La exanguinotransfusión como tratamiento de la ictericia neonatal

14 mayo 2024

 

AUTORES

  1. Inés Velasco Serrat. Enfermera Interna Residente. Sector Alcañiz. Teruel.
  2. Leticia Ferrer Aguiló. Enfermera Interna Residente. Sector Alcañiz. Teruel.
  3. Sara Escorihuela Piquer. TCAE. Hospital de Alcañiz. Teruel.
  4. Marta Domingo Novella. Enfermera Interna Residente. Sector Alcañiz. Teruel.
  5. Rocío Pérez Escorihuela. Enfermera Interna Residente. Sector Alcañiz. Teruel.
  6. Victoria Armengod Fandos. Enfermera Interna Residente. Sector Alcañiz. Teruel.

 

RESUMEN

La ictericia neonatal es una condición común en recién nacidos, caracterizada por la coloración amarillenta de la piel y los ojos por un exceso de bilirrubina en la sangre. Aunque en muchos casos esta condición se resuelve por si sola, en ocasiones requiere de tratamiento urgente para prevenir posibles complicaciones.

El objetivo es realizar una revisión bibliográfica sobre la ictericia neonatal y su tratamiento por medio de la exanguinotransfusión.

La metodología utilizada ha sido una revisión de las bases de datos Pubmed, Dialnet, y Scielo, de estudios publicados en los últimos diez años. La selección final consta de once artículos.

La exanguinotransfusión es uno de los tratamientos más efectivos en los casos de hiperbilirrubinemia, procedimiento que consiste en remplazar la sangre del neonato por sangre de donante. La monitorización de las constantes vitales, así como del posible sangrado son claves para prevenir posibles complicaciones. Dichas tareas forman parte de los cuidados de enfermería en este procedimiento.

En conclusión, la exanguinotransfusión requiere de atención multidisciplinaria y especializada. Es el tratamiento más eficaz ante cifras de bilirrubina elevadas, previniendo así complicaciones a largo plazo.

PALABRAS CLAVE

Ictericia neonatal, exanguinotransfusión, atención de enfermería.

ABSTRACT

Neonatal jaundice is a common condition in newborns, characterised by yellowing of the skin and eyes due to excess bilirubin in the blood. Although in many cases this condition resolves on its own, it sometimes requires urgent treatment to prevent possible complications.

The objective is to carry out a literature review on neonatal jaundice and its treatment by means of exchange transfusion.

The methodology used was a review of the Pubmed, Dialnet and Scielo databases of studies published in the last ten years. The final selection consisted of eleven articles.

Exchange transfusion is one of the most effective treatments in cases of hyperbilirubinemia, a procedure that consists of replacing the neonate’s blood with donor blood. Monitoring of vital signs and possible bleeding are key to preventing possible complications. These tasks are part of the nursing care involved in this procedure.

In conclusion, exchange transfusion requires multidisciplinary and specialised care. It is the most effective treatment for high bilirubin levels, thus preventing long-term complications.

KEY WORDS

Neonatal jaundice, exchange transfusion, nurse care.

 

INTRODUCCIÓN

La ictericia neonatal es una afección común en los recién nacidos, caracterizada por la coloración amarillenta de la piel y los ojos, resultado de la acumulación de la bilirrubina en sangre1 . Afecta hasta un 60% de los neonatos en todo el mundo en las primeras semanas de vida, aumentando hasta el 80% cuando se habla de prematuros. Ésta representa una de las causas principales de reingreso hospitalario en los recién nacidos2,3.

La bilirrubina es un producto de la descomposición de los glóbulos rojos, normalmente procesada por el hígado para ser eliminada del cuerpo. Sin embargo, el hígado de los recién nacidos no se halla en completo estado de desarrollo3 produciendo dificultades a la hora de la metabolizar de la bilirrubina. El acúmulo de la misma produce hiperbilirrubinemia, la cual ocasionará la ictericia. En la mayoría de los casos la ictericia neonatal es fisiológica y se resolverá por sí sola, pero en los más graves podría ocasionar daño cerebral permanente1–3 ya que la bilirrubina no conjugada tiene la propiedad de atravesar la barrera hematoencefálica y depositarse en el tejido cerebral4.

La ictericia neonatal se clasifica en patológica y no patológica. En la no patológica contamos con la fisiológica, común en la mayoría de los recién nacidos y que aparece por una insuficiente conjugación de la bilirrubina3, y la relacionada con la lactancia materna, que ocurre por baja ingesta y deprivación calórica. Por otro lado, la patológica es aquella que aparece de manera significativa antes de las primeras 24h de vida o después de los 7 días. Esta puede derivar de causas hemolíticas como la incompatibilidad ABO y factor Rh o los defectos estructurales de los eritrocitos o no hemolíticas como hemorragias o aumento de la masa eritrocitaria o incluso derivada de síndromes más complejos1.

El diagnóstico es fundamental, la observación de coloración amarillenta del niño5 puede ser indicador clave en el estudio de la ictericia pero es insuficiente para realizar un diagnóstico, por lo que se debe realizar una determinación del nivel de bilirrubina en sangre. Actualmente existen dispositivos de medición transcutánea que pueden aproximar dicha cifra6.

La ictericia no patológica se resuelve de manera natural, o con medidas higiénico-dietéticas tales como la recomendación del aumento de las tomas de leche materna, y si fuese necesario la suplementación de estas. El tratamiento de la ictericia patológica sería en primera instancia la fototerapia3,4 por medio de la exposición del recién nacido a luz azul directa para convertir la bilirrubina no conjugada en una forma hidrosoluble que pueda ser eliminada más fácilmente por el hígado y los riñones. Sin embargo, en casos más graves habrá que recurrir a la exanguinotransfusión2.

 

OBJETIVO

Realizar una búsqueda bibliográfica sobre la ictericia neonatal y su tratamiento por medio de la exanguinotransfusión.

 

METODOLOGÍA

Hemos realizado una revisión bibliográfica en las bases de datos de Pubmed, Dialnet y Scielo. El criterio de búsqueda ha sido publicado en los últimos diez años. Se han excluido los artículos que trataran sobre neonatos de <35 semanas de gestación, así como los que se centran en estudios realizados en hospitales terciarios.

Además, para la búsqueda de artículos se han usado como palabras clave: “Ictericia neonatal/neonatal jaundice”, “exanguinotransfusión/ exchange transfusion”, “atención de enfermería/nurse care”.

Finalmente se han seleccionado 11 artículos.

 

RESULTADOS

La exanguinotransfusión consiste en el intercambio de sangre del recién nacido con sangre de donante. De este modo se elimina la bilirrubina y otros componentes anormales, además de reponer la hemoglobina y mejorar el volumen plasmático3. Es el tratamiento más efectivo en la ictericia, pero puede acarrear complicaciones. Algunas de ellas son la aparición de trombocitopenia, hipocalcemia, acidosis metabólica, presentar embolismos aéreos, anemia, arritmias o hipervolemia2. Diferentes estudios relacionan ciertos factores asociados a los pacientes con ictericia neonatal que han requerido exanguinotransfusión, los más característicos son la prematuridad del neonato y la incompatibilidad ABO7.

Para el procedimiento se canaliza una vía umbilical7 como catéter central bajo condiciones asépticas. La sangre a transfundir será compatible con la del neonato y preferiblemente de poco tiempo de extracción, para prevenir complicaciones como la hiperpotasemia. Se calculará el volumen a extraer e infundir en base al peso del neonato. El recambio sanguíneo debe durar al menos una hora y no exceder las dos horas y media3.

Durante el procedimiento se vigilará la tolerancia a los volúmenes de sangre, interrumpiendo el procedimiento si se presentan signos de desaturación, dificultad respiratoria, alteración hemodinámica o cualquier otro. Se deben controlar los niveles de calcio sérico y administrar gluconato de calcio si fuera necesario3.

Tras el procedimiento se debe continuar con la vigilancia estrecha de los signos vitales y la aparición de posibles hemorragias. Además de realizar controles de bilirrubina y, si fuera preciso, continuar con fototerapia. En todo momento es importante proporcionar información a los padres sobre la condición de su hijo, así como del procedimiento de exanguinotransfusión y las precauciones posteriores al tratamiento. Se ofrecerá apoyo emocional a la familia y se responderá a sus dudas y preocupaciones.

Para los recién nacidos que necesiten este tratamiento es esencial un plan de cuidados de enfermería. Se debe asegurar un control de los signos vitales, vigilar las posibles complicaciones y favorecer un ambiente térmico neutro7. Además, se debe incidir en la alimentación mediante lactancia materna, ya que influye en la prevención de deshidratación y la progresión de la ictericia2.

Las intervenciones de enfermería8,9 se basan en la monitorización de constantes vitales (frecuencia cardiaca y respiratoria, temperatura corporal y saturación de oxígeno), así como la realización de gasometrías y controles analíticos antes, durante y después del procedimiento. Estudios demuestran que es importante fomentar la educación y entrenamiento de las enfermeras pediátricas sobre la ictericia neonatal y sus diferentes técnicas10, así como la implementación de protocolos específicos11.

 

CONCLUSIÓN

La ictericia neonatal es una afección que requiere una evaluación temprana y un tratamiento adecuado. La exanguinotransfusión es una intervención crucial en casos graves, pero debe llevarse a cabo con precaución y bajo supervisión especializada. Es fundamental que el personal de enfermería en neonatología esté formado y capacitado para dar una atención de calidad a los recién nacidos que lo necesiten.

La exanguinotransfusión es una intervención eficaz a la hora de reducir rápidamente los niveles de bilirrubina, sobre todo cuando existe la posibilidad de alcanzar altas cifras, previniendo así las complicaciones a largo plazo.

El manejo de la ictericia neonatal con exanguinotransfusión requiere de un enfoque multidisciplinario y una atención especializada por parte del personal de enfermería pediátrica. Es fundamental contar con enfermeras formadas para llevar a cabo este procedimiento de manera segura, garantizando el mejor resultado para el neonato y brindando apoyo integral a su familia.

 

BIBLIOGRAFÍA

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