Del déficit de vitamina D y calcio a la fragilidad ósea: papel de enfermería

24 septiembre 2026

 

AUTORES

  1. Mari Mar Marco Martín. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  2. Iratxe Goded Navarrete. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  3. Jennifer Polo Soriano. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  4. Cristina Hernández Romano. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  5. Adrián Cubas Esteban. Enfermero del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  6. Ines Gracia Abril. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.

RESUMEN

La osteoporosis es una enfermedad caracterizada por una disminución de la resistencia ósea que aumenta el riesgo de fracturas, especialmente en personas mayores y mujeres después de la menopausia. Una ingesta insuficiente de calcio y una baja exposición solar pueden favorecer un aporte inadecuado de calcio y vitamina D, nutrientes esenciales para el mantenimiento de una adecuada estructura ósea. Estos factores, junto con la edad, los cambios hormonales, el sedentarismo y otros hábitos de vida, pueden contribuir al desarrollo de osteoporosis y aumentar el riesgo de fracturas por fragilidad.

El calcio puede obtenerse principalmente a través de alimentos como los productos lácteos, algunos pescados, frutos secos y determinadas verduras, mientras que la vitamina D procede tanto de la alimentación como de la síntesis cutánea producida por la exposición solar. Mantener una alimentación equilibrada, realizar actividad física y favorecer una exposición solar segura son medidas importantes para conservar la salud ósea. También resulta fundamental prevenir las caídas, especialmente en las personas mayores y en aquellas que ya presentan osteoporosis.

Enfermería desempeña un papel relevante en la prevención y detección de factores de riesgo relacionados con la pérdida de masa ósea. La educación sanitaria sobre alimentación, vitamina D, exposición solar segura, ejercicio y hábitos saludables, junto con la valoración del riesgo de caídas y el seguimiento de las personas con osteoporosis, puede contribuir a reducir la aparición de fracturas y sus consecuencias.

PALABRAS CLAVE

Osteoporosis, vitamina D, calcio, fracturas óseas, nutrición, cuidados de enfermería.

ABSTRACT

Osteoporosis is a disease characterized by reduced bone strength, which increases the risk of fractures, particularly in older adults and postmenopausal women. Insufficient calcium intake and low sun exposure may contribute to inadequate calcium and vitamin D levels, both of which are essential for maintaining healthy bone structure. These factors, together with age, hormonal changes, sedentary lifestyle, and other lifestyle habits, may contribute to the development of osteoporosis and increase the risk of fragility fractures.

Calcium can be obtained mainly from foods such as dairy products, certain fish, nuts, and some vegetables, while vitamin D is obtained both through the diet and through cutaneous synthesis resulting from sun exposure. Maintaining a balanced diet, engaging in physical activity, and ensuring safe sun exposure are important measures for maintaining bone health. Fall prevention is also essential, particularly among older adults and people who already have osteoporosis.

Nursing plays an important role in preventing and detecting risk factors associated with bone loss. Health education regarding nutrition, vitamin D, safe sun exposure, exercise, and healthy lifestyle habits, together with fall-risk assessment and follow-up of people with osteoporosis, may contribute to reducing the occurrence of fractures and their consequences.

KEY WORDS

Osteoporosis, vitamin D, calcium, bone fractures, nutrition, nursing care.

INTRODUCCIÓN

La osteoporosis constituye uno de los principales problemas de salud relacionados con el envejecimiento y afecta especialmente a mujeres después de la menopausia. En España se estima que alrededor de 2,5 millones de personas presentan osteoporosis, y las fracturas relacionadas con la fragilidad ósea representan una de sus consecuencias más importantes. La frecuencia aumenta con la edad y adquiere especial relevancia por las consecuencias funcionales, sociales y sanitarias que pueden producir fracturas como las de cadera1,2.

La salud ósea depende de múltiples factores, entre ellos una adecuada disponibilidad de calcio y vitamina D, la actividad física, la edad, los cambios hormonales y determinados hábitos de vida. Una ingesta insuficiente de calcio y una baja exposición solar pueden contribuir a una menor disponibilidad de vitamina D y, junto con otros factores de riesgo, favorecer el deterioro de la masa y resistencia ósea1,3.

La prevención resulta especialmente importante porque muchos de estos factores pueden modificarse. Desde Enfermería se puede intervenir mediante educación sanitaria sobre alimentación, actividad física, exposición solar segura, prevención de caídas y seguimiento de personas con factores de riesgo, contribuyendo a mantener la salud ósea y disminuir la aparición de fracturas por fragilidad1,4.

OBJETIVOS

General:

Analizar la relación entre una baja exposición solar y una ingesta insuficiente de calcio con el deterioro de la salud ósea y el riesgo de osteoporosis y fracturas por fragilidad, destacando el papel de la enfermería en su prevención.

Específicos:

  • Describir la importancia de la vitamina D y el calcio para el mantenimiento de una adecuada salud ósea.
  • Identificar los principales tipos de osteoporosis y las fracturas por fragilidad más frecuentes.
  • Determinar las principales medidas de prevención y educación sanitaria que puede desarrollar Enfermería para disminuir el riesgo de deterioro óseo y fracturas.

METODOLOGÍA

Se ha llevado a cabo una revisión bibliográfica sistemática sobre la relación entre una baja exposición solar y una ingesta insuficiente de calcio con el deterioro de la salud ósea, la osteoporosis y las fracturas por fragilidad, prestando especial atención a las medidas preventivas y al papel de Enfermería. Para ello, se consultaron las bases de datos PubMed, CINAHL, SciELO y Dialnet.

La pregunta de investigación se formuló mediante la estrategia PICO:

  • P (Paciente o población): adultos con factores de riesgo para osteoporosis.
  • I (Intervención o exposición): baja exposición solar e ingesta insuficiente de calcio.
  • C (Comparación): adultos con una adecuada exposición solar y un aporte suficiente de calcio.
  • O (Resultados): mayor riesgo de osteoporosis y fracturas por fragilidad.

Pregunta de investigación: En adultos con factores de riesgo para osteoporosis, ¿la baja exposición solar y una ingesta insuficiente de calcio, en comparación con una adecuada exposición solar y un aporte suficiente de calcio, se relacionan con un mayor riesgo de osteoporosis y fracturas por fragilidad?

Las palabras clave, presentes en DeCS, fueron: osteoporosis, vitamina d, calcio, fracturas óseas, nutrición y cuidados de enfermería. Se combinaron mediante los operadores booleanos AND y OR.

La búsqueda se limitó a los últimos cinco años (2021-2026). Se incluyeron publicaciones en español e inglés, con texto completo y acceso gratuito. Se excluyeron artículos duplicados, estudios exclusivamente pediátricos, publicaciones sin relación directa con la salud ósea, la osteoporosis, la vitamina D, el calcio o las fracturas, así como documentos sin acceso al texto completo.

RESULTADOS

Osteoporosis y fragilidad ósea:

La osteoporosis es una enfermedad esquelética caracterizada por una disminución de la resistencia del hueso, lo que aumenta su susceptibilidad a sufrir fracturas. Se trata de una enfermedad que puede permanecer silenciosa durante años, ya que la primera manifestación puede ser precisamente una fractura producida ante un traumatismo de baja intensidad1,2.

La fractura por fragilidad es aquella que se produce como consecuencia de un traumatismo de baja energía que, en condiciones normales, no debería provocar la rotura de un hueso sano. Su aparición constituye una señal de alerta, ya que puede indicar una disminución de la resistencia ósea y un mayor riesgo de nuevas fracturas2,3,5.

Tipos de osteoporosis:

La osteoporosis puede clasificarse en primaria y secundaria. Dentro de la osteoporosis primaria se encuentra la tipo I o posmenopáusica, relacionada principalmente con la pérdida de estrógenos que se produce después de la menopausia. Afecta especialmente al hueso trabecular y las fracturas más características son las vertebrales y las de muñeca o fractura de Colles1,2.

La osteoporosis tipo II o senil aparece fundamentalmente con el envejecimiento y afecta tanto al hueso trabecular como al cortical. En este caso aumenta especialmente el riesgo de fractura de cadera, aunque también pueden producirse fracturas vertebrales y de otros huesos. La fractura de cadera es una de las complicaciones con mayor repercusión funcional y sociosanitaria2,4.

Por otro lado, la osteoporosis secundaria aparece como consecuencia de otras enfermedades, tratamientos o factores que afectan al metabolismo óseo. Entre las posibles causas se encuentran determinadas enfermedades endocrinas, renales o digestivas y el uso prolongado de algunos medicamentos, como los glucocorticoides1.

Importancia del calcio en la salud ósea:

El calcio es uno de los principales minerales presentes en el tejido óseo y resulta necesario para mantener una adecuada mineralización. Una ingesta insuficiente mantenida en el tiempo puede contribuir, especialmente cuando se combina con otros factores de riesgo, al deterioro de la salud ósea.

Las principales fuentes alimentarias de calcio son los productos lácteos, como leche, yogur y queso, aunque también puede obtenerse mediante alimentos como bebidas vegetales enriquecidas, algunas verduras de hoja verde, frutos secos, determinadas legumbres y pescados pequeños consumidos con espinas, como las sardinas3.

En adultos, las necesidades de calcio suelen situarse alrededor de 1.000 mg diarios, aunque pueden ser superiores en determinados grupos, como algunas mujeres después de la menopausia y personas de edad avanzada. La recomendación debe individualizarse según la edad, la alimentación y las características de cada persona, priorizando siempre que sea posible el aporte a través de la dieta3,6.

Vitamina D y exposición solar:

La vitamina D desempeña un papel fundamental en el metabolismo del calcio y en el mantenimiento de la estructura ósea. Una parte importante de la vitamina D se obtiene mediante la síntesis cutánea producida por la radiación ultravioleta B, mientras que otra procede de determinados alimentos. Por este motivo, una exposición solar muy limitada puede contribuir a una situación de insuficiencia de vitamina D, especialmente en personas mayores, institucionalizadas o con poca actividad al aire libre3,4,6.

Entre los alimentos que contienen vitamina D se encuentran principalmente los pescados grasos, como salmón, sardina o caballa, además de la yema de huevo y algunos alimentos enriquecidos, como determinadas bebidas vegetales o productos lácteos. Sin embargo, la alimentación por sí sola puede no cubrir las necesidades en determinadas personas, por lo que la valoración debe realizarse de manera individualizada.

La exposición solar debe realizarse de manera segura y adaptada a cada persona, evitando las horas de mayor radiación y las quemaduras. No resulta adecuado establecer un tiempo universal de exposición, ya que la producción cutánea de vitamina D varía según la estación del año, la latitud, el fototipo, la edad y la superficie corporal expuesta. En personas con riesgo de déficit puede ser necesario valorar los niveles de vitamina D y considerar suplementación cuando esté indicada2,3,6.

Factores que aumentan el riesgo de osteoporosis y fractura:

Además de la ingesta de calcio y vitamina D, existen otros factores relacionados con la pérdida de masa ósea. La edad avanzada, la menopausia, los antecedentes familiares de fractura, el bajo peso, el sedentarismo, el tabaquismo, el consumo excesivo de alcohol y determinados tratamientos farmacológicos pueden incrementar el riesgo1,5.

El riesgo de fractura también está condicionado por la probabilidad de sufrir una caída. La debilidad muscular, las alteraciones del equilibrio, los problemas de visión, determinados medicamentos y las barreras presentes en el domicilio pueden favorecer las caídas, especialmente en las personas mayores. Por ello, la prevención de las fracturas debe abordar tanto la salud del hueso como los factores que pueden provocar una caída4,5.

Prevención desde Enfermería:

Enfermería puede contribuir a la prevención mediante la identificación de factores de riesgo y la educación sanitaria. La valoración de los hábitos alimentarios permite detectar un consumo insuficiente de calcio, mientras que conocer el tiempo que la persona permanece al aire libre puede ayudar a identificar situaciones de baja exposición solar1,4.

La educación debe centrarse en medidas sencillas y realistas: mantener una alimentación variada con alimentos ricos en calcio y vitamina D, realizar ejercicio físico adaptado, evitar el tabaco y el consumo excesivo de alcohol y mantener una exposición solar segura. En personas con riesgo elevado también es importante reforzar la adherencia a las medidas terapéuticas y a los suplementos prescritos1,3,4.

En personas mayores o con osteoporosis diagnosticada, Enfermería debe prestar especial atención a la prevención de caídas. La revisión del entorno, la valoración de la movilidad y el equilibrio, la educación sobre medidas de seguridad y el seguimiento de la adherencia al tratamiento pueden contribuir a disminuir el riesgo de nuevas fracturas4,5.

DISCUSIÓN

Los resultados indican que sí existe una relación entre una baja disponibilidad de vitamina D y calcio y un mayor riesgo de deterioro de la salud ósea, aunque no puede afirmarse que la poca exposición solar o una ingesta insuficiente de calcio sean por sí solas causas suficientes para desarrollar osteoporosis. La aparición de la enfermedad depende de múltiples factores, entre ellos la edad, los cambios hormonales, la genética, determinadas enfermedades, los medicamentos y los hábitos de vida1,3.

La relación adquiere especial importancia cuando estos factores se acumulan. Una alimentación pobre en calcio, una exposición solar muy limitada, el sedentarismo y otros factores de riesgo pueden actuar conjuntamente y favorecer una menor resistencia ósea. Por ello, la prevención debe plantearse desde una perspectiva global y no centrarse únicamente en aumentar el consumo de un nutriente o en tomar el sol 3,5.

La evidencia también muestra que las fracturas por fragilidad tienen consecuencias relevantes, especialmente las fracturas de cadera y vertebrales. Una fractura de este tipo debe considerarse una señal de alerta para valorar el riesgo de nuevas fracturas y establecer medidas preventivas. En este proceso, Enfermería puede participar tanto antes de que aparezca la fractura como posteriormente, mediante educación, seguimiento y prevención secundaria2,4.

Por tanto, el papel de enfermería no se limita a transmitir información. Es necesario comprobar los hábitos reales de la persona, adaptar las recomendaciones a sus posibilidades y detectar barreras que puedan dificultar su cumplimiento. Una intervención continuada desde Atención Primaria puede favorecer cambios de hábitos y mejorar la prevención de la pérdida de masa ósea y de las caídas4.

CONCLUSIONES

  • La baja exposición solar y una ingesta insuficiente de calcio pueden contribuir al deterioro de la salud ósea, especialmente cuando coinciden con otros factores de riesgo de osteoporosis.
  • La vitamina D y el calcio son elementos esenciales para mantener una adecuada mineralización ósea. Una alimentación equilibrada, la exposición solar segura y, cuando esté indicado, la suplementación puede ayudar a mantener unos niveles adecuados.
  • La osteoporosis tipo I se relaciona principalmente con la etapa posmenopáusica y presenta mayor afectación del hueso trabecular, mientras que la tipo II está más relacionada con el envejecimiento y se asocia especialmente al riesgo de fractura de cadera. La osteoporosis secundaria aparece como consecuencia de enfermedades, tratamientos u otros factores.
  • Enfermería tiene un papel importante en la prevención mediante la detección de factores de riesgo, educación nutricional, promoción de hábitos saludables, orientación sobre exposición solar segura y prevención de caídas, así como en el seguimiento de las personas con osteoporosis o antecedentes de fracturas por fragilidad.

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