La necesidad de abordar los errores de medicación en pacientes críticos

23 mayo 2025

 

AUTORES

  1. Pilar Ainara Cea Vaquero. Grado en Medicina, Zaragoza, España.
  2. Francisco Javier Mancebón Sierra. Grado en Medicina, Zaragoza, España.

 

CARTA AL EDITOR

Estimado/a Editor/a:

Los errores de medicación (EM) son una de las principales preocupaciones en la seguridad del paciente, con tasas reportadas que oscilan entre el 5 % y el 90 %, dependiendo del contexto clínico y las metodologías de medición. Estos incidentes prevenibles afectan significativamente a los sistemas de salud y a las vidas de los pacientes, en particular en las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI), donde los pacientes son más vulnerables debido a la gravedad de sus condiciones.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha reconocido la magnitud de este problema a nivel global, lanzando en 2017 un desafío mundial para reducir los daños graves asociados con errores de medicación en un 50 %. Sin embargo, este ambicioso objetivo aún enfrenta múltiples barreras en su implementación, especialmente en países como España, donde los datos sobre EM en UCI son limitados.

En este contexto, el proyecto SYREC (Seguridad y Riesgo en el Enfermo Crítico), fruto de una colaboración entre el Ministerio de Sanidad y la SEMICYUC, ha permitido establecer una base inicial para evaluar la prevalencia y el impacto de los EM en UCI. Este proyecto destaca la complejidad de gestionar pacientes críticos, quienes, debido a sus características fisiológicas alteradas y la intensidad de los tratamientos que reciben, tienen entre dos y tres veces más probabilidades de experimentar daños graves o incluso fallecer a causa de errores de medicación.

Los EM no solo implican un sufrimiento personal para los pacientes y sus familias, sino que también generan costos económicos significativos. Estos incluyen hospitalizaciones prolongadas, mayor utilización de recursos y una carga adicional para los equipos sanitarios. Además, los efectos de los EM pueden extenderse más allá de la fase aguda, como ocurre con el uso inadecuado de opioides, que puede complicar la recuperación a largo plazo, o con el desarrollo de resistencias bacterianas, un problema cada vez más urgente en la medicina moderna.

Dado este panorama, es imperativo que las políticas de salud prioricen estrategias efectivas para mitigar los EM. Entre las medidas más prometedoras se encuentran:

  • Fortalecer la formación profesional: los equipos clínicos en UCI deben recibir capacitación continua en el manejo seguro de medicamentos, con énfasis en los fármacos de alto riesgo.
  • Implementar herramientas tecnológicas: los sistemas de prescripción electrónica y las alertas automatizadas pueden reducir significativamente los errores humanos asociados con la prescripción y administración de medicamentos.
  • Promover auditorías regulares: las revisiones sistemáticas de las prácticas de prescripción permiten identificar patrones recurrentes de errores y establecer medidas correctivas.
  • Adoptar un enfoque colaborativo: la integración de datos de diferentes hospitales y unidades puede ayudar a crear una visión más completa del problema, fomentando el desarrollo de guías clínicas basadas en evidencia.

 

El desafío de reducir los EM en UCI no puede ser subestimado. Más allá de las intervenciones tecnológicas y organizativas, es fundamental fomentar una cultura de seguridad que priorice la comunicación abierta, el aprendizaje de los errores y el compromiso de todos los niveles del sistema sanitario.

La seguridad del paciente no es solo un objetivo técnico, sino un imperativo ético que debe guiar nuestras acciones en el ámbito de la salud. Hago un llamado a las autoridades sanitarias, los profesionales y las instituciones para que trabajen juntos en la creación de un entorno asistencial más seguro y humano1.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Munley R, Melnyk D. Building Medication Safety. Natl Coord Counc Medicat Error Report Prev. 2020;1(7):2-43.

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