Plan de cuidados de enfermería para la seguridad anestésico-quirúrgica y el impacto psicológico en un paciente adolescente sometido a circuncisión

26 septiembre 2026

 

 

Nº de DOI: 10.34896/RSI.2026.91.51.001

 

 

AUTORES

  1. Santiago Antón Hernández. Grado de Enfermería, Universidad San Jorge, Villanueva de Gállego, Zaragoza, España.
  2. Roberto García Cavero. Grado de Enfermería, Universidad San Jorge, Villanueva de Gállego, Zaragoza, España.
  3. Alejandro Campos Oteo. Grado de Enfermería, Universidad San Jorge, Villanueva de Gállego, Zaragoza, España.
  4. Marina Hernández Díaz. Grado de Enfermería, Universidad San Jorge, Villanueva de Gállego, Zaragoza, España.
  5. Nerea Anadón Mayoral. Grado de Enfermería, Universidad San Jorge, Villanueva de Gállego, Zaragoza, España.

 

RESUMEN

Se presenta el caso clínico de un paciente varón de 16 años que acudió de forma programada para someterse a una circuncisión debido a un diagnóstico de fimosis, requiriendo el desarrollo de un Proceso de Atención de Enfermería (PAE) transoperatorio individualizado. Como antecedentes clave, el adolescente presentaba una alergia alimentaria severa al huevo y a los frutos secos y un seguimiento activo por salud mental desde los 11 años de edad. En la valoración inicial basada en las 14 necesidades de Virginia Henderson y diversas escalas clínicas, se detectó una acusada alteración por una crisis de ansiedad preoperatoria extrema (manifestada por tensión arterial de 161/90 mmHg, hiperventilación, sudoración y escalofríos), confirmada por la Escala de Goldberg (puntuación de 7 en la subescala de ansiedad). Esta exacerbación emocional obligó a modificar de forma consensuada el plan anestésico de loco-regional a anestesia general balanceada.

El plan de cuidados se estructuró bajo la taxonomía NANDA-I en torno a tres diagnósticos prioritarios: Riesgo de infección (00266), Dolor agudo (00132) y Ansiedad (00146). Las intervenciones enfermeras (NIC) se centraron en la administración de anestesia de forma segura, empleando estrictamente Etomidato como hipnótico alternativo para evitar una reacción anafiláctica por su alergia al huevo, el control de infecciones mediante la realización de un sondaje vesical evacuador temporal en quirófano para proteger la sutura prepucial fresca, y la disminución de la ansiedad a través de técnicas de acompañamiento y escucha activa presencial.

La evaluación final (NOC) constató una evolución excelente: el dolor postoperatorio inmediato en la unidad de reanimación fue nulo (EVA 0/10, Likert 5/5) gracias a un bloqueo peneano distal complementario, se previnieron eficazmente las complicaciones infecciosas locales (Likert 4/5) y se logró una contención idónea de la ansiedad (Likert 4/5). Se concluye que el cuidado holístico de enfermería y un abordaje interdisciplinar coordinado garantizan la seguridad clínica, previenen riesgos de alergias críticas y facilitan la contención de la salud mental en la población joven.

PALABRAS CLAVE

Circuncisión, fimosis, cirugía, ansiedad, atención de enfermería.

ABSTRACT

We present the clinical case of a 16-year-old male patient scheduled to undergo a circumcision due to a diagnosis of phimosis, requiring the development of an individualized transoperative Nursing Care Process (NCP). Key medical history included a severe food allergy to egg and nuts and active mental health follow-up since age 11. During the initial assessment based on Virginia Henderson’s 14 basic needs and clinical scales, a severe alteration was identified due to an extreme pre-operative anxiety crisis (manifested by blood pressure of 161/90 mmHg, hyperventilation, sweating, and chills), confirmed by the Goldberg Scale (score of 7 in the anxiety subscale). This emotional exacerbation forced a consensus-based modification of the anesthetic plan from loco-regional to balanced general anesthesia.

The care plan was structured using NANDA-I taxonomy around three priority diagnoses: Risk for infection (00266), Acute pain (00132), and Anxiety (00146). Nursing interventions (NIC) focused on safe anesthesia administration, strictly using Etomidate as a hypnotic agent to prevent an anaphylactic reaction due to his egg allergy, infection control through a temporary urinary catheterization in the operating room to protect the fresh prepuce suture, and anxiety reduction via emotional support and face-to-face active listening.

The final evaluation (NOC) confirmed excellent clinical outcomes: immediate postoperative pain in the recovery unit was resolved (VAS 0/10, Likert 5/5) thanks to a complementary distal penile block, infectious complications were effectively prevented (Likert 4/5), and anxiety was successfully managed (Likert 4/5). It is concluded that holistic nursing care and a coordinated interdisciplinary approach guarantee clinical safety, prevent critical allergy risks, and facilitate mental health support in young patients.

KEY WORDS

Circumcision, phimosis, surgery, anxiety, nursing care.

INTRODUCCIÓN

La fimosis representa una de las condiciones urológicas más comunes en la población masculina, caracterizada por la estrechez del anillo prepucial que impide la retracción completa del prepucio sobre el glande. Aunque su prevalencia es significativamente mayor en la infancia, un porcentaje considerable de pacientes alcanza la adolescencia tardía o la edad adulta con un anillo fimótico persistente y sintomático. En esta etapa de la vida, la indicación quirúrgica mediante la circuncisión o plastia de prepucio no solo responde a criterios fisiológicos (como la presencia de disuria, infecciones recurrentes o microtraumatismos), sino que se vincula estrechamente a la prevención de dolor y limitaciones durante la erección, factores que interfieren de forma directa en el correcto desarrollo de la vida sexual y afectiva del paciente.

Más allá de la corrección anatómica de la técnica quirúrgica, el abordaje de un paciente adolescente de 16 años en el entorno perioperatorio plantea una complejidad psicopatológica que a menudo es subestimada por los equipos de salud en las unidades pediátricas. La transición evolutiva hacia la madurez física y cognitiva exige que el personal de enfermería destile una profunda empatía y un respeto absoluto por la autonomía y privacidad del adolescente, evitando incurrir en la infantilización sistemática del cuidado. La alteración de la condición sexual y la preocupación por la estética genital postoperatoria constituyen estresores críticos capaces de desencadenar cuadros severos de ansiedad preoperatoria y afectación del autoconcepto, los cuales requieren de un seguimiento psicológico y una contención emocional especializada desde el primer momento de la acogida quirúrgica.

Frente a esta multidimensionalidad del cuidado, el Proceso de Atención de Enfermería (PAE) transoperatorio se erige como la metodología científica de referencia para estructurar y garantizar una asistencia de máxima seguridad y calidad. El marco conceptual de las 14 necesidades básicas de Virginia Henderson1 permite realizar una valoración holística del adolescente que trasciende la mera técnica quirúrgica, identificando precozmente tanto los riesgos fisiológicos inmediatos, como la protección aséptica y el manejo farmacológico de alergias críticas en quirófano (el uso estricto de Etomidato frente a la inducción convencional con Propofol en pacientes alérgicos al huevo) como las necesidades de afrontamiento emocional y disminución de la ansiedad. El uso combinado de las taxonomías estandarizadas NANDA, NOC y NIC2 proporciona un lenguaje unificado indispensable para guiar las intervenciones transoperatorias (ANEXO 8) y de reanimación, facilitando una recuperación óptima y una reintegración satisfactoria del paciente en su entorno familiar y social.

PRESENTACÓN DEL CASO CLÍNICO

Se presenta el caso clínico de un paciente varón de 16 años, estudiante y soltero, natural y residente en Zaragoza, que acude de forma programada al Hospital Materno-Infantil Miguel Servet para someterse a una intervención quirúrgica de plastia de prepucio debido a un diagnóstico clínico de fimosis. Como antecedentes personales de interés, destaca una alergia alimentaria severa al huevo y a los frutos secos, es no fumador y carece de patologías orgánicas crónicas o antecedentes quirúrgicos previos. En el ámbito psicopatológico, se constata que el adolescente cuenta con un seguimiento activo por el servicio de psicología y salud mental desde los 11 años de edad. No se registran antecedentes familiares patológicos de significación clínica.

El motivo clínico que propicia la decisión de realizar la intervención es la persistencia de un anillo fimótico estrecho que le condiciona dolor agudo y tirantez mecánica durante las erecciones, lo que impide una retracción prepucial normal e interfiere de forma limitante en el desarrollo fisiológico de su vida sexual y afectiva. Esta alteración anatómica ha generado en el adolescente un acusado complejo físico, desencadenando un estado crónico de ansiedad y afectación del autoconcepto3,4 (ANEXO 2). Adicionalmente, en las semanas previas a la cirugía, el paciente refiere el inicio de episodios de disuria y dificultad para vaciar la vejiga de forma fluida, lo que confirma la indicación operatoria.

A su llegada a la unidad de acogida prequirúrgica, el paciente se presenta consciente, orientado y colaborador, aunque manifiesta signos de un elevado nivel de estrés y labilidad emocional, intentando disimular su estado ante sus progenitores. Tras proceder a la retirada de objetos metálicos, comprobar el estado de ayuno de más de 8 horas, verificar una correcta higiene y depilación de la zona genital, y confirmar que los consentimientos informados de cirugía y anestesia están debidamente firmados por sus padres, se traslada al adolescente al antequirófano, donde se le desviste y se le coloca gorro y bata estéril.

Durante el acompañamiento preoperatorio por parte del personal de enfermería, el paciente verbaliza una intensa preocupación por la futura apariencia estética de su pene y las repercusiones físicas del postoperatorio. Aunque inicialmente la intervención estaba programada bajo anestesia loco-regional, la marcada exacerbación de la sintomatología ansiosa preoperatoria inmediata, manifestada por una tensión arterial de 161/90 mmHg, hiperventilación, sudoración y escalofríos, obliga al anestesista a modificar el plan clínico, coordinando de forma consensuada con los padres la administración complementaria de anestesia general balanceada para garantizar la seguridad y el confort del adolescente.

Con el objetivo de profundizar en el estado de salud multidimensional del paciente en el entorno perioperatorio y estructurar un plan de cuidados individualizado de máxima seguridad, se procedió a realizar una valoración sistemática de enfermería en la acogida quirúrgica.

Exploración física y constantes vitales:

A la inspección general, el paciente se presenta consciente, orientado y colaborador, aunque manifiesta signos clínicos evidentes de hiperactividad simpática y labilidad emocional reactiva al estrés quirúrgico. Las constantes vitales iniciales registradas en el antequirófano revelan una Tensión Arterial (TA) de 161/90 mmHg, lo que representa una hipertensión arterial transitoria reactiva al estado de ansiedad severa. La frecuencia respiratoria (FR) se sitúa en 15 respiraciones por minuto con tendencia a la respiración superficial, la temperatura timpánica es de 36,4 ºC y la saturación de oxígeno basal (SatO2) se mantiene óptima en 99%.

Durante la fase transoperatoria, bajo los efectos de la anestesia general balanceada, las constantes hemodinámicas del paciente muestran una estabilización significativa, registrando una Tensión Arterial media (TAM) de 122/65 mmHg y una frecuencia cardiaca (FC) media de 77 latidos por minuto. La profundidad anestésica y el plano hipnótico se monitorizan de manera continua mediante el Índice Bispectral (BIS), manteniéndose de forma constante en un rango óptimo de 40-60, lo que garantiza un adecuado estado de sedación e inconsciencia transoperatoria.

En cuanto a los parámetros antropométricos, se registra un peso de 70 kg y una talla de 175 cm. Al aplicar la relación matemática para el cálculo del Índice de Masa Corporal (IMC) —dividiendo el peso en kilogramos por el cuadrado de la talla en metros— se obtiene un valor resultante de 22,86 kg/m². De acuerdo con los criterios de clasificación estandarizados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), este parámetro sitúa al adolescente exactamente en el rango de normopeso5 (ANEXO 1), evidenciando un estado constitucional idóneo y un desarrollo físico normal para su grupo de edad.

Escalas de valoración clínica:

Para objetivar y parametrizar de forma científica la intensidad de la sintomatología física y el impacto psicológico perioperatorio, se aplicaron y analizaron diversas escalas de referencia clínica:

  • Escala de Valoración del Dolor: Utilizada de forma bidireccional en el proceso. En la fase preoperatoria inmediata, El paciente puntúa su dolor basal en un nivel de 3/10 (dolor leve), asociado a la tirantez y tracción mecánica ejercida por el anillo fimótico. Tras la intervención quirúrgica y la aplicación complementaria del bloqueo anestésico peneano distal, el paciente es trasladado a la unidad de reanimación refiriendo una puntuación óptima de 0/10 (ausencia de dolor).
  • Escala de Ansiedad y Depresión de Goldberg (EADG): Herramienta diagnóstica fundamental registrada previamente en su historia clínica. El paciente obtiene una puntuación de 7 en la subescala de ansiedad (muy superior al punto de corte establecido de ≥ 4), confirmando una sospecha de ansiedad probable de alta intensidad relacionada de forma directa con el complejo físico y la afectación psicosexual de su patología. En la subescala de depresión registra una puntuación de 2 (situándose justo en el umbral de sospecha de ≥ 2), lo que refleja una marcada labilidad emocional de base3,4 (ANEXO 2).
  • Escala de Mallampati: Aplicada por el servicio de anestesiología para predecir el grado de dificultad para la intubación orotraqueal. El paciente presenta una anatomía correspondiente a la Clase I (visibilidad completa del paladar blando, fauces, úvula y pilares amigdalinos), lo que predice científicamente una vía aérea fácil y un procedimiento de intubación previsiblemente rápido y seguro6,7 (ANEXO 4).
  • Clasificación de Alteimeier: Utilizada para valorar el grado de contaminación y estimar el riesgo microbiológico postoperatorio. Al tratarse de un procedimiento programado en el que se accede a una cavidad con presencia de flora saprófita, donde la uretra prepucial queda sutilmente expuesta al tracto urinario durante la resección y reconstrucción plástica, pero en total ausencia de proceso infeccioso activo, la cirugía se clasifica rigurosamente como Limpia-Contaminada (Clase II)8,9 (ANEXO 5).
  • Escala de Aldrete: Empleada en la Unidad de Reanimación Post-Anestésica (URPA) para valorar la recuperación funcional del paciente. A su ingreso inmediato, el paciente registra una puntuación inicial de 8 puntos, lo que indica que, a pesar de mantener una adecuada ventilación y estabilidad circulatoria, aún no se encuentra en condiciones clínicas seguras de seguridad y autonomía para recibir el alta hacia la planta de hospitalización (criterio que exige una puntuación mínima de 9 o 10 puntos)9 (ANEXO 6).
  • Escala de Bromage: Evaluada de forma paralela en la URPA para objetivar la reversión del bloqueo motor secundario a las técnicas anestésicas aplicadas. El paciente registra una puntuación de 0 puntos (bloqueo motor nulo), lo que demuestra una movilidad articular y fuerza muscular totalmente conservadas en miembros inferiores, pudiendo realizar la flexión completa de rodillas y tobillos de forma activa9 (ANEXO 7).

VALORACIÓN DE DATOS SEGÚN LAS 14 NECESIDADES BÁSICAS DE VIRGINIA HENDERSON

Para estructurar la atención desde un enfoque integral, se procedió a la clasificación de la información obtenida a través de la entrevista clínica y la exploración física bajo el modelo conceptual de las 14 necesidades básicas de Virginia Henderson que se desarrolla en la Tabla 11 (ANEXO 3).

DIAGNÓSTICO DE ENFERMERÍA (NANDA, NOC, NIC)

A partir de los datos clínicamente significativos detectados durante la valoración perioperatoria y la clasificación de las necesidades básicas, se procedió a la fase de diagnóstico y planificación del plan de cuidados. Siguiendo las directrices de la metodología científica enfermera, se formularon tres diagnósticos prioritarios adaptados a la taxonomía NANDA-I, asociándoles sus correspondientes criterios de resultado (NOC) e intervenciones de enfermería (NIC)2. Este enfoque metodológico está diseñado para dar respuesta tanto a los riesgos fisiológicos transoperatorios del Paciente como a la intensa esfera de ansiedad que presenta el adolescente.

El primer diagnóstico identificado responde a la interrupción de la barrera cutánea secundaria a la técnica quirúrgica y la instrumentación en el área genital: Riesgo de infección (00266) relacionado con alteración de la integridad cutánea y la realización de procedimientos invasivos. Para este diagnóstico de riesgo, se estableció como resultado prioritario el Control del riesgo: proceso infeccioso (1924), seleccionando el indicador Identifica el riesgo de infección en las actividades diarias (192404), con una puntuación en la escala de Likert de 3/5 (riesgo controlado parcialmente) con un valor esperado de 5/5 (riesgo controlado en su totalidad).

Para alcanzar este objetivo, se planificaron de forma sinérgica las intervenciones de Enseñanza: individual (5606) y Control de infecciones: intraoperatorio (6545). Las actividades clave del equipo de enfermería comunitaria y quirúrgica incluyeron el establecimiento de una relación de confianza terapéutica con el adolescente para valorar su nivel de asimilación de la información, el lavado aséptico riguroso de manos y la preparación del campo quirúrgico estéril por parte de la enfermera instrumentista. Asimismo, destaca como actividad crítica la realización de un sondaje vesical evacuador temporal en el quirófano para evitar que la orina post-anestésica inmediata entre en contacto con la herida genital fresca, protegiendo la viabilidad y asepsia de la sutura prepucial.

En segundo lugar, se abordó el manejo preventivo y paliativo del dolor provocado por la incisión y reconstrucción plástica: Dolor agudo (00132) relacionado con agentes lesivos físicos (procedimiento quirúrgico de circuncisión y tirantez mecánica prepucial) manifestado por informe verbal de dolor (puntuación EVA basal de 3/10) y alteración de los parámetros fisiológicos (Tensión Arterial de 161/90 mmHg). El resultado NOC definido fue el Nivel del dolor (2102), objetivado a través del indicador Presión arterial (210212), con una puntuación Likert inicial de 4/5 (dolor moderado manifestado hemodinámicamente) y un valor esperado de 5/5 (ausencia de dolor y estabilidad hemodinámica).

La intervención NIC principal fue la Administración de anestesia (2840). Dada la alergia alimentaria severa del Paciente al huevo y a los frutos secos, la actividad de enfermería más relevante en el preámbulo quirúrgico consistió en examinar minuciosamente el historial del paciente para evitar el Propofol (emulsión lipídica con lecitina de huevo) y preparar de forma estricta Etomidato como agente hipnótico alternativo de inducción. El plan se completó con la monitorización continua de constantes y profundidad anestésica mediante el BIS (mantenido en 40-60), el posicionamiento seguro en decúbito supino para evitar lesiones neurológicas periféricas, y la colaboración en la administración de la anestesia loco-regional mediante un bloqueo peneano distal complementario para garantizar que el paciente despertara con un nivel de dolor nulo.

Finalmente, se priorizó el diagnóstico de la esfera psicopatológica, factor determinante en la evolución transoperatoria del adolescente: Ansiedad (00146) relacionada con estresores (temor al entorno quirúrgico, preocupación por la apariencia estética genital futura y afectación psicosexual previa) manifestada por expresión verbal de preocupación, labilidad emocional, sudoración, escalofríos y elevación transitoria de la tensión arterial. El resultado NOC planteado fue el Nivel de ansiedad (1211), evaluado mediante el indicador Ansiedad verbalizada (121117), partiendo de una puntuación Likert de 2/5 (ansiedad intensa) con la expectativa de alcanzar un valor de 5/5 (ansiedad ausente o controlada).

Para su resolución, se ejecutó la intervención de Disminución de la ansiedad (5820). Las actividades enfermeras se centraron en realizar un acompañamiento preoperatorio continuo e individualizado, explicando detalladamente cada procedimiento y las sensaciones físicas previsibles para reducir la incertidumbre. Asimismo, se fomentó un canal de comunicación asertivo que animó a el paciente a verbalizar de forma libre sus sentimientos, miedos respecto a la estética postoperatoria de su pene y preocupaciones de autoestima, facilitando la contención emocional inmediata ante la crisis ansiosa que obligó a modificar la técnica anestésica hacia una anestesia general balanceada.

DISCUSION-CONCLUSIONES

El desarrollo del Proceso de Atención de Enfermería (PAE) transoperatorio en un paciente adolescente sometido a una cirugía de plastia de prepucio destaca el valor insustituible de la metodología científica para estructurar cuidados quirúrgicos individualizados de alta seguridad. El abordaje perioperatorio de un paciente de 16 años exige trascender la mera destreza técnica para abarcar la compleja esfera psicopatológica de un adolescente en transición. La intimidad del área genital, sumada al estigma social de la fimosis y la preocupación por la estética postoperatoria, actúan como potentes estresores que requieren una vigilancia estrecha y una profunda empatía para evitar el riesgo de infantilización sistemática del cuidado en el entorno hospitalario.

En el plano estrictamente hemodinámico y de seguridad del paciente, la planificación de enfermería demostró una elevada efectividad al anticipar y resolver riesgos críticos. Ante la alergia alimentaria severa del paciente al huevo y a los frutos secos, la actuación proactiva del enfermero al examinar el historial clínico resultó determinante para evitar el uso de Propofol —cuya emulsión lipídica contiene lecitina de huevo— y preparar de manera estricta Etomidato como agente hipnótico alternativo de inducción, neutralizando así el riesgo de una reacción anafiláctica transoperatoria.

De igual modo, se gestionó con éxito el dolor agudo perioperatorio. La exacerbación de la crisis de ansiedad preoperatoria indujo un estado de hiperactividad simpática manifestado por una tensión arterial de 161/90 mmHg. Sin embargo, la posterior administración de anestesia general balanceada combinada con un bloqueo peneano distal complementario y analgésicos intravenosos en bolos garantizó un despertar libre de dolor en la Unidad de Reanimación Post-Anestésica (URPA), logrando que el paciente puntuara un 0/10 en la escala de dolor (EVA). El indicador NOC de la presión arterial evidenció una resolución excelente en la escala de Likert, ascendiendo de un valor inicial de 4/5 a una puntuación final de 5/5, confirmando una estabilidad hemodinámica total.

Respecto a la prevención de infecciones, el plan de cuidados transoperatorio contuvo eficazmente los riesgos derivados de una cirugía clasificada como Limpia-Contaminada (Clase II) según la escala de Alteimeier8,9 (ANEXO 5). La ejecución rigurosa de las medidas de asepsia, junto con la realización de un sondaje vesical evacuador temporal en el quirófano para evitar que la orina post-anestésica inmediata contaminara la incisión prepucial fresca, fue fundamental para salvaguardar la viabilidad de la sutura. Adicionalmente, el vendaje del pene en posición elevada al finalizar la cirugía facilitó el retorno venoso, previniendo la instauración de edema severo y promoviendo una cicatrización óptima. El indicador NOC correspondiente al control del riesgo infeccioso progresó favorablemente de una puntuación Likert de 3/5 a un valor final de 4/5, debiendo continuar con las pautas de higiene y curas locales asépticas en el domicilio.

Por último, el abordaje de la esfera psicológica representó el núcleo más complejo del caso. Aunque se había planificado realizar la cirugía únicamente bajo anestesia loco-regional, el colapso emocional del paciente obligó a modificar la técnica anestésica, confirmando que la ansiedad preoperatoria no controlada puede alterar de forma directa el plan quirúrgico. La aplicación prequirúrgica de la Escala de Goldberg evidenció un marcado sufrimiento mental basal con una puntuación de 7 en la subescala de ansiedad y de 2 en la de depresión3,4 (ANEXO 2), condicionado por el complejo físico genital acumulado desde su infancia.

Las intervenciones de disminución de la ansiedad mediante el apoyo emocional y la escucha activan presencial permitieron dar contención inmediata y seguridad al adolescente durante el proceso, reflejando una mejoría en su indicador NOC de ansiedad verbalizada, que ascendió de un nivel crítico de 2/5 a una puntuación final de 4/5.

En conclusión, se ratifica que el éxito de la cirugía en el paciente adolescente está supeditado a un abordaje interprofesional coordinado. Mientras que el alta quirúrgica y el control del dolor físico inmediato se consiguieron satisfactoriamente gracias a la adecuación farmacológica y a las técnicas de enfermería en quirófano, el proceso de adaptación psicológica del paciente respecto a su autoconcepto, imagen corporal y vida afectiva sigue activo.

Dado su prolongado historial de sufrimiento psicopatológico y las reticencias propias de su edad, se confirma la absoluta necesidad de garantizar la continuidad asistencial derivando de nuevo al paciente a su psicólogo clínico de referencia, con quien trabaja desde los 11 años, demostrando que la enfermería peri-operativa actúa como un pilar fundamental para la seguridad clínica y el bienestar emocional de los pacientes jóvenes.

BIBLIOGRAFÍA

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ANEXOS

Índice de masa corporal (IMC)5

El Índice de Masa Corporal (IMC) es un indicador internacional estandarizado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para evaluar el estado nutricional y clasificar el peso corporal en adultos. Su cálculo se realiza mediante la relación matemática de dividir el peso del individuo en kilogramos por el cuadrado de su talla en metros (kg/m2).

De acuerdo con los criterios de referencia clínica, los rangos de clasificación se estructuran en: bajo peso (IMC < 18,5 kg/m2), normopeso o peso saludable (IMC entre 18,5 y 24,9 kg/m2), sobrepeso (IMC entre 25,0 y 29,9 kg/m2) y obesidad (IMC ≥ 30 kg/m2)).

A partir de los parámetros antropométricos de la paciente registrados durante la exploración física en la consulta de enfermería (peso de 70 kg y talla de 1,75 m), se aplica la fórmula matemática:

IMC = 70 kg / (1.75 m)2 = 22.86 kg/m2

Con un resultado final de 22.86 kg/m2, la paciente se sitúa en el rango de normopeso, lo que evidencia un estado nutricional óptimo y saludable, sin alteraciones metabólicas de riesgo asociadas a su constitución física que puedan interferir en su proceso de cicatrización y recuperación muscular de la clavícula.

Escala de ansiedad y depresión de Goldberg (E.A.D.G)3,4

≥4: Ansiedad probable

≥2: Depresión probable

Tabla 1. Valoración de las 14 necesidades básicas de Virginia Henderson1

RESPIRACION NORMAL Alterada. Dependiente parcial.

Presenta taquipnea e hiperventilación superficial en el antequirófano, reactiva a un estado agudo de ansiedad preoperatoria inmediata por el temor a la cirugía. No requiere oxigenoterapia basal ni soporte ventilatorio mecánico, manteniendo una SatO2 del 99%.

ALIMENTACION E HIDRATACION ADECUADA No alterada. Independiente.
ELIMINACIÓN DE LOS DESECHOS CORPORALES Alterada. Dependiente parcial.

Refiere episodios previos de disuria obstructiva y dificultad mecánica para realizar micciones fluidas debido a la estrechez del anillo fimótico. Durante el transoperatorio, para evitar que la orina contamine el campo quirúrgico estéril y mitigar la retención urinaria post-anestésica, se realiza un sondaje vesical evacuador temporal.

MOVERSE Y MANTENER POSTURA ADECUADA No alterada. Independiente.
SUEÑO Y DESCANSO Alterada. Dependiente parcial.

Verbaliza sufrir insomnio de conciliación y desvelos recurrentes en su domicilio durante las semanas previas a la cirugía, condicionados directamente por la sintomatología ansiosa y la constante preocupación por el defecto físico genital.

USO DE PRENDAS DE VESTIR ADECUADAS: VESTIR Y DESVESTIRSE ADECUADAMENTE Alterada. Dependiente parcial.

Aunque es autónomo para vestir el miembro superior, durante el postoperatorio inmediato requiere evitar el uso de calzoncillos o pantalones ajustados. Se le instruye en el uso de prendas holgadas y de algodón para prevenir fricciones mecánicas, evitar tracciones de los puntos de sutura y no agravar el edema local.

MANTENIMIENTO DE LA TEMPERATURA CORPORAL No alterada. Independiente.
MANTENIMIENTO DE LA HIGIENE CORPORAL Y EL PEINADO No alterada. Independiente.
PREVENCIÓN DE LOS PELIGROS AMBIENTALES No alterada. Independiente.
COMUNICACIÓN No alterada. Independiente.
VIVIR SEGÚN SUS VALORES Y CREENCIAS No alterada. Independiente.
TRABAJAR DE FORMA QUE PROPORCIONE SATISFACCIÓN. No alterada. Independiente.
PARTICIPAR EN ACTIVIDADES RECREATIVAS Alterada. Dependiente parcial.

Practica baloncesto de manera regular en el equipo de su colegio. La cirugía le impondrá un cese absoluto y temporal de toda actividad deportiva y de impacto durante un periodo aproximado de 3 a 4 semanas para garantizar la correcta hemostasia y cicatrización genital.

APRENDER Y SATISFACER LA CURIOSIDAD QUE PERMITA UN DESARROLLO DE SALUD NORMAL No alterada. Independiente.

Ver Escala De Mallampati Nuevo - Centro de cienciaEscala de Mallampati6,7

Esta clasificación anestesiológica se emplea para predecir el grado de visualización de las estructuras faríngeas y estimar la dificultad de la intubación orotraqueal:

  • Clase I: Visibilidad completa del paladar blando, las fauces, la úvula y los pilares amigdalinos anterior y posterior. (Vía aérea fácil. Caso del paciente).
  • Clase II: Visibilidad del paladar blando, las fauces y la úvula. Los pilares amigdalinos quedan parcialmente ocultos por la base de la lengua.
  • Clase III: Visibilidad exclusiva del paladar blando y de la base de la úvula. Los pilares y el resto de la úvula están ocultos.
  • Clase IV: El paladar blando no es visible en absoluto, únicamente se observa el paladar duro. (Vía aérea potencialmente muy difícil).

Escala de Alteimeier8,9

Esta escala tipifica las cirugías según el riesgo microbiológico y de infección postoperatoria inmediata:

  • Clase I. Herida Limpia: Herida quirúrgica no infectada, sin inflamación activa, en la que no se penetra el tracto respiratorio, digestivo, genital ni urinario.
  • Clase II. Herida Limpia-Contaminada: Herida quirúrgica en la que se accede a cavidades corporales con presencia de flora saprófita bajo condiciones controladas y sin infección activa (tracto respiratorio, digestivo, genital o urinario). (Caso del paciente, al realizarse la resección del anillo prepucial y quedar sutilmente expuesta la uretra distal).
  • Clase III. Herida Contaminada: Heridas abiertas y accidentales recientes, cirugías con fallas importantes en la técnica aséptica, o presencia de inflamación aguda no purulenta.
  • Clase IV. Herida Sucia o Infectada: Heridas traumáticas antiguas con retención de tejido desvitalizado, o cirugías que involucran infección clínica activa o perforación de vísceras huecas.

Escala de Aldrete9

Utilizada para evaluar el momento seguro de traslado del paciente desde la URPA hacia la planta de hospitalización común. Evalúa 5 parámetros puntuados de 0 a 2 (máximo de 10 puntos, alta recomendada con ≥ 9 o 10 puntos):

  1. Actividad motora voluntaria: Capacidad de mover las extremidades (2: Mueve las 4 extremidades, 1: Mueve 2 extremidades, 0: Incapaz de mover extremidades de forma voluntaria).
  2. Respiración: Esfuerzo y calidad ventilatoria (2: Capaz de respirar profundamente y toser libremente, 1: Disnea o respiración limitada, 0: Apnea o requiere asistencia).
  3. Circulación (Presión Arterial): Estabilidad hemodinámica respecto al valor preanestésico (2: PA habitual ≤ 20%, 1: PA habitual 20-49%, 0: PA habitual ≥ 50%).
  4. Consciencia: Estado de alerta y respuesta (2: Completamente despierto y orientado, 1: Responde al estímulo verbal/llamado, 0: No responde o estupor).
  5. Saturación de Oxígeno (Sat O2): Oxigenación periférica basal (2: Mantiene Sat O2 > 92% con aire ambiente, 1: Requiere O2 para mantener Sat O2 > 92%, 0: Sat O2 < 92% con O2 suplementario).

El valor del paciente en esta escala al ingreso es de 8/10 puntos (Requiere permanencia temporal en reanimación hasta revertir por completo los efectos de la anestesia general).

Escala de Bromage (grado de bloqueo motor en anestesia loco-regional)9

Evaluación sistemática para medir de forma objetiva la reversión del bloqueo motor tras técnicas anestésicas locorregionales o neuroaxiales en miembros inferiores:

  • Grado 0 (Nulo): Movilidad completa de caderas, rodillas y tobillos. El paciente puede levantar la pierna completamente extendida sobre la cama. (Caso del paciente, 0 puntos).
  • Grado 1 (Parcial): El paciente es incapaz de levantar la pierna estirada, pero conserva la capacidad de flexionar las rodillas y mover los pies y tobillos de forma activa.
  • Grado 2 (Casi completo): Incapacidad absoluta para flexionar las rodillas, aunque conserva la movilidad activa de los tobillos y los dedos de los pies.
  • Grado 3 (Completo): Parálisis motora total de los miembros inferiores. Incapaz de realizar cualquier tipo de movimiento en cadera, rodilla, tobillo o pie.

Meterial y técnicas utilizados en la intervención

 

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