Fisioterapia en el síndrome de inmovilidad.

13 agosto 2022

AUTORES

  1. Mª Isabel Ledesma Sanjuan. Fisioterapeuta del Servicio Aragonés de Salud.
  2. Ana Judith Botaya Audina. Fisioterapeuta del Servicio Aragonés de Salud.
  3. Diego Martínez León. Fisioterapeuta del Servicio Aragonés de Salud.
  4. Borja Luis Molina Lasheras. Fisioterapeuta del Servicio Aragonés de Salud.
  5. Ana Luis Monesma. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud.
  6. Julia Romeo Velilla. Fisioterapeuta del Servicio Aragonés de Salud.

 

RESUMEN

El síndrome de inmovilidad forma parte de uno de los grandes síndromes geriátricos, situaciones clínicas que pueden ocasionar graves problemas para la salud del anciano. Es por ello, que resulta necesario diagnosticar lo más precozmente posible, mediante una valoración geriátrica integral. Una vez diagnosticado, será fundamental el abordaje fisioterapéutico en cada una de las fases que vaya padeciendo el paciente geriátrico, siendo fundamental la actividad física como tratamiento de este síndrome.

 

PALABRAS CLAVE

Síndrome de inmovilidad, fisioterapia, prevención, ejercicio, envejecimiento, anciano.

 

ABSTRACT

The immobility syndrome is part of one of the great geriatric syndromes, clinical situations that can cause serious problems for the health of the elderly. That is why it is necessary to diagnose it as early as possible, through a comprehensive geriatric assessment. Once diagnosed, the physiotherapeutic approach will be essential in each of the phases that the geriatric patient suffers, physical activity being essential as a treatment for this syndrome.

 

KEY WORDS

Immobility syndrome, physiotherapy, prevention, exercise, aging, elderly.

 

INTRODUCCIÓN

Rondando la década de los 60 se desarrolla la definición de síndrome geriátrico, englobando aquellas situaciones patológicas las cuales no se consideran enfermedades. Con elevada prevalencia entre la población geriátrica (a partir de 65 años, aunque es más evidente en población mayor de 75 años, provocando que alrededor de un 20% no salga de casa), los síndromes geriátricos disminuyen notablemente la calidad de vida provocando incapacidades tanto en el ámbito funcional como social1, 2, 3, 4.

Son 4 los cuadros clínicos que integran los síndromes geriátricos, es por ello, por lo que también se conocen como los cuatro gigantes de la geriatría. Entre ellos se encuentran: inestabilidad y caídas, incontinencia urinaria, deterioro cognitivo y síndrome de inmovilidad (SI)4.

En este artículo nos vamos a centrar en este último, el SI, ya que es uno de los más frecuentes.1, 2, 3, 5, 6, 7 Se entiende como SI: “una forma común de presentación de la enfermedad, originada por cambios fisiopatológicos en múltiples sistemas, condicionados por el envejecimiento y el desuso, manifestándose como deterioro funcional con limitación de la capacidad de movilización, siendo multifactorial y potencialmente reversible en función de la etiología” 1, 5, 6.

Todos los síndromes geriátricos y, especialmente, el SI predisponen al aumento de hospitalización y del riesgo de caídas, pudiendo provocar la muerte de una forma temprana. Es fundamental evitar la hospitalización en población geriátrica, debido al elevado riesgo de sufrir una complicación de carácter nosocomial1, 5, 8, 9.

El SI aparece de manera progresiva, de origen multifactorial, por la asociación de factores como: sedentarismo, vejez, sarcopenia, inestabilidad postural, factores predisponentes… La inmovilidad está provocada por el sedentarismo, y provoca la llamada declinación funcional, originando el SI2, 6.

Algunos de los cambios fisiológicos asociados al envejecimiento son: osteoporosis, disminución de las propiedades elásticas del pulmón y disminución de la capacidad vital, disminución de la fracción de eyección y del gasto cardiaco, disminución de los reflejos de tipo postural1, 5, 6, 10.

Conforme se va instaurando el SI aparecen múltiples complicaciones, que, si no son abordadas, generarán consecuencias muy perjudiciales para el usuario, pudiendo incluso provocar la muerte. Los sistemas afectados son: cardiaco, vascular, respiratorio, muscular, piel, óseo, articular, nervioso central y periférico, endocrino, digestivo y genitourinario1, 5, 8, 9, 10.

En cuanto a la exploración de este tipo de pacientes, el instrumento más utilizado es la valoración geriátrica integral, la cual se define como: “el proceso de diagnóstico multidimensional e interdisciplinario que se realiza con el objetivo de cuantificar las capacidades y los problemas médicos, psicológicos, funcionales y sociales del anciano, con la intención de elaborar un plan integral de cuidados para el tratamiento y el seguimiento a largo plazo del paciente11.

Dicha valoración se lleva a cabo por un equipo multidisciplinar e incluye: valoración biomédica, mental, psicosocial y funcional. Desde el campo de la fisioterapia, la más importante es la funcional, destacando la valoración de las actividades básicas de la vida diaria (la escala más utilizada es el índice de Barthel o Maryland), las actividades instrumentales de la vida diaria (se utiliza la escala de Lawton y Brody) y la movilidad (donde se usan el test de 6 minutos marcha, test de Tinetti, test de Get Up and Go)1, 5, 12.

En cuanto al tratamiento fisioterapéutico del SI el componente principal es la prevención de la instauración de dicho síndrome. Una vez instaurado, el mayor interés radica en alcanzar la recuperación total o restablecer el estado funcional que había antes de padecer el SI.2, 6 El abordaje fisioterapéutico del SI se divide en tres tipos: prevención primaria, secundaria y terciaria1, 5, 6, 9.

La prevención primaria tiene como principal misión mantener y mejorar la situación actual para prevenir el SI. La disciplina con mayor evidencia científica es la práctica de actividad física, incrementando la carga de forma progresiva e individualizada1, 5, 6, 13, 14. Otras actividades dentro de la prevención primaria son: el uso de ayudas técnicas, movilización temprana en las ucis, diseño de protocolos para la prevención de déficits funcionales2,4, 11, 13.

Con respecto a la prevención secundaria su objetivo fundamental es la detección lo más precoz posible del SI y la reversión al estado funcional previo. Interesa que el usuario recupere la independencia que ha perdido a causa del SI. Dentro de las actuaciones en esta fase se encuentran: adecuación del medio al anciano, uso de ayudas técnicas y la aplicación de un programa rehabilitador1,5, 6.

La prevención terciaria es fundamental para el tratamiento de las complicaciones del SI y evitar que estas aumenten y produzcan terribles desenlaces para el usuario. Las actuaciones que conforman este tipo de prevención son: cambios posturales, movilizaciones de las articulaciones, manejo de transferencias, control de la postura, rehabilitación respiratoria y cardiovascular, buena hidratación y dieta adecuada1, 5, 6, 9.

 

OBJETIVO

Informar del síndrome de inmovilidad en fisioterapia.

 

MATERIAL Y MÉTODO

Para la realización del presente artículo, se llevó a cabo una búsqueda bibliográfica en diferentes bases de datos, Medline (mediante su buscador Pubmed), PEDro, SciELO, y Biblioteca Cochrane Plus.

Se utilizaron palabras clave como: “síndrome de inmovilización”, “fisioterapia”, “anciano”, “tratamiento”, “declinación funcional”, “terapia física”, “ejercicio terapéutico”, “programa”. A su vez, se utilizaron operadores booleanos: “AND”, “OR” y “NOT”.

Se estandarizaron criterios de inclusión y exclusión.

 

RESULTADOS

Una vez realizada la búsqueda bibliográfica y analizada la información contenida en dichos documentos, se manifiestan, tanto la definición y curso clínico del síndrome de inmovilidad, así como las líneas seguidas para el tratamiento fisioterápico en dicho síndrome.

Las actuaciones más recomendadas en los diferentes niveles de prevención son la actividad física en la prevención primaria, desarrollándose en programas que engloban distintas disciplinas, siendo el ejercicio aeróbico lo más empleado; establecimiento y desarrollo de planes de tratamiento de tipo rehabilitador en la prevención secundaria; y, cambios posturales cada 2 horas para la prevención terciaria1, 2, 5, 6, 9, 11, 13, 14.

 

CONCLUSIONES

Se concluye la elevada prevalencia de los grandes síndromes geriátricos, asociado a factores de riesgo, especialmente el envejecimiento y la baja actividad física. Uno de ellos es el SI. Para el correcto abordaje de este síndrome es fundamental realizar una valoración geriátrica integral, llevada a cabo por un equipo multidisciplinar. En función de en qué fase se encuentre el anciano se llevarán a cabo unas actuaciones u otras.

Es necesario realizar más estudios acerca de este síndrome, así como del resto de cuadros clínicos patológicos que conforman el conjunto de síndromes geriátricos.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Jiménez Rojas C, Coregidor Sánchez A, Gutiérrez Bezón C. Manual del residente en geriatría [Internet]. Madrid: segg.es. 2011. 545-553 Disponible en: www.segg.es
  2. OMS. Envejecimiento y salud [Internet]. Publicado el 05 de febrero de 2018. Disponible en: http://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/envejecimiento-y-salud
  3. Menéndez Colino R, Mauleón Ladrero MC, Condorhuaman Alvarado P, González Montalvo JI. Aspectos terapéuticos de los grandes síndromes geriátricos. Tratamientos farmacológicos y no farmacológicos. Indicaciones. 2017; 12(46): 2743–2754.
  4. Gómez Ayala AE. Grandes síndromes geriátricos. Farmacia abierta. Vol. 19, Núm. 6, junio 2005.
  5. Abizanda Soler P, Rodríguez Mañas L. Tratado de medicina geriátrica. Fundamentos de la atención sanitaria a los mayores. 1ª edición. Barcelona: Elsevier; 2015.
  6. Torres Haba R, Nieto de Haro MªD. Inmovilidad. En: Sociedad Española de Geriatría y gerontología. Tratado de geriatría para residentes [Internet]. Madrid: SEGG; 2008. P. 211-216. Disponible en: http://www.gecotend.es/resources/segg-tratado-de$2Bgeriatria$2Bpara$2Bresidentes$2B01.pdf
  7. Tousignant-Laflamme Y, Beaudoin AM, Renaud AM, Lauzon S, Charest-Bossé MC, Leblanc L, et al. Adding physical therapy services in the emergency department to prevent immobilization syndrome – a feasibility study in a university hospital. BMC Emerg Med [Internet]. 2015; 15(1): 1–7. Disponible en: http://dx.doi.org/10.1186/s12873-015-0062-1
  8. Satariano WA, Guralnik JM, Jackson RJ, Marottoli RA, Phelan EA, Prohaska TR. Mobility and aging: New directions for public health action. Am J Public Health. 2012; 102(8): 1508–1515.
  9. Colón-Emeric CS, Whitson HE, Pavon J, Hoenig H. Functional decline in older adults. Am Fam Physician. 2013; 88(6): 388–394.
  10. Chen CCH, Dai YT, Yen CJ, Huang GH, Wang C. Shared risk factors for distinct geriatric syndromes in older Taiwanese inpatients. Nurs Res. 2010; 59(5): 340–347.
  11. Domínguez Ardilla A, García Manrique JG. Valoración geriátrica integral. Atención familiar. 2014; 21:20-3.
  12. Romero L, Sánchez PM, Abianza P. El anciano en la unidad de geriatría de agudos. Rev Esp Geriatr Gerontol. 2009; 44(S1): 15–26. Disponible en: http://www.elsevier.es/es-revista-revista-espanola-geriatria-gerontologia-124-articulo-el-anciano-unidad-geriatria-agudos-S0211139X09001140?referer=buscador
  13. Ko FCY. The Clinical Care of Frail, Older Adults. Clin Geriatr Med [Internet]. 2011; 27(1): 89–100. Disponible en: http://dx.doi.org/10.1016/j.cger.2010.08.007
  14. De Vries NM, van Ravensberg CD, Hobbelen JSM, Olde Rikkert MGM, Staal JB, Nijhuis-van der Sanden MWG. Effects of physical exercise therapy on mobility, physical functioning, physical activity and quality of life in community-dwelling older adults with impaired mobility, physical disability and/or multi-morbidity: A meta-analysis. Ageing Res Rev [Internet]. 2012; 11(1): 136–149. Disponible en: http://dx.doi.org/10.1016/j.arr.2011.11.002

 

Publique con nosotros

Indexación de la revista

ID:3540

Últimos artículos