AUTORES
- Sandra Leal Martínez. Graduada en Enfermería. Universidad de Zaragoza. Enfermera 061 Aragón. España.
- Silvia Guillén Cariñena. Licenciada en Medicina. Universidad de Valencia. MIR Medicina Familiar y Comunitaria. Hospital San Jorge (Huesca). España.
- Simeón Solaz Moreno. Diplomado en Enfermería. Escuela Universitaria de Enfermería de Valencia. Enfermero 061 Aragón. España.
- Enrique José Izuel García. Graduado en Enfermería. Universidad de Zaragoza. Enfermero 061 Aragón. España.
- Marina Castro Rojas. Graduada en Enfermería. Universidad de Córdoba. Enfermera 061 Aragón. España.
- Samuel Martínez Morales. Diplomado en Enfermería. Universidad de Cádiz. Enfermero 061 Aragón. España.
RESUMEN
El dolor agudo constituye uno de los motivos más frecuentes de atención en el entorno extrahospitalario, aunque en la práctica clínica continúa siendo infratratado en un porcentaje relevante de pacientes. Esta revisión estructurada tiene como objetivo analizar la evidencia disponible sobre el manejo del dolor en el ámbito prehospitalario, así como identificar las principales barreras que dificultan su adecuada aplicación.
Se realizó una búsqueda en PubMed, Scopus y Cochrane Library entre 2015 y 2025, incluyendo ensayos clínicos, revisiones sistemáticas y guías clínicas relacionadas con la analgesia en servicios de emergencias médicas. La evidencia revisada muestra que el dolor agudo continúa infratratado, con cifras que oscilan entre el 30% y el 60% de los pacientes según los estudios analizados, especialmente en el contexto traumático.
Los fármacos más utilizados incluyen opioides, ketamina y paracetamol intravenoso, con eficacia demostrada en distintos escenarios clínicos. Sin embargo, el principal problema no radica en la disponibilidad de opciones terapéuticas, sino en su aplicación desigual en la práctica clínica. Factores como la infraestimación del dolor, el temor a efectos adversos y la variabilidad de protocolos continúan condicionando la toma de decisiones.
Se concluye que la mejora del manejo del dolor en el entorno extrahospitalario requiere protocolos homogéneos, formación continuada y una evaluación sistemática del dolor desde el primer contacto asistencial.
PALABRAS CLAVE
Manejo del dolor, atención prehospitalaria, servicios médicos de emergencia, analgesia, dolor agudo.
ABSTRACT
Acute pain is one of the most frequent reasons for consultation in out-of-hospital emergency care, yet in daily practice it remains suboptimally treated in a considerable number of patients. This structured review aims to analyze the available evidence on pain management in prehospital settings and to identify real-world barriers that hinder adequate clinical management.
A literature search was conducted in PubMed, Scopus, and Cochrane Library (2015–2025), including clinical trials, systematic reviews, and clinical guidelines related to emergency medical services analgesia. The evidence shows that acute pain remains undertreated, particularly in trauma patients, despite the availability of effective pharmacological options such as opioids, ketamine, and intravenous paracetamol.
Beyond pharmacological efficacy, the findings highlight that the main issue is not the lack of therapeutic tools, but their inconsistent application in real clinical practice. Factors such as pain underestimation, fear of adverse effects, and variability in protocols continue to influence clinical decision-making.
Improving prehospital pain management requires not only pharmacological resources but also standardized protocols, continuous training, and systematic pain assessment from the first patient contact.
KEY WORDS
pain management, emergency medical services, prehospital care, analgesia, acute pain.
INTRODUCCIÓN
El dolor agudo constituye uno de los motivos más frecuentes de atención en los servicios de emergencias extrahospitalarias. En este entorno, su presencia es constante y, en muchos casos, representa el principal motivo de demanda asistencial.
A pesar de los avances en el conocimiento fisiopatológico y en las estrategias terapéuticas disponibles, el tratamiento del dolor sigue siendo insuficiente en un número significativo de pacientes, fenómeno descrito como oligoanalgesia¹.
La Organización Mundial de la Salud reconoce el alivio del dolor como un componente esencial de la atención sanitaria de calidad². Sin embargo, su implementación en el entorno prehospitalario continúa siendo variable3.
Las características propias del entorno extrahospitalario, como la limitación de recursos, la presión asistencial y la toma de decisiones en contextos no controlados, condicionan el abordaje del dolor⁴.
El objetivo de este trabajo es analizar la evidencia científica actual sobre el manejo del dolor en el entorno extrahospitalario, identificar las principales barreras en su aplicación y proponer estrategias de mejora basadas en la literatura disponible.
METODOLOGÍA
Se llevó a cabo una revisión estructurada de la literatura científica publicada entre 2015 y 2025.
Se consultaron las bases de datos PubMed, Scopus y Cochrane Library mediante estrategias de búsqueda combinando los términos “pain management”, “analgesia”, “prehospital care” y “emergency medical services”, utilizando operadores booleanos AND/OR.
Se incluyeron estudios en adultos, ensayos clínicos, revisiones sistemáticas y guías clínicas. Se excluyeron trabajos centrados exclusivamente en dolor crónico o población pediátrica.
En total, tras el proceso de selección, se incluyeron 11 artículos que cumplían criterios de relevancia clínica y calidad metodológica.
Esta revisión no realizó evaluación formal del riesgo de sesgo ni metaanálisis debido a la heterogeneidad metodológica de los estudios incluidos.
RESULTADOS
Prevalencia del infratratamiento del dolor:
La evidencia es bastante consistente: una proporción importante de pacientes atendidos en el entorno extrahospitalario no recibe analgesia adecuada o la recibe más tarde de lo deseable⁵.
Esto ocurre especialmente en el trauma, donde a veces la atención inicial se centra en la estabilización y el dolor pasa a un segundo plano.
Tratamiento farmacológico:
Hoy en día no existe una falta de herramientas terapéuticas.
Los opioides como el fentanilo o la morfina siguen siendo pilares fundamentales en el dolor moderado o severo. El fentanilo destaca por su rapidez de acción y facilidad de ajuste en entornos dinámicos⁶.
La ketamina, utilizada en dosis subdisociativas, ha ganado protagonismo en entornos de urgencias y cuidados agudos por su eficacia y su perfil hemodinámico más estable⁷.
El paracetamol intravenoso, aunque menos potente, resulta útil como parte de estrategias combinadas, especialmente en dolor leve o moderado⁸.
Diferentes estudios han mostrado reducciones clínicamente significativas en la escala de dolor tras la administración de fentanilo o ketamina, con descensos medios superiores a 2 puntos en escalas numéricas del dolor⁶⁷
Medidas no farmacológicas:
No todo depende de la medicación. Medidas como inmovilizar correctamente una fractura, colocar al paciente en una posición cómoda o reducir estímulos externos tienen un impacto real en la percepción del dolor.
Son intervenciones sencillas, pero en ocasiones se pasan por alto en situaciones de alta presión asistencial⁹.
Barreras reales en la práctica clínica:
En la práctica clínica, las dificultades no suelen ser teóricas, sino muy concretas:
- el dolor no siempre se valora de forma sistemática
- persiste el miedo a efectos secundarios de los opioides
- existen diferencias importantes entre protocolos
- la formación en analgesia avanzada es variable
- y en ocasiones el dolor se infraestima si el paciente “parece estable”10
Evaluación del dolor:
Algo tan simple como utilizar escalas validadas (EVA o ENA) cambia la forma de actuar. Cuando el dolor se cuantifica, se trata más y mejor¹¹.
DISCUSIÓN
Los resultados de esta revisión evidencian una discrepancia relevante entre la evidencia disponible y su aplicación en la práctica clínica.
A pesar de la existencia de fármacos eficaces y seguros, su uso continúa siendo heterogéneo. Este hecho sugiere que el problema no radica en la falta de recursos terapéuticos, sino en su implementación.
La analgesia multimodal se presenta como una estrategia eficaz, permitiendo mejorar el control del dolor y reducir la necesidad de opioides.
No obstante, su aplicación en el entorno extrahospitalario depende en gran medida de factores organizativos y formativos.
Este trabajo presenta algunas limitaciones. Al tratarse de una revisión estructurada y no de un metaanálisis, la heterogeneidad de los estudios incluidos limita la comparabilidad directa de los resultados. Asimismo, la variabilidad entre sistemas de emergencias puede influir en la aplicabilidad de los hallazgos.
CONCLUSIONES
El manejo del dolor en el entorno extrahospitalario continúa siendo un área de mejora relevante. La evidencia respalda la eficacia de múltiples estrategias analgésicas, pero su aplicación sigue siendo variable.
La mejora del manejo del dolor en este contexto debe basarse en la implementación de protocolos homogéneos, la formación continuada del personal y la evaluación sistemática del dolor desde el primer contacto asistencial.
La adecuada atención al dolor debe considerarse un indicador de calidad en los sistemas de emergencias médicas.
BIBLIOGRAFÍA
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ANEXOS
Tabla 1. Fármacos analgésicos en el ámbito extrahospitalario
| Fármaco | Indicaciones | Ventajas | Riesgos |
|---|---|---|---|
| Fentanilo | Dolor severo | Acción rápida | Depresión respiratoria |
| Morfina | Dolor agudo | Potente | Hipotensión |
| Ketamina | Trauma | Estabilidad hemodinámica | Efectos disociativos |
| Paracetamol IV | Dolor leve-moderado | Seguridad | Baja potencia |
Tabla 2. Barreras en el manejo del dolor
| Tipo | Ejemplo |
|---|---|
| Clínica | Miedo a opioides |
| Organizativa | Protocolos variables |
| Formativa | Falta de entrenamiento |
Tabla 3. Nivel de evidencia
| Intervención | Evidencia | Resultado |
|---|---|---|
| Fentanilo | Alta | Analgesia rápida |
| Ketamina | Alta | Alternativa eficaz |
| Paracetamol IV | Moderada | Coadyuvante |