Nutrición enteral transpilórica en el niño críticamente enfermo.

28 abril 2022

AUTORES

  1. María del Pilar Suárez Gorris. Graduado en Enfermería. Servicio Aragonés de Salud. Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza, España.
  2. Elena Badía Romano. Graduado en Enfermería. Servicio Aragonés de Salud. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
  3. Carlos Martín Gracia. Graduado en Enfermería. Servicio Aragonés de Salud. Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza, España.
  4. Diana Merino Leiva. Graduado en Enfermería. Servicio Aragonés de Salud. Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza, España.
  5. Carmen Prieto Sánchez. Graduado en Enfermería. Servicio Aragonés de Salud. Hospital Militar, Zaragoza. España.
  6. Alejandro Hernández Fernández. Graduado en Enfermería. Servicio Aragonés de Salud. Centro de Salud Univérsitas, Zaragoza, España.

 

RESUMEN

El soporte nutricional del paciente pediátrico crítico influencia directamente en su morbimortalidad. Es importante adoptar estrategias que permitan proporcionar una adecuada nutrición.

Con este artículo monográfico se pretende adquirir conocimientos sobre la utilización y el manejo de colocación de la sonda transpilórica.

Se ha realizado una revisión de las publicaciones científicas sobre el tema, consultando las bases de datos Scielo, Pubmed, Dialnet y Google Académico para averiguar el uso de la sonda transpilórica en pediatría y aplicarlo en una unidad de cuidados intensivos pediátricos.

Como conclusión el soporte nutricional debe formar parte importante de la estrategia terapéutica en todo niño crítico.

 

PALABRAS CLAVE

Nutrición enteral, nutrición parenteral, sonda transpilórica, unidad de cuidados intensivos pediátricos.

 

ABSTRACT

The nutritional support of critically ill pediatric patients directly influences their morbidity and mortality. It is important to adopt strategies to provide adequate nutrition.

With this monographic article it is intended to acquire knowledge about the use and management of placement of the transpyloric tube.

A review of the scientific publications on the subject has been carried out, consulting the Scielo, Pubmed, Dialnet and Google Scholar databases to find out the use of the transpyloric tube in pediatrics and apply it in a pediatric intensive care unit.

In conclusion, nutritional support should be an important part of the therapeutic strategy in every critically ill child.

 

KEY WORDS

Enteral nutrition, parenteral nutrition, transpylorc tuve, pediatric intensive care unit.

 

DESARROLLO DEL TEMA

En el niño crítico diversas condiciones lo hacen particularmente vulnerable a la desnutrición y alta morbilidad debido a la incorrecta ayuda en el soporte nutricional. En primer lugar, el mismo proceso inflamatorio que ocasiona una respuesta metabólica principalmente caracterizada por gran pérdida proteica e hipercatabolismo, en segundo lugar el ayuno que puede venir presentado durante su hospitalización, aumenta la noxa y además la menor reserva de proteínas y grasas que tienen los niños predisponen a mayor riesgo de presentar malnutrición cuando desarrollan enfermedades graves1.

Esta situación desencadena numerosas complicaciones, como alteración de la inmunidad y de los mecanismos de inflamación, defensa y cicatrización del organismo con incremento de la susceptibilidad frente a las infecciones, alteración de la función respiratoria, miocárdica, renal, hepática y gastrointestinal2.

La nutrición enteral en el niño críticamente enfermo ha demostrado ser más fisiológica, permitiendo el mayor aprovechamiento de los nutrientes, manteniendo la función intestinal por su efecto trófico sobre la mucosa, estimulando el sistema inmunitario, reduciendo la traslocación bacteriana y disminuyendo la incidencia de sepsis. La nutrición traspilórica reduce el riesgo de complicaciones secundarias al uso de sedantes y relajantes musculares, que disminuyen la motilidad gástrica y favorecen la aparición de distensión abdominal y restos gástricos con mayor riesgo de aspiración pulmonar, en particular en aquellos pacientes sometidos a ventilación mecánica3.

El soporte nutricional en los pacientes críticos se puede realizar por vía enteral o parenteral.

Entre las ventajas de la nutrición enteral sobre la parenteral4:

  • Es más fisiológica, manteniendo el eje intestino-hígado.
  • Efecto trófico sobre la mucosa intestinal, evitando la atrofia de vellosidades que se producen durante el ayuno.
  • Estimula el sistema inmune intestinal disminuyendo el sobrecrecimiento y la traslocación bacteriana.
  • Menor incidencia de complicaciones, es más fácil de preparar y administrar y requiere menor vigilancia clínica.
  • Menor costo.

Como alternativa a la nutrición gástrica se utiliza la nutrición intestinal postpilórica, por vía duodeno- yeyunal, que si bien su colocación es más complicada que la gástrica, con la práctica se logra sin dificultad en un porcentaje muy elevado de casos4.

El problema radica en que puede ser difícil lograr una nutrición enteral adecuada en pacientes críticos. La nutrición distal al píloro evita los residuos gástricos elevados y, por ello tendría posibles ventajas con respecto a la alimentación gástrica5:

  • Mejor tolerancia.
  • Menor tiempo para alcanzar un adecuado aporte calórico.
  • Menor incidencia de microaspiraciones y de neumonías asociadas al respirador.

 

MATERIAL Y MÉTODO2,5,6:

– Sonda transpilórica:

El calibre de las sondas se mide en French; en lactantes pequeños se usan las de 5-6 Fr y los niños mayores de 8 Fr. Con estos calibres las molestias son mínimas, aunque se deben elegir muy finas para que el niño esté lo más cómodo posible.

Existen sondas sin guía y con guía para facilitar su inserción, sondas no lastradas y sondas lastradas, con un lastre inerte de tungsteno, diseñadas para facilitar el paso transpilórico y disminuir el riesgo de broncoaspiración.

  • Lubricante.
  • Jeringas.
  • Guantes.
  • Tela adhesiva hipoalérgica.
  • Fonendoscopio.
  • Gasas.
  • Rotulador.
  1. Explicar al paciente en qué consiste el procedimiento e informarle de las sensaciones que puede experimentar si procede. Y si el niño tiene edad para comprenderlo solicitaremos su colaboración.
  2. Limpiaremos la boca y los conductos nasales.
  3. Medir la longitud de la sonda y señalarla. Realizaremos dos marcas, la primera desde la nariz hasta el epigastrio y la segunda al hipocondrio derecho para inferir la posición distal del píloro del extremo de la sonda transpilórica.

La longitud que hay que introducir hasta el estómago se calcula midiendo la distancia entre la punta de la nariz y la oreja y entre ésta y el apéndice xifoides.

Para calcular la longitud hasta el píloro añadiremos los centímetros necesarios hasta el ángulo costal inferior derecho.

  1. Con la cabeza girada hacia la derecha se introduce la sonda por la fosa nasal haciéndola avanzar de forma progresiva hasta alcanzar la primera marca realizada y que nos indica la llegada al estómago.
  2. Se comprueba inyectando 10-20 cc de aire a través de una jeringa conectada a la sonda y auscultando con el fonendoscopio, aplicado sobre el epigastrio, la turbulencia producida por el aire a su paso por el estómago.
  3. Se aspira y deben salir los cc de aire introducidos.
  4. A continuación se coloca al paciente en decúbito lateral derecho.
  5. Se hace avanzar la sonda hasta la segunda marca inyectando 2 cc de aire cada 2 cm. de sonda, auscultando en el hipocondrio derecho para comprobar que la sonda está bien dirigida.
  6. Una vez que la segunda marca está a la altura de la fosa nasal, se inyectan 10 cc de aire. Si aspiramos con dificultad a menos de 2 cc la sonda debe estar bien posicionada. A la auscultación se oirá un gorgoteo en el hipocondrio derecho.
  7. Se introduce la sonda unos centímetros. más para intentar dejarla en la última porción del duodeno.
  8. Se retira el fiador. Para comprobar la situación de la sonda se aspira líquido y se hace un pH con tiras de papel tornasol. Si este es igual o mayor a 6 consideramos que está transpilórica. Si existen dudas se hará un control radiológico.

Cuando la colocación resulta difícil se puede administrar metoclopramida 0.15 mg/kg/iv o eritromicina 10 mg/kg/oral para facilitar el tránsito del estómago al duodeno.

Se introduce una sonda nasogástrica, generalmente por el mismo orificio nasal que la transpilórica para permitir el vaciamiento gástrico y la medición de restos.

RETIRADA DEL SONDAJE TRANSPILÓRICO:

  1. Lavado de manos y colocación de guantes.
  2. Explicar al niño si procede.
  3. Pinzar la sonda para evitar que parte del contenido residual que haya en la misma pase a vía respiratoria.
  4. Retirar con suavidad y rapidez.
  5. Si procede pedir que el niño haga una inspiración profunda y a continuación una espiración forzada.
  6. Realizar higiene de la fosa nasal y de la boca.

CONSIDERACIONES ESPECIALES:

  • Comprobación frecuente de la situación de la sonda así como su permeabilidad.
  • Medir residuos cada 4-8 horas y antes del inicio de la alimentación.
  • Lavar siempre la sonda con agua, antes y después de cada bolo y después administrar la medicación.
  • Cambiar cada 24 horas los sistemas de infusión.
  • Manejo del instrumental y nutrientes con la mayor higiene posible para evitar la contaminación bacteriana. Controlar aspecto, color y consistencia de las mezclas.
  • Evitar comprimidos triturados o jarabes espesos que puedan obstruir la sonda.
  • Si aparecen restos de alimentación en la sonda gástrica, comprobar si la sonda transpilórica se ha desplazado al estómago o la sonda gástrica ha progresado a duodeno.
  • Valorar signos de intolerancia.
  • Limpieza de nariz, fosas nasales y sondas.
  • Higiene bucal en cada turno.
  • Mantener al paciente en posición de semifowler para evitar el reflujo gástrico y evitar la broncoaspiración.
  • Peso diario, si la situación del paciente lo permite. Balance de entradas y salidas.

 

CONCLUSIONES

El soporte nutricional del paciente pediátrico crítico es trascendental para mejorar su morbimortalidad y es necesaria una planificación adecuada de dicho soporte para obtener resultados óptimos.

El uso de la nutrición enteral transpilórica se puede utilizar tanto en el recién nacido y lactante pequeño como el niño mayor2.

Por lo tanto, la nutrición enteral transpilórica es un método de alimentación útil y sencillo en el niño críticamente enfermo, que permite iniciar precozmente la nutrición y alcanzar con rapidez un adecuado aporte nutricional.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Cieza-Yamunaque LP. Soporte nutricional en el paciente pediátrico crítico. Rev. Fac. Med. Hum. 2018; 18(4):84-87. DOI 10.25176/RFMH.v18.n4.1737.
  2. Sánchez Sánchez C, et al. Nutrición enteral transpilórica: técnica e indicaciones. An Pediatr (Barc) 2003; 59 (1): 19-24.
  3. Sánchez Sánchez C, et al.Nutrición enteral traspilórica: complicaciones.An Pediatr (Barc) 2003; 59(1):25-30.
  4. Calvo Macías C, Sierra Salinas C, Milano Manso G. Nutrición gástrica frente a nutrición intestinal en el niño crítico. Med Intensiva. 2006; 30(3):109-12.
  5. Barrionuevo L, Eulmesekian P, Pérez A, Minces P. Colocación de sondas traspilóricas en la unidad de cuidados intensivos pediátricos: la técnica de insuflación gástrica de aire. Arch Argent Pediatr 2009; 107 (6):542-556.
  6. Segarra Cantón O, Redecillas Ferreiro S, Clemente Bautista S. Guía de nutrición pediátrica hospitalaria. 5 edición H vall d´hebron 2021.

 

Publique con nosotros

Indexación de la revista

ID:3540

Últimos artículos