Presentación clínica de la enfermedad de Alzheimer

22 septiembre 2025

 

AUTORES

  1. Celia Burón Iglesias. Fisioterapeuta. Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  2. Natalia Barrado Vicente. Trabajadora Social. Aldeas Infantiles SOS.

 

RESUMEN

La enfermedad de Alzheimer, primera causa de demencia y con un crecimiento exponencial, consiste en un deterioro cognitivo progresivo, de inicio insidioso, que afecta a las funciones superiores del individuo. La principal afectación es la pérdida de memoria, que suele darse como síntoma inicial, y se acompaña de alteraciones en el lenguaje, en la orientación temporoespacial y en las funciones ejecutivas, además de trastornos comportamentales y psicológicos. El deterioro cognitivo comienza con unos síntomas leves, a los que no se les suele dar mucha importancia, para luego empeorar de forma progresiva, de forma que el paciente va perdiendo su funcionalidad y su capacidad para realizar las actividades cotidianas, hasta generar una dependencia completa. Por otra parte, debido a su evolución, el paciente va a requerir la ayuda de un cuidador principal que, debido a la sobrecarga física y psicológica que supone, puede llegar a sufrir el denominado síndrome de sobrecarga del cuidador, que influirá directamente sobre ambos.

PALABRAS CLAVE

Enfermedad de Alzheimer, demencia tipo Alzheimer, evolución clínica, signos y síntomas.

ABSTRACT

Alzheimer’s disease, the leading cause of dementia and growing exponentially, consists of a progressive, insidious cognitive decline that affects the individual’s higher functions. The main impact is memory loss, which usually occurs as the initial symptom and is accompanied by alterations in language, time-space orientation, and executive functions, as well as behavioral and psychological disorders. Cognitive decline begins with mild symptoms, which are usually not given much importance, and then progressively worsens, causing the patient to lose functionality and the ability to perform daily activities, eventually becoming completely dependent. Furthermore, due to its progression, the patient will require the help of a primary caregiver who, due to the physical and psychological strain this entails, may eventually suffer from caregiver overload syndrome, which will directly affect both caregivers.

KEY WORDS

Alzheimer disease, Alzheimer type dementia, clinical evolution, signs and symptoms.

DESARROLLO DEL TEMA

La enfermedad de Alzheimer (EA) fue descrita por primera vez por el neurólogo alemán Alois Alzheimer, quien, a través de los síntomas de una de sus pacientes, describe los síntomas de pérdida cognitiva y degeneración de otras funciones cognitivas y los resultados de la necropsia cerebral postmortem, donde observó pérdida neuronal y ovillos de degeneración neurofibrilar. El psiquiatra alemán Kraepelin fue quien, en 1910, la denominó enfermedad de Alzheimer y la diferenció de la demencia senil. Ya en los años 50 y 60 se determinó como la principal causa de demencia1,2.

Se trata de la primera causa de demencia, representando entre el 60 y el 70% de los casos. Según datos de la OMS, en 2015, 47 millones de personas a nivel mundial estaban afectadas de EA u otras demencias, y, con 9.9 millones de nuevos casos cada año, se prevé que aumente hasta los 132 millones en 20503.

Se caracteriza por un deterioro cognitivo, que afecta a la memoria y las funciones intelectuales y que se acompaña, frecuentemente, de cambios psicológicos y conductuales, que afectan a la capacidad funcional del enfermo y genera dificultades sociales, familiares y laborales y una discapacidad y dependencia1.

La etiología es aún desconocida, aunque se considera una etiología multifactorial, y se han descrito diversos factores de riesgo, como la edad, los factores genéticos o el bajo nivel educativo, entre otros1,4.

La EA está normalmente infradiagnosticada, con diagnósticos que, en ocasiones llegan en fases avanzadas y es frecuente que exista un déficit en la atención y seguimiento sociosanitario, sobre todo en el asesoramiento y apoyo a los familiares y cuidadores. Además, existe desconocimiento de la enfermedad en la sociedad, llegando en algunos casos a ser un estigma, generando rechazo y exclusión de la participación en la sociedad. Es, por tanto, necesaria una atención multidisciplinar, con una adecuada coordinación social y sanitaria, basada en la evidencia científica actual y con la persona en el centro de la atención, cubriendo los distintos aspectos tanto del paciente como del cuidador3.

PRESENTACIÓN CLÍNICA1,4,5:

Lo más habitual es que el debut de la enfermedad se produzca a partir de los 65 años, si bien se presentan casos de inicio temprano, llegando incluso a los 40-45 años, en los que la evolución es más rápida y severa. La esperanza de vida media es de unos 10 años, abarcando un espectro temporal entre los 3 y los 20 años.

El deterioro cognitivo evoluciona de forma progresiva. Inicia de forma subjetiva, sobre todo con pequeños fallos de memoria u olvidos de inicio reciente (menor a 5 años). Pasa a un deterioro leve en fases iniciales, que se manifiesta como un rendimiento cognitivo por debajo del esperado según edad y nivel educativo. A continuación, aparece la demencia, fase clínicamente heterogénea pero en su mayor parte amnésica, con una afectación progresiva en la realización de las actividades de la vida diaria (AVD), y que termina en una grave discapacidad y dependencia.

Afecta a todas las áreas del individuo: intelectual, psicológica-conductual y funcional.

Los síntomas más frecuentes son:

  • Alteraciones de memoria: La pérdida de memoria reciente suele ser la primera manifestación, e inicia con pequeños olvidos que el paciente suele disimular y negar. La incapacidad para retener nueva información conlleva un deterioro de la funcionalidad, afectando a la realización de las AVD (de inicio instrumentales y a continuación las básicas) hasta generar una dependencia completa.
  • Lenguaje: Inicia con disnomia y/o anomia, y poco a poco se va empobreciendo y perdiendo fluidez, hasta una afasia completa tanto de expresión como de comprensión.
  • Alteración de la orientación y las funciones visuoespaciales y ejecutivas. La falta de reconocimiento de lugares o personas puede llegar a producir una interpretación delirante de la enfermedad.
  • Apraxias y agnosias.
  • Trastornos psicológicos y conductuales: Se producen alteraciones del estado de ánimo, con síntomas como depresión, apatía, irritabilidad, agresividad, etc., o alteración de la percepción y el pensamiento, pudiendo aparecer delirios o alucinaciones.

 

Se establecen tres fases en la EA, pudiendo incorporar un estado inicial de deterioro cognitivo leve, en correlación con la clasificación clínica de las demencias (CDR):

  • Deterioro cognitivo leve o demencia cuestionable (CDR 0.5): Pequeños cambios, muchos conductuales, previos al diagnóstico. Se producen pequeñas faltas de memoria u olvidos, bien disimuladas, pero el paciente mantiene una completa autonomía.
  • EA leve (CDR 1): Alteración de la memoria reciente, disminución de vocabulario y algunas dificultades de orientación, y otros síntomas como apatía, aislamiento social, irritabilidad o depresión. El paciente tiene dificultad para la realización de las AVD instrumentales.
  • EA moderada (CDR 2): Alteración grave de la memoria reciente a la que se suma la memoria episódica y semántica, cambios radicales en la forma de ser, disminución del lenguaje comprensivo y del vocabulario, agnosias, etc. El paciente es dependiente para las AVD instrumentales y empieza a tener dificultades en las básicas.
  • EA severa (CDR 3): Alteración cognitiva severa, agnosias, afasias y graves. El paciente es dependiente para todas las AVD y suele estar encamado o en silla de ruedas.

 

SÍNDROME DE SOBRECARGA DEL CUIDADOR1,2:

La gran mayoría de los pacientes con EA se encuentran en el domicilio y requieren de una persona que les de los cuidados que necesitan. Aunque en algunos casos las familias reciben ayuda externa de un cuidador, lo más habitual es que sean miembros del núcleo familiar quienes se encarguen de los cuidados, siendo lo más común que sea solo un miembro quien actúe como único cuidador principal.

Esto supone un impacto sobre el o los familiares debido a las cargas físicas, psíquicas, sociales y económicas que conlleva. Cuando estas cargas son muy elevadas y superan las capacidades adaptativas de la persona nos encontramos con una serie de afecciones y síntomas que se engloban dentro del denominado síndrome de sobrecarga del cuidador, que debe ser tenido muy en cuenta no solo por la propia persona en sí sino por la influencia directa que tiene sobre el enfermo.

Pueden aparecer diferentes síntomas:

  • A nivel físico: Lo más habitual es la presencia de cansancio, dolor, cefalea, dispepsia o vértigos, entre otros, con descuido de su estado físico y de salud.
  • A nivel psicológico: La depresión y la ansiedad son los síntomas más frecuentes, apareciendo también trastornos del sueño o irritabilidad. El cuidador se siente sobrepasado y frustrado con la situación.
  • A nivel social: Se produce un aislamiento social y una pérdida de relaciones sociales, por pérdida de tiempo. Además, el cuidador principal suele dejar de trabajar o se ve obligado a reducir su jornada laboral, con la pérdida de poder adquisitivo que conlleva.
  • A nivel familiar: La sobrecarga en el cuidado produce problemas y conflictos en el entorno familiar, que, en ocasiones, terminan con el internamiento del enfermo.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. González Rodriguez VM, Martín Martín C, Martín Prieto M, González Moneo MJ, Garcí ade Blas González F et al. La enfermedad de Alzheimer. SEMERGEN [Internet]. 2004 [Consultado 14 Ago 2025]; 30(1): 18-33. Disponible en: 10.1016/S1138-3593(04)74266-5
  2. Olmedo V, Mielgo E. Trabajo social neurológico: Intervención social con pacientes con demencia. Trabajo Social Hoy [Internet]. 2021 [Consultado 14 Ago 2025]; 92: 101-123. Disponible en: 10.12960/TSH.2021.0005
  3. Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social. Plan Integral de Alzheimer y otras Demencias (2019-2023). Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social [Internet]; 2019 [Consultado 14 Ago 2025]. Disponible en: https://www.sanidad.gob.es/profesionales/saludPublica/docs/Plan_Integral_Alhzeimer_Octubre_2019.pdf
  4. Grupo de trabajo de la Guía de Práctica Clínica sobre la Atención Integral a las Personas con Enfermedad de Alzheimer y otras Demencias. Guía de Práctica Clínica sobre la Atención Integral a las Personas con Enfermedad de Alzheimer y otras Demencias [versión resumida]. Plan de Calidad para el Sistema Nacional de Salud del Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad. Agència d´Informació, Avaluació i Qualitat en Salut (AIAQS) de Cataluña; 2010. Guías de Práctica Clínica en el SNS: AIAQS N.º 2009/07. https://www.sen.es/pdf/guias/Guia_Demencias_2018.pdf
  5. Sánchez García M. Fisioterapia y Alzheimer. NPunto [Internet]. 2021 [consultado 12 Ago 2025]; 4(45): 82-111. Disponible en: https://www.npunto.es/content/src/pdf-articulo/61c089938004cart4.pdf

 

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