AUTORES
- Ana Oliván Vicente. Enfermera en Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
- Carmen del Rio Mariscal. Enfermera en Centro de Salud Alfajarín. Zaragoza, España.
- María Isabel Meavilla Segura. Enfermera en Unidad de Media Estancia Residencia Profesor Ardid. Zaragoza, España.
- Marina Urrea Cenamor. Enfermera en Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
- Lucía Jiménez Gimeno. Enfermera en Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
- María Cortés Utrilla. Enfermera en Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza, España.
El Trastorno del Espectro Autista (TEA) es un trastorno del desarrollo que afecta desde la infancia a la comunicación, al comportamiento y a las habilidades sociales y familiares. La musicoterapia es un enfoque terapéutico que parece tener beneficios al actuar junto con el tratamiento habitual de esta patología. El objetivo se trata de revisar la información existente sobre los efectos de la musicoterapia en aspectos como la calidad de vida familiar, las interacciones sociales o el desarrollo psicosocial del niño. Se ha realizado una revisión sistemática siguiendo la metodología PRISMA, haciendo uso de las bases de datos Pubmed y Web of Science y de las palabras clave “autism”, “child”, “kids”, “infants”, “music”, “music therapy” y “sound”. Esta búsqueda tuvo lugar desde febrero hasta abril del 2024, recopilando artículos publicados desde 2014 hasta 2024.
De un total de 1055 artículos se escogieron 5 que se ajustaban plenamente a los criterios de inclusión. Tras su análisis, obtuvimos como resultado general que la música utilizada como tratamiento alternativo en niños con autismo ofrece mejoras significativas en el bienestar emocional personal y familiar, además de desarrollar sus habilidades comunicativas.
A modo de conclusión podemos observar cómo la musicoterapia es una alternativa no farmacológica que aporta beneficios en el tratamiento del TEA, impactando positivamente en áreas fundamentales del desarrollo que influyen en la calidad de vida del niño.
PALABRAS CLAVE
Autismo, TEA, niño, musicoterapia.
ABSTRACT
Autism Spectrum Disorder (ASD) is a developmental disorder that affects communication, behavior, and social and family skills from childhood. Music therapy is a therapeutic approach that appears to have benefits when used alongside the standard treatment for this condition. The objective is to review existing information on the effects of music therapy on aspects such as family quality of life, social interactions, or the psychosocial development of the child. A systematic review was conducted following the PRISMA methodology, using the PubMed and Web of Science databases and the keywords «autism,» «child,» «kids,» «infants,» «music,» «music therapy,» and «sound.» This search took place from February to April 2024, collecting articles published from 2014 to 2024.
Out of a total of 1,055 articles, 5 were selected that fully met the inclusion criteria. After analysis, we found that music used as an alternative treatment in children with autism offers significant improvements in personal and family emotional well-being, as well as in the development of their communication skills.
In conclusion, we can observe how music therapy is a non-pharmacological alternative that provides benefits in the treatment of ASD, positively impacting fundamental areas of development that influence the child’s quality of life.
KEY WORDS
Autism, ASD, children, music therapy.
El Trastorno del Espectro Autista (TEA) es una condición caracterizada por variaciones en el desarrollo neuronal, con dificultades tanto en la comunicación verbal y no verbal como en la interacción social1. Además, presenta comportamientos repetitivos e intereses restrictivos, con sintomatología que suele aparecer antes de los dos años de forma leve y empieza a ser más notable a los tres años de edad, momento en el que da comienzo su etapa educativa2. Este diagnóstico debe ser detectado lo antes posible, ya que su retraso puede impedir que los niños no sean atendidos de forma correcta, y puede derivar a problemas mayores durante la adolescencia y la vida adulta3.
Esto no quiere decir que todas las personas con este diagnóstico tengan las mismas manifestaciones clínicas, de hecho, los síntomas pueden variar en un individuo a lo largo del tiempo. Hay una parte de estos sujetos que son completamente independientes y apenas tienen dificultades en las tareas diarias, mientras que otros muestran más dependencia y requieren más atención y ayuda4.
Actualmente, la prevalencia del TEA ha aumentado de forma considerable en los últimos 40 años, presentándose en 1 de cada 100 nacimientos siendo más frecuente en niños que en niñas, según estima la Organización Mundial de la Salud (OMS)4. En España, la incidencia también es del 1% de la población, lo que supondría un total de 450.000 personas. Estamos ante una cifra aproximada, ya que el estudio de este trastorno en países subdesarrollados es más escaso que en el resto y, por consiguiente, hay un número mucho menor de casos diagnosticados. El aumento del número de personas con esta patología puede deberse a que, con el tiempo, la población ha ido adquiriendo más conocimiento sobre este tipo de trastornos haciendo más fácil su identificación, además de mejorar las técnicas de diagnóstico5.
A lo largo de la historia, ha habido muchos investigadores que han aportado información y dado visibilidad al término “autismo”, pero son dos autores de los años 40 los que destacan inicialmente: Leo Kanner y Hans Asperger. Tras la elaboración de diversos estudios, este trastorno ha sufrido numerosas variaciones hasta la actualidad. En 1952, con la finalidad de unificar las versiones de los diversos autores, la American Psychiatric Association (APA) crea el Diagnostics and Statistics Manual of Mental Disorders (DSM). Las dos primeras versiones, DSM I y DSM II publicadas en 1952 y 1968 respectivamente, no consideraban el autismo como una patología concreta, sino como una característica adicional de esquizofrenia infantil6.
Fue en 1980 cuando se elaboró el DSM III, que recogía el autismo como un diagnóstico específico, denominándolo “autismo infantil”. En 1987 hubo una modificación de esta tercera edición, en la que esta patología adquiere la categoría de “trastorno autista”, incluyéndose así en los manuales dentro de los problemas neurológicos7,8. Veinte años después se publicó una cuarta edición, DSM IV, en la que se acordaron cinco categorías de autismo: trastorno autista, trastorno de Asperger, trastorno de Rett, trastorno desintegrativo infantil y trastorno generalizado del desarrollo no especificado. A pesar de diferenciarse entre ellas, estas patologías se incluyen en una misma denominación, trastornos generalizados del desarrollo6.
Por último, en 2013, la DSM V incluye la palabra “espectro” en el diagnóstico de los trastornos generalizados del desarrollo, los cuales pasan a denominarse Trastornos del Espectro Autista (TEA)9. De este diagnóstico está exento el trastorno de Rett, ya que especialistas consideran que no tiene suficientes características comunes con el autismo5.
En cuanto al tratamiento de los TEA, hay una gran variedad de alternativas disponibles que, en su mayoría, buscan reducir la sintomatología con el objetivo de obtener el mayor nivel de bienestar. El tratamiento debe ser temprano y multidisciplinar, colaborando con educadores, psicólogos, sanitarios y familias, e individual, adaptándose a las necesidades de conducta, educativas y farmacológicas de cada niño, puesto que cada uno requiere trabajar las áreas del desarrollo que estén más afectadas10,11.
En la actualidad no existe tratamiento farmacológico que trate el autismo, sin embargo, ciertos medicamentos pueden tratar sus síntomas como ansiedad, depresión, convulsiones, irritabilidad, hiperactividad y las posibles comorbilidades asociadas11,12.
El tratamiento farmacológico trabaja simultáneamente con otras intervenciones centradas más en la mejora de la comunicación, la interacción social y el aprendizaje. Existen varias opciones de tratamiento entre las que destacamos las terapias de conducta, en especial la basada en el análisis conductual aplicado (ABA, por sus siglas en inglés), que tratan de modificar ciertos comportamientos o pensamientos que puedan dificultar la adaptación del niño12. Por otro lado, existen alternativas como terapias de juegos, con animales, de relajación o sensoriales. En este último grupo incluiríamos la musicoterapia impartida por profesionales, enfoque central sobre el que hablaremos en este proyecto10.
La música ha desempeñado siempre un papel crucial en la vida del ser humano, sirviendo tanto de fuente de entretenimiento como de herramienta terapéutica13. Es en 1998 cuando esta técnica empieza a ser más relevante, y se crea en Estados Unidos la Asociación Americana de Musicoterapia (AMTA, por sus siglas en inglés), con la finalidad de explicar el impacto que ejerce la música en pacientes de diversas edades14. Por otro lado, en 2013 se funda la Federación Española de Asociaciones de Musicoterapia. Hay numerosas interpretaciones de este término, pero la Federación Mundial de Musicoterapia (1996) aporta la siguiente definición: “La musicoterapia es el uso de la música y/o de los elementos musicales (sonido, ritmo, melodía, armonía) por un musicoterapeuta cualificado con un paciente o grupo de pacientes, para facilitar y promover la comunicación, la interrelación, el aprendizaje, la movilización, la expresión la organización y otros objetivos terapéuticos relevantes, con el objetivo de atender necesidades físicas, emocionales, mentales, sociales y cognitivas. La Musicoterapia apunta a desarrollar potenciales y/o restablecer funciones del individuo para que éste pueda emprender una mejor integración intrapersonal e interpersonal, y en consecuencia alcanzar una mejor calidad de vida, a través de la prevención, la rehabilitación o el tratamiento” 15.
Esta práctica puede aplicarse en ambientes educativos, médicos y psicoterapéuticos, utilizando técnicas como la voz, el movimiento del cuerpo o instrumentos musicales16. En pacientes pediátricos con TEA, la combinación de la musicoterapia con otros tipos de tratamiento puede ayudar a calmar el dolor y la ansiedad, promover un mejor el estado de ánimo, facilitar la expresión emocional, reducir comportamientos no deseados y fomentar la comunicación con la familia y entorno más cercano13.
Objetivo general:
Realizar una revisión sistemática sobre el uso de la música como medida terapéutica en pacientes pediátricos con TEA, con el fin de aportar información sintetizada de este método en las diversas áreas del desarrollo del niño y en lo que respecta a su calidad de vida.
Objetivos específicos:
- Analizar los beneficios que la música puede aportar en el tratamiento del TEA, siendo utilizada como terapia complementaria junto con el tratamiento farmacológico.
- Evaluar el impacto de la musicoterapia en la mejora de la calidad de vida familiar.
- Estudiar cómo la musicoterapia influye en la mejora de la comunicación y las interacciones sociales de los niños diagnosticados con TEA.
El tipo de diseño utilizado para llevar a cabo este trabajo es una revisión sistemática, con el objetivo de analizar y sintetizar la información disponible hasta el momento sobre los beneficios de la musicoterapia en niños diagnosticados de TEA. Esa revisión ha sido realizada en base a la guía PRISMA (Preferred Reporting Items for Systematic review and Meta-Analyses)18.
En primer lugar, se determinaron los criterios de inclusión y exclusión de artículos. Se escogieron aquellos artículos que incluyeran estudios en pacientes pediátricos diagnosticados con TEA, que utilizasen la musicoterapia como tratamiento principal o complementario. Además, se hizo una selección de estudios que incluyen Ensayos Clínicos Controlados Aleatorizados (ECAs), escritos en español o en inglés, publicados desde 2014 hasta la actualidad.
Se excluyeron los artículos no accesibles a texto completo, duplicados, o estudios que no cumplieran con los criterios de inclusión mencionados anteriormente.
Para la búsqueda de artículos se han empleado las bases de datos Pubmed y Web of Science (WOS), utilizando como palabras clave “autism”, “child*”, “kids”, “infants”, “music”, “music therap*”, “sound”. Además de las palabras clave, se hizo uso de los operadores booleanos “AND” y “OR”, para acotar al máximo la búsqueda teniendo en cuenta la pregunta de investigación. La información se recopiló entre febrero y abril del 2024.
- Pubmed: (autism) AND ((child*) OR (kids) OR (infants)) AND ((music) OR (music therap*) OR (sound))
- WOS: (autism) AND ((child*) OR (kids) OR (infants)) AND ((music) OR (music therap*) OR (sound)) AND (Randomized Controlled Trial)
Teniendo en cuenta los criterios de inclusión y exclusión establecidos previamente, se seleccionaron los textos que cumplían todas estas características tras revisar el título y el resumen de cada uno de ellos. Una vez seleccionados los artículos, se realiza un análisis exhaustivo del texto completo y se elabora una tabla (Anexo 1), cuyo objetivo es recoger las principales características de cada estudio.
Métodos de evaluación de la calidad científica (Anexo 1):
Para valorar metodológicamente la evidencia científica de los artículos seleccionados se utilizará la guía CASPe (Critical Appraisal Skills Programme Español)19. Ésta consta de 11 preguntas para cada ensayo clínico, con respuestas de “sí”, “no» o “no sé”. Las primeras 3 preguntas son de eliminación, es decir, si una de ellas tiene como respuesta “no” o “no sé”, no hay que continuar con las demás cuestiones.
Para realizar la selección de artículos con los que trabajar, se desarrolla un diagrama de flujo (Anexo 2) según los criterios de la declaración PRISMA 202018.
Como se muestra en el siguiente esquema, la búsqueda tuvo lugar en dos bases de datos, Pubmed y WOS, mediante el uso de las palabras clave mencionadas anteriormente. Esta primera búsqueda finalizó con un total de 1055 artículos, 995 de Pubmed y 60 de WOS. Tras aplicar los criterios de inclusión y exclusión se conservaron 69 artículos, de los cuales se eliminaron 3 por estar en ambas bases de datos, y otros 61 fueron descartados tras leer título y resumen, ya que no se adecuaban al tema de investigación. Finalmente se incluyeron 5 estudios con los que se lleva a cabo la revisión sistemática.
Características de los artículos (Anexo 3).
DISCUSIÓN
Tras realizar un análisis de los cinco artículos seleccionados podemos concluir que la musicoterapia, cuando se utiliza como alternativa complementaria al tratamiento convencional, ofrece resultados positivos en la mejora de la calidad de vida de los pacientes pediátricos diagnosticados con TEA.
En la mayoría de casos, los cambios de conducta de los niños son identificados por los padres, reconociendo una mayor facilidad a la hora de interactuar y la sensación de tener a su hijo más cercano a ellos. Esto lleva a los padres a adoptar una perspectiva más optimista sobre la enfermedad y ayuda a reducir el estrés familiar, lo que les brinda una mayor esperanza en cuanto al futuro social de sus hijos, a pesar de sus temores iniciales20,21.
La música ayuda a mejorar la capacidad de comunicación con otros niños, gracias a la ejecución de ejercicios de imitación, baile, canto o interpretar sonidos con diferentes instrumentos. Estas actividades aportan un ambiente uniforme y alegre, lo que crea en el niño una sensación de igualdad con el grupo y anima a participar en el proceso23.
Además de la mejora de las habilidades sociales y del bienestar familiar, se observan alteraciones en la actividad cerebral, aumentando la conectividad entre las áreas auditiva y motora, relacionada directamente con mejoras en las habilidades comunicativas; y disminuyendo la sobreconectividad neuronal entre las regiones auditivas y visuales, presente en niños con déficits sociales más severos21.
Se podría percibir esta terapia como una simple escucha de música, pero, según un estudio de Thomas Rabeyron, mediante el trabajo de musicoterapeutas en el tratamiento del TEA se obtienen grandes cambios en las escalas CGI y ABC, en comparación con las sesiones de escucha de música que no están llevadas a cabo por profesionales. Por el contrario, este estudio podría haber tenido un resultado diferente si el grupo de control no hubiese obtenido ningún tipo de intervención musical, ya que esto ha podido influir ligeramente en el resultado22.
Sólo un estudio presenta un impacto que difiere de los encontrados en los demás artículos. Éste pretende analizar si la musicoterapia de improvisación aporta algún beneficio en las habilidades de comunicación de los niños. Esta técnica consiste en la creación de música de manera espontánea mediante el canto, el juego y el movimiento del paciente, mientras el terapeuta observa su comportamiento e intereses. Como resultado, observamos que no ofrece diferencias significativas en la escala ADOS en comparación con el grupo que recibe el tratamiento habitual. Este hallazgo puede deberse a que estos pacientes, al participar en tantas sesiones de musicoterapia de improvisación, dejan de recibir de igual manera sus tratamientos habituales. También podría ser causa de que los cambios observados en el niño no estén contemplados en la escala utilizada, y es posible que con otra medida sí que se reflejasen cambios24.
Por otro lado, hay estudios que analizan los efectos de la musicoterapia en diferentes enfermedades como esquizofrenia, insomnio, demencia o depresión. Investigaciones demuestran que este tipo de intervención ayuda también a mejorar aspectos como el bienestar emocional, la memoria y la calidad del sueño, además de reducir niveles de ansiedad y estrés en pacientes afectados por estas condiciones25.
La principal limitación de esta revisión es la falta de artículos que aborden el tema exactamente como se pretendía analizar, además de que cada estudio utiliza diferentes enfoques de tratamiento y escalas de medida, lo que dificulta la comparación de resultados entre sí. Por otro lado, es necesario destacar el pequeño tamaño muestral de los primeros cuatro estudios. A pesar de que este reducido número de participantes puede aportar información relevante, es posible que no refleje plenamente a los pacientes pediátricos con TEA, por lo que pienso que se deberían realizar investigaciones que contemplen un mayor tamaño de muestra.
A través de esta revisión sistemática, podemos observar cómo la musicoterapia impartida por un musicoterapeuta profesional aporta beneficios y mejora el bienestar de los niños con TEA y de sus familias. Este tipo de tratamiento ofrece avances en diversas áreas del desarrollo como la comunicación, las habilidades sociales o la expresión emocional. Los resultados afirman que la musicoterapia puede considerarse una alternativa no farmacológica prometedora dentro del tratamiento de los niños con autismo.
Tras el análisis de estos artículos, es necesario resaltar la importancia de continuar investigando en este campo, realizando estudios más a largo plazo, con un mayor tamaño muestral y centrándose en más aspectos del desarrollo infantil, con el objetivo de mejorar la calidad de vida de los niños y familias afectadas.
Asimismo, considero que la incorporación de expertos musicoterapeutas en áreas de salud es esencial para llevar a cabo estas sesiones, las cuales pueden realizar profesionales enfermeros, médicos, fisioterapeutas, psicólogos o cualquier sanitario dispuesto a formarse sobre ello. Además, este enfoque terapéutico podría aplicarse para tratar otras enfermedades o dificultades relacionadas con el desarrollo durante la infancia y la salud psicosocial, mejorando las funciones cognitivas y el bienestar emocional.
Por último, en cuanto a enfermería, la musicoterapia sería una gran herramienta para establecer un vínculo más cercano con el paciente y su familia, ya que es el personal que más contacto tiene con los pacientes y es capaz de identificar como afecta esta terapia a su estado de ánimo y evaluar su respuesta al tratamiento.
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- Rabeyron T, Robledo del Canto JP, Carasco E, Bisson V, Bodeau N, Vrait FX, et al. A randomized controlled trial of 25 sessions comparing music therapy and music listening for children with autism spectrum disorder. Psychiatry Research. 1 de noviembre de 2020;293:113377.
- Ghasemtabar SN, Hosseini M, Fayyaz I, Arab S, Naghashian H, Poudineh Z. Music therapy: An effective approach in improving social skills of children with autism. Adv Biomed Res. 27 de julio de 2015;4:157.
- Bieleninik L, Geretsegger M, Mössler K, Assmus J, Thompson G, Gattino G, et al. Effects of Improvisational Music Therapy vs Enhanced Standard Care on Symptom Severity Among Children With Autism Spectrum Disorder: The TIME-A Randomized Clinical Trial. JAMA. 8 de agosto de 2017;318(6):525-35.
- Gassner L, Geretsegger M, Mayer-Ferbas J. Effectiveness of music therapy for autism spectrum disorder, dementia, depression, insomnia and schizophrenia: update of systematic reviews. Eur J Public Health. 1 de octubre de 2021;32(1):27-34.
Anexo 1. Evaluación de la evidencia científica.
| 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10 | 11 | |
| Thompson
et al. 2014(20) |
Sí | Sí | Sí | No | Sí | Sí | Sí | 95% | Sí | Sí | Sí |
| Sharda et al.
2018(21) |
Sí | Sí | Sí | No | Sí | Sí | Sí | 95% | Sí | Sí | Sí |
| Rabeyron et al.
2022(22) |
Sí | Sí | Sí | Sí | Sí | Sí | Sí | 95% | Sí | Sí | Sí |
| Ghasemtabar et al.
2015(23) |
Sí | Sí | Sí | Sí | Sí | Sí | Sí | 95% | Sí | Sí | Sí |
| Bieleninik et al.
2017(24) |
Sí | Sí | Sí | Sí | Sí | Sí | No | 95% | Sí | Sí | Sí |
Anexo 2. Diagrama de flujo.
Anexo 3. Análisis de artículos seleccionados.
| Autor y año | Diseño de estudio | Participantes (edad) | Intervención | Variables | Resultados principales |
| Thompson
et al. 201420 |
Ensayo Controlado Aleatorizado | N = 23
(3-6 años) |
Intervención temprana + 16 sesiones de musicoterapia de entre 30 y 40 minutos, una vez por semana n=12
Intervención temprana n=11 |
Compromiso social, habla y lenguaje, relación padres-hijos. Escalas socioemocionales de la primera infancia de Vineland (VSEEC), Versión preescolar de la escala de capacidad de respuesta social para niños de 3 años (SRS-PS), Inventarios de desarrollo comunicativo, palabras y gestos de MacArthur-Bates (MBCDI-W&G), Inventario de relaciones entre padres e hijos (PCRI). | La musicoterapia centrada en la familia (FCMT) tiene un efecto beneficioso tanto en las interacciones sociales de los niños, como en la relación entre padres e hijos. |
| Sharda et al.
201821 |
Ensayo Controlado Aleatorizado | N = 51
(6-12 años) |
De 8 a 12 sesiones de 45 minutos, una vez por semana n=26
Intervención sin música n=25 |
Escala de capacidad de respuesta social (SRS-II), Escala de Calidad de Vida Familiar (FQoL), conectividad cerebral. | La comunicación social, la relación con la familia y la conectividad cerebral mejoraron en el grupo de estudio. |
| Rabeyron et al.
202222 |
Ensayo Controlado Aleatorizado | N = 37
(4-7 años) |
25 sesiones de 30 minutos, en un periodo de 8 meses n=19
Escucha musical sin profesionales n=18 |
Impresión clínica global (CGI), Escala de Autismo Infantil (CARS), lista de Verificación de Conductas Aberrantes (ABC). | El uso de la musicoterapia como tratamiento alternativo del autismo resulta mucho más efectivo que el escuchar música de forma autónoma. Hubo mejoras en las puntuaciones de CGI y ABC, por el contrario, no se observaron grandes cambios en la escala CARS. |
| Autor y año | Diseño de estudio | Participantes (edad) | Intervención | Variables | Resultados principales |
| Ghasemtabar et al.
201523 |
Ensayo Controlado Aleatorizado | N = 27
(7-12 años) |
12 sesiones de 1 hora, una vez por semana, durante 45 días n=13
Ninguna intervención n=14 |
Escala del sistema de calificación de habilidades sociales (SSRS). | El estudio muestra que esta terapia es realmente eficaz en la mejora de las habilidades sociales. |
| Bieleninik et al.
201724 |
Ensayo Controlado Aleatorizado | N = 364
(4-7 años) |
1-3 sesiones semanales de 30 minutos, en un periodo de 5 meses n=182
Atención habitual + asesoramiento para padres n=182 |
Programa de observación de diagnóstico de autismo (ADOS). | La musicoterapia de improvisación no parece tener efectos beneficiosos para el tratamiento del TEA. |
