La fiebre en el niño pediátrico

25 febrero 2024

 

AUTORES

  1. África Orensanz Alava. Enfermera. Servicio Aragonés de Salud.
  2. Ester Marquina De Diego. Enfermera. Servicio Aragonés de Salud.
  3. Alfonso Felipe Rubio. Enfermero. Servicio Aragonés de Salud.
  4. Lorena Buil Martinez. Enfermera. Servicio Aragonés de Salud.
  5. Ana Buera Colell. Médico de Familia. Servicio Aragonés de Salud.
  6. Patricia Valero Guillen. Enfermera. Servicio Aragonés de Salud.

 

RESUMEN

La fiebre es un mecanismo de defensa del organismo ante patógenos, por ello si se trata la fiebre para hacerla descender es porque el estado general del paciente es desfavorable.

Según la edad del niño se adoptarán una serie de medidas siendo los pacientes más “delicados” los neonatos. El uso de antipiréticos está muy extendido, por ello se debe ser responsable y tener un uso racional de los mismos, intentando no automedicarse.

PALABRAS CLAVE

Niño, fiebre, antitérmico, temperatura corporal.

ABSTRACT

Fever is a defense mechanism of the body against pathogens, so if fever is treated to reduce it, it is because the patient’s general condition is unfavorable.

Depending on the age of the child, a series of measures will be adopted, with the most “delicate” patients being neonates.

The use of antipyretics is widespread, so you must be responsible and use them rationally, trying not to self-medicate.

KEY WORDS

Child, fever, antithermic, body temperature.

DESARROLLO DEL TEMA

En pediatría se define la fiebre como la elevación de la temperatura corporal por encima de 38 0C en determinación rectal; se prefiere la medición en el área rectal, ya que es más exacta a diferencia de la axilar o la inguinal.

Con la fiebre se manifiestan diferentes signos y síntomas como el aumento térmico, taquicardia y taquipnea, anorexia, cefalea, sed, escalofríos, somnolencia, fatiga, mialgias, artralgias, y mal estado general entre otros.

En cuanto a las causas de fiebre en la edad pediátrica podemos citar los procesos infecciosos, vacunaciones, alteraciones en el sistema inmunitario y metabólico y procesos inflamatorios.

Cuando el organismo alcanza temperaturas de 41-42 0C, hace que sea peligroso comprometiendo la supervivencia2,4.

 

FISIOPATOLOGÍA DE LA FIEBRE:

El centro termorregulador que está localizado en el hipotálamo anterior regula el balance entre la producción y la pérdida de calor, resultando así la temperatura corporal.

Los gérmenes, algunos fármacos y diferentes procesos inmunológicos forman los pirógenos exógenos, estos pueden promover la liberación de pirógenos endógenos y con ello la aparición de la fiebre2-4.

Gracias a la fiebre, los macrófagos pueden ser más eficientes de cara a “polizones” que han invadido el organismo. Por lo que la fiebre lucha contra la infección2.

Cuando aumenta la temperatura corporal, y se produce la fiebre, también aumenta el metabolismo del organismo, aumentan las exigencias al sistema cardiopulmonar y se pueden dar convulsiones febriles3.

También afecta a la temperatura corporal el ciclo menstrual, la actividad física, emociones fuertes, comer, medicamentos.

La normo temperatura oscila entre 36ºC y 37,4ºC., y según en qué área anatómica se mida, una persona encontrara variaciones:

  • Axila: 36,2ºC; Boca: 36,8 0C; Recto: 37,2ºC.

 

Independientemente del origen de la fiebre, esta se manifiesta con un mismo patrón.

Por la magnitud:

  • menos de 38ºC como febrícula.
  • de 38 a 39.5ºC, fiebre moderada.
  • de 39.6 a 40.9ºC elevada o hiperpirexia.
  • más de 41ºC se trata de una hipertermia.

 

En función del tiempo de evolución:

  • Fiebre de corta duración. Está presente durante un período de tiempo inferior a 2 semanas.
  • Fiebre de duración intermedia. Se mantiene durante 2-3 semanas.
  • Fiebre de larga duración. Es aquella cuya duración supera las 3 semanas.

 

Según la curva térmica:

  • Intermitente. La temperatura desciende cada día a valores normales.
  • Remitente. La temperatura desciende cada día, pero sin alcanzar los valores normales en ningún momento.
  • Mantenida. La temperatura no muestra oscilaciones superiores a un grado a lo largo del día.
  • Recurrente. aparecen alternancias entre períodos febriles y períodos de temperatura normal de duración variable2,4.

 

ETIOLOGÍA DE LA FIEBRE:

Cualquier infección puede causar fiebre, algunos ejemplos son:

  • Procesos inflamatorios, infecciones respiratorias, infecciones urinarias, gastroenteritis…

 

Los niños pueden tener fiebre después de algunas vacunas.

Las causas de la fiebre difieren en función de si la fiebre es aguda, periódica o crónica1.

Fiebre aguda:

La mayoría de las fiebres agudas en lactantes y niños pequeños se deben a infecciones. Las más frecuentes son:

  • Infecciones respiratorias o digestivas.

 

Los neonatos al no tener el sistema inmunológico maduro, tienen más riesgo de padecer graves infecciones bacterianas durante el período perinatal.

La mayoría de los niños de 1 mes a 2 años de edad con fiebre sin foco suelen tener una enfermedad viral. aunque en estos pacientes también se puede dar una infección grave, como una bacteriemia oculta (bacterias en el torrente sanguíneo, pero sin signos ni síntomas focales en el examen)3.

  • Niños febriles de menos de 1 mes de vida:

 

Los recién nacidos de menos de 1 mes de vida con fiebre, deben hospitalizarse e iniciar antibioterapia hasta descartar una infección bacteriana grave.

  • Niños febriles entre 1 y 3 meses de edad:

 

Los niños de 1 a 3 meses con fiebre se deben valorar desde otro enfoque, ya que la inmunización sistemática ha reducido de manera notable la infección bacteriana potencialmente grave, pero no se ha eliminado completamente.

Los lactantes febriles de 1 a 3 meses de edad con mal aspecto o factores de riesgo para padecer una infección bacteriana grave deben hospitalizarse para su valoración completa.

En cambio, los niños que tienen buen estado general, se puede hacer un seguimiento ambulatorio a las 24-36 h.

  • Niños febriles entre 3 y 36 meses de edad:

 

Los niños de 3 a 36 meses con fiebre y foco evidente y que no parecen enfermos, pueden ser tratados en base al diagnóstico clínico.

En cambio, a los niños de este grupo de edad con mal aspecto se les llevarán a cabo diversas pruebas para descartar una infección bacteriana grave.

  • Niños febriles mayores de 36 meses de vida:

 

En los niños con fiebre mayores de 36 meses la evaluación depende de la anamnesis y el examen. La respuesta de un niño a las enfermedades graves está desarrollada para ser reconocida clínicamente.

Es importante recalcar e insistir a las familias con niños tengan la edad que tengan que, deben acudir inmediatamente a un centro sanitario si la fiebre se hace más alta, el niño empeora, o si se desarrollan nuevos síntomas o signos3.

 

Fiebre periódica:

La fiebre periódica se define como episodios febriles que alternan con períodos de normo temperatura.

Se debe considerar el síndrome PFAPA, síndrome que cursa con fiebre periódica, estomatitis aftosa, faringitis y adenopatía. Entre los episodios e incluso durante los episodios, los niños parecen sanos. El diagnóstico requiere 6 meses de episodios estereotipados, cultivos de garganta negativos durante los episodios, y la exclusión de infecciones virales específicas entre otras (según bibliografía consultada)3.

 

Fiebre crónica:

La fiebre crónica se define cuando un niño tiene fiebre cada día durante más de 15 días y sin etiología determinante.

En los niños las infecciones respiratorias y la urinarias representan un gran porcentaje de los casos de fiebre de etiología desconocida asociada a infección.

Por ello para poder encontrar la causa más probable de la fiebre crónica, se deben realizar pruebas de laboratorio, de imagen, e incluso un Mantoux siempre orientadas dichas pruebas a causas probables según la edad, la clínica del paciente y la exploración3.

Cuidados domiciliarios:

Si la fiebre es leve y no hay ningún otro signo o síntoma, en principio no se precisa tratamiento, con una correcta hidratación y descanso se resolverá el cuadro en pocos días.

En principio no hay que preocuparse si el niño:

  • Juega con normalidad.
  • Come y bebe con normalidad.
  • Está despierto y risueño.
  • El color de su piel es normal.
  • Está animado cuando le baja la temperatura.

 

Hay que implementar medidas para bajar la fiebre si el niño está incómodo, vomitando o no está durmiendo bien.

Al intentar bajar la fiebre:

  • No tapar, aunque el niño tenga escalofríos, ropa ligera.
  • El cuarto debe estar cómodo, no demasiado caluroso ni frío.
  • No dar baños fríos, hielo ni fricciones con alcohol.
  • Los niños deben tomar bastantes líquidos para estar bien hidratados. El agua, los caldos y la gelatina son todas buenas opciones.
  • No se debe forzar a ingerir alimentos1.

 

Cuando se debe acudir al pediatra:

Si el niño:

  • Tiene 0 a 3 meses y una temperatura rectal de 38°C o superior.
  • Tiene de 3 a 12 meses de edad y una fiebre de 39°C o superior.
  • Tiene 2 años o menos y tiene fiebre que dura más de 24 a 48 horas.
  • Tiene más de 36 meses y tiene fiebre durante más de 48 a 72 horas.
  • Tiene una fiebre de 40.5°C o superior.
  • Presenta síntomas que sugieren una enfermedad que necesite tratamiento, como faringitis, otalgia o tos.
  • Fiebre de manera intermitente durante una semana o más.
  • Tiene una enfermedad crónica.
  • Debuta con un nuevo sarpullido o hematomas.
  • Disuria.
  • Ha viajado recientemente a otro país.

 

Signos de alarma para ir a urgencias:

Los siguientes hallazgos son de particular importancia:

  • Edad menor a 1 mes.
  • Letargo.
  • Dificultad respiratoria.
  • Petequias.
  • Falta de consuelo.

 

Manejo del niño con fiebre en el servicio de urgencias:

  • Se debe buscar la etiología de la fiebre de la fiebre.

Se debe valorar el estado general del niño y la edad, si tiene o no factores de riesgo asociados

Y cómo se comporta la fiebre, todo ello a través de la entrevista con la familia3,4.

En cuanto a los antecedentes de la enfermedad actual deben registrar el grado y la duración de la fiebre, el método de medición, la dosis y frecuencia de antipiréticos.

Se deben identificar los factores que predisponen a la infección:

  • En los recién nacidos, los factores pueden ser prematuros, rotura prolongada de membranas, fiebre materna y pruebas prenatales positivas.
  • En todos los niños, los factores predisponentes son la exposición reciente a una infección, una cirugía reciente, las exposiciones durante viajes y deficiencias en el sistema inmunológico.

 

Se debe indagar acerca de síntomas que sugieren posibles etiologías como pueden ser, infección de las vías respiratorias superiores, cefalea, otalgia, tos, dolor abdominal, lumbalgia entre otros. Se identifican antecedentes de infecciones repetidas o de síntomas sugestivos de una enfermedad crónica.

En cuanto a los antecedentes personales se deben registrar fiebre, infecciones previas o enfermedades diagnosticadas que predisponen a infección.

Hay que revisar la cartilla de vacunación y preguntar a la familia acerca de enfermedades hereditarias o trastornos inmunitarios.

En cuanto al examen físico, se registran los signos vitales, la temperatura y la frecuencia respiratoria.

En un niño que impresiona comprometido, debe completarse el examen con la toma de la tensión arterial.

En los lactantes, debe tomarse la temperatura rectal para un registro exacto.

Cualquier niño que acuda a urgencias con tos, taquipnea o dificultad respiratoria debe registrarse también la saturación de oxígeno.

El aspecto general del niño es importante, ya que un niño con fiebre demasiado obediente o uno apático preocupan más que uno que no coopera, aunque también es alarmante un lactante irritable.

Requiere de una evaluación profunda y observación continua el niño con fiebre que parece comprometido, aunque la temperatura haya descendido3,4.

 

TRATAMIENTO DEL PACIENTE PEDIÁTRICO FEBRIL:

Cuando el niño está muy molesto o tiene factores de riesgo asociados, debe iniciarse el control de la fiebre ya sea por medios físicos, con antipiréticos o combinando ambos.

Tratamiento por medios físicos:

El niño debe de estar en un ambiente fresco y ventilado, así se favorece la pérdida de calor por conducción 15%, si se desnuda al niño se pierde el calor por irradiación 50%, y por evaporación 30% (25% por la piel y 5% por la vía aérea) al retirar la ropa se favorece la pérdida por convección (5%).

En caso de fiebre de difícil control se puede dar un baño con agua templada a 35-36ºC durante aproximadamente 20 minutos, si el niño comienza con escalofríos hay que sacarlo del baño.

El mismo efecto que el sumergir al niño en la bañera lo tienen los baños de esponja con agua tibia, con ambos sistemas se favorecen los dos principales mecanismos de pérdida de calor: la radiación (50%) y la evaporación (30%)4.

Están totalmente contraindicados y desaconsejados los baños con agua fría, ya que se produce vasoconstricción, aumenta la temperatura central pudiendo provocar crisis convulsivas, al igual que tampoco se aconsejan las fricciones con alcohol4.

 

Uso de antipiréticos:

El uso de antipiréticos en niños en muchas ocasiones se da por medio de las familias y la automedicación, por ello es importante hacer de esta práctica un uso racional.

El paracetamol es el antipirético más utilizado en pediatría debido a la seguridad que existe entre la dosis terapéutica 10-15 mg/kg/dosis, pudiendo utilizar de cuatro a seis dosis/día, y la dosis tóxica de 160 mg/kg/día, el amplio rango confiere seguridad aun con dosis repetidas.

El paracetamol tiene una importante actividad antipirética y analgésica, aunque escaso potencial antiinflamatorio.

El paracetamol es seguro en niños mayores de tres meses, pero la vida media es muy corta, por lo que el efecto antitérmico es breve.

El paracetamol representa el antipirético más seguro y ampliamente utilizado en pediatría, aunque no es inocuo en cuanto a efectos de toxicidad como es la hepatotoxicidad.

Actualmente hay una práctica de alternar paracetamol e ibuprofeno cada 4 horas, favoreciendo la evolución a insuficiencia renal aguda.

Finalmente, el uso recurrente de paracetamol puede causar sensibilización en niños y puede haber riesgo de desarrollo de asma bronquial, rinitis alérgica y eccema, por lo que su uso debe ser racional.

El ibuprofeno es un Aine, posee una vida media más larga, lo cual favorece una posología más cómoda, ya que se administra c/8 h a dosis de 10 mg/kg/dosis, además posee un buen efecto antiinflamatorio y analgésico, y seguro en niños mayores de seis meses

El uso de antipiréticos (como de cualquier fármaco) debe de ser racional, ya que, aunque sean fármacos seguros a dosis adecuadas, todos tienen efectos adversos.

El uso de los antipiréticos puede ser favorecido por los medios físicos, con lo que se obtendrá un control de la fiebre más duradero.

Lo más importante en el tratamiento de la fiebre es buscar la etiología que dio origen al aumento de temperatura.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Fiebre. Medlineplus.gov s/f. https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/003090.htm (consultado el 3 de enero de 2024). https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/003090.htm
  2. Elsevier.es s/f. https://www.elsevier.es/es-revista-offarm-4-articulo-la-fiebre-edad-pediatrica-pautas-13114931 (consultado el 2 de enero de 2024).
  3. Consolini DM. Fiebre en lactantes y niños. Manual MSD versión para profesionales s/f. https://www.msdmanuals.com/es-es/professional/pediatr%C3%ADa/s%C3%ADntomas-en-lactantes-y-ni%C3%B1os/fiebre-en-lactantes-y-ni%C3%B1os (consultado el 2 de enero de 2024).
  4. Arcos CRR. Fiebre en pediatría. Medigraphic.com s/f. https://www.medigraphic.com/pdfs/pediat/sp-2010/sps101b.pdf (consultado el 2 de enero de 2024).

 

Publique con nosotros

Indexación de la revista

ID:3540

Últimos artículos