Otros matices del cuidado de enfermería

13 abril 2024

 

Nº de DOI: 10.34896/RSI.2024.23.95.001

 

 

AUTORES 

  1. Vinalay Carrillo Ilsia . Docente. Universidad Veracruzana. México.
  2. Santiago Trujillo Itzae. Estudiante. Universidad Veracruzana. México.
  3. Salinas Almaguer Claudia Erika. Docente. Universidad Veracruzana. México.
  4. Vargas Ruiz Thelma Lizzeth. Administrativo. Hospital General Cosoleacaque. México.

 

RESUMEN

Como profesionales de enfermería el cuidar de sí para poder otorgar cuidado a los demás es de vital importancia porque permite desarrollar actitudes favorables hacia el otro resaltados los valores de empatía, respeto, solidaridad etc. Enfermería es una disciplina que implica el cuidar del otro, donde es fundamental la empatía y aceptar al otro con sus virtudes y defectos pues es un ser frágil a las presiones terrenales.  Orem explica que el autocuidado no solo está orientado a los pacientes, sino también al personal de enfermería, los cuales tienen que ser un ejemplo para que las personas cambien sus comportamientos, de manera que emulen prácticas saludables. Sin embargo, hablar de cuidado entre profesionales se enfoca más en sus funciones de atención a los demás, que se descuidan de sí mismo, pasando a un segundo plano su propio cuidado. Lo anterior es considerando porque la carga de trabajo en excesiva, debido a la alta demanda de actividades, así como a largas y extenuantes jornadas laborales, limitando su descanso y su alimentación, alejando al profesional del cuidado de sí mismo; principalmente porque son ellos quienes deben predicar con el ejemplo para promover una cultura de autocuidado.

PALABRAS CLAVE

Cuidado, enfermería, personal de enfermería, autocuidado.

ABSTRACT 

As nursing professionals, taking care of oneself to be able to provide care to others is vital because it allows developing favorable attitudes towards others, highlighting values such as empathy, respect, solidarity, etc. Nursing is a discipline that involves caring for others, where empathy is fundamental and accepting others with their virtues and flaws, as they are fragile beings under earthly pressures. Orem explains that self-care is not only oriented towards patients but also towards nursing staff, who must set an example for people to change their behaviors, encouraging healthy practices. However, when discussing care among professionals, the focus is more on their roles in caring for others, often neglecting their own self-care. This is mainly because of excessive workload due to high demand for activities, as well as long and exhausting work hours, limiting their rest and nutrition, distancing the professional from self-care; mainly because they are the ones who should lead by example to promote a culture of self-care.

KEY WORDS

Care, nursing, nursing staff, self-care.

DESARROLLO DEL TEMA

La enfermería, ha sufrido cambios a través de la historia, se ha caracterizado por la capacidad para responder a las demandas de la sociedad, para poder cubrir las necesidades de cuidado que la población y el sistema de salud requieren ser cubiertas. La enfermera(o) a lo largo del tiempo ha cuidado a las personas apoyándose en situaciones en las que su salud se ve afectada y en las cuales no pueden ser autónomas o, promoviendo la salud y previniendo la enfermedad. Hablar del concepto cuidar no solo se refiere a la parte asistencial de realizar los procedimientos técnicos, va más allá, puesto que como profesionales de enfermería no solo se debe cuidar de la salud física, también debe cuidarse en el aspecto mental, las relaciones interpersonales entre enfermera paciente, con los colegas y el equipo multidisciplinario, para de manera conjunta lograr el objetivo primordial, que es la recuperación del paciente.

Con el tiempo la enfermería ha establecido el cuidado como el objeto su hacer, con el desarrollo de la ciencia y la tecnología, así como lo expresaba Dock Stewart en 1925: “arte y ciencia se unieron para asentar las bases de la enfermería moderna”1, por lo anterior la profesión concibe como aspectos ético- legales, científico- técnicos y prácticos. Considerando que todas las profesiones tienen una finalidad pero pocas son para servir al individuo2, tomando en cuenta sus componentes biológicos, psicológicos, sociales, culturales y espirituales. La enfermería se caracteriza por ser una profesión que brinda servicio, para ello se debe desarrollar y fortalecer actitudes, aptitudes y valores que involucran ser uno mismo y que deben acompañar su hacer creando así un enfermero(a) reflexivo, crítico, comprometido y humanista, para brindar atención a las personas en un sistema de salud que trata de atender las necesidades de los pacientes y sus familias quienes puede verse afectados y en las cuales no pueden responder de forma autónoma o, promoviendo la salud en individuos sanos.

Por lo que cuando nos referimos a la enfermería como servicio al ser humano, sano o enfermo, la práctica cotidiana dirige su labor hacia el individuo, la familia y la comunidad pensando siempre en contribuir el desarrollo armónico del ser humano en sus diferentes espacios, fortalecer y reformar sus capacidades y potencialidades del cuidado de su salud y del logro de sus aspiraciones de vida y bienestar. Es decir, como profesionales de enfermería primero debemos de conocer, entender y asimilar el concepto de cuidar que es la esencia de nuestra profesión.

Diversos autores tienen propuestas diferentes del concepto de cuidado. Para Heidegger, el cuidado es un-modo-de-ser, es decir, es una forma de existir, coexistir, estar en el presente, en percepción de la realidad y de las relaciones con las cosas en el mundo. Existen dos formas básicas de ser en el mundo: trabajo y cuidado3. Para un enfermero el cuidar se convierte en un verdadero sentido, desde el momento en que se relaciona con otro ser, ahí es donde se expresa su conocimiento, sensibilidad, espiritualidad; va más allá de la destreza procedimental, es lograr el bienestar físico y emocional de la persona. Como lo menciona Waldo al referirse que el proceso de cuidar abarca una dimensión estética y ética que incluye la belleza y la bondad como parte del sentir humanizado4.

Siguiendo con el argumento anterior, Boff argumenta que el cuidado es una actitud amorosa hacia sí mismo y hacia los demás, establece la relación de cuidado-amoroso, cuidado-preocupación, cuidado-protección y cuidado-prevención5; Foucault refiere que cuidar de sí es conocerse, formarse, superarse a sí mismo y cuidar de los demás6. Por otra parte, Paulina Juárez y María de Lourdes (2009), definen el cuidado como una actividad que requiere de un valor personal y profesional encaminado a la conservación, restablecimiento y autocuidado el cual se basa en la relación enfermera-paciente7.

Por su parte, Virginia Henderson destaca que el cuidado está dirigido a suplir los déficits de autonomía del sujeto para poder actuar de modo independiente en la satisfacción de las necesidades fundamentales, las cuales deben ir encaminadas a mejorar el estado de salud del individuo, familia o comunidad con el fin de dotarle de libertad8.  Así también, considera de importancia que la atención debe brindarse a individuos sanos y enfermos, asistiendo al paciente con actividades esenciales para mantener la salud, recuperarse de la enfermedad o lograr una muerte tranquila. Dentro de las funciones que Henderson destaca que debe realizar el personal de enfermería, destaca: la enfermera sustituta (quien es la que compensa lo que falta al paciente), ayudante (establece intervenciones clínicas) o compañera (fomenta una relación terapéutica con el paciente y actúa como un miembro del equipo de salud)9.

 

Para  Jhonson (1959) citado por Durán de Villalobos, hace especial mención que para lograr la meta profesional (social) de enfermería desarrolla las siguientes propuestas: 1. Adaptación de los clientes al bienestar y la enfermedad; 2. Aspectos biológicos, psicosociales, culturales y ambientales que afectan el desarrollo y el mantenimiento de salud y bienestar de los seres humanos y 3. Intervenciones físicas interpersonales para asistir a los clientes y reducir las consecuencias adversas de la enfermedad; formas de enfrentamiento a las repercusiones físicas, psicológicas y sociales de las enfermedades. Barbara Carper, en el patrón del conocimiento estético afirma que entre más desarrollo de la empatía exista por parte de los profesionales enfermeros, habrá mayor capacidad para comprender las situaciones del ser que es cuidado y de esta forma proveer un cuidado de enfermería efectivo y satisfactorio10.

Patricia Kuerten, Marta Lenise, et al, en su artículo “El cuidado y la Enfermería” señalan que el concepto de cuidado lleva una construcción apoyada en otras disciplinas, surge del conocimiento empírico del profesional, de la cultura, y de las creencias, tanto las del profesional como las del ser que es cuidado, y de su acompañante, así como de la intuición y del ambiente en que ellos se encuentran.  Además enfatizan en que el cuidado incluye el reconocimiento de una interrelación entre sí mismo y el otro, por lo que se convierte en una condición terapéutica, es decir el cuidado de sí mismo y de los demás con el mismo empeño, y busco la forma cuando no tengo lo necesario para realizar el cuidado. Por lo antes expuesto, el cuidado lleva consigo la intención de lograr un cambio positivo que impacte en el bienestar del que es cuidado.

Siguiendo con Patricia Kuerten, Marta Lenise, et al hacen referencia a que el cuidado posee dos esferas: una objetiva y otra subjetiva, en donde la esfera objetiva engloba la práctica y ejecución de los procedimientos de enfermería y la esfera subjetiva tiene que ver con otorgar al arte de cuidar, la sensibilidad, creatividad e intuición. Estas dos esferas se complementan en el actuar de la enfermera, una no puede ser sin la otra. El cuidado al ser un elemento fundamental considerado como una ciencia por el conjunto de conocimientos que fundamentan su práctica y es un arte por la sensibilidad que el profesional de enfermería imprime al ejecutarlo11.

Las concepciones que se tienen respecto a cómo debe brindar el cuidado el personal de enfermería, en ocasiones tienden a ser romantizadas y se espera una alta calidad en el momento de proporcionar el cuidado. Puesto que como profesionales de enfermería también jugamos un papel muy importante y la sociedad espera y demanda de ello, pero existen aspectos personales que pueden interferir en la manera de proporcionar el cuidado. Desde el patrón del conocimiento de Carper referente al conocimiento personal, enfermería cuida al individuo sano y enfermo, pero ¿Quién cuida al profesional de enfermería? ¿Cómo se da el autocuidado el personal de enfermería?

Durán de Villalobos (1998) describe que el patrón del conocimiento personal es fundamental, pero es uno de los más difíciles de describir y enseñar, porque en este patrón concierne al autoconocimiento del profesional para que a partir de ahí pueda relacionarse con otro, ya que sin este componente es imposible llevar la relación transpersonal. Es decir, enfermería hace uso de sí como instrumento terapéutico, lo cual implica que el profesional de enfermería debe auto conocerse para poder dar el cuidado.  Por lo cual, si no existe un autoconocimiento minucioso, llevar a cabo el cuidado transpersonal se puede ver obstaculizado.

Contrastando con lo anterior, de un estudio realizado en una institución especializada en salud reproductiva de la Ciudad de México en el 2014, en el cual las autoras investigaron conocimientos y prácticas de autocuidado en salud y su estado físico y emocional, obteniendo como resultados que las participantes presentaron dislipidemia (45%) e hiperglucemia (67%), 80% de ellas tuvo sobrepeso y obesidad (principalmente en el turno nocturno). También entre los resultados destacó que las participantes tienen conocimientos en cuidados de la salud, pero no los aplican; la baja autoestima y el malestar emocional aumentaron el riesgo de no cuidar su salud. Así también concluyen que es importante implementar estrategias que mejoren la autoestima y disminuyan el malestar emocional para optimizar sus prácticas de autocuidado, siendo así que esto impactará en la manera de brindar el cuidado12.

En la actualidad la práctica de la enfermería se basa en la mecanización y estandarización, causando un distanciamiento de una terapéutica humanista, generando así una identidad artificial al profesional; quien debe realizar su actuar basado en proporcionar el cuidado sin perder la esencia, así como la calidad del mismo.

Por otro lado, en el modo-de-ser-cuidado el núcleo es el sentimiento, no la razón, generando que el ser humano viva la experiencia fundamental del valor, teniendo respeto, reciprocidad y complementariedad.

Lamongtane (1988) menciona que la relación de ayuda es un instrumento en el proceso de enfermería y es indispensable que el personal de enfermería cuente con ello para cuidar verdaderamente y acompañar al paciente durante todo el proceso de recuperación o de acercamiento a la muerte teniendo presente dignidad y autenticidad13.

La participación se inicia desde la valoración que realiza el enfermero de la situación del paciente, identifica sus necesidades y posibles soluciones; así mismo se orienta al paciente de los cambios que se tendrán que realizar para alcanzar los objetivos que él mismo se ha propuesto para recobrar su salud. Esta participación le hace ser actor activo de su propio cuidado y hace mucho más humana la práctica de enfermería pues se reconoce al paciente como persona, con el derecho de participar en su autocuidado.

El afecto, es una de las dimensiones del cuidado que contribuyen a la satisfacción del paciente y del personal, se asocia con el interés, el apoyo y el respeto. Sin embargo, se da en relación con las características personales del profesional y su interés, es decir de acuerdo con las características humanas de quien cuida.

El enfermero profesional fundamenta sus cuidados en cuatro vertientes compuestas de manera paradigmática entre sí, su historia, su teoría, la práctica y la investigación. Esto es posible cuando las enfermeras hacen comunes sus saberes y realizan actos de cuidado, utilizando los cuatro patrones del conocimiento: empírico, estético, personal y ético14.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Restrepo de A. CM. Simbolismo de la profesión. En: Historia de la Facultad de Enfermería de la Universidad de Antioquia. Medellín; 1997. p. 162-98.
  2. Ballesteros MM, Jiménez L. La enfermería, una profesión de servicio a las personas. Metas de enfermería 2003; 6(59):65-7.
  3. Hidalgo B, Altamira R. ¿Qué es y qué no es cuidado de enfermería? Revista Enfermería Actual de Costa Rica. 2021. Núm. 40. Citado el 29 de enero del 2024. Disponible en: https://www.redalyc.org/journal/448/44872506001/html/.
  4. Waldow VR, Ferrero D, Juen E. Cuidar: Expressao humanizadora da enfermagen. 6.a ed. Petrópolis: Vozes; 2010.
  5. Boff L. El cuidado esencial, ética de lo humano, compasión por la tierra. Madrid: Trotta; 2002.
  6. Foucault M. La ética del cuidado de sí como práctica de la libertad. (diálogo con H. Becker, R. Fornet-Betancourt, A. Gomez-Müller, 20 de enero de 1984). Ditset écrits (1954-1988), t. IV (1980-1988). París: Gallimard; 1994.
  7. Juárez Rodríguez Paula, García Campos María. Importancia del Cuidado de Enfermería. Revista de Enfermería del Instituto Mexicano del Seguro Social. 2009 mayo; 117 (2):112-114.
  8. Jiménez A, Salinas M, Sánchez T. Algunas reflexiones sobre la filosofía de Virginia Henderson. Rev Enferm IMSS 2004; 12(2):61-63.
  9. Wesley R. Teorías y modelos de enfermería. 2da ed. México D.F. McGraw-Hill Interamericana, 2000.
  10. Durán de Villalobos, M Enfermería: Desarrollo teórico e investigativo. [Internet]. 1998 [citado: 2024, marzo].
  11. Kuerten Rocha Patricia, Lenise Do Prado Marta, De Gasperi Patricia, Fabiane Sebold Luciara, Waterkemper Roberta, C. Bub Maria Bettina. El cuidado y la enfermería. av.enferm. [Internet]. 2009 July [cited 2024 Feb 27]; 27(1):102-109. Available from: http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0121-45002009000100011&lng=en.
  12. Sánchez-Jiménez Bernarda, Sámano Reyna, Chinchilla-Ochoa Daniela, Rodríguez-Ventura Ana Lilia. Autocuidado en enfermeras y su asociación con su estado emocional. Salud Pública De México. 2014, vol. 56, no. 3. 235-236.
  13. Lamongtane L. Del Aprender al Cuidar. Rev Rol Enferm. 1988; 22:79-82.
  14. Cárdenas Becerril, Lucila; García Hernández, María de Lourdes; Arana Gómez, Beatriz; Hernández Ortega, Yolanda; Rojas Espinoza, Jéssica Belén. Contexto histórico del cuidado profesional de Enfermería en México. Revista Internacional De Historia Y Pensamiento Enfermero Temperamentvm 2015, 22: 1-6 Disponible en: TEMPERAMENTVM ISSN 1699-6011 (uaemex.mx).

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