AUTORES
- Carolina Hortoneda López. FEA Medicina de Urgencias y Emergencias, Servicio de Emergencias Sanitarias de la Comunidad Valenciana (Valencia). España.
- Raquel Díez Ramírez. FEA Medicina de Urgencias y Emergencias, Servicio de Emergencias Sanitarias de la Comunidad Valenciana (Valencia). España.
- Alberto Carrillo Sola. FEA Medicina de Urgencias y Emergencias, Hospital Sant Pau i Santa Tecla (Tarragona). España.
- Carmen Arto Fernández. FEA Medicina Interna, Hospital Universitario Miguel Servet (Zaragoza). España.
- Naomi Artal López. FEA Obstetricia y Ginecología, Parc Sanitari Sant Joan de Déu (Barcelona). España.
- Ana Romeo Aparicio. FEA Ginecología y Obstetricia, Hospital Universitario Miguel Servet (Zaragoza). España.
RESUMEN
Introducción: Los accidentes de tráfico constituyen un escenario frecuente de actuación para los servicios de emergencias extrahospitalarias. En ocasiones, la colisión puede ser la consecuencia de una emergencia médica previa y no el desencadenante del deterioro clínico. Diferenciar una parada cardiorrespiratoria (PCR) traumática de una parada de origen médico resulta fundamental para priorizar las intervenciones terapéuticas adecuadas.
Caso clínico: Varón de 66 años, fumador y con antecedente de enfermedad pulmonar obstructiva crónica, que sufrió un accidente de tráfico mientras conducía acompañado de su hijo. El vehículo quedó inmovilizado con la puerta del conductor atrapada contra la mediana. Inicialmente se describió respiración superficial y posteriormente apnea y ausencia de pulso. A la llegada de la unidad medicalizada de soporte vital avanzado, el paciente se encontraba en PCR. Tras una extricación de emergencia se iniciaron maniobras de reanimación cardiopulmonar avanzada. La anamnesis obtenida del acompañante orientó hacia una causa médica, al referir episodio de mareo previo al accidente y episodios recientes de dolor torácico. El ritmo inicial fue asistolia, administrándose adrenalina mediante acceso intraóseo y realizando manejo avanzado de vía aérea mediante dispositivo supraglótico. Durante la reanimación evolucionó a fibrilación ventricular, precisando cuatro desfibrilaciones, amiodarona y posteriormente recuperación de circulación espontánea. El electrocardiograma posterior mostró criterios compatibles con infarto agudo de miocardio con elevación del segmento ST inferior, activándose código infarto y trasladándose para revascularización urgente.
Conclusión: Una colisión aparentemente traumática puede representar la manifestación secundaria de una emergencia médica. La identificación precoz del origen no traumático, la realización de una RCP precoz y de alta calidad y la activación temprana de los protocolos de reperfusión son elementos determinantes en la supervivencia del paciente.
PALABRAS CLAVE
Parada cardiorrespiratoria extrahospitalaria, reanimación cardiopulmonar, infarto agudo de miocardio con elevación del segmento ST, fibrilación ventricular, accidente de tráfico.
ABSTRACT
Introduction: Road traffic collisions are frequent scenarios for emergency medical services. In some cases, the collision is not the cause of clinical deterioration but rather the consequence of an underlying medical emergency. Differentiating traumatic cardiac arrest from medical cardiac arrest is essential to establish appropriate treatment priorities.
Case report: A 66-year-old male smoker with chronic obstructive pulmonary disease suffered a road traffic collision while driving with his son. The vehicle stopped with the driver’s door trapped against the median barrier. Initial witnesses reported shallow breathing, followed by apnea and pulselessness before advanced life support arrival. Upon arrival, the patient was found in cardiac arrest. Emergency extrication was performed and advanced life support was initiated. Information obtained from the patient’s son suggested a non-traumatic cause, as he reported dizziness before the collision and previous episodes of brief chest pain during the preceding month. Initial rhythm was asystole. Intraosseous access was obtained, adrenaline was administered, and airway management was achieved with a supraglottic device. During resuscitation, ventricular fibrillation developed, requiring four defibrillation attempts, amiodarone administration, and return of spontaneous circulation. Post-resuscitation electrocardiography showed inferior ST-segment elevation myocardial infarction pattern, leading to activation of the STEMI pathway and urgent transfer for coronary reperfusion.
Conclusion: An apparently traumatic event may be the consequence of a medical emergency. Early recognition of the underlying cause, high-quality and early cardiopulmonary resuscitation, and rapid reperfusion strategies are crucial factors in patient survival.
KEY WORDS
Cardiac arrest, out of hospital, cardiopulmonary resuscitation, ST elevation myocardial infarction, ventricular fibrillation, traffic accident.
INTRODUCCIÓN
Los servicios de emergencias extrahospitalarias se enfrentan habitualmente a escenarios complejos donde la primera impresión puede condicionar la estrategia asistencial inicial. Los accidentes de tráfico con ausencia de signos vitales suelen interpretarse como paradas cardiorrespiratorias traumáticas, especialmente cuando existe atrapamiento del paciente dentro del vehículo.
Sin embargo, diversos estudios han demostrado que una proporción significativa de pacientes que sufren un accidente de tráfico presentan una emergencia médica previa como causa primaria del evento1. Las enfermedades cardiovasculares, especialmente el síndrome coronario agudo, son una causa relevante de pérdida súbita de conciencia durante la conducción y pueden provocar colisiones secundarias de alta o baja energía2.
La diferenciación entre PCR traumática y médica tiene importantes implicaciones terapéuticas. Mientras que la parada traumática requiere una aproximación centrada en el control de hemorragias, manejo de vía aérea, ventilación y tratamiento reversible de lesiones, la PCR de origen cardiaco debe abordarse siguiendo los algoritmos convencionales de soporte vital avanzado, incluyendo desfibrilación precoz y estrategias de reperfusión coronaria cuando esté indicado3.
Presentamos un caso de parada cardiorrespiratoria extrahospitalaria de probable origen cardiaco que inicialmente simuló un accidente traumático, destacando la importancia de la valoración clínica global y de la formación tanto sanitaria como poblacional en reanimación cardiopulmonar.
PRESENTACIÓN DEL CASO CLÍNICO
Varón de 66 años cuyos únicos antecedentes conocidos son ser fumador activo y una enfermedad pulmonar obstructiva crónica que mientras conducía un vehículo acompañado por su hijo, sufrió una colisión contra una mediana en la autovía. Debido a la posición final del vehículo, la puerta del conductor quedó atrapada, dificultando inicialmente el acceso al paciente. Siendo la única información inicial de que se disponía que era un accidente de coche contra la mediana con varón atrapado inconsciente.
A la llegada de la unidad de Soporte Vital Avanzado (SVA) medicalizado los testigos en la escena incluyendo un sanitario comunicaron que tras el accidente el paciente había permanecido inconsciente presentando una respiración superficial y posteriormente apnea y ausencia de pulso previo a la llegada de la unidad de SVA.
A la valoración del equipo medicalizado, el paciente se encontraba inconsciente, en apnea y sin pulso central palpable. Ante la sospecha inicial de parada cardiorrespiratoria en contexto traumático se realizó una extricación de emergencia, permitiendo iniciar inmediatamente maniobras de reanimación cardiopulmonar avanzada.
Durante el inicio de las maniobras de RCP avanzada se obtuvo información del hijo del paciente, quien indicó que antes de la colisión su padre había presentado sensación de mareo y que durante el mes previo había referido episodios autolimitados de dolor torácico de corta duración por los que no había consultado. Estos datos junto a la ausencia de lesiones traumáticas visibles modificaron la orientación inicial del caso hacia una probable causa cardiaca primaria.
Se iniciaron compresiones torácicas manuales de alta calidad, posteriormente sustituidas por compresiones mecánicas automáticas realizadas con cardiocompresor. El ritmo inicial monitorizado fue asistolia, por lo que se inició algoritmo de soporte vital avanzado para ritmo no desfibrilable. Se obtuvo acceso intraóseo periférico, se administró adrenalina 1 mg, manteniendo las compresiones durante ciclos de dos minutos y se realizó el manejo avanzado de la vía aérea mediante dispositivo supraglótico tipo i-gel, permitiendo ventilación durante la reanimación desde el inicio.
En la primera reevaluación apareció fibrilación ventricular, modificándose el algoritmo a ritmo desfibrilable, por lo que se realizaron desfibrilaciones seriadas en los siguientes tres ciclos según recomendaciones vigentes y tras la tercera descarga se administraron 300 mg de amiodarona intraósea. Después de la cuarta desfibrilación se consiguió recuperación de circulación espontánea (RCE). Durante la fase de reanimación se administraron un total de 3 mg de adrenalina.
Tras la RCE se realizó electrocardiograma de 12 derivaciones, observándose bloqueo auriculoventricular de primer grado y elevación del segmento ST en derivaciones inferiores (DII, DIII y aVF), además de V1, con descenso especular del segmento ST en DI, aVL y derivaciones precordiales V2-V5 (Figuras 1 y 2). Se interpretó como un posible infarto agudo de miocardio con elevación del segmento ST inferior, por lo que se activó el código infarto para traslado urgente a sala de hemodinámica del hospital de referencia, que se encontraba aproximadamente a 15 minutos del lugar del incidente, para revascularización mediante angioplastia primaria urgente.
Durante la preparación del traslado presentó nueva bradicardia extrema con frecuencia cardiaca de 35 latidos por minuto y ausencia de pulso palpable, iniciándose nuevamente compresiones torácicas durante dos minutos y administrándose adrenalina 1 mg, recuperando posteriormente frecuencia cardiaca alrededor de 75 latidos por minuto y pulso carotídeo efectivo.
Durante el transporte precisó sedación y relajación farmacológica con midazolam (dosis acumulada 7 mg) y rocuronio (10 mg), manteniéndose estable hasta la llegada al centro hospitalario para tratamiento definitivo de reperfusión.
A la llegada al hospital de referencia el paciente fue trasladado a sala de hemodinámica donde se realizó un cateterismo en el que se objetivó una oclusión de la coronaria derecha proximal del 100% que fue revascularizada con balón y colocación posterior de stent farmacoactivo.
Finalmente, el paciente falleció en la UCI a causa de las lesiones neurológicas secundarias al tiempo de hipoxemia.
DISCUSIÓN
La parada cardiorrespiratoria asociada a accidentes de tráfico representa un desafío diagnóstico y terapéutico para los equipos extrahospitalarios. La presencia de un vehículo accidentado y un paciente inconsciente puede inducir a considerar inicialmente una etiología traumática; sin embargo, el mecanismo del accidente debe analizarse junto con la información clínica disponible.
En este caso, la ausencia de lesiones traumáticas evidentes y los datos aportados por el acompañante fueron elementos fundamentales para sospechar una etiología médica. La existencia de mareo previo y episodios recientes de dolor torácico sugerían un síndrome coronario agudo como causa desencadenante de la pérdida súbita de control del vehículo.
La enfermedad cardiovascular continúa siendo una de las principales causas de parada cardiorrespiratoria extrahospitalaria y la enfermedad coronaria también es una causa importante de accidentes de tráfico relacionados con emergencias médicas1 , incluso hasta un 4% de los síndromes coronarios agudos pueden aparecer durante la conducción, pudiendo provocar la pérdida de control del vehículo y por tanto un accidente 2 . La fibrilación ventricular es el ritmo inicial más frecuentemente asociado a parada cardiaca de origen coronario y constituye una situación potencialmente reversible si se realiza desfibrilación precoz4.
Un aspecto relevante del caso fue la evolución desde asistolia inicial hasta fibrilación ventricular. Aunque los ritmos no desfibrilables presentan peor pronóstico, la conversión posterior rápida a un ritmo desfibrilable permitió aplicar terapias específicas con posibilidad de recuperación. Este hecho refuerza la importancia de mantener una RCP de calidad y reevaluar periódicamente el ritmo durante la reanimación. También destaca la importancia del reconocimiento precoz por testigos de una PCR y del inicio precoz de RCP básica con compresiones de calidad 3,4.
La realización precoz de compresiones torácicas eficaces, tanto por personal sanitario como por testigos entrenados, es uno de los factores asociados con mayor supervivencia en la PCR extrahospitalaria3,4. La formación comunitaria en reconocimiento de la parada y utilización de desfibriladores externos automáticos constituye una estrategia fundamental de salud pública3,4. En este caso el reconocimiento precoz de la parada con un gasping inicial, haber detectado la necesidad de empezar las compresiones de forma precoz si se hubiera podido realizar la extricación de emergencia antes de la llegada del equipo de SVA hubiera sido importante para el pronóstico neurológico.
Finalmente, la activación temprana del código infarto tras la recuperación de circulación espontánea permitió establecer una estrategia de reperfusión coronaria rápida, elemento esencial en pacientes con síndrome coronario agudo complicado con parada cardiaca5,6.
CONCLUSIONES
Los equipos de emergencias deben evitar asumir automáticamente una etiología traumática en pacientes que sufren una parada cardiorrespiratoria tras un accidente de tráfico.
La valoración del mecanismo del incidente, la información aportada por acompañantes y testigos y la respuesta al tratamiento permiten orientar adecuadamente la causa de la parada.
La aplicación precoz de maniobras de soporte vital básico hasta poderse iniciar un soporte vital avanzado es fundamental en la supervivencia de los pacientes con parada cardíaca, la realización de compresiones torácicas de calidad, la desfibrilación cuando está indicada y la activación rápida de circuitos asistenciales específicos son factores determinantes para mejorar la supervivencia y el pronóstico neurológico.
Este caso evidencia la necesidad de continuar impulsando programas de formación en reanimación cardiopulmonar dirigidos tanto a profesionales sanitarios como a la población general.
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ANEXOS
Figura 1. Autora Carolina Hortoneda López.
Figura 2. Autora Carolina Hortoneda López.

