Medicina nuclear y enfermedad de Parkinson: nuevos horizontes diagnósticos

17 diciembre 2025

 

AUTORES

  1. María Román Melgarejo. Enfermera, Hospital Militar Zaragoza. Zaragoza, España.
  2. Pilar Aguilar Olona. Enfermera. Hospital Clínico Lozano Blesa. Zaragoza, España.
  3. Patricia Arbiol Sanz. TCAE. Zaragoza, España.
  4. Noelia Falcó Merino. Enfermera, Hospital Clínico Lozano Blesa. Zaragoza, España.
  5. María Isabel Abad Collados. Enfermera, Hospital Clínico Lozano Blesa. Zaragoza, España.
  6. María José Segado Jándula. Enfermera Hospital Clínico Lozano Blesa. Zaragoza, España.

 

RESUMEN

La enfermedad de Parkinson (EP) es un trastorno neurodegenerativo progresivo que afecta al sistema dopaminérgico y produce alteraciones motoras y no motoras. El diagnóstico clínico, aunque fundamental, presenta limitaciones en fases tempranas o en casos atípicos. En este contexto, la medicina nuclear ofrece herramientas de gran valor para la evaluación funcional cerebral, especialmente mediante tomografía computarizada por emisión de fotón único (SPECT) y tomografía por emisión de positrones (PET). Estas técnicas permiten estudiar la integridad del sistema dopaminérgico presináptico y postsináptico, así como explorar nuevos biomarcadores moleculares. El presente artículo revisa los avances recientes y las perspectivas futuras en el uso de la medicina nuclear para el diagnóstico de la enfermedad de Parkinson.

PALABRAS CLAVE

Enfermedad de Parkinson, medicina nuclear, SPECT, PET, diagnóstico temprano.

ABSTRACT

Parkinson’s disease (PD) is a progressive neurodegenerative disorder affecting the dopaminergic system and causing motor and non-motor disturbances. Although clinical assessment remains essential, it has limitations in early or atypical cases. In this context, nuclear medicine provides valuable tools for functional brain evaluation, especially through single-photon emission computed tomography (SPECT) and positron emission tomography (PET). These techniques allow the study of both presynaptic and postsynaptic dopaminergic integrity, as well as the exploration of novel molecular biomarkers. This article reviews the recent advances and future perspectives of nuclear medicine in the diagnosis of Parkinson’s disease.

KEY WORDS

Parkinson’s disease, nuclear medicine, SPECT, PET, early diagnosis.

INTRODUCCIÓN

La enfermedad de Parkinson constituye la segunda patología neurodegenerativa más frecuente después del Alzheimer, afectando principalmente a personas mayores de 60 años. Su diagnóstico se basa en criterios clínicos, pero en las fases iniciales los síntomas pueden confundirse con otros síndromes parkinsonianos, dificultando la detección temprana¹.

La medicina nuclear ha transformado el panorama diagnóstico al ofrecer métodos de imagen funcional que permiten visualizar alteraciones dopaminérgicas antes de que aparezcan los síntomas clínicos. El uso de trazadores radiactivos específicos en SPECT y PET posibilita evaluar la función sináptica y el metabolismo cerebral, contribuyendo a un diagnóstico más preciso y precoz².

1. Fundamentos de la medicina nuclear en neurología:

Las técnicas de medicina nuclear se basan en la administración de radiofármacos que emiten radiación detectable, permitiendo obtener imágenes funcionales del cerebro. En la EP, el objetivo principal es evaluar la integridad del sistema dopaminérgico nigroestriado.

El SPECT utiliza trazadores como el [^123I]ioflupano (DaTSCAN), que se une a los transportadores de dopamina (DAT) en las terminales presinápticas. Por su parte, la PET emplea radiotrazadores más sensibles, como [^18F]DOPA[^11C]racloprida o [^18F]FDG, para estudiar tanto la síntesis como la unión de dopamina a receptores postsinápticos³.

2. Aplicaciones diagnósticas del SPECT dopaminérgico

El SPECT con DaTSCAN se ha consolidado como una herramienta diagnóstica de referencia en la EP. Permite diferenciar el Parkinson idiopático de los temblores esenciales o parkinsonismos secundarios, mostrando una captación disminuida en el cuerpo estriado.

Estudios recientes demuestran que esta técnica presenta una sensibilidad superior al 90 % y una especificidad cercana al 95 % para la detección de disfunción dopaminérgica⁴. Además, su uso facilita el diagnóstico en fases prodrómicas, cuando los síntomas clínicos aún son sutiles.

3. PET y caracterización metabólica cerebral:

La PET con [^18F]FDG aporta información sobre el metabolismo cerebral, permitiendo identificar patrones hipometabólicos característicos de la EP. Asimismo, la PET con [^18F]DOPA evalúa la síntesis de dopamina en el cuerpo estriado, siendo especialmente útil para distinguir entre la EP y otros síndromes parkinsonianos atípicos como la atrofia multisistémica o la parálisis supranuclear progresiva⁵.

Recientemente, el desarrollo de nuevos trazadores, como [^18F]FE-PE2I o [^18F]AV-133 (DTBZ), ha ampliado las posibilidades diagnósticas al ofrecer una mayor estabilidad y especificidad.

4. Avances recientes y biomarcadores emergentes:

La investigación actual se centra en el uso de trazadores dirigidos a proteínas patológicas, como la α-sinucleína, implicada en la neurodegeneración de la EP. Si bien los resultados aún son preliminares, el desarrollo de radiofármacos capaces de visualizar depósitos de α-sinucleína in vivo podría revolucionar el diagnóstico precoz y el seguimiento terapéutico.

Por otro lado, la combinación de imágenes PET con resonancia magnética (PET/MRI) está emergiendo como una técnica avanzada que integra información anatómica, metabólica y molecular, mejorando la precisión diagnóstica.

5. Impacto clínico y perspectivas futuras:

El empleo de la medicina nuclear no solo mejora el diagnóstico diferencial, sino que también orienta la elección del tratamiento y permite monitorizar la respuesta terapéutica. En el futuro, la integración de biomarcadores moleculares, inteligencia artificial y análisis cuantitativos promete personalizar aún más el manejo de la EP.

CONCLUSIONES

La medicina nuclear ha revolucionado la aproximación diagnóstica y fisiopatológica de la enfermedad de Parkinson (EP), al ofrecer una visión funcional del cerebro que trasciende los límites de la neuroimagen estructural tradicional. Gracias al empleo de técnicas como la tomografía computarizada por emisión de fotón único (SPECT) y la tomografía por emisión de positrones (PET), es posible identificar alteraciones dopaminérgicas incluso en fases prodrómicas de la enfermedad, cuando los síntomas motores aún no se manifiestan clínicamente. Este hecho representa un avance trascendental, ya que facilita un diagnóstico más precoz, permite instaurar estrategias terapéuticas más oportunas y favorece el seguimiento longitudinal del deterioro neurológico.

Asimismo, la capacidad de estas técnicas para diferenciar la enfermedad de Parkinson de otros síndromes parkinsonianos atípicos o de trastornos del movimiento de origen no degenerativo ha demostrado un gran valor clínico. En este sentido, la cuantificación de la captación de trazadores dopaminérgicos específicos, como el ^123I-FP-CIT en SPECT o la ^18F-DOPA en PET, se ha consolidado como un biomarcador fiable de la integridad del sistema nigroestriatal, contribuyendo a una mayor precisión diagnóstica y a una reducción de los errores clínicos en las etapas iniciales de la enfermedad.

Por otro lado, los avances recientes en el desarrollo de nuevos trazadores y en la integración multimodal de imágenes —que combinan información funcional, estructural y metabólica— están marcando el inicio de una nueva era en la neuroimagen molecular. Estas innovaciones permiten no solo evaluar el déficit dopaminérgico, sino también investigar otras dianas patológicas implicadas en la EP, como la agregación de alfa-sinucleína, la neuroinflamación o el compromiso mitocondrial, ampliando así la comprensión de los mecanismos patogénicos subyacentes.

A futuro, la convergencia entre la medicina nuclear, la inteligencia artificial y las plataformas de análisis cuantitativo promete optimizar la interpretación de los estudios y avanzar hacia un diagnóstico personalizado, ajustado a las características clínicas y biológicas de cada paciente. En este contexto, la medicina nuclear no solo se consolida como una herramienta diagnóstica esencial, sino también como un pilar para la investigación traslacional y el diseño de terapias dirigidas.

En conclusión, la aplicación de las técnicas de imagen molecular mediante SPECT y PET ha transformado la manera en que se comprende, se diagnostica y se monitorea la enfermedad de Parkinson. Su capacidad para detectar alteraciones funcionales tempranas, diferenciar entre entidades clínicas similares y evaluar la respuesta terapéutica las convierte en instrumentos indispensables en la práctica neurológica moderna. La integración de estos avances con el desarrollo de nuevos biomarcadores y tecnologías de análisis abre el camino hacia una medicina más predictiva, preventiva y personalizada en el abordaje de las enfermedades neurodegenerativas.

BIBLIOGRAFÍA

  1. Tolosa E, Wenning G, Poewe W. The diagnosis of Parkinson’s disease. Lancet Neurol. 2006;5(1):75-86.
  2. Brooks DJ. Imaging approaches to Parkinson disease. J Nucl Med. 2010;51(4):596-609.
  3. Nicastro N, Garibotto V, Burkhard PR. The role of molecular imaging in movement disorders. Eur J Nucl Med Mol Imaging. 2018;45(10):2083-2095.
  4. Booij J, Knol RJ. SPECT imaging of the dopaminergic system in (premotor) Parkinson’s disease. Parkinsonism Relat Disord. 2007;13(Suppl 3):S425–S428.
  5. Lehericy S, Bezard E, Gallea C, Meissner WG, Rascol O, de la Fuente-Fernández R, et al. New imaging approaches to Parkinson’s disease. Mov Disord. 2020;35(7):1004-1021.

 

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