AUTORES
- Arantxa Oñate Lázaro. Graduada en Enfermería. Aragón, España.
- Sofía Ariño Marín. Graduada en Enfermería. Cardiología HCULB. Zaragoza, España.
- Esther Cambra Aso. Graduada en Enfermería. Hospital Ernest Lluch-Calatayud. Zaragoza, España.
- Marta Azpeitia Calvo. Graduada en Enfermería. Psiquiatría Infanto-Juvenil HCULB. Zaragoza, España.
- Paul Chereches Ghergheluca. Graduado en Enfermería. UCI HUMS. Zaragoza, España.
RESUMEN
La ansiedad es uno de los trastornos mentales más prevalentes en la actualidad, favorecido por el ritmo de vida acelerado y los cambios sociales recientes¹. Los tratamientos convencionales, como los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) y los inhibidores de serotonina y noradrenalina (IRSN), presentan efectos adversos frecuentes¹. Esto ha impulsado la búsqueda de alternativas terapéuticas seguras. La Ashwagandha (Withania somnifera), planta medicinal utilizada en la medicina ayurvédica, destaca por sus propiedades adaptógenas².
Un metaanálisis reciente con 558 participantes demostró que la Ashwagandha reduce significativamente los niveles de ansiedad, mostrando eficacia clínica³. Además, estudios preclínicos y clínicos evidencian un perfil de seguridad favorable: sin efectos adversos graves ni alteraciones relevantes en parámetros hematológicos⁴. Los efectos secundarios más comunes fueron leves y transitorios.
En los últimos años, el interés por los tratamientos naturales ha crecido, impulsado por una mayor conciencia sobre el autocuidado y la medicina integrativa. En este contexto, la Ashwagandha ha sido objeto de numerosas investigaciones que exploran no solo sus efectos ansiolíticos, sino también su influencia positiva sobre el sueño, el estrés oxidativo y la calidad de vida. Su accesibilidad en forma de suplementos nutricionales y su bajo perfil de riesgo hacen que sea una alternativa atractiva tanto para profesionales de la salud como para pacientes. Algunos ensayos incluso han evaluado su uso combinado con terapias cognitivo-conductuales, observando efectos sinérgicos. No obstante, aún se necesita establecer protocolos estandarizados que definan dosis, duración del tratamiento y contraindicaciones específicas.
En conclusión, la Ashwagandha representa una opción terapéutica prometedora para el manejo de la ansiedad. Se requieren más estudios a largo plazo que confirmen su seguridad y eficacia en población general.
PALABRAS CLAVE
Ansiedad, medicina tradicional, plantas medicinales, fitoterapia.
ABSTRACT
Anxiety is one of the most prevalent mental disorders today, influenced by a fast-paced lifestyle and recent social changes¹. Conventional treatments, such as selective serotonin reuptake inhibitors (SSRIs) and serotonin-norepinephrine reuptake inhibitors (SNRIs), often produce adverse effects that compromise adherence¹. This has led to interest in safer therapeutic alternatives. Ashwagandha (Withania somnifera), a medicinal plant used in Ayurvedic medicine, is notable for its adaptogenic properties².
A recent meta-analysis including 558 participants showed that Ashwagandha significantly reduces anxiety levels, demonstrating clinical efficacy³. Additionally, preclinical and clinical studies report a favorable safety profile, with no serious adverse effects or relevant changes in hematologic parameters⁴. The most common side effects were mild and transient.
In recent years, interest in natural treatments has grown, driven by increased awareness of self-care and integrative medicine. In this context, Ashwagandha has been the subject of numerous studies exploring not only its anxiolytic effects but also its positive influence on sleep, oxidative stress, and overall quality of life. Its accessibility in the form of nutritional supplements and its low-risk profile make it an attractive alternative for both healthcare professionals and patients. Some clinical trials have even evaluated its combined use with cognitive-behavioral therapies, observing synergistic effects. However, standardized protocols are still needed to define appropriate dosages, treatment duration, and specific contraindications.
In conclusion, Ashwagandha may be a promising therapeutic option for anxiety management. Further long-term studies are needed to confirm its safety and effectiveness in the general population.
KEYWORDS
Anxiety, traditional medicine, medicinal plants, phytotherapy.
INTRODUCCIÓN
La ansiedad es una respuesta adaptativa normal del organismo ante situaciones de estrés, pero puede convertirse en un trastorno cuando interfiere de forma persistente con el bienestar físico, mental y social del individuo. Se estima que afecta a alrededor del 10% de la población española, siendo más prevalente en mujeres¹. Los tratamientos farmacológicos convencionales, como los ISRS e IRSN, si bien son eficaces, conllevan efectos adversos que comprometen su uso a largo plazo¹. Esto ha impulsado la búsqueda de terapias alternativas, entre ellas, el uso de plantas medicinales como Ashwagandha.
En las últimas décadas, ha aumentado considerablemente el interés por la medicina natural y complementaria, especialmente en el ámbito de la salud mental. Las terapias basadas en productos de origen vegetal han ganado relevancia por su potencial para ofrecer alivio sintomático con menor riesgo de efectos secundarios graves. Dentro de este enfoque, la Ashwagandha (Withania somnifera) ha captado la atención de la comunidad científica debido a sus propiedades adaptógenas, que le permiten modular la respuesta del organismo al estrés y mejorar la homeostasis. Diversos estudios han comenzado a documentar sus beneficios no solo sobre la ansiedad, sino también en aspectos como el insomnio, el agotamiento mental y el equilibrio hormonal. Esto ha llevado a considerar a la Ashwagandha no solo como un suplemento de interés terapéutico, sino también como una herramienta potencial en estrategias de prevención y tratamiento integrativo. Su uso, además, se alinea con una tendencia creciente hacia modelos de salud más holísticos y personalizados.
OBJETIVO
Evaluar la evidencia disponible sobre la eficacia y seguridad de Ashwagandha (Withania somnifera) en el tratamiento de los trastornos de ansiedad, y analizar su posible utilidad clínica como alternativa o complemento a los tratamientos convencionales. Asimismo, se pretende revisar el contexto clínico en el cual la Ashwagandha puede ser incorporada, evaluando no solo su eficacia, sino también la percepción del paciente, la aceptabilidad terapéutica, y su rol dentro de enfoques multidisciplinarios que integran la psicoterapia, el ejercicio físico, y la educación en salud mental.
METODOLOGÍA
Se realizó una revisión sistemática de la literatura en bases de datos científicas como PubMed, Scopus y Cochrane Library. Se incluyeron estudios publicados entre 2015 y 2024 que evaluaran el uso de Ashwagandha en adultos con diagnóstico clínico de ansiedad. Se priorizaron ensayos clínicos aleatorizados y metaanálisis. Se excluyeron estudios en animales, duplicados o con metodología poco clara. Para mejorar la calidad de los resultados, se aplicaron criterios de inclusión estrictos como la validez de las escalas diagnósticas utilizadas (HAM-A, GAD-7, DASS-21) y la duración mínima del seguimiento (al menos 6 semanas). También se evaluaron las características demográficas de las muestras, el tipo de extracto de Ashwagandha administrado, y las dosis utilizadas. La revisión se complementó con la evaluación de revisiones narrativas, artículos de opinión de expertos y guías clínicas que hacen referencia al uso de fitoterapia en salud mental.
Los datos extraídos de los estudios seleccionados fueron organizados en tablas comparativas que permitieron observar tendencias en cuanto a resultados clínicos, efectos adversos reportados y niveles de evidencia. Se priorizó la información proveniente de ensayos con diseño doble ciego, controlado con placebo, y tamaños muestrales superiores a 30 participantes.
RESULTADOS
Nueve ensayos clínicos aleatorizados fueron incluidos, totalizando 558 participantes. La mayoría de los estudios mostraron una reducción significativa en los niveles de ansiedad medidos con escalas validadas (HAM-A, GAD-7). Los efectos adversos fueron en su mayoría leves y transitorios, sin reportes de eventos graves. Se observaron mejoras también en parámetros de sueño y bienestar general. Los resultados más consistentes se observaron en estudios con dosis de entre 300 y 600 mg diarios de extracto de raíz de Ashwagandha estandarizado al 5% de withanólidos. En estos casos, las reducciones en la puntuación de ansiedad fueron estadísticamente significativas en comparación con el placebo, con diferencias medias que oscilaron entre 4 y 6 puntos en la escala HAM-A.
Además de la reducción de la ansiedad, varios estudios reportaron beneficios secundarios como mejora en la calidad del sueño, reducción del insomnio, mayor capacidad de concentración y disminución del cansancio físico y mental. Estos hallazgos sugieren que el efecto de Ashwagandha podría extenderse más allá del sistema nervioso central, actuando de forma integral sobre el eje hipotálamo-hipófisis-adrenal.
Un subgrupo de investigaciones también reportó mejoras en marcadores fisiológicos relacionados con el estrés, como niveles de cortisol salival, presión arterial, y frecuencia cardíaca. Esto refuerza la hipótesis de que su mecanismo de acción involucra una modulación neuroendocrina significativa.
Respecto a la tolerancia, la mayoría de los pacientes no presentó reacciones adversas. Solo se registraron efectos leves como somnolencia diurna, molestias gástricas o cefaleas, todos autolimitados y sin necesidad de suspender el tratamiento.
CONCLUSIONES
Los resultados sugieren que Ashwagandha es una opción terapéutica prometedora para el tratamiento de los trastornos de ansiedad, con un buen perfil de tolerabilidad. No obstante, se necesita mayor número de estudios de alta calidad y con seguimiento a largo plazo para confirmar su eficacia, estandarizar dosis, y evaluar interacciones con otros tratamientos. En este sentido, es esencial fomentar la investigación clínica multicéntrica y con diseños metodológicos rigurosos que incluyan poblaciones diversas en cuanto a edad, género, y comorbilidades. El establecimiento de pautas clínicas claras facilitaría la inclusión de Ashwagandha como parte de protocolos de salud mental más amplios.
La implementación de estrategias educativas tanto para profesionales sanitarios como para pacientes puede contribuir al uso racional y seguro de esta fitoterapia. Asimismo, integrar este tipo de intervenciones en programas de salud comunitaria podría ofrecer nuevas oportunidades para el manejo preventivo de los trastornos de ansiedad en atención primaria.
Por último, aunque los datos actuales son prometedores, debe mantenerse una actitud crítica y científica ante cualquier intervención alternativa. La Ashwagandha no debe considerarse un sustituto inmediato de los tratamientos convencionales, sino una herramienta complementaria dentro de un enfoque integral y centrado en la persona.
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