AUTORES
- Laura García Espinosa. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud.
- Alba Cámara Rodrigo. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud.
- Paula Díaz Aguilera. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud.
- Álvaro Estepa del Árbol. Enfermero del Servicio Aragonés de Salud.
- Alberto Pérez Feria. Enfermero del Servicio Aragonés de Salud.
- Sara Martín Campos. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud.
RESUMEN
Las transfusiones sanguíneas forman parte de la práctica clínica habitual, aunque no están exentas de riesgos. Este artículo analiza los principales cuidados de enfermería durante el proceso transfusional, no solo de forma previa a la transfusión y durante la misma, sino también al finalizar el proceso para garantizar la estabilidad del paciente. Las actividades más importantes incluyen la monitorización del paciente a lo largo de todo el tratamiento, la correcta identificación del paciente y del componente sanguíneo. Es importante que la enfermera vigile estrechamente la aparición de efectos adversos, conociendo los principales signos de alarma y deteniendo inmediatamente la transfusión en caso de reacción transfusional. El proceso debe de llevarse a cabo de la forma más rigurosa posible para minimizar la existencia de estos riesgos, garantizando tanto la seguridad del paciente como la eficacia del tratamiento.
PALABRAS CLAVE
Transfusión sanguínea, seguridad del paciente, cuidados de enfermería.
ABSTRACT
Blood transfusions are part of the regular clinical practice, although they are not entirely risk-free. This article analyzes the main nursing care during a blood transfusion, not only before and during the transfusion, but also at the end of the process to guarantee the stability of the patient. The most important activities include monitoring the patient throughout the entire treatment, correct identification of the patient and the blood component. It is important that the nurse closely monitors the appearance of adverse effects, knowing the main warning signs and immediately stopping the transfusion in case of an adverse event. The process must be carried out in the most rigorous way possible to minimize the existence of these risks, thus guaranteeing both the patient’s safety and the effectiveness of the treatment.
KEY WORDS
Blood transfusion, nursing care, patient safety.
DESARROLLO DEL TEMA
Las transfusiones sanguíneas forman parte del tratamiento habitual de anemias, cirugías o enfermedades crónicas.
La actuación de enfermería resulta imprescindible para verificar que la transfusión se está realizando de forma adecuada, y así poder reducir la aparición de complicaciones.
A pesar de ello, muchos profesionales no cuentan con la información suficiente para realizar una transfusión de forma segura, lo que repercute directamente en la seguridad del paciente.
Esta monografía pretende recopilar los aspectos más relevantes del proceso transfusional, incluyendo el manejo de posibles reacciones adversas.
Tipos de componentes sanguíneos1,2.
- Sangre completa: se trata de la unidad de sangre sin fraccionar. A nivel clínico se utiliza en el tratamiento de hemorragias masivas.
- Sangre total reconstituida: unidad de aproximadamente unos 450cc resultado de la unión de plasma fresco congelado y un paquete globular, debiendo usarse en las primeras 24h tras su obtención.
- Concentrado de glóbulos rojos: a la unidad de sangre entera se le extrae la mayor parte del plasma. Normalmente se transfunden unos 10ml/ kg de peso corporal.
- Concentrado de hematíes: obtenido a través de procedimientos físicos, reduciendo al mínimo la cantidad de glóbulos blancos contaminantes, y así la probabilidad de que se genere una reacción adversa en el receptor. Su transfusión debe de demorarse como máximo unas 4h.
- Plasma fresco congelado: plasma con anticoagulante-conservante, en condiciones ideales refrigerado a -30C. El volumen aproximado es de entre 200-250cc y su transfusión debe de realizarse en unos 20 min. Suele usarse para el tratamiento de déficits de factores de coagulación (XI, V o VII) cuando estos no pueden tratarse administrando el factor de coagulación específico.
- Concentrado de plaquetas: se obtienen por centrifugación. Hay que comenzar de forma inmediata la transfusión y finalizarla a los 20 min.
- Crioprecipitado: concentrado de proteínas de alto peso molecular obtenido a través de plasma fresco congelado.
Cuidados de enfermería en la fase pre-transfusional3,4,5,6.
- Informar al paciente sobre el procedimiento, también a nivel riesgo beneficio. Asegurarnos de que existe un consentimiento firmado para realizar la transfusión.
- Verificación de la orden médica: tipo de componente sanguíneo a transfundir, nombre y número de historia del paciente y velocidad de infusión.
- También revisaremos la historia clínica para detectar posibles alergias y ver si han existido reacciones transfusionales previas.
- Comprobación del grupo sanguíneo a pie de cama, así como de la pulsera transfusional del paciente de forma previa a la transfusión.
- En el caso de que el paciente no cuente con pulsera transfusional deberemos de enviar pruebas cruzadas al banco de sangre, con orden de reserva del hemoderivado por parte del médico responsable.
- Es necesaria la utilización de un equipo específico con filtro y disponer de medicación de urgencia por si se produjese alguna reacción transfusional.
- Antes de infundir el hemoderivado verificaremos la permeabilidad de la vía venosa, teniendo que ser adecuada para la osmolaridad del componente sanguíneo. Durante la transfusión sólo podrá administrarse de forma simultánea suero salino al 0,9%.
- Asegurarnos de que el hemocomponente no lleva más de 30 min fuera de la nevera, ya que en ese caso pierde sus propiedades por hemólisis.
Cuidados de enfermería al inicio y durante la transfusión3,4,6.
- A la llegada de la bolsa de sangre verificaremos que el estado del hemocomponente es normal.
- Comprobación de que se trata del paciente correcto, revisando nombre y número de historia, así como grupo sanguíneo y número de pulsera transfusional.
- A pie de cama le preguntaremos al paciente tanto su nombre como su fecha de nacimiento.
- Llevaremos a cabo medición de las constantes vitales y de la temperatura de forma previa, para detectar rápidamente la aparición de una reacción adversa. Se debe iniciar la transfusión a una velocidad de entre 1-2mL/min los primeros 15 minutos. Es en estos primeros minutos donde se producen la mayoría de las reacciones adversas, por lo que es fundamental que la enfermera vigile estrechamente al paciente. Pasados estos minutos puede aumentarse el ritmo de la infusión si el paciente lo tolera, siempre monitorizando de forma constante los signos vitales para poder detectar cualquier anomalía.
- Registro de tipificación Rh y ABO y el número identificativo de la bolsa de sangre.
- Comprobar en todo momento el aspecto del acceso venoso.
- En el caso de las transfusiones de concentrados de hematíes, suelen hacerse en unas 2h (pueden alargarse en algunos casos, como en pacientes con insuficiencia cardíaca). En general, no se debe demorar la transfusión del hemoderivado más de 4h.
Cuidados de enfermería post-transfusionales6.
- Monitorizaremos nuevamente los signos vitales del paciente, además hay que registrar cualquier tipo de incidencia durante el proceso transfusional. Si esta existiese nos comunicaremos tanto con el médico responsable como con el equipo de banco de sangre, al cual enviaremos el formulario correspondiente de reacción transfusional, así como el hemoderivado con el equipo. También se pide la toma de una muestra sanguínea.
- Desecharemos el equipo de transfusión y lavaremos la vía utilizada con suero salino.
- Si hubiese que realizar una segunda transfusión no reutilizaremos el equipo para minimizar el riesgo de contaminación bacteriana.
- Valorar estado del paciente hasta una hora tras el fin de la transfusión.
- Dejar registrada la infusión del hemocomponente, reflejando hora de inicio y de fin de la misma y volumen transfundido. En la hoja de control transfusional también debe de aparecer el médico responsable.
Tipo de reacciones transfusionales adversas2,6.
Deberemos de interrumpir inmediatamente la transfusión ante cualquier indicio de reacción adversa.
Aunque el riesgo de que se produzcan es bastante bajo (2-3% del total de pacientes transfundidos), en los casos más graves (normalmente por incompatibilidad ABO) pueden darse casos de sobrecarga circulatoria y shock anafiláctico.
La mayoría de las reacciones son leves y pueden tratarse rápidamente.
Existen varios tipos según el momento de aparición de la reacción:
Reacciones adversas inmediatas: aparecen durante el proceso transfusional o hasta 24h del fin de este.
- Reacciones hemolíticas agudas: se provoca destrucción eritrocitaria por la interacción de los anticuerpos del paciente con los antígenos del donante. Cuanto mayor sea el volumen sanguíneo infundido, más grave será la reacción.
- Reacción anafiláctica: no es muy común y suele cursar con hipotensión, taquicardia y pérdida de conocimiento. Suele producirse en los primeros minutos de la transfusión y si no se trata de forma inmediata puede resultar letal.
- Lesión pulmonar aguda producida por transfusión (TRALI): es el efecto adverso menos frecuente pero quizás más temido, ya que en la mayoría de casos los pacientes afectados necesitan ventilación mecánica. Se caracteriza por insuficiencia respiratoria aguda y edema pulmonar no cardiogénico, durante o tras la transfusión de hemoderivado.
- Reacción febril no hemolítica: la más frecuente en pacientes politransfundidos, provocando un aumento de la temperatura en un grado o más durante o hasta una hora finalizada la transfusión.
- Reacciones por contaminación bacteriana: poco frecuente, provocada porque el producto se encuentra contaminado debido a microorganismos presentes en la piel o sangre del donante en el momento de la recolección.
- Reacción por sobrecarga circulatoria: por administrar el hemoderivado a un ritmo mayor del recomendado, generando un cuadro de disnea, cianosis, cefalea intensa, hipertensión o IC congestiva tras la transfusión.
- Reacción alérgica urticariante; caracterizada por urticaria, edema o prurito. Suele tratarse con antihistamínicos y corticoides.
Reacciones adversas tardías: aparecen 24h tras la transfusión.
- Reacciones hemofílicas transfusiones retardadas: intensa hemólisis que se da entre 5-10 días tras la transfusión, siendo más frecuente en pacientes politransfundidos.
- Púrpura post-transfusional: es bastante rara, se asocia a la transfusión de concentrados de plaquetas y de concentrados de hematíes.
CONCLUSIÓN
La transfusión de hemoderivados constituye un proceso muy habitual en ciertas unidades, permitiendo salvar millones de vidas. Sin embargo, esta práctica conlleva una serie de riesgos, por lo que requiere de una vigilancia estrecha por parte de enfermería.
Aplicar la enfermería basada en la evidencia nos permite tanto reducir la existencia de estos riesgos como asegurar que el proceso se lleva a cabo de la forma más rigurosa posible.
Resulta fundamental saber identificar los signos de una posible reacción transfusional para actuar con la mayor celeridad posible y que esta no comprometa la vida del paciente.
Las principales actividades que la enfermera realiza incluyen la correcta identificación del paciente, comprobación del componente sanguíneo y del grupo sanguíneo en la fase pre-transfusional, así como la monitorización del paciente durante la transfusión y al finalizar la misma.
Todos estos cuidados resultan cruciales para garantizar la seguridad del paciente y el éxito del tratamiento.
BIBLIOGRAFÍA
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