Manejo actual de la diverticulitis aguda: revisión crítica de la evidencia y recomendaciones de las principales sociedades científicas

3 octubre 2026

 

 

AUTORES

  1. Sofía Fontana Escartín. Cirugía General y del Aparato Digestivo. Hospital Clínico Lozano Blesa. Zaragoza, España.
  2. Miguel Gasós García. Cirugía General y del Aparato Digestivo. Hospital Clínico Lozano Blesa. Zaragoza, España.
  3. Daniel Otero Romeo. Cirugía General y del Aparato Digestivo. Hospital Clínico Lozano Blesa. Zaragoza, España.
  4. Álvaro Lagos De los Reyes. Cirugía General y del Aparato Digestivo. Hospital Clínico Lozano Blesa. Zaragoza, España.
  5. Javier Torcal Guerrero. Cirugía General y del Aparato Digestivo. Hospital Clínico Lozano Blesa. Zaragoza, España.
  6. Elena López Sisternes. Cirugía General y del Aparato Digestivo. Hospital Clínico Lozano Blesa. Zaragoza, España.

 

RESUMEN

La diverticulitis aguda constituye una de las causas más frecuentes de ingreso urgente en cirugía general y una de las principales complicaciones de la enfermedad diverticular del colon. Durante la última década, el manejo diagnóstico y terapéutico ha experimentado importantes modificaciones derivadas de la publicación de ensayos clínicos aleatorizados y de la actualización de las recomendaciones de las principales sociedades científicas internacionales. La creciente evidencia ha permitido reducir el empleo sistemático de antibioterapia en pacientes seleccionados con diverticulitis aguda no complicada, ampliar las indicaciones del tratamiento ambulatorio y replantear las estrategias quirúrgicas clásicas, favoreciendo la realización de anastomosis primaria frente al procedimiento de Hartmann en pacientes cuidadosamente seleccionados. Paralelamente, el papel del lavado laparoscópico continúa siendo motivo de controversia tras los resultados discordantes de los estudios DILALA, SCANDIV y LADIES.

El objetivo de esta revisión es sintetizar la evidencia científica más reciente acerca del diagnóstico y tratamiento de la diverticulitis aguda, analizando de forma crítica los principales ensayos clínicos y comparando las recomendaciones actuales de las guías de la World Society of Emergency Surgery (WSES), American Society of Colon and Rectal Surgeons (ASCRS) y European Society of Coloproctology (ESCP). Asimismo, se revisan las indicaciones actuales del tratamiento conservador, el manejo de los abscesos diverticulares, el papel del drenaje percutáneo, las indicaciones quirúrgicas y las diferentes alternativas técnicas disponibles en la cirugía urgente.

PALABRAS CLAVE

Diverticulitis aguda, enfermedad diverticular, lavado laparoscópico, Hartmann, anastomosis primaria, wses, cirugía urgente.

ABSTRACT

Acute diverticulitis is one of the most common causes of emergency admission in general surgery and represents the most frequent complication of colonic diverticular disease. Over the last decade, significant advances have modified both diagnostic and therapeutic strategies following the publication of several randomized controlled trials and updated international guidelines. Current evidence supports outpatient management in selected patients, restricts the routine use of antibiotics in uncomplicated disease and promotes primary anastomosis instead of Hartmann’s procedure in selected patients requiring emergency surgery. Meanwhile, the role of laparoscopic lavage remains controversial after the conflicting results of the DILALA, SCANDIV and LADIES trials.

The aim of this review is to summarize current evidence regarding the diagnosis and management of acute diverticulitis through a critical analysis of the major randomized clinical trials and the latest recommendations issued by the World Society of Emergency Surgery (WSES), the American Society of Colon and Rectal Surgeons (ASCRS) and the European Society of Coloproctology (ESCP). Current indications for conservative treatment, management of diverticular abscesses, percutaneous drainage, emergency surgery and the different operative strategies are discussed.

KEY WORDS

Acute diverticulitis, diverticular disease, laparoscopic lavage, Hartmann procedure, primary anastomosis, emergency surgery.

INTRODUCCIÓN

La enfermedad diverticular del colon constituye una de las patologías digestivas más prevalentes en los países occidentales, afectando aproximadamente al 60–70 % de la población mayor de 80 años. Aunque la mayoría de los pacientes permanecen asintomáticos durante toda su vida, entre un 4 y un 6 % desarrollarán al menos un episodio de diverticulitis aguda, responsable de un elevado número de ingresos hospitalarios y procedimientos quirúrgicos urgentes.

Tradicionalmente, el manejo de la diverticulitis aguda se fundamentaba en la clasificación de Hinchey y en conceptos terapéuticos relativamente rígidos, que incluían ingreso hospitalario, antibioterapia sistemática y cirugía de resección con procedimiento de Hartmann en la mayoría de los pacientes con enfermedad complicada. Sin embargo, el conocimiento de la historia natural de la enfermedad ha evolucionado considerablemente durante la última década gracias a múltiples estudios prospectivos y ensayos clínicos aleatorizados que han cuestionado numerosos paradigmas clásicos.

Actualmente, el tratamiento se individualiza en función de la gravedad radiológica, el estado fisiológico del paciente, la presencia de inmunosupresión y la respuesta clínica inicial. Las nuevas clasificaciones radiológicas propuestas por la World Society of Emergency Surgery permiten una mejor estratificación de la enfermedad y facilitan la toma de decisiones terapéuticas, diferenciando escenarios clínicos susceptibles de manejo ambulatorio, tratamiento conservador hospitalario, drenaje percutáneo o cirugía urgente. Entre los principales cambios introducidos destacan la demostración de que los antibióticos no aportan beneficio clínico en pacientes inmunocompetentes con diverticulitis aguda no complicada, la consolidación del tratamiento ambulatorio como estrategia segura en pacientes seleccionados y la tendencia creciente hacia procedimientos de preservación del tránsito intestinal mediante anastomosis primaria en pacientes hemodinámicamente estables.

Por otro lado, el manejo de la diverticulitis perforada continúa siendo objeto de debate. Los estudios DILALA, SCANDIV y LADIES evaluaron el papel del lavado laparoscópico frente a la resección colónica, obteniendo resultados discordantes que han condicionado recomendaciones prudentes por parte de las diferentes sociedades científicas. Del mismo modo, los ensayos DIVERTI y DIVA han aportado evidencia sólida acerca de la superioridad funcional de la anastomosis primaria respecto al procedimiento de Hartmann en pacientes seleccionados.

En consecuencia, el tratamiento de la diverticulitis aguda ha evolucionado hacia un modelo basado en la selección individualizada del paciente, sustentado en la evidencia científica y orientado a minimizar la morbimortalidad y la necesidad de ostomías permanentes.

El objetivo de esta revisión es analizar de forma crítica la evidencia disponible sobre el manejo contemporáneo de la diverticulitis aguda, comparando las recomendaciones de las principales guías internacionales y revisando las aportaciones de los ensayos clínicos que han modificado la práctica clínica en los últimos años.

MATERIAL Y MÉTODO

Se realizó una revisión narrativa de la literatura científica centrada en el manejo de la diverticulitis aguda del adulto. La búsqueda bibliográfica incluyó estudios publicados en las bases de datos PubMed/MEDLINE, Embase y Cochrane Library, priorizando ensayos clínicos aleatorizados, metaanálisis, revisiones sistemáticas y guías de práctica clínica publicadas hasta 2026.

Se seleccionaron específicamente los estudios que han condicionado cambios en el manejo contemporáneo de la enfermedad, incluyendo los ensayos AVOD, DIABOLO, DIVER, DILALA, SCANDIV, LADIES (ramas LOLA y DIVA) y DIVERTI, así como revisiones sistemáticas recientes sobre antibioterapia, drenaje percutáneo, lavado laparoscópico y estrategias quirúrgicas de resección.

Asimismo, se revisaron las recomendaciones emitidas por la World Society of Emergency Surgery (WSES), la American Society of Colon and Rectal Surgeons (ASCRS) y la European Society of Coloproctology (ESCP), comparando sus indicaciones diagnósticas y terapéuticas.

La información fue sintetizada mediante una revisión crítica, estructurada en función de los diferentes escenarios clínicos de la diverticulitis aguda, haciendo especial énfasis en aquellos aspectos que continúan siendo objeto de controversia.

RESULTADOS

Diagnóstico y clasificación de la diverticulitis aguda:

La tomografía computarizada (TC) con contraste intravenoso constituye actualmente la prueba de elección para el diagnóstico de la diverticulitis aguda, con una sensibilidad y especificidad superiores al 95%. Además de confirmar el diagnóstico, permite establecer la extensión del proceso inflamatorio, identificar complicaciones locales y orientar la estrategia terapéutica.

Aunque la clasificación de Hinchey continúa siendo ampliamente utilizada en cirugía, fue diseñada inicialmente para describir los hallazgos intraoperatorios de la diverticulitis perforada y presenta limitaciones para la toma de decisiones en pacientes tratados de forma conservadora. Por ello, las guías de la WSES proponen una clasificación tomográfica que incorpora tanto la enfermedad no complicada como los diferentes grados de enfermedad complicada, permitiendo una estratificación más precisa del riesgo y una mejor selección del tratamiento.

La clasificación WSES distingue la diverticulitis no complicada de los estadios Ia (aire pericólico o mínima cantidad de líquido pericólico), Ib (absceso ≤4 cm), IIa (absceso >4–5 cm susceptible de drenaje), IIb (aire libre a distancia sin peritonitis difusa), III (peritonitis purulenta difusa) y IV (peritonitis fecaloidea). Esta clasificación ha demostrado una mayor utilidad clínica al correlacionarse con la probabilidad de fracaso del tratamiento conservador y la necesidad de cirugía urgente.

La TC también permite identificar factores pronósticos asociados al fracaso del tratamiento no operatorio, entre los que destacan la presencia de líquido libre abundante, neumoperitoneo extenso, abscesos múltiples, inmunosupresión y elevación marcada de los reactantes de fase aguda, especialmente una proteína C reactiva superior a 170-200 mg/L.

Tratamiento conservador de la diverticulitis aguda no complicada:

Durante décadas, el tratamiento estándar consistió en ingreso hospitalario, dieta absoluta y antibioterapia intravenosa. Sin embargo, la evidencia acumulada durante los últimos años ha modificado profundamente esta actitud.

Actualmente, las tres principales sociedades científicas coinciden en que los pacientes inmunocompetentes con diverticulitis no complicada pueden tratarse de forma ambulatoria siempre que presenten estabilidad hemodinámica, adecuado control del dolor, tolerancia oral, ausencia de sepsis y un entorno social que garantice el seguimiento clínico.

El ensayo multicéntrico español DIVER fue uno de los primeros estudios en demostrar la seguridad del tratamiento ambulatorio en pacientes seleccionados. La tasa de fracaso fue inferior al 5%, sin diferencias en complicaciones, necesidad de cirugía o mortalidad respecto al tratamiento hospitalario, consiguiendo además una reducción significativa del coste sanitario.

Estos resultados han sido posteriormente confirmados por múltiples revisiones sistemáticas y metaanálisis, que muestran tasas de éxito superiores al 94-96%, con necesidad excepcional de drenaje percutáneo o cirugía urgente. Como consecuencia, las guías actuales recomiendan reservar el ingreso para pacientes con comorbilidad importante, inmunodepresión, intolerancia oral, dolor no controlado o sospecha de enfermedad complicada.

El tratamiento ambulatorio incluye dieta progresiva, analgesia y reevaluación clínica precoz entre las 48 y 72 horas. Tras la resolución del episodio agudo se aconseja instaurar una dieta rica en fibra y valorar la realización de colonoscopia diferida para descartar patología neoplásica cuando no exista una exploración endoscópica reciente.

¿Siguen siendo necesarios los antibióticos?

Probablemente ningún aspecto del tratamiento de la diverticulitis haya experimentado una modificación tan importante como el uso de la antibioterapia.

El ensayo AVOD supuso el primer estudio aleatorizado que cuestionó el empleo sistemático de antibióticos en pacientes con diverticulitis aguda no complicada. En este trabajo no se observaron diferencias significativas en la aparición de complicaciones, recurrencias, necesidad de cirugía, duración del ingreso ni mortalidad entre los pacientes tratados con antibioterapia y aquellos manejados exclusivamente mediante tratamiento sintomático.

Posteriormente, el ensayo holandés DIABOLO confirmó estos hallazgos en un mayor número de pacientes, demostrando que la omisión de antibióticos no incrementaba la tasa de fracaso terapéutico ni prolongaba el tiempo de recuperación clínica.

La combinación de ambos estudios, junto con varios metaanálisis posteriores, consolidó el cambio de paradigma que posteriormente incorporaron las guías WSES, ASCRS y ESCP. Actualmente, la antibioterapia ya no se recomienda de forma rutinaria en pacientes inmunocompetentes con diverticulitis no complicada, reservándose para situaciones específicas como inmunosupresión, sepsis, embarazo, insuficiencia renal avanzada o deterioro clínico durante la evolución.

Por el contrario, en la diverticulitis complicada continúa siendo imprescindible el tratamiento antibiótico dirigido frente a bacterias gramnegativas y anaerobias, adaptando posteriormente el tratamiento a los resultados microbiológicos cuando estén disponibles.

Manejo hospitalario de la diverticulitis complicada:

La diverticulitis complicada comprende un amplio espectro clínico que abarca desde pequeñas microperforaciones contenidas hasta la peritonitis fecaloidea generalizada.

En pacientes con diverticulitis estadio Ia de la WSES (aire pericólico o pequeña cantidad de líquido localizado), las tasas de éxito del tratamiento conservador superan el 90%, siempre que exista estabilidad clínica y ausencia de signos de peritonitis difusa. Diversos estudios han demostrado que la presencia aislada de aire pericólico no constituye por sí misma una indicación quirúrgica.

Los pacientes deben ingresar para administración de antibioterapia intravenosa, fluidoterapia y monitorización clínica, siendo imprescindible repetir la evaluación clínica durante las primeras 24-48 horas para detectar posibles signos de fracaso del tratamiento conservador.

Manejo de los abscesos diverticulares:

Los abscesos representan la complicación localizada más frecuente de la diverticulitis aguda. Su tratamiento depende fundamentalmente del tamaño, la localización anatómica y la situación clínica del paciente.

Existe consenso entre las principales sociedades científicas en considerar que los abscesos menores de 4 cm presentan una elevada probabilidad de resolución mediante antibioterapia exclusiva, con tasas de éxito próximas al 80%.

Sin embargo, cuando el diámetro supera los 4-5 cm aumenta significativamente el riesgo de fracaso del tratamiento conservador. En este escenario, las guías WSES y ASCRS recomiendan el drenaje percutáneo asociado a antibioterapia siempre que exista una ventana radiológica segura.

El drenaje percutáneo ha demostrado disminuir la necesidad de cirugía urgente y permite diferir la resección colónica hasta un momento de menor riesgo quirúrgico. No obstante, entre un 20 y un 30% de los pacientes requerirán finalmente tratamiento quirúrgico durante el mismo ingreso o en los meses posteriores.

Uno de los aspectos que continúa siendo objeto de debate es el manejo de los abscesos no accesibles al drenaje percutáneo. Mientras que la ASCRS considera que estos pacientes presentan una indicación quirúrgica precoz, la WSES admite un tratamiento conservador cuidadosamente monitorizado en pacientes estables, reservando la cirugía para aquellos que presenten deterioro clínico.

Esta diferencia refleja una de las principales discrepancias actuales entre ambas guías.

Indicaciones actuales de cirugía urgente

A diferencia de décadas previas, la presencia de diverticulitis complicada no implica necesariamente tratamiento quirúrgico.

Las indicaciones aceptadas de cirugía urgente incluyen:

  • Peritonitis purulenta generalizada (Hinchey III).
  • Peritonitis fecaloidea (Hinchey IV).
  • Fracaso del tratamiento conservador.
  • Persistencia o progresión de la sepsis pese al tratamiento antibiótico.
  • Abscesos no controlables mediante drenaje percutáneo.
  • Perforación libre con inestabilidad hemodinámica. • Obstrucción intestinal secundaria a la inflamación.
  • Fístulas sintomáticas en el contexto agudo (situación poco frecuente).

Uno de los cambios más relevantes introducidos por la WSES consiste en considerar que la presencia de neumoperitoneo a distancia no constituye necesariamente una indicación absoluta de cirugía si el paciente permanece estable y no presenta signos clínicos de peritonitis difusa. Diversos estudios observacionales han mostrado tasas aceptables de éxito mediante tratamiento conservador en pacientes cuidadosamente seleccionados.

No obstante, esta actitud continúa siendo motivo de controversia y requiere una vigilancia clínica estrecha, ya que el fracaso del tratamiento conservador puede condicionar un incremento de la morbimortalidad.

Tratamiento quirúrgico:

1) Lavado laparoscópico: ¿qué papel tiene actualmente?

El lavado laparoscópico surgió como una alternativa atractiva a la resección colónica en pacientes con diverticulitis perforada y peritonitis purulenta (Hinchey III), con el objetivo de evitar una ostomía, disminuir la agresión quirúrgica y facilitar la recuperación postoperatoria. Sin embargo, la evidencia disponible ha mostrado resultados contradictorios, lo que ha condicionado un cambio progresivo en las recomendaciones de las principales guías internacionales.

El ensayo DILALA fue el primer estudio aleatorizado que demostró que el lavado laparoscópico podía reducir el tiempo quirúrgico, la estancia hospitalaria y la necesidad inicial de ostomía, sin diferencias significativas en mortalidad respecto a la resección colónica. Además, el seguimiento a largo plazo mostró una menor tasa de estomas permanentes y una recuperación funcional más favorable en pacientes seleccionados.

No obstante, estos resultados no fueron reproducidos por los ensayos SCANDIV y LADIES-LOLA. En ambos estudios, aunque no se observaron diferencias significativas en mortalidad, el lavado laparoscópico se asoció a una mayor incidencia de abscesos intraabdominales, reintervenciones y procedimientos no planificados durante el ingreso. En el estudio LOLA, estas diferencias motivaron incluso la suspensión precoz del ensayo por motivos de seguridad.

Las discrepancias entre los tres ensayos pueden explicarse por diferencias metodológicas, criterios de selección y experiencia de los equipos quirúrgicos. Mientras que DILALA incluyó una población más homogénea y cuidadosamente seleccionada, SCANDIV y LOLA incorporaron pacientes con enfermedad más avanzada y una mayor variabilidad técnica.

Los metaanálisis publicados posteriormente coinciden en que el lavado laparoscópico no reduce la mortalidad, pero incrementa el riesgo de fracaso del tratamiento inicial y de reintervención. Por ello, tanto la WSES como la ASCRSdesaconsejan actualmente su utilización rutinaria. La ESCP adopta una postura similar, aunque admite su empleo excepcional en centros con elevada experiencia y en pacientes cuidadosamente seleccionados con peritonitis purulenta sin perforación colónica evidente.

En consecuencia, el lavado laparoscópico ha dejado de considerarse una alternativa estándar y ha pasado a ocupar un papel muy restringido, reservado a situaciones muy concretas.

2) Procedimiento de Hartmann frente a anastomosis primaria:

El procedimiento de Hartmann ha constituido durante décadas el tratamiento de referencia para la diverticulitis perforada con peritonitis generalizada. Sin embargo, la elevada morbimortalidad asociada a la reconstrucción del tránsito y el elevado porcentaje de colostomías permanentes han impulsado la búsqueda de alternativas más conservadoras.

Los ensayos DIVERTI y LADIES-DIVA representan actualmente la evidencia de mayor calidad sobre esta cuestión.

El estudio DIVERTI comparó directamente el procedimiento de Hartmann con la resección y anastomosis primaria protegida mediante ileostomía de derivación en pacientes con diverticulitis perforada. Aunque no se observaron diferencias en mortalidad ni en complicaciones mayores, la tasa de reconstrucción intestinal fue significativamente superior en el grupo tratado mediante anastomosis primaria, con una menor proporción de estomas permanentes y una mejor calidad de vida a medio plazo.

Resultados similares fueron obtenidos en el ensayo LADIES-DIVA, que confirmó que, en pacientes hemodinámicamente estables y sin factores de riesgo extremos, la anastomosis primaria constituye una alternativa segura al procedimiento de Hartmann, sin incrementar la morbimortalidad postoperatoria.

Estos hallazgos han sido posteriormente corroborados por diversos metaanálisis, que muestran una reducción significativa de la permanencia de la ostomía, una mayor probabilidad de reconstrucción del tránsito intestinal y una mejor calidad de vida en los pacientes sometidos a anastomosis primaria. Como consecuencia, las guías actuales recomiendan individualizar la técnica quirúrgica según la situación fisiológica del paciente más que según el grado anatómico de la enfermedad.

En pacientes jóvenes, hemodinámicamente estables, sin inmunosupresión grave y con adecuada perfusión intestinal, la resección con anastomosis primaria —asociando ileostomía de protección cuando se considere necesario— constituye actualmente la estrategia preferida.

Por el contrario, el procedimiento de Hartmann continúa siendo la técnica de elección en pacientes con shock séptico, inestabilidad hemodinámica, contaminación fecaloidea masiva, elevado riesgo anestésico o importante fragilidad.

3) Cirugía laparoscópica:

La cirugía laparoscópica ha demostrado ventajas claras respecto al abordaje abierto en pacientes seleccionados. Diversos estudios observacionales y revisiones sistemáticas han objetivado una reducción del dolor postoperatorio, menor tasa de infección de herida, recuperación funcional más rápida y menor estancia hospitalaria, manteniendo resultados oncológicos y funcionales equivalentes.

No obstante, la laparoscopia requiere experiencia avanzada en cirugía colorrectal de urgencias y no siempre resulta factible en presencia de peritonitis extensa, adherencias severas o inestabilidad hemodinámica.

Las guías de la WSES y la ASCRS recomiendan realizar el abordaje laparoscópico siempre que existan disponibilidad técnica y experiencia suficiente, especialmente cuando se plantea una resección con anastomosis primaria.

DISCUSIÓN

Durante la última década, el tratamiento de la diverticulitis aguda ha experimentado una transformación sustancial, impulsada por la publicación de ensayos clínicos de alta calidad y por la actualización de las principales guías internacionales. Este cambio ha supuesto el abandono de múltiples dogmas terapéuticos, favoreciendo un manejo más individualizado y basado en la evidencia.

La evidencia disponible demuestra de forma consistente que la antibioterapia no aporta beneficios en pacientes inmunocompetentes con diverticulitis no complicada, lo que ha permitido reducir ingresos hospitalarios, disminuir el consumo de antimicrobianos y limitar la aparición de resistencias bacterianas. De forma paralela, el tratamiento ambulatorio ha demostrado ser seguro y eficaz cuando existe una adecuada selección de pacientes.

En el ámbito de la enfermedad complicada, la disponibilidad de la clasificación tomográfica propuesta por la WSES ha facilitado una mejor estratificación del riesgo y una mayor uniformidad en la toma de decisiones. No obstante, persisten diferencias entre las recomendaciones de las distintas sociedades científicas, especialmente en el manejo del neumoperitoneo a distancia y de los abscesos no susceptibles de drenaje percutáneo. Mientras la WSES admite una actitud conservadora en pacientes clínicamente estables, la ASCRS mantiene una postura más intervencionista.

Las mayores controversias continúan concentrándose en el tratamiento quirúrgico. Aunque el lavado laparoscópico despertó inicialmente un notable interés, los resultados de SCANDIV y LOLA han limitado considerablemente sus indicaciones. En la actualidad, la mayoría de autores coinciden en que no debe considerarse una alternativa de primera línea, reservándose únicamente para casos muy seleccionados y en centros con amplia experiencia.

Por el contrario, la evidencia disponible resulta mucho más consistente respecto a la superioridad funcional de la anastomosis primaria frente al procedimiento de Hartmann. Los ensayos DIVERTI y LADIES-DIVA, junto con múltiples metaanálisis posteriores, han demostrado que la restauración inmediata de la continuidad intestinal no incrementa la morbimortalidad cuando se realiza en pacientes adecuadamente seleccionados, permitiendo reducir de forma significativa la incidencia de ostomías permanentes.

En conjunto, el manejo actual de la diverticulitis debe entenderse como un proceso dinámico, donde la decisión terapéutica depende no solo de los hallazgos radiológicos, sino también de la situación clínica, la reserva fisiológica del paciente y la experiencia del equipo quirúrgico. La tendencia actual se orienta hacia tratamientos cada vez menos agresivos cuando la evidencia demuestra resultados equivalentes, reservando la cirugía para situaciones claramente definidas.

CONCLUSIONES

La diverticulitis aguda representa una patología en constante evolución cuyo tratamiento ha cambiado de forma significativa durante los últimos años. La evidencia disponible respalda el tratamiento ambulatorio y la omisión de antibioterapia en pacientes inmunocompetentes con enfermedad no complicada, mientras que la clasificación tomográfica de la WSES ha mejorado la estratificación clínica y la selección terapéutica. En la enfermedad complicada, el drenaje percutáneo continúa siendo la estrategia de elección para los abscesos mayores de 4–5 cm cuando existe una ventana radiológica segura. La cirugía urgente debe reservarse para pacientes con peritonitis generalizada, fracaso del tratamiento conservador o deterioro clínico progresivo.

El lavado laparoscópico ha perdido protagonismo tras los resultados de los estudios SCANDIV y LADIES, por lo que actualmente solo puede considerarse en situaciones muy seleccionadas. En contraste, la resección con anastomosis primaria se ha consolidado como la estrategia quirúrgica preferente en pacientes hemodinámicamente estables, desplazando progresivamente al procedimiento de Hartmann.

En definitiva, el manejo contemporáneo de la diverticulitis aguda debe fundamentarse en una evaluación individualizada del paciente, la correcta interpretación de los hallazgos radiológicos y la aplicación crítica de la mejor evidencia científica disponible, favoreciendo estrategias que reduzcan la morbimortalidad y mejoren la calidad de vida a largo plazo.

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