La enfermería como elemento clave en la reducción del uso de contenciones mecánicas en las unidades de salud mental

16 agosto 2026

 

AUTORES

  1. Marina Domingo Crespo. Enfermera. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
  2. Carmen Aznar Sabate. Enfermera. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
  3. Natalia Cáncer Sáez. Enfermera. Hospital Universitario Materno Infantil Miguel Servet. Zaragoza, España.
  4. Aroa Cardiel Hernandéz. Enfermera. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza, España.
  5. Diego de Mingo Gargallo. Enfermero. Hospital Universitario Royo Villanova. Zaragoza, España.
  6. Marina Aliaga Calvo. Enfermera. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza, España.

 

CARTA AL EDITOR

Sr. Editor:

La reducción del uso de contenciones mecánicas constituye uno de los principales retos de la atención contemporánea en salud mental. Aunque estas medidas continúan utilizándose ante situaciones de agitación psicomotriz grave o riesgo inminente para el propio paciente o para terceros, la evidencia científica y las recomendaciones de organismos nacionales e internacionales coinciden en que su aplicación debe limitarse a circunstancias excepcionales, tras haber agotado todas las alternativas menos restrictivas¹,².

Durante los últimos años se ha producido un cambio progresivo en el modelo asistencial de salud mental, orientado hacia una atención centrada en la persona, el respeto a los derechos humanos y la humanización de los cuidados. En este contexto, la disminución de las medidas coercitivas ha pasado a considerarse un indicador de calidad asistencial, impulsando el desarrollo de estrategias dirigidas a prevenir la agitación antes de que sea necesario recurrir a la contención mecánica³.

La enfermería ocupa una posición privilegiada para liderar este cambio. Su contacto continuado con las personas hospitalizadas permite detectar precozmente alteraciones del comportamiento, identificar factores desencadenantes de la agitación e instaurar intervenciones preventivas adaptadas a las necesidades de cada paciente¹. La valoración clínica continuada, unida al establecimiento de una relación terapéutica basada en la confianza, facilita una atención más individualizada y disminuye la probabilidad de que las situaciones de tensión evolucionen hacia episodios de violencia².

Entre las intervenciones enfermeras con mayor respaldo científico destacan la comunicación terapéutica y las técnicas de desescalada verbal (Tabla 1). Escuchar activamente, validar las emociones, mantener un tono de voz calmado y ofrecer alternativas al paciente son actuaciones que favorecen la recuperación del autocontrol y reducen la necesidad de aplicar medidas coercitivas. Del mismo modo, la adecuación del entorno terapéutico, minimizando estímulos ambientales estresantes y promoviendo espacios seguros, constituye una estrategia preventiva de gran utilidad en las unidades de hospitalización¹.

No obstante, la reducción de las contenciones mecánicas no depende únicamente de la actuación individual de los profesionales. La formación continuada, el liderazgo enfermero y la implantación de programas estructurados, como Safewards o Six Core Strategies, se han asociado con una reducción de la frecuencia y, en algunos contextos, de la duración de las contenciones. Estos modelos fomentan una cultura organizativa basada en la prevención, el trabajo multidisciplinar y la revisión crítica de los episodios de contención, favoreciendo una atención más segura y respetuosa con la dignidad de las personas⁴˒⁵.

Consideramos que avanzar hacia unidades de salud mental con un menor uso de contenciones mecánicas requiere consolidar un cambio cultural que sitúe la prevención como eje de la práctica asistencial. La enfermería, por su cercanía al paciente y su capacidad para coordinar los cuidados, debe desempeñar un papel protagonista en este proceso, impulsando intervenciones basadas en la evidencia y promoviendo modelos asistenciales que prioricen la comunicación, la autonomía y la recuperación de la persona³.

En definitiva, reducir las contenciones mecánicas no implica únicamente sustituir una técnica por otra, sino transformar la forma de entender los cuidados en salud mental. Reforzar el liderazgo enfermero y favorecer la implantación de estrategias preventivas constituye una oportunidad para avanzar hacia una asistencia más segura, ética y humanizada¹.

BIBLIOGRAFÍA

  1. Pedersen ML, Gildberg FA, Baker J, Tingleff EB. A systematic review of interventions to reduce mechanical restraint in adult mental health inpatient settings. Int J Ment Health Nurs [Internet]. 2024;33(3):505–22. Disponible en: http://dx.doi.org/10.1111/inm.13267
  2. Belayneh Z, Chavulak J, Lee D-CA, Petrakis M, Haines TP. Prevalence and variability of restrictive care practice use (physical restraint, seclusion and chemical restraint) in adult mental health inpatient settings: A systematic review and meta-analysis. J Clin Nurs [Internet]. 2024;33(4):1256–81. Disponible en: http://dx.doi.org/10.1111/jocn.17041
  3. Daguman E Iv, Hutchinson M, Lakeman R. Uncovering complexities in reducing aggression, conflict and restrictive practices in acute mental healthcare settings: An overview of reviews. Int J Ment Health Nurs [Internet]. 2024;33(6):1666–86. Disponible en: http://dx.doi.org/10.1111/inm.13376
  4. Björkdahl A, Johansson U, Kjellin L, Pelto-Piri V. Barriers and enablers to the implementation of Safewards and the alignment to the i-PARIHS framework – A qualitative systematic review. Int J Ment Health Nurs [Internet]. 2024;33(1):18–36. Disponible en: http://dx.doi.org/10.1111/inm.13222
  5. Mullen A, Browne G, Hamilton B, Skinner S, Happell B. Safewards: An integrative review of the literature within inpatient and forensic mental health units. Int J Ment Health Nurs [Internet]. 2022;31(5):1090–108. Disponible en: http://dx.doi.org/10.1111/inm.13001

ANEXOS

Tabla 1. Principales intervenciones enfermeras para reducir el uso de contenciones mecánicas en las unidades de salud mental.

Intervención Contribución a la reducción de las contenciones mecánicas
Valoración precoz del riesgo Identificación temprana de signos de agitación y planificación de cuidados individualizados.
Comunicación terapéutica Escucha activa, validación emocional y establecimiento de una relación de confianza.
Desescalada verbal Intervención inicial ante situaciones de agitación para evitar la escalada del conflicto.
Adecuación del entorno Reducción de estímulos ambientales, mantenimiento de espacios seguros y clima terapéutico.
Formación y liderazgo enfermero Capacitación continuada e implantación de protocolos basados en la evidencia.
Programas estructurados Incorporación de modelos como Safewards, Six Core Strategies y Atención Informada por el Trauma.

Fuente: elaboración propia.

 

Publique con nosotros

Indexación de la revista

ID:3540

Últimos artículos