AUTORES
- Andrés Martí Pellicer. Graduado en Fisioterapia por la Universidad de Zaragoza. Fisioterapeuta de la Asociación Aragonesa para Problemas de Crecimiento de Zaragoza. España.
- María García Miguel. Graduada en Terapia Ocupacional por la Universidad de Zaragoza. Terapeuta Ocupacional en Vitalia en Zaragoza. Zaragoza. España.
- Mirian Cazalla García. Graduada en Fisioterapia por la Universidad de Cádiz. Fisioterapeuta en Residencia de Mayores Vitalia Home. Zaragoza. España.
- Daniel Aquillué Ramírez. Graduado en Fisioterapia por la Universidad de Zaragoza. Fisioterapeuta del Centro de Atención a la Discapacidad de Huesca (Centro Base). Huesca. España.
- Ana Carmen Serrano Martínez. Diplomada en Enfermería por la Universidad de Zaragoza y Graduada en Fisioterapia por la Universidad San Jorge. Enfermera en el Centro de Salud Fuentes de Ebro. Zaragoza. España.
- Esther Félez Rodríguez. Diplomada en Enfermería por la Universidad de Zaragoza. Enfermera en Centro de Salud La Jota. Zaragoza. Zaragoza. España.
CARTA AL EDITOR
Estimado/a Director/a:
La fisioterapia constituye una disciplina sanitaria consolidada dentro del ámbito hospitalario, con eficacia ampliamente demostrada en la prevención, tratamiento y recuperación funcional de pacientes hospitalizados. En los últimos años, especialmente tras la pandemia por COVID-19, el papel del fisioterapeuta en unidades de cuidados intensivos y hospitalización ha adquirido mayor reconocimiento debido a su impacto en la recuperación respiratoria, funcional y en la reducción de estancias hospitalarias y costes sanitarios asociados.
Sin embargo, los servicios de Urgencias continúan siendo uno de los pocos ámbitos hospitalarios en España donde la figura del fisioterapeuta permanece prácticamente ausente. Esta situación contrasta con la realidad de numerosos países como Estados Unidos, Australia, Reino Unido, Países Bajos, Francia, Bélgica, Brasil o Argentina, donde los fisioterapeutas forman parte del equipo asistencial de Urgencias y participan activamente en el manejo inicial de determinado perfil de paciente. Los servicios de Urgencias reciben un elevado volumen de consultas relacionadas con patología musculoesquelética, dolor agudo y traumatismos leves. Dolor lumbar agudo, cervicalgias, esguinces, contusiones, lesiones musculares, neuralgias, vértigos periféricos, alteraciones funcionales de la movilidad o valoración del riesgo de caídas en pacientes geriátricos constituyen motivos de consulta frecuentes y, en muchos casos, de baja complejidad clínica. Este perfil de pacientes suele corresponder a categorías no urgentes o de urgencia menor, pero genera una importante carga asistencial, tiempos prolongados de espera y saturación de recursos.
Tradicionalmente, el abordaje de estos pacientes se ha sustentado en un modelo altamente medicalizado, centrado en valoración facultativa, pruebas complementarias y tratamiento farmacológico. No obstante, una proporción considerable de estos casos podría beneficiarse de una atención inicial o compartida por parte del fisioterapeuta.
El fisioterapeuta dispone de competencias avanzadas en valoración funcional, exploración física, razonamiento clínico y diagnóstico diferencial de disfunciones musculoesqueléticas. Su formación permite identificar tejidos implicados, reconocer patrones clínicos, detectar signos de alarma o “banderas rojas” y discriminar aquellos pacientes susceptibles de manejo conservador de aquellos que requieren derivación médica o pruebas diagnósticas complementarias.
La incorporación de fisioterapeutas en Urgencias podría aportar beneficios en tres niveles principales.
En primer lugar, a nivel del sistema sanitario, diversos estudios internacionales han mostrado reducción del tiempo de espera, menor tiempo total de permanencia en Urgencias y descongestión del flujo asistencial cuando estos profesionales forman parte del circuito de atención. Asimismo, una valoración más dirigida podría contribuir a racionalizar la solicitud de pruebas de imagen, particularmente radiografías en lesiones traumáticas menores o dolor musculoesquelético inespecífico, reservando dichos recursos para situaciones clínicamente justificadas.
En segundo lugar, a nivel del equipo multidisciplinar, el fisioterapeuta actúa como profesional de apoyo experto en patología musculoesquelética y funcional, permitiendo redistribuir carga asistencial y liberar tiempo médico para patologías de mayor gravedad o complejidad. La evidencia disponible también muestra una elevada concordancia diagnóstica y de derivación entre fisioterapeutas avanzados y personal médico en determinados cuadros clínicos.
En tercer lugar, a nivel del paciente, la atención fisioterapéutica en Urgencias parece asociarse a elevados niveles de satisfacción. Los pacientes valoran especialmente la explicación detallada de su problema, la educación terapéutica, las pautas individualizadas tras el alta, la prescripción de ejercicio y la orientación sobre prevención de recaídas y continuidad asistencial. Además, el fisioterapeuta puede intervenir mediante vendajes funcionales, inmovilizaciones básicas, recomendaciones ergonómicas, entrenamiento en ayudas técnicas, planificación del alta y derivación a recursos ambulatorios o comunitarios.
Cabe destacar que el rol del fisioterapeuta en Urgencias no debería limitarse exclusivamente al abordaje musculoesquelético. La literatura también describe participación en valoración vestibular, movilidad de pacientes geriátricos, planificación funcional del alta, prevención de deterioro funcional y, en determinados sistemas sanitarios, manejo de afecciones cardiorrespiratorias seleccionadas.
Pese a los resultados prometedores, persisten barreras para su implementación en España. Entre ellas destacan la falta de delimitación normativa de competencias, la ausencia de modelos asistenciales estructurados y la resistencia al cambio organizativo. No obstante, estas dificultades no deberían frenar la exploración de modelos innovadores de atención basados en evidencia y eficiencia.
La presión asistencial creciente, la cronificación del dolor musculoesquelético y la saturación estructural de los servicios de Urgencias obligan a replantear estrategias organizativas. Incorporar al fisioterapeuta en este entorno no supone sustituir otros profesionales, sino optimizar recursos, diversificar competencias y ofrecer una atención más resolutiva, funcional y centrada en el paciente.
España dispone de profesionales suficientemente capacitados para asumir este reto. La pregunta ya no debería ser si el fisioterapeuta tiene cabida en Urgencias, sino cuánto tiempo más puede permitirse el sistema sanitario prescindir de su potencial asistencial.
BIBLIOGRAFÍA
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- Strudwick, K., Martin, R., Coombes, F., Bell, A., Martin-Khan, M. and Russell, T. (2022), Higher quality of care in emergency departments with physiotherapy service models. Emergency Medicine Australasia, 34: 209-222. https://doi.org/10.1111/1742-6723.13868