Manejo de la deshidratación en pediatría

27 agosto 2025

 

AUTORES

  1. Silvia Martínez Francisco. Hospital Universitario Royo Villanova. Aragón. España.
  2. Manuel Sánchez Arazuri. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Aragón. España.
  3. Laura Lázaro Pérez. Hospital Universitario Royo Villanova. Aragón. España.
  4. Julia Membrado Garde. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Aragón. España.
  5. Silvia Gallego Moreno. Hospital Universitario Miguel Servet. Aragón. España.

 

 

RESUMEN

La deshidratación es una de las principales causas de consulta y hospitalización en la población pediátrica, especialmente en menores de cinco años. Su detección precoz y manejo adecuado es fundamental para evitar complicaciones graves como el shock hipovolémico. Esta revisión bibliográfica tiene como objetivo analizar la evidencia científica actual sobre el manejo de la deshidratación en pediatría, con especial énfasis en el rol del personal de enfermería. Se realizó una búsqueda sistemática en bases de datos científicas como PubMed, CINAHL y Cochrane Library, seleccionando artículos publicados entre 2015 y 2024. Los resultados destacan la importancia de la rehidratación oral como primera línea de tratamiento en deshidrataciones leves y moderadas, y la necesidad de intervención intravenosa en casos graves. Además, se resalta la función educativa de la enfermería hacia las familias para la prevención y el manejo adecuado desde el hogar.

PALABRAS CLAVE

Manejo, deshidratación, pediatría.

ABSTRACT

Dehydration is one of the leading causes of pediatric consultations and hospitalizations, particularly in children under five years old. Early detection and proper management are essential to prevent serious complications such as hypovolemic shock. This literature review aims to analyze the current scientific evidence regarding dehydration management in pediatrics, with a special focus on the role of nursing staff. A systematic search was performed in scientific databases such as PubMed, CINAHL, and Cochrane Library, selecting articles published between 2015 and 2024. The results highlight oral rehydration as the first-line treatment in mild and moderate dehydration and the need for intravenous intervention in severe cases. Moreover, the educational role of nursing towards families is emphasized to prevent and manage dehydration at home.

KEY WORDS

Management, dehydration, pediatrics.

INTRODUCCIÓN
La deshidratación en la población pediátrica, especialmente como consecuencia de enfermedades diarreicas agudas, sigue siendo una de las principales causas de morbilidad y mortalidad infantil en el mundo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que cada año fallecen aproximadamente 525.000 niños menores de cinco años a causa de complicaciones derivadas de la deshidratación. Esta situación afecta con mayor frecuencia a países en vías de desarrollo, aunque también se presentan casos relevantes en contextos urbanos de países desarrollados, particularmente entre poblaciones vulnerables.

Una identificación clínica oportuna, sumada a una intervención terapéutica eficaz, permite reducir considerablemente las complicaciones y la mortalidad asociada. El papel del personal de enfermería resulta esencial, ya que constituye el primer contacto con el paciente en muchos niveles asistenciales. La enfermería no solo interviene en la valoración clínica, sino también en la administración de terapias de rehidratación y en la educación de cuidadores y padres, aspectos clave en la prevención de ingresos hospitalarios evitables.

En este sentido, resulta fundamental que el personal de enfermería mantenga una formación continua y actualizada en relación con el manejo de la deshidratación pediátrica. Esta revisión bibliográfica busca proporcionar una visión completa y basada en la evidencia sobre las mejores prácticas enfermeras para abordar esta condición clínica frecuente y potencialmente peligrosa.

MATERIAL Y MÉTODO
Se realizó una revisión narrativa de la literatura mediante búsquedas en bases de datos biomédicas como PubMed, CINAHL, Cochrane Library y Scielo. Los descriptores utilizados fueron “pediatric dehydration”, “nursing care”, “oral rehydration therapy” y “fluid therapy”, limitando los resultados a publicaciones comprendidas entre 2015 y 2024, tanto en idioma inglés como español.

Se incluyeron artículos originales, revisiones sistemáticas, guías de práctica clínica y ensayos clínicos centrados en el abordaje de la deshidratación en pacientes pediátricos, con énfasis en el rol de enfermería. Se excluyeron estudios enfocados exclusivamente en neonatos o en condiciones clínicas no asociadas a procesos de deshidratación. Tras aplicar los criterios de inclusión y exclusión, se seleccionaron 20 artículos considerados relevantes para el análisis.

RESULTADOS
Los estudios revisados coinciden en señalar que la rehidratación oral debe ser la primera elección terapéutica en casos de deshidratación leve o moderada. La utilización de soluciones de rehidratación oral (SRO) con osmolaridad reducida ha demostrado ser segura, efectiva y asociada a menor incidencia de desequilibrios electrolíticos. Además, favorece la recuperación clínica más rápida y reduce la duración del episodio diarreico.

En situaciones de deshidratación grave o cuando el niño presenta vómitos persistentes, alteración del nivel de conciencia o signos de shock, se indica el uso de rehidratación por vía intravenosa, preferentemente con soluciones isotónicas como el suero fisiológico al 0,9%. El cálculo adecuado del volumen de reposición y la velocidad de infusión deben ajustarse según el grado de deshidratación, peso y respuesta clínica del paciente.

Un hallazgo recurrente en la literatura es la necesidad de un monitoreo clínico constante. El personal de enfermería debe evaluar signos vitales, el estado de hidratación, la perfusión periférica y la producción urinaria, para detectar precozmente cualquier signo de deterioro que indique progresión hacia un shock hipovolémico.

Además del tratamiento, se destaca la función educativa de la enfermería, orientada a capacitar a los padres o cuidadores en el reconocimiento de los signos de alarma (letargo, irritabilidad, ojos hundidos, llanto sin lágrimas, mucosas secas, disminución del número de micciones) y en la correcta preparación y administración de las SRO en el hogar. Este enfoque preventivo contribuye de forma significativa a reducir consultas de urgencia, hospitalizaciones y complicaciones graves.

Se recomienda, además, mantener la alimentación habitual del niño en cuanto se tolere la vía oral, evitando suspender la lactancia materna y promoviendo una dieta adecuada según edad y tolerancia digestiva.

DISCUSIÓN
El manejo adecuado de la deshidratación pediátrica exige una actuación rápida y protocolizada, en la que la enfermería ocupa un lugar central. Su rol abarca desde la identificación inicial hasta la ejecución de intervenciones terapéuticas y la educación familiar.

Existen desafíos importantes en los servicios de salud en cuanto a la disponibilidad oportuna de SRO, el entrenamiento del personal en la detección temprana de signos clínicos y la falta de protocolos estandarizados en algunas instituciones. Por lo tanto, se requiere una mayor inversión en formación continua, elaboración de guías clínicas accesibles y campañas de salud comunitaria que involucren a enfermería como agente educativo.

CONCLUSIONES
La rehidratación oral es la estrategia de primera elección para el tratamiento de la deshidratación leve a moderada en niños, y su uso adecuado puede prevenir la evolución a formas más graves. En casos severos, la terapia intravenosa debe implementarse con vigilancia estrecha, siendo el personal de enfermería responsable del seguimiento clínico y la evaluación constante del paciente.

La educación a las familias por parte del personal de enfermería es un componente esencial del manejo integral, al permitir la prevención de nuevos episodios y mejorar el reconocimiento precoz de los síntomas.
La implementación de protocolos actualizados, junto con programas de capacitación continua, resulta fundamental para asegurar una atención de calidad, segura y centrada en el paciente pediátrico.

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