AUTORES
- Carmen Marco Benabarre. Enfermera. Servicio Aragonés de Salud. Huesca. España.
- Eva Casas Lacambra. Enfermera. Servicio Aragonés de Salud. Huesca. España.
- Carmen Plana Royo. Enfermera. Servicio Aragonés de Salud. Huesca. España.
- José Carlos Sanmartín Alastuey. Enfermero. Servicio Aragonés de Salud. Huesca. España.
- Paula Granada Usieto. Enfermera. Servicio Aragonés de Salud. Huesca. España.
- Ana Baruquer Pérez. Enfermera. Servicio Aragonés de Salud. Huesca. España.
RESUMEN
El quiste pilonidal es una patología que afecta principalmente a personas jóvenes, especialmente hombres entre los 15 y 35 años, aunque puede presentarse en cualquier edad. Este quiste se localiza generalmente en la región sacrococcígea y puede inflamarse o infectarse, causando dolor, inflamación y la formación de abscesos. En situaciones complicadas o recurrentes, la intervención quirúrgica es el tratamiento indicado para eliminar el quiste y evitar futuras complicaciones. Sin embargo, el éxito del tratamiento no solo depende de la cirugía, sino también del cuidado postoperatorio, que es una fase crucial para asegurar una correcta cicatrización y prevenir infecciones que puedan comprometer la recuperación.
El cuidado postoperatorio implica la observación constante de la herida para detectar signos de infección, como enrojecimiento, aumento de la temperatura, dolor o secreción purulenta. La higiene adecuada y el cambio frecuente de apósitos estériles son fundamentales para mantener la zona limpia y favorecer el proceso de cicatrización. Además, es importante educar al paciente sobre la importancia de evitar la presión prolongada sobre la zona intervenida y fomentar la movilización temprana para mejorar la circulación sanguínea.
En este caso clínico se abordan los cuidados principales para asegurar una cicatrización efectiva después de la cirugía de quiste pilonidal, enfatizando la necesidad de un seguimiento adecuado para evitar recurrencias y mejorar la calidad de vida del paciente.
PALABRAS CLAVE
Quiste pilonidal, cuidados postoperatorios, cierre segunda intención, herida abierta, NANDA, NIC, NOC.
ABSTRACT
The pilonidal cyst is a condition that primarily affects young people, especially men between the ages of 15 and 35, although it can occur at any age. This cyst is usually located in the sacrococcygeal region and can become inflamed or infected, causing pain, swelling, and abscess formation. In complicated or recurrent cases, surgical intervention is the recommended treatment to remove the cyst and prevent further complications. However, the success of the treatment depends not only on the surgery but also on postoperative care, which is crucial to ensure proper healing and prevent infections that could compromise recovery.
Postoperative care involves constant monitoring of the wound for signs of infection, such as redness, increased temperature, pain, or purulent discharge. Proper hygiene and frequent changes of sterile dressings are essential to keep the area clean and promote the healing process. Additionally, educating the patient about avoiding prolonged pressure on the operated area and encouraging early mobilization to improve blood circulation is important.
This clinical case addresses the main care measures necessary to ensure effective healing after pilonidal cyst surgery, emphasizing the need for proper follow-up to avoid recurrence and improve the patient’s quality of life.
KEY WORDS
Pilonidal cyst, postoperative care, secondary intention closure, open wound, NANDA, NIC, NOC.
INTRODUCCIÓN1-3
El quiste pilonidal es una patología que se manifiesta principalmente en la región sacrococcígea, afectando con mayor frecuencia a personas jóvenes, especialmente a aquellos con características como abundante vello corporal, estilo de vida sedentario y tendencia a la sudoración excesiva. Estas condiciones favorecen la acumulación de folículos pilosos y restos de piel, lo que puede desencadenar la formación de quistes e infecciones en esta zona. Aunque la causa exacta no está completamente clara, se cree que el quiste pilonidal se origina por la penetración de pelos en la piel, generando una reacción inflamatoria que puede evolucionar a infecciones crónicas o abscesos dolorosos.
El tratamiento más común para casos complicados o recurrentes es la intervención quirúrgica, que consiste en la resección completa del quiste y del tejido inflamado adyacente. Generalmente, esta resección deja una herida abierta que se cierra por segunda intención, es decir, mediante un proceso natural de cicatrización que puede llevar varias semanas. Esta particularidad hace que el cuidado postoperatorio sea fundamental para prevenir complicaciones, especialmente infecciones que podrían prolongar el tiempo de recuperación o empeorar el pronóstico.
Los cuidados postoperatorios deben enfocarse en mantener la herida limpia, seca y protegida, realizando cambios frecuentes de apósitos estériles y fomentando la higiene adecuada. Además, es importante educar al paciente sobre la importancia de evitar la presión prolongada en la zona afectada, así como promover la movilización temprana para mejorar la circulación sanguínea y favorecer el proceso de cicatrización. Un seguimiento adecuado y un manejo integral contribuyen a minimizar las recaídas y mejorar la calidad de vida del paciente.
PRESENTACIÓN DEL CASO CLÍNICO
Paciente varón de 20 años acude a urgencias por dolor al andar y refiere tener un “bulto” en la zona sacrococcígea. Se diagnóstica de quiste pilonidal y se ingresa en planta para intervenir quirúrgicamente al día siguiente. Se opera dejando una herida abierta con cicatrización de segunda intención. Tras la cirugía el paciente refiere tener dolor, leve supuración y dificultad para caminar.
Signos vitales postoperatorios:
Tensión arterial: 132/ 92 mmHg.
Frecuencia Cardiaca: 80 lpm.
Temperatura: 36.8 Cº.
Saturación de oxígeno: 99%.
Peso: 78 kg.
Altura: 1.83 m.
Dolor: 8/10 en escala EVA.
VALORACIÓN INICIAL SEGÚN VIRGINIA HENDERSON
- Respirar normalmente: Sin alteraciones.
- Comer y beber adecuadamente: disminución de apetito.
- Eliminar por todas las vías corporales: Sin alteraciones.
- Moverse y mantener posturas adecuadas: Limitación por dolor.
- Dormir y descansar: sueño nocturno alterado por molestias.
- Vestirse y desvestirse: necesita ayuda externa.
- Mantener temperatura corporal: afebril.
- Mantener higiene corporal y la integridad de la piel: gasas supuradas en herida quirúrgica.
- Evitar peligros ambientales: riesgo de infección de heridas.
- Comunicarse con los demás: Sin alteración.
- Valores y creencias: ateo.
- Ocupación y realización personal: estudiante universitario.
- Actividades recreativas: limitado por su funcionalidad.
- Aprendizaje y uso de los recursos sanitarios: falta de conocimiento sobre cuidados de herida tras operación.
DIAGNÓSTICOS DE ENFERMERÍA BASADOS EN NANDA, NIC Y NOC4-6
Diagnóstico 1: Riesgo de infección (00004) relacionado con herida post quirúrgica abierta.
NOC: Control de la infección (0702)
NIC: Cuidados de heridas (3660)
Actividades:
- Limpieza diaria con suero estéril, tras limpieza poner crema cicatrizante.
- Valorar si hay signos de infección, si hay acudir al médico.
- Cambio de gasas diariamente, o si precisa más veces al día si hay supuración.
Diagnóstico 2: Dolor agudo ( 00132) relacionado con herida quirúrgica.
NOC: Nivel de dolor (2102)
NIC: Administración de analgésicos.
Actividades:
- Valorar dolor cada 6 horas.
- Valorar si los analgésicos calman el dolor y favorecen el bienestar.
- Administrar analgésicos prescritos.
Diagnóstico 3: Conocimientos deficientes (00126) relacionado con cuidado herida post quirúrgica
NOC: Conocimiento: régimen terapéutico (1813)
NIC: Enseñanza: Procedimiento quirúrgico (5602)
Actividades:
- Enseñar a paciente sobre como realizar cuidados de herida.
- Informar sobre la importancia de la higiene adecuada.
- Importancia sobre un correcto seguimiento.
Diagnóstico 4: Deterioro de la movilidad física ( 00085) relacionado con dolor de herida quirúrgica.
NOC: Movimiento corporal: Movilidad (0208)
NIC: Fomento del ejercicio (0200)
Actividades:
- Fomentar la deambulación progresiva.
- Informar sobre posiciones que provocan presión en la herida y evitarlas.
- Favorecer independencia en ABVD.
PLAN DE CUIDADOS
Objetivos generales: evitar complicaciones postoperatorias, prevenir la infección, favorecer la cicatrización y el bienestar del paciente y una correcta educación sobre los cuidados postoperatorios.
Intervenciones clave:
1.Evitar riesgo de infección:
- Realizar correcta higiene diaria para correcta desinfección de heridas.
- Correcta cura estéril con limpieza de suero salino estéril, y posteriormente aplicación de crema cicatrizante.
- Usar gasas en vez de apósito por si hay gran supuración y para no dañar la piel.
- Cambiar gasas según supuración.
2.Manejo dolor
- Tener reposo relativo para evitar el dolor.
- Poner hielo para aliviar el dolor.
- Tomar analgésicos pautados por médico.
- Si dolor incontrolado acudir al médico.
3.Educación sobre cuidados postoperatorios.
- Explicar el cuidado correcto de la herida.
- Realizar deambulación progresivamente para favorecer circulación y epitelización.
- Realiza una correcta dieta para favorecer la cicatrización.
- Evitar hábitos tóxicos que ralentizan la cicatrización.
4.Movilidad postoperatoria.
- Deambular progresivamente para evitar dolores.
- Al deambular correcta sujección de gasas para evitar pérdida.
- Si hay sangrado extremo u otra alteración acudir al médico.
RESULTADOS OBSERVADOS
Tras mes con cuidados postoperatorios de herida quirúrgica acude a consulta de especialista y se puede observar:
- Herida sin signos de infección.
- Poca supuración.
- Correcta cicatrización, con su respectivo tejido de granulación.
- Mejora de movilidad y es más autónomo a la hora de hacer actividades.
- Dolor bien controlado con los analgésicos prescritos por médico.
- Buena movilidad.
- No sangrados, ni ninguna alteración.
CONCLUSIÓN
Gracias a los procesos de atención de enfermería y herramientas como son NANDA, NIC, NOC, y la valoración de Virginia Henderson se puede lograr unos correctos cuidados postoperatorios personalizados para un correcto manejo de la herida quirúrgica del quiste pilonidal.
El papel de enfermería es indispensable a la hora de ejercer educación sobre los cuidados postoperatorios para conseguir una recuperación adecuada y evitar cualquier complicación.
BIBLIOGRAFÍA
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