Meningitis bacteriana en niños

13 junio 2025

 

AUTORES

  1. Estefanía Flox Carballo. DUE, HNSG. Zaragoza, España.
  2. Silvia Alcubierre Iriarte. Técnico de Farmacia, HNSG. Zaragoza, España.
  3. Noelia Pelegrín Fajardo. TCAE, HURV. Zaragoza, España.
  4. María Dolores Azagra Sierra. TCAE, HURV. Zaragoza, España.
  5. Carmen María Ricon Freitas. TCAE, HUMS. Zaragoza, España.
  6. María Isabel Garralaga Muñoz. DUE, HNSG. Zaragoza, España.

 

RESUMEN

La meningitis bacteriana en niños representa una emergencia médica con alta morbilidad y mortalidad si no se diagnostica y trata de manera oportuna. Afecta con mayor frecuencia a lactantes y niños menores de cinco años.

PALABRAS CLAVE

Infección, meningitis, bacterias, encefalopatía en niños, meninges,sepsis.

ABSTRACT

Bacterial meningitis in children represents a medical emergency with high morbidity and mortality if not diagnosed and treated promptly. It most frequently affects infants and children under five years of age.

KEY WORDS

Infection, meningitis, bacteria, encephalopathy in children, meninges, sepsis.

DESARROLLO DEL TEMA

La meningitis bacteriana es una inflamación de las meninges causada por bacterias patógenas, que puede progresar rápidamente hacia cuadros severos con daño neurológico irreversible. En la población pediátrica, especialmente en lactantes menores de un año, constituye una urgencia vital. Los principales agentes descritos corresponden a Streptococcus pneumoniae, Neisseria meningitidis, Haemophilus influenzae y Listeria monocitogenes. La mayoría de los casos son de adquisición comunitaria mientras que otras bacterias como por ejemplo Staphylococcus spp. y bacilos gram negativos pueden provocar meningitis, pero habitualmente en contexto nosocomial (asociada a procedimientos médicos) o secundario a trauma.A pesar de los progresos en la medicina intensiva y amplia gama de antibióticos disponibles, la mortalidad de la MBA se ha mantenido estable durante las últimas décadas, lo cual constituye un desafío permanente y refuerza la necesidad de incorporar mejores estrategias de prevención. La meningitis bacteriana (MB) es causante de alta morbilidad y mortalidad, la última alcanza el 12 a 50% en países subdesarrollados a pesar del tratamiento1.

Epidemiología:

Antes de la introducción generalizada de las vacunas conjugadas contra Haemophilus influenzae tipo b, Streptococcus pneumoniae y Neisseria meningitidis, la meningitis bacteriana era una de las principales causas de muerte en niños pequeños. Actualmente, la incidencia ha disminuido significativamente en países con alta cobertura vacunal, aunque persisten casos especialmente en regiones con bajos recursos.

En neonatos, los agentes más frecuentes incluyen Escherichia coli y Streptococcus agalactiae (grupo B), que se transmiten verticalmente durante el parto.

Fisiopatología:

La meningitis bacteriana comienza con la colonización de las vías respiratorias superiores o con bacteriemia secundaria. Las bacterias cruzan la barrera hematoencefálica e inducen una intensa respuesta inflamatoria en el espacio subaracnoideo. La liberación de citocinas y radicales libres contribuye al edema cerebral, aumento de la presión intracraneal y reducción del flujo sanguíneo cerebral, generando potenciales daños neurológicos permanentes.

Cuadro clínico:

El cuadro clínico varía con la edad del niño:

En neonatos:

  • Irritabilidad o letargo.
  • Dificultad para alimentarse.
  • Fontanela abombada.
  • Hipotermia o fiebre.
  • Convulsiones.
  • Llanto inconsolable.

 

En niños mayores:

  • Fiebre alta.
  • Cefalea intensa.
  • Rigidez de nuca.
  • Fotofobia.
  • Náuseas y vómitos.
  • Convulsiones.
  • Alteración del estado de conciencia.

 

En algunos casos, puede presentarse un exantema petequial, particularmente en meningitis por Neisseria meningitidis, que sugiere diseminación hematógena2.

Diagnóstico:

El diagnóstico requiere un enfoque rápido y sistemático:

  • Punción lumbar: Es el procedimiento diagnóstico clave. El análisis del líquido cefalorraquídeo (LCR) muestra típicamente:
    • Elevación de proteínas.
    • Disminución de glucosa.
    • Pleocitosis con predominio de neutrófilos.
    • Cultivo positivo en la mayoría de los casos no tratados.
  • Hemocultivo: Debe obtenerse antes de iniciar antibióticos si es posible.
  • Técnicas moleculares (PCR): Útiles cuando los cultivos son negativos, especialmente en pacientes previamente tratados.
  • Neuroimagen (TC o RM): Indicada si hay signos de hipertensión intracraneal, focalidad neurológica o convulsiones persistentes.

 

Tratamiento:

El tratamiento debe iniciarse inmediatamente tras la sospecha clínica, sin esperar los resultados del LCR si esto pudiera retrasar la terapia. Se basa en antibióticos intravenosos de amplio espectro ajustados según la edad:

  • Neonatos: Ampicilina + gentamicina o cefotaxima. Cubre E. coli, Listeria monocytogenes y S. agalactiae.
  • Lactantes y niños mayores: Ceftriaxona o cefotaxima + vancomicina, hasta descartar resistencia de S. pneumoniae.

 

Corticoides:

  • La administración de dexametasona puede reducir la incidencia de sordera en casos por H. influenzae tipo b si se da antes o con la primera dosis antibiótica.
  • Su uso sigue siendo motivo de debate en otras etiologías.

 

Complicaciones:

Incluso con tratamiento adecuado, las complicaciones son frecuentes:

  • Sordera neurosensorial (hasta el 30 % en algunos estudios).
  • Retraso del desarrollo neuropsicológico.
  • Epilepsia postmeningítica.
  • Hidrocefalia.
  • Infartos cerebrales o abscesos3.

 

El pronóstico depende del agente causal, el tiempo hasta el inicio del tratamiento y el estado inmunológico del niño. La mortalidad puede alcanzar el 5-10 %, especialmente en S. pneumoniae o N. meningitidis.

Prevención:

La vacunación es la medida preventiva más efectiva. Se incluyen en los programas de inmunización infantil:

  • Vacuna conjugada contra Haemophilus influenzae tipo b (Hib).
  • Vacuna conjugada antineumocócica (PCV13 o similares).
  • Vacuna antimeningocócica C ó tetravalente (ACWY) según región.

 

Además, se debe considerar la profilaxis antibiótica a contactos cercanos en casos de meningitis meningocócica, generalmente con rifampicina o ciprofloxacino4.

CONCLUSIÓN

La meningitis bacteriana en niños sigue siendo una enfermedad grave, aunque prevenible en gran medida mediante la vacunación. El diagnóstico temprano y el tratamiento antibiótico inmediato son fundamentales para reducir la mortalidad y las secuelas neurológicas. Los avances en técnicas diagnósticas, así como en estrategias de prevención, han mejorado notablemente el pronóstico en los últimos años, aunque persisten desafíos en entornos con recursos limitados. La herramienta más útil en la prevención de MBA han sido las vacunas. Estas poderosas herramientas han cambiado la epidemiología de la MBA en aquellos países que las han introducido. Sin embargo, tanto S. pneumoniae como N. meningitidis poseen la capacidad de cambio fenotípico capsular que ha significado el reemplazo de las cepas circulantes por variantes no incluidas en las vacunas utilizadas. Este tema será abordado en otra sección de este mismo número.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. M. Swartz.Bacterial meningitis – A view of the past 90 years..N Eng J Med, 351 (2004), pp. 1826-1828
  2. Sáez-Llorens X, McCracken GH Jr. Bacterial meningitis in children. Lancet. 2003;361(9375):2139–2148.
  3. Kim KS. Acute bacterial meningitis in infants and children. Lancet Infect Dis. 2010;10(1):32–42.
  4. Brouwer MC, Tunkel AR, van de Beek D. Epidemiology, diagnosis, and antimicrobial treatment of acute bacterial meningitis. Clin Microbiol Rev. 2010;23(3):467–492.

 

Publique con nosotros

Indexación de la revista

ID:3540

Últimos artículos