- Pilar Ainara Cea Vaquero. Grado en Medicina, Aragón, España.
- Francisco Javier Mancebón Sierra. Grado en Medicina, Aragón, España.
CARTA AL EDITOR
Estimado/a editor/a:
La complejidad terapéutica del paciente crítico exige un abordaje multidisciplinar, en el que la participación activa del farmacéutico clínico ha demostrado ser un elemento esencial para la prevención de errores de medicación y la mejora de los resultados clínicos. Diversas investigaciones han documentado el impacto positivo de su intervención, particularmente en el ámbito de las unidades de cuidados intensivos (UCI), donde la polimedicación y la inestabilidad clínica del paciente aumentan significativamente el riesgo de errores en la prescripción.
Entre las principales aportaciones del farmacéutico en UCI se encuentran la detección de interacciones medicamentosas, los ajustes de dosis en función de parámetros clínicos (como la función renal o hepática), y la validación de la indicación y duración de los tratamientos. En este contexto, destaca que más del 55% de las intervenciones farmacéuticas están motivadas por errores de dosificación o frecuencia de administración, con especial atención a fármacos de estrecho margen terapéutico.
La implementación de programas estructurados de atención farmacéutica ha permitido reducir de forma significativa el uso inapropiado de determinados fármacos. Por ejemplo, se ha documentado una disminución del 50,9% en el uso inadecuado de albúmina, y del 50% en la profilaxis no indicada con inhibidores de la bomba de protones, lo que no solo mejora la seguridad del paciente, sino que también optimiza el uso de los recursos.
Cabe resaltar que la actividad farmacéutica presenta una correlación inversa con el número de errores identificados, particularmente cuando se incluye un consultor farmacéutico en el equipo asistencial. Asimismo, se ha observado que la tasa de intervención farmacéutica es significativamente mayor durante los fines de semana, posiblemente debido a una menor presencia de otros profesionales o a un aumento de la carga asistencial en dichos periodos.
Más allá de su rol correctivo, el farmacéutico clínico también cumple una función preventiva y educativa. La retroalimentación al equipo médico y de enfermería, así como la formación continua, constituyen herramientas efectivas para reducir la incidencia de errores recurrentes. Adicionalmente, su integración en la toma de decisiones contribuye a fomentar una cultura de seguridad centrada en el paciente.
En definitiva, resulta ineludible reconocer al farmacéutico clínico como un profesional clave dentro del equipo multidisciplinar en UCI. Su aportación no solo reduce los errores de prescripción, sino que mejora la eficiencia terapéutica y la calidad asistencial. Su presencia permanente debe dejar de ser una recomendación y pasar a ser un estándar de atención en todo entorno hospitalario que aspire a ofrecer una medicina segura, eficaz y coste-efectiva.
BIBLIOGRAFÍA
- Tian F, Chen Z, Zeng Y, Feng Q, Chen X. Prevalence of Use of Potentially Inappropriate Medications among Older Adults Worldwide: A Systematic Review and Meta-Analysis. JAMA Netw Open. 2023;6(8):E2326910.