La vía intraósea como alternativa directa para el acceso vascular urgente.

11 septiembre 2023

AUTORES

  1. Tamara Muñoz Bernad. Graduada en Enfermería. Centro de Salud Mas de las Matas. Servicio Aragonés de Salud.
  2. Carlota Canet Fajas. Licenciada en Medicina Familiar y Comunitaria. Centro de Salud La Almunia. Servicio Aragonés de Salud.
  3. Manuel Rosado Grande. Graduado en Enfermería. Otorrinolaringología. Hospital Clínico Lozano Blesa. Servicio Aragonés de Salud.
  4. Ester Marquina de Diego. Graduada en Enfermería. Centro de Salud La Almunia. Servicio Aragonés de Salud.
  5. Alfonso Felipe Rubio. Graduado en Enfermería. Centro de Salud Delicias Sur. Servicio Aragonés de Salud.
  6. Mario Luis Amador Luna. Graduado en Enfermería. Centro de Salud Andorra. Servicio Aragonés de Salud.

 

RESUMEN

En la actualidad se utiliza la vía intraósea como alternativa directa cuando no se puede canalizar una vía intravenosa, o esta se demora en el tiempo cuando se trata de emergencias que precisan un acceso vascular inmediato, sin embargo, la vía intraósea es una técnica más rápida y con menos tasa de fallo en el primer intento de canalización que la vía intravenosa y pudiendo administrarse medicamentos de manera similar en ambas vías, lo que en teoría podría ser más efectiva en el tratamiento de determinadas emergencias, tanto en adultos como en pacientes pediátricos, que precisan la administración de medicación precoz. La razón puede radicar en la poca formación e información impartida a los profesionales sanitarios que procuran estos cuidados.

PALABRAS CLAVE

Enfermería de urgencia, infusiones intraóseas.

ABSTRACT

Currently, the intraosseous access is used as a direct alternative when an intravenous access it’s not successful, or it’s delayed in time when the emergency require immediate vascular access; however, the intraosseous access is a faster technique with a lower rate of failure in the first attempt than the intravenous access and being able to administer drugs in a similar way in both access, which in theory could be more effective in the treatment of emergencies that require early drugs administration both in adults and pediatric patients. The reason could be the little training and information provided to the health professionals who provide this care.

KEY WORDS

Emergency nursing, infusions, intraosseous.

INTRODUCCIÓN

En el contexto de una emergencia médica, la vía de administración de medicamentos de primera elección es la vía intravenosa1. Se dan situaciones en las que la canalización de una vía venosa resulta muy difícil o se demora mucho en el tiempo, debido a diferentes factores, como pueden ser pacientes quemados, reacciones anafilácticas, epilepsia, politraumatizados, atrapamientos, deshidratación, alteraciones en el nivel de consciencia o cualquier situación que dificulte la técnica y requiere un acceso vascular inmediato2. Así lo establece el Consejo Europeo de Reanimación3.

La vía intraósea adquirió protagonismo en los años 40 para el acceso vascular de elección gracias a los estudios de Tocantins y O’Neill, basados en el trabajo de Drinker et al. (1916) y Arnold Josefson (1934), utilizándose por los militares combatientes en la Segunda Guerra Mundial, pero se redujo su uso con la aparición de los catéteres intravenosos desechables de cloruro de polivinilo, al ser más seguros y producir menos complicaciones que los trócares metálicos. Además, se relacionó la vía intravenosa producía osteomielitis y embolización de la médula ósea. Varias décadas más tarde, en los 80, volvió a ser incluido en las guías de reanimación pediátrica4.

El acceso intraóseo permite llegar al plexo venoso de la médula ósea. Esto facilita que la administración de fármacos sea muy similar a la vía intravenosa, tanto en adultos como en pacientes de pediatría5.

OBJETIVO

El objetivo principal es:

Recopilar información de bases de datos científicas de alto impacto y poner en común los conocimientos, ventajas y desventajas en el manejo de la vía intraósea como alternativa a la vía venosa.

METODOLOGÍA

Para la realización de esta revisión bibliográfica, se ha utilizado PubMed por ser de acceso libre y además estar especializada en ciencias de la salud. Incluye un número muy elevado de revistas incluidas y de gran impacto. Además, proporciona gran variedad de tipos de búsqueda, desde el más sencillo, búsqueda por campos, términos MeSH o con límites.

Tras la obtención de toda la información, se ha realizado una lectura exhaustiva, resumen y puesta en común con el resto de los artículos, verificando la información de varios artículos y procurando seleccionar aquellos artículos publicados en una fecha no mayor a cinco años atrás desde la realización de la revisión.

 

RESULTADOS

Para la inserción del catéter intraóseo, la literatura coincide en que debería tratarse de un hueso largo y que presente puntos de referencia para la introducción fáciles de localizar5. Para ello, se recomiendan diferentes lugares según el tipo de paciente.

En adultos:

  • Húmero proximal: es la primera opción en adultos cuando existan referencias claras para su canalización. Esta localización permite mayores flujos, de hasta 5 L/h, menor dolor en la punción, con una mayor biodisponibilidad del fármaco y los fluidos llegan a la aurícula derecha en 3 segundos. Debe colocarse la mano del paciente sobre el abdomen, con un ángulo de 45º en el codo, evitando el tendón del bíceps, se punciona 2 cm por encima del cuello quirúrgico del húmero1,2.
  • Esternón: se debe puncionar 1 cm por debajo de la incisura esternal. Esta localización permite una concentración máxima en sangre similar al que se obtiene por una vía central1,2. No es de elección cuando se precisan maniobras de resucitación cardio pulmonar.
  • Tibia proximal: se debe puncionar 1-2 cm inferior y medial en la zona plana de la tibia. Esta localización permite volúmenes de 1 L/h aplicando presión positiva. La pierna del paciente debe estar extendida1,2.

En paciente pediátrico, lactantes y neonatos:

  • Tibia distal: se debe puncionar en la porción plana de la tibia, a 2 cm proximal al maléolo interno. La pierna del paciente debe estar extendida1,2.
  • Tibia proximal: se debe puncionar 1-2 cm inferior y medial en la zona plana de la tibia. Esta localización permite volúmenes de 1 L/h aplicando presión positiva. La pierna del paciente debe estar extendida1,2.
  • Fémur distal: se debe puncionar 1 cm por encima de la rótula y 1-2 cm hacia el plano medial1.

También pueden utilizarse otros lugares anatómicos como el radio y cúbito distales y la cresta ilíaca4.

Se elegirá un lugar anatómico u otro en función de las necesidades terapéuticas, disponibilidad según la situación del paciente y teniendo en cuenta siempre las contraindicaciones que conlleva la vía intraósea: osteogénesis imperfecta, osteoporosis o fractura ósea del hueso de punción, celulitis, infección o quemadura en la piel de la zona de punción, lugar anatómico que haya sido intento de canalización intraósea anterior fallida o exitosa hasta 48 horas antes1.

Debe realizarse con técnica aséptica, con un ángulo de 90º en la punción, habiendo elegido la longitud de la aguja adecuada a cada zona de punción, morfología y edad de cada paciente, comprobando después la permeabilidad1. Hay diferentes tipos de agujas en el mercado: EZ-IO (para la tibia), el First Access for Shock and Trauma (FAST1, para el esternón); popular en los conflictos armados contemporáneos, la pistola de inyección (BIG) o las agujas manuales como la aguja Jamshidi y la aguja modificada Diekman1,4.

Su indicación es básicamente cuando no se puede canalizar una vía intravenosa y se precisa rápidamente, no pudiendo permanecer más de 24 horas. En situaciones de emergencia como el shock, se ha demostrado no solo su rapidez de canalización (menos de un minuto) frente a la canalización de una vía central (aproximadamente 15 minutos), sino también su alta tasa de éxito de canalización en el primer intento, siendo del 90% para la vía intraósea, frente al 50% para la vía venosa central. Además, tiene una baja tasa de complicaciones, de ellas casi todas derivadas de un mal proceso de canalización3.

Dadas las características de este tipo de acceso vascular, así como las de su técnica, resulta muy útil en situaciones de emergencia, pero un 60% de profesionales de enfermería encuestados creen que no serían capaces de canalizar una vía intraósea, además de que un 74% de los encuestados piensan que la baja tasa de utilización de estos dispositivos se basa en el poco entrenamiento recibido y la gran mayoría muestra interés en recibir más formación5.

 

CONCLUSIÓN

Llama la atención que disponiendo de una técnica de canalización de acceso vascular tan rápida, segura, eficaz y con pocas complicaciones, se use tan poco en emergencias. De momento se considera como segunda opción cuando se demora la canalización intravenosa o se imposibilita, aunque en el futuro podría volver a adquirir protagonismo y ser objeto de elección en guías y protocolos clínicos como primera opción en determinadas emergencias con patología concreta en las que el simple hecho de requerir un acceso vascular sea suficiente como criterio de utilización. Esto podría reducir considerablemente el tiempo en que se tarda en asegurar un acceso vascular, dada la rapidez de la técnica, menor a un minuto y a que no se demoraría en intentar un acceso venoso.

Para concluir, se debería entrenar al personal sanitario en su uso correcto y minimizar las ya pocas complicaciones para despejar los miedos y dudas de su uso y hacer posible su utilización temprana en emergencias tales como el shock con el objetivo de poder administrar el tratamiento lo más precozmente posible y con una menor tasa de error en el intento de canalización del acceso vascular.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Dornhofer P, Kellar JZ. Intraosseous Vascular Access. 2023 Jun 5. In: StatPearls [Internet]. Treasure Island (FL): StatPearls Publishing; 2023 Jan-. PMID: 32119260.
  2. Astasio-Picado Á, Cobos-Moreno P, Gómez-Martín B, Zabala-Baños MDC, Aranda-Martín C. Clinical Management of Intraosseous Access in Adults in Critical Situations for Health Professionals. Healthcare (Basel). 2022 Feb 14;10(2):367. doi: 10.3390/healthcare10020367. PMID: 35206981; PMCID: PMC8871650.
  3. Liu YY, Wang YP, Zu LY, Zheng K, Ma QB, Zheng YA, Gao W. Comparison of intraosseous access and central venous catheterization in Chinese adult emergency patients: A prospective, multicenter, and randomized study. World J Emerg Med. 2021;12(2):105-110. doi: 10.5847/wjem.j.1920-8642.2021.02.004. PMID: 33728002; PMCID: PMC7947559.
  4. Laney JA, Friedman J, Fisher AD. Sternal Intraosseous Devices: Review of the Literature. West J Emerg Med. 2021 Mar 24;22(3):690-695. doi: 10.5811/westjem.2020.12.48939. PMID: 34125048; PMCID: PMC8202990.
  5. Ibarra Romero M, Sánchez-García JC, Cavazzoli E, Tovar-Gálvez MI, Cortés-Martín J, Martínez-Heredia N, Rodríguez-Blanque R. Nursing Staff Knowledge on the Use of Intraosseous Vascular Access in Out-Of-Hospital Emergencies. Int J Environ Res Public Health. 2023 Jan 25;20(3):2175. doi: 10.3390/ijerph20032175. PMID: 36767541; PMCID: PMC9915301.

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