- María Mc Cann Rodríguez. Diplomada en Enfermería. Enfermera de Urgencias/ Quirófano en Hospital de Jaca. Huesca, Aragón. España.
- Sandra Núñez Caballero. Diplomada en Enfermería. Enfermera de Urgencias en Hospital de Jaca. Huesca, Aragón. España.
- Leyre Bondia Marion. Diplomada en Enfermería. Coordinadora del Hospital de Jaca. Huesca, Aragón. España.
- María Hernández de Pedro. Diplomada en Enfermería. Enfermera de Urgencias/ Quirófano en Hospital de Jaca. Huesca, Aragón. España.
- María Concepción Ara Estallo. Diplomada en Enfermería. Enfermera de Urgencias/ Quirófano en Hospital de Jaca. Huesca, Aragón. España.
- Ricarda González García. Diplomada en Enfermería. Enfermera de Urgencias/ quirófano en Hospital de Jaca. Huesca, Aragón. España.
RESUMEN
La administración de oxígeno es una intervención terapéutica esencial en la medicina moderna, utilizada para tratar diversas condiciones que afectan la oxigenación tisular. Su correcta aplicación requiere comprender tanto los fundamentos fisiológicos como los diversos métodos de administración. Este artículo revisa los principales métodos de administración de oxígeno no invasivos, clasificándolos en sistemas de bajo y alto flujo, y discute sus aplicaciones clínicas, ventajas y limitaciones. Además, se abordan las consideraciones técnicas y de seguridad asociadas con cada dispositivo. La elección del método adecuado depende del nivel de hipoxemia, el estado clínico del paciente y los objetivos terapéuticos
PALABRAS CLAVE
Oxigenoterapia, cánula nasal, mascarilla Venturi, oxigenoterapia de alto flujo, administración de oxígeno, dispositivos médicos.
ABSTRACT
Oxygen administration is an essential therapeutic intervention in modern medicine, used to treat various conditions that affect tissue oxygenation. Its proper application requires an understanding of both the physiological foundations and the different delivery methods. This article reviews the main non-invasive oxygen delivery methods, classifying them into low-flow and high-flow systems, and discusses their clinical applications, advantages, and limitations. Additionally, technical and safety considerations associated with each device are addressed. The choice of the appropriate method depends on the level of hypoxemia, the patient’s clinical status, and the therapeutic goals.
KEY WORDS
Oxygen therapy, nasal cannula, Venturi mask, high-flow oxygen therapy, oxygen administration, medical devices.
DESARROLLO DEL TEMA
El oxígeno es vital para la respiración celular. Una disminución de la presión parcial de oxígeno en sangre (PaO₂) puede conducir a hipoxia tisular, disfunción orgánica y muerte celular. La oxigenoterapia busca establecer niveles adecuados de PaO₂ y saturación de oxígeno (SpO₂), mejorando así la oxigenación global
La oxigenoterapia es fundamental en el tratamiento de pacientes con hipoxemia, insuficiencia respiratoria y otras condiciones médicas. La elección del método de administración depende de factores como la gravedad de la hipoxemia, la comodidad del paciente y la capacidad del sistema respiratorio.
Existen diferentes métodos de administración de oxígeno:
Sistemas de bajo flujo.
Estos sistemas suministran oxígeno a un flujo inferior al volumen inspiratorio del paciente, lo que significa que el paciente también respira aire ambiental. Por lo que la FiO2 del aire inspirado dependerá del patrón respiratorio del paciente.
Los sistemas de bajo flujo más utilizados son:
A) Cánula o Gafas nasales.
Es el dispositivo de administración de oxígeno con bajo flujo más utilizado, sencillo, de bajo coste y mejor aceptado por el paciente.
Consiste en unos tubos plásticos flexibles que se adaptan a las fosas nasales y que se mantienen sobre los pabellones auriculares. Permite hablar, comer, dormir y expectorar sin interrumpir el aporte de oxígeno.
Indicado para pacientes con necesidades de oxígeno a bajas concentraciones, con enfermedad aguda o crónica, con hipoxemia y/o dificultad respiratoria leve o para la recuperación anestésica. También está indicado para los pacientes que requieren oxigenoterapia domiciliaria o a largo plazo.
Presentan como inconvenientes que no es posible determinar exactamente el aporte de FiO2 administrado, que su eficacia disminuye con la respiración bucal y que a flujos mayores de 4l/min el oxígeno puede provocar irritación de las fosas nasales, sequedad o epistaxis.
El equipo de enfermería es importante que controle regularmente la posición y ajuste de la cánula nasal, que las fosas nasales del paciente estén libres de secreciones; vigile los puntos de apoyo de la cánula ya que pueden aparecer úlceras por presión (UPP); realice la higiene bucal diaria, la hidratación y lubricar las mucosas nasales con soluciones acuosas, nunca con aceites o vaselina, ya que pueden causar quemaduras; y mantenga un control de la pulsioximetría regular y verificar que el oxígeno administrado se ajusta a las indicaciones que requiere el paciente1.
B) Mascarilla simple.
Indicada en pacientes con enfermedad pulmonar aguda o crónica con hipoxemia o dificultad respiratoria leve a moderada.
Las mascarillas son dispositivos de plástico suave y transparente que cubren la boca, la nariz y el mentón del paciente. Se ajusta a través de una cinta trasera y un pasador metálico que se adapta a la forma de la nariz. Presenta unos orificios laterales que permiten la salida del volumen de aire espirado a través de válvulas unidireccionales que dificultan la entrada de aire ambiente durante la inspiración.
Permite suministrar entre 40-60% de oxígeno en aire inhalado con flujos de entre 5-8 litros/min. Para mantener la reinhalación de CO2 se deben mantener flujos superiores a 5 l/min y se desaconsejan superiores a 8 l/min pues se ha demostrado que no aumenta la FiO2 administrada.
Algunos inconvenientes serían que es más incómoda que el anterior dispositivo y en ocasiones se tolera mal, sobre todo en trauma o quemaduras faciales; y dificulta la comunicación oral y la expectoración.
Se debe sustituir por la cánula nasal durante las comidas o durante ejercicios de fisioterapia respiratoria con incentivador.
El equipo de enfermería deberá vigilar la correcta colocación de la mascarilla y las posibles fugas de aire, ante todo las dirigidas hacia los ojos, y los puntos de presión por posible aparición de UPP; vigilar que no se acomoden los tubos para el correcto suministro de oxígeno; realizar la higiene bucal, la hidratación y lubricar las mucosas nasales con soluciones acuosas, nunca con aceites o vaselinas; controlar la pulsioximetría regularmente para verificar que el aporte de oxígeno se ajusta a las indicaciones que requiere el paciente1.
C) Mascarilla con reservorio
Indicada en pacientes con insuficiencia respiratoria grave o intoxicación por monóxido de carbono, los cuales precisan de aportes de oxígeno a altas concentraciones. No se debe usar en pacientes con retención de CO2.
Son dispositivos similares a las mascarillas simples, aunque tiene incorporado un mecanismo de reservorio de al menos 1 litro de capacidad, entre la fuente de oxígeno y la máscara, separados por una válvula unidireccional que evita la entrada del aire exhalado a la bolsa de reservorio y se abre en la inspiración gracias a la presión negativa que se genera.
Permite alcanzar niveles altos de FiO2 entre el 90-100% con flujos mínimos de 10 litros/min. Con este flujo se consigue mantener el reservorio constantemente lleno y garantizar el aporte de oxígeno a altas concentraciones. Existen 2 tipos de mascarillas: de reinhalación parcial (Fio2 40-70% con flujo 6-15lpm) y de no reinhalación (Fio2 60-90% con flujos 10-15 lpm).
Los cuidados de enfermería para estos dispositivos son los mismos que para la mascarilla simple2,3.
2. Alto Flujo.
En los dispositivos de alto flujo se asegura un aporte constante de la concentración de oxígeno determinada independientemente del patrón respiratorio del paciente.
Los sistemas de alto flujo no invasivos son: Mascarilla Ventimask o tipo Venturi, Cánula nasal de alto flujo, balón autohinchable AMBÚ y la cámara hiperbárica.
En este artículo se desarrollarán los sistemas de alto flujo que no impliquen ventilación mecánica (tanto no invasiva como invasiva).
A) Mascarilla tipo Venturi.
La mascarilla de Venturi es un dispositivo de oxigenoterapia que permite administrar oxígeno a una concentración constante y previamente establecida, independientemente del flujo respiratorio del paciente. Está compuesta por una mascarilla que cubre la nariz y la boca, un tubo de conexión, que conduce el oxígeno hasta la mascarilla, y válvulas de Venturi, que regulan la cantidad de oxígeno administrado.
Las válvulas de Venturi están diseñadas para proporcionar diferentes concentraciones de oxígeno (26%, 28%, 31%, 35%, 40%, 45% y 50%) que se seleccionan según las necesidades clínicas del paciente. Cada válvula tiene una entrada específica que controla la cantidad de aire que se mezcla con el oxígeno, garantizando la precisión del suministro.
Su efecto se basa en el Principio de Bernoulli, cuando el flujo de oxígeno pasa por un orificio estrecho aumenta su velocidad arrastrando a través de presión negativa aire ambiente, que se mezcla con el oxígeno, logrando así una concentración de FiO2 estable. Por tanto, el flujo y la apertura de la válvula determinarán la FiO2 suministrada.
Presenta los inconvenientes que las mascarillas anteriormente descritas.
Los Cuidados de enfermería administrados en este tipo de ventilación son los mismos que se administran con las mascarillas simples y con reservorios, pues presentan características bastante similares1,4.
B) Cánula nasal de alto flujo:
Indicada en pacientes con requerimientos de oxígeno elevados, en condiciones de insuficiencia respiratoria moderada o grave o en pacientes con mala tolerancia a otros dispositivos de alto flujo. Permite suministrar un flujo de gas de hasta 60 L/min y FiO2 de hasta el 100% mediante unas cánulas nasales de silicona, con el gas suministrado acondicionado a nivel de temperatura y humedad ideales (37◦C y 100% de humedad relativa). El equipo está formado por 4 componentes:
- Interfase. La más habitual son las gafas nasales de silicona, aunque también existe la máscara y adaptadores para pacientes traqueostomizados.
- Sistema de administración de aire a alto flujo. Permite controlar el flujo y la FiO2 administrada. Puede ser mediante 2 tomas de gas (una de oxígeno y otra de gas comprimido) y un mezclador, o través de una turbina independiente que mezcla el oxígeno con el aire ambiente (sistema Airvo®)2.
- Humidificación-calefacción. Estos sistemas permiten la administración del gas calentado a temperatura corporal (37◦C) y con una humedad relativa del 100%.
- Tubuladuras calefactables no condensables, que conectan el calentador con la interfase. Estas tubuladuras tienen un filamento interior que se calienta hasta la temperatura determinada, y evitan la condensación del agua por evaporación en su interior, efecto que favorece la aparición de infecciones.
Con la utilización de este dispositivo se consigue la mejoría de la oxigenación proporcionada debido a: la menor dilución del oxígeno con el aire ambiente inspirado, asegurando que la FiO 2 real administrada se aproxime más a la deseada; una cierta presurización de la vía aérea, dando lugar a un cierto efecto CPAP, a teniendo presiones positivas (PEEP) entre 3 y 7; la humidificación que facilita la expulsión de secreciones, disminuyendo la formación de atelectasias; y el aumento del volumen circulante pulmonar inducido por el alto flujo, que se acompaña de una disminución de la frecuencia respiratoria.
Como inconvenientes no se puede realizar una medición exacta de las presiones de CPAP generadas y genera un mayor coste económico.
El equipo de enfermería deberá vigilar la correcta colocación y ajuste de la cánula nasal, que las fosas nasales del paciente se encuentren libres de secreciones y mantener limpio el dispositivo, desechándolo en caso de que se ensucien o deterioren; vigilar los puntos de apoyo de la cánula pues puede provocar úlceras por presión (UPP) y que los tubos no estén presionados o acodados; facilitar la higiene bucal, la hidratación y lubricar las mucosas nasales con soluciones acuosas, nunca con aceites o vaselina; realizar un control regular de la pulsioximetría y verificar que el aporte de oxígeno administrado se ajusta a las indicaciones que requiere el paciente; y, vigilar el grado de condensación en la cánula nasal, controlar la temperatura del sistema y el nivel de agua del depósito del humidificador.
Se debe evitar una temperatura superior a 34° y un flujo inferior a 5 l/min para evitar condensaciones1-4.
C) Balón autohinchable / AMBÚ1:
También llamado resucitador manual. Es una herramienta indispensable en la asistencia del paciente crítico, ya que suelen presentar una respiración ineficaz o no respira.
Consta de un balón autoinflable que conecta con una válvula unidireccional y otra conexión a la fuente de oxígeno. Algunos también tienen una bolsa de reservorio que permite enriquecer la concentración de oxígeno, optimizando la FiO2 del 80-100%, con un flujo de 12-15 l/min.
Se puede conectar o bien a una mascarilla de ventilación asistida o bien al tubo endotraqueal en pacientes intubados, o a la cánula traqueal en pacientes traqueostomizados.
En estos casos la enfermera deberá responsabilizarse de: vigilar el montaje correcto del dispositivo, debe inflarse correctamente tanto el balón como la bolsa de reservorio; vigilar que los tubos de aporte de oxígeno no estén acodados o presionados; en el caso de usar mascarilla controlar que se acople bien sin presencia de fugas mediante una adecuada presión (en ocasiones, es necesario el uso de una cánula de Guedel que permitirá la insuflación correcta del aire hacia el interior de la vía aérea)1.
D) Cámara hiperbárica.
La cámara hiperbárica es una estructura metálica hermética que permite alcanzar en su interior presiones superiores a la atmosférica. Se fundamenta en la obtención de presiones parciales de oxígeno que pueden alcanzar el 100% en condiciones de presión superiores en 2 ó 3 veces la presión atmosférica a nivel del mar.
Se pueden encontrar cámaras hiperbáricas monoplaza (para una sola persona) o multiplaza (para varias personas).
Es importante prevenir posibles complicaciones respetando el tiempo establecido para la presurización y despresurización. En ningún caso se debe disminuir el tiempo de despresurización pues puede conllevar graves complicaciones.
En la cámara monoplaza la presurización se realiza directamente con el oxígeno al 100%, mientras que en las multiplazas la cámara se presuriza mediante unos compresores externos y el oxígeno al 100% se administra a través de una mascarilla facial o una campana.
Las patologías que indican este tipo de terapia son la intoxicación por monóxido de carbono, la enfermedad de descompresión inadecuada y los disbarismos, la embolia y la gangrena gaseosas y mionecrosis por clostridium.
También está indicada como terapia complementaria en las infecciones necrotizantes de tejidos blandos, en lesiones isquémicas por traumatismos agudos (síndrome compartimental o aplastamientos), alteraciones vasculares, quemaduras y lesiones provocadas por la radioterapia.
Es una terapia totalmente contraindicada en pacientes que sufren de claustrofobia o crisis convulsivas, pacientes con neumotórax no resuelto o antecedentes de neumotórax espontáneo, pacientes EPOC o que hayan sido operados con toracotomía reciente y pacientes embarazadas.
Los efectos secundarios o complicaciones de la oxigenoterapia hiperbárica pueden deberse a diferentes efectos causales. Por un lado, tenemos los producidos por la diferencia de presión a la que son sometidos, como la barontología (dolor dentario), o el barotrauma, que afecta a las cavidades internas que contienen aire, como el oído, los senos paranasales o los pulmones, pudiendo ocasionar una embolia gaseosa.
Y por otro lado están las complicaciones producidas por la mala praxis en la despresurización, como neumotórax o, en casos extremos, la parada cardiorrespiratoria.
El aumento en la fracción parcial de oxígeno durante un tiempo prolongado puede acarrear intoxicación por oxígeno, que en casos graves conlleva irritación cortical que se manifiesta en crisis epilépticas focales, edema pulmonar o dolor torácico.
El personal de enfermería encargado del cuidado en la cámara hiperbárica debe estar continuamente formado tanto en medicina intensiva como en medicina hiperbárica, y entrenado y preparado para el supuesto de desarrollarse una complicación o emergencia bajo condiciones hiperbáricas.
Deberán estar instruidos en técnicas básicas de relajación, técnicas de ecualización de los oídos y técnicas de respiración abdominal o diafragmática.
Existen electrodos estancos para la monitorización continua, respiradores adaptados para la ventilación asistida, aspiradores mecánicos para la aspiración de secreciones, que permiten su utilización dentro de la cámara.
Se debe tener en cuenta que los recipientes de cristal deben cambiarse por recipientes de plástico, no deben contener nada de aire, y en caso de necesidad de administración de fármacos es recomendable la vía endovenosa5.
CONCLUSIÓN
La oxigenoterapia constituye una intervención terapéutica esencial en el abordaje de pacientes con compromiso respiratorio, al ofrecer múltiples métodos de administración que deben seleccionarse en función del estado clínico y las necesidades individuales. Los sistemas de bajo y alto flujo, como la cánula nasal, la mascarilla simple, la mascarilla de Venturi o la cánula nasal de alto flujo, presentan características específicas en cuanto a eficacia, indicaciones y limitaciones. La correcta elección del dispositivo, acompañada de cuidados de enfermería rigurosos y una monitorización continua, resulta determinante para garantizar la seguridad del paciente y la efectividad del tratamiento. El avance tecnológico ha permitido desarrollar dispositivos más precisos y confortables, lo que representa una mejora significativa en la calidad de la atención respiratoria. Comprender en profundidad los fundamentos fisiológicos, técnicos y clínicos de cada modalidad de oxigenoterapia es indispensable para optimizar los resultados terapéuticos y reducir el riesgo de complicaciones en los distintos niveles de atención sanitaria.
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