina de urgencias contemporánea. Su manejo clínico demanda un modelo de atención transversal que no se limite al control del síntoma agudo que motivó el ingreso2,5. Los datos clínicos disponibles reafirman que la vulnerabilidad cognitiva se asocia estrechamente a una mayor tasa de efectos adversos (como caídas y delirium) e infecciones derivadas de la inmovilidad forzada4,7.
La seguridad debe constituir el núcleo de las intervenciones. La identificación temprana de factores de riesgo permite la ejecución de barreras preventivas eficaces. En este sentido, la literatura médica ratifica que los planes de humanización —centrados en la adecuación del espacio físico, la comunicación empática y la presencia familiar— atenúan de manera considerable las crisis de agitación2.
La prevención del delirium a través de acciones no farmacológicas básicas —como preservar ciclos de sueño, asegurar la orientación del enfermo y evitar estímulos innecesarios— demuestra un impacto positivo en la evolución clínica (5). Finalmente, el trabajo multidisciplinar de médicos, enfermería, TCAE y celadores garantiza un cuidado global y adaptado a las necesidades de la población anciana7.
CONCLUSIONES
El paciente geriátrico con compromiso cognitivo configura un grupo de alta vulnerabilidad en urgencias que requiere planes asistenciales específicos para proteger su bienestar físico y emocional.
El diagnóstico cognitivo precoz, la estabilización del entorno, la prevención de caídas y la monitorización constante representan las mejores herramientas para contrarrestar los riesgos asistenciales.
Los colectivos de TCAE y celadores desempeñan funciones determinantes en la observación directa, el confort y la movilización segura, influyendo de manera directa en la excelencia del servicio.
La cohesión interdisciplinar y la humanización de las prácticas sanitarias garantizan un entorno seguro, eficiente y enfocado en el respeto a la persona mayor.
BIBLIOGRAFÍA
- World Health Organization. Decade of Healthy Ageing 2021–2030. Geneva: WHO; 2021.
- Organización Mundial de la Salud. Atención integrada para las personas mayores (ICOPE): Directrices sobre las intervenciones a nivel comunitario. Ginebra: OMS; 2022.
- Ministerio de Sanidad. Estrategia de Seguridad del Paciente del Sistema Nacional de Salud. Madrid: Ministerio de Sanidad; 2023.
- National Institute for Health and Care Excellence. Delirium: prevention, diagnosis and management in hospital settings. London: NICE; 2023.
- Inouye SK, Westendorp RGJ, Saczynski JS. Delirium in elderly people. Lancet. 2014;383(9920):911-22.
- World Health Organization. Global patient safety action plan 2021–2030. Geneva: WHO; 2021.
- Sociedad Española de Geriatría y Gerontología. Recomendaciones para la atención del paciente mayor en los servicios de urgencias hospitalarios. Madrid: SEGG; 2023.