Migración y protrusión de catéter de derivación ventriculoperitoneal a través del ano

25 diciembre 2025

 

AUTORES

  1. Javier Cuadal Marzo. Servicio de Cirugía General y del Aparato Digestivo. Hospital Universitario Miguel Servet (Zaragoza, España).
  2. Natalia Lourdes Tobajas Ramos. Servicio de Radiodiagnóstico. Hospital Universitario Miguel Servet. (Zaragoza, España).
  3. María Riera Martí. Servicio de Radiodiagnóstico. Hospital Universitario Miguel Servet (Zaragoza, España).
  4. Alicia Miedes Vicente. Enfermera. Servicio Aragonés de Salud (Teruel, España).
  5. Elena Sierra Beltrán. Servicio de Radiodiagnóstico. Hospital Universitario Miguel Servet (Zaragoza, España).
  6. Jessica Martínez Bernard. Servicio de Cirugía General y del Aparato Digestivo. Hospital Universitario Miguel Servet (Zaragoza, España).

 

RESUMEN

La derivación ventriculoperitoneal (DVP) es el tratamiento estándar de la hidrocefalia, aunque puede presentar complicaciones infrecuentes como la migración intestinal del catéter distal. Se describe el caso de una mujer de 59 años, portadora de válvula DVP por hidrocefalia secundaria a hemorragia cerebral aneurismática, que acudió a Urgencias por exteriorización anal de un cuerpo extraño, identificado como el extremo distal del catéter derivativo, con drenaje de líquido cefalorraquídeo. La paciente se encontraba hemodinámicamente estable, sin signos de peritonitis ni síntomas digestivos relevantes. La tomografía computarizada evidenció la perforación del colon descendente y el trayecto intraluminal del catéter hasta el ano. Se realizó extracción del sistema derivativo bajo anestesia general, colocación de drenaje ventricular externo y manejo abdominal conservador con antibioterapia. La evolución fue favorable, sin complicaciones abdominales, aunque presentó posteriormente un cuadro infeccioso neurológico controlado con tratamiento antibiótico y recambio definitivo de la válvula.

La migración y protrusión anal del catéter DVP es una complicación excepcional, más frecuente en pacientes pediátricos, que puede cursar con escasa sintomatología. El diagnóstico por imagen y la coordinación multidisciplinaria son fundamentales. En ausencia de peritonitis, el manejo conservador con retirada del catéter y antibioterapia suele ser seguro y eficaz.

PALABRAS CLAVE

Derivación ventriculoperitoneal, perforación intestinal.

ABSTRACT

Ventriculoperitoneal (VP) shunting remains the standard treatment for hydrocephalus, although rare complications such as distal catheter migration may occur. We report the case of a 59-year-old woman with a VP shunt due to aneurysmal intracerebral hemorrhage who presented to the emergency department after noticing anal extrusion of a foreign body, identified as the distal shunt catheter with cerebrospinal fluid drainage. The patient was clinically stable, without abdominal pain or peritoneal signs. Computed tomography revealed perforation of the descending colon and intraluminal progression of the catheter to the anus. The shunt system was removed under general anesthesia, an external ventricular drain was placed, and conservative abdominal management with antibiotics was implemented. The postoperative course was favorable, with no abdominal complications.

Anal migration and protrusion of a VP shunt catheter is an exceptional but potentially serious complication. Early diagnosis and multidisciplinary management are essential. In the absence of peritonitis, conservative treatment with catheter removal and antibiotic therapy appears to be a safe and effective approach.

KEY WORDS

Ventriculoperitoneal shunt, intestinal perforation.

INTRODUCCIÓN

La derivación ventriculoperitoneal (DVP) constituye el procedimiento de elección más empleado para el tratamiento de la hidrocefalia, tanto congénita como adquirida. Su función principal es descomprimir el sistema ventricular mediante el drenaje continuo del líquido cefalorraquídeo (LCR) hacia la cavidad peritoneal, donde este se reabsorbe fisiológicamente. A pesar de tratarse de una técnica ampliamente consolidada, no está exenta de complicaciones, cuya incidencia global se estima entre un 24 % y un 47 % a lo largo de la vida del sistema derivativo1,2. Las complicaciones más frecuentes incluyen la obstrucción, la infección y el malfuncionamiento mecánico del sistema. No obstante, la migración del catéter distal representa una complicación inusual, aunque potencialmente grave, y puede manifestarse de formas muy variables según la localización final del extremo peritoneal3.

La migración intestinal del catéter, con posterior extrusión a través del ano, es una de las presentaciones más poco comunes de esta complicación. Desde que el primer caso fuera descrito por Wilson y Bertan en 19664, se han documentado menos de un centenar de casos en la literatura, la mayoría en población pediátrica. En adultos, los reportes son excepcionales5-7. El mecanismo exacto por el cual el catéter penetra la pared intestinal sigue siendo motivo de debate. Se ha propuesto que la irritación crónica del peritoneo por el extremo distal del catéter, la presión mecánica constante, la reacción inflamatoria local y la fragilidad tisular secundaria a infección o múltiples revisiones quirúrgicas pueden contribuir a la perforación del tubo digestivo8.

El colon, en particular el sigmoides, representa el segmento más frecuentemente afectado, debido a su menor movilidad y mayor exposición a presiones locales9. Una vez producida la perforación, el catéter puede progresar intraluminalmente hasta exteriorizarse por el ano, generalmente sin provocar signos claros de peritonitis o síntomas digestivos severos, lo cual puede retrasar el diagnóstico10. En estos casos, el riesgo más relevante radica en la comunicación directa entre el sistema nervioso central y la luz intestinal, que favorece la aparición de meningitis o abscesos cerebrales por flora entérica, con una mortalidad descrita que puede alcanzar el 15‑20 %11.

El manejo terapéutico depende del estado clínico del paciente y de la presencia o no de signos de infección abdominal o peritonitis. En ausencia de complicaciones abdominales, la mayoría de los autores recomiendan la retirada del sistema derivativo por vía extracavitaria y la instauración de antibioterapia de amplio espectro12. La reparación quirúrgica intestinal suele reservarse para los casos con perforación franca, absceso o sepsis intraabdominal.

PRESENTACIÓN DEL CASO CLÍNICO

Presentamos el caso de una mujer de 59 años con antecedente de una hemorragia cerebral aneurismática que originó una lesión porencefálica frontal y parietal derecha como secuela, portadora de válvula de derivación ventrículo-peritoneal.

Consulta en Urgencias tras observar exteriorización de cuerpo extraño a través del ano, hecho precedido por cuadro de deterioro del estado general de días de evolución.

A la exploración se objetivó extrusión de catéter de derivación ventrículo-peritoneal a través de ano por el que drenaba líquido cefalorraquídeo (Imagen 1). La paciente no presentó dolor abdominal ni otra clínica digestiva, resultando la exploración abdominal anodina. Se constató en la analítica sanguínea obtenida en Urgencias ligera elevación inespecífica de reactantes de fase aguda. Ante el hallazgo se solicitó Tomografía Computarizada en la que se visualizó entrada del catéter a través de colon izquierdo, continuación del mismo distalmente y finalmente exteriorización por ano. No se apreciaron signos radiológicos de peritonitis. (Imagen 2).

Se realizó intervención bajo anestesia general. Por parte de Neurocirugía se extrajeron todos los componentes proximales del dispositivo de derivación, colocando catéter de derivación ventricular externa provisional. Posteriormente se realizó sección del catéter a nivel subcutáneo abdominal y se extrajo vía anal. El manejo posterior, desde el punto de vista abdominal, fue conservador, con buena evolución posterior. No se produjeron incidencias clínicas digestivas los días posteriores, reintroduciendo tolerancia oral a los tres días de la intervención y con el tránsito intestinal conservado La paciente presentó cuadro neurológico infeccioso posterior. Tras terapia antibiótica y tras recambio definitivo de catéter de derivación ventrículo-peritoneal fue dada de alta.

DISCUSIÓN

La migración y extrusión anal del catéter de derivación ventriculoperitoneal constituye una de las complicaciones más raras y, paradójicamente, más llamativas de esta técnica neuroquirúrgica. En la mayoría de los casos publicados, el hallazgo suele ser incidental o precedido por síntomas inespecíficos como dolor abdominal leve, diarrea o salida de material plástico por el ano, sin datos francos de irritación peritoneal5,9. En nuestro caso, la paciente fue diagnosticada mediante tomografía computarizada, que permitió identificar el trayecto fistuloso del catéter a través del colon descendente y su exteriorización anal, hallazgo coherente con lo descrito en la literatura reciente6,7.

Los mecanismos fisiopatológicos implicados en esta complicación pueden agruparse en dos grandes categorías: factores mecánicos y factores biológicos. Entre los primeros se encuentran el exceso de longitud del catéter, los movimientos peristálticos intestinales, las adherencias postoperatorias y el anclaje inadecuado del extremo distal. En cuanto a los factores biológicos, destacan la infección subclínica, la reacción inflamatoria peritoneal y la fragilidad de la pared intestinal en pacientes con múltiples revisiones o patologías que alteran la integridad tisular8,12.

Desde el punto de vista diagnóstico, la tomografía computarizada (TC) se considera la herramienta de elección, ya que permite confirmar el trayecto del catéter y descartar complicaciones intraabdominales o abscesos. En los casos de extrusión anal, la colonoscopia puede resultar útil para evaluar el punto de entrada, aunque no se recomienda manipular el catéter desde la luz intestinal por riesgo de diseminación bacteriana al sistema ventricular9,10.

El tratamiento óptimo continúa siendo motivo de debate. En ausencia de peritonitis o perforación franca, diversos autores han documentado buenos resultados con la retirada simple del catéter mediante sección subcutánea y extracción anal, seguida de antibioterapia dirigida11-13. Por el contrario, cuando existen signos de infección sistémica o contaminación del sistema nervioso central, debe considerarse la retirada completa del sistema y el drenaje ventricular externo temporal hasta asegurar la esterilidad del LCR14. En nuestra paciente se optó por un manejo conservador desde el punto de vista abdominal, con evolución favorable, lo cual coincide con la estrategia adoptada en casos similares en adultos6,7.

El pronóstico depende en gran medida del momento del diagnóstico y de la existencia de infección asociada. Aunque la mortalidad global es baja cuando se actúa precozmente, la morbilidad neurológica puede ser significativa, especialmente si se desarrolla una meningitis bacteriana secundaria11,15. Por ello, se recomienda siempre una vigilancia estrecha neurológica y abdominal, así como una coordinación entre los servicios de cirugía general y neurocirugía.

CONCLUSIÓN

En conclusión, la migración y protrusión anal del catéter de derivación ventriculoperitoneal es una complicación excepcional, pero potencialmente grave. El reconocimiento precoz y la retirada del sistema son esenciales para prevenir infecciones severas. La experiencia acumulada en los pocos casos descritos sugiere que, en ausencia de peritonitis o perforación intestinal extensa, el manejo conservador puede ser seguro. La difusión de estos casos clínicos es crucial para mejorar la comprensión de esta inusual pero relevante complicación neuroquirúrgica.

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ANEXOS

Imagen 1: Protusión del cateter de derivación ventriculoperitoneal a través del ano.

 

IMAGEN 2: Tomografía computarizada con administración de contraste. (A.) Entrada del catéter de derivación ventriculoperitoneal en la cavidad abdominal. (B.) Catéter en el interior del colon izquierdo. (C.) Salida del catéter por el orificio anal.

 

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