AUTORES
- Cristina Lacadena Martínez. Médico. Hospital de Tortosa Verge de la Cinta. Tortosa. Tarragona.
- Javier Nicolás Vicente Moreno. Enfermero. Atención Primaria. Huesca.
- Marina Cabrero López. Enfermera. Atención Primaria. Huesca.
- Monika Antonova Taushanska. Celador. Hospital San Jorge. Huesca.
- Violeta Muñoz Muñoz. Enfermera. Atención primaria. Huesca.
- Alba Betato Soler. TCAE. Hospital San Jorge. Huesca.
RESUMEN
Estamos experimentando un envejecimiento demográfico global sin precedentes, con una proporción creciente de personas de 60 años o más. Esto se debe a avances en la atención médica, tecnología de la salud y aumento en la esperanza de vida. Con el crecimiento de la población mayor, la prevalencia de enfermedades crónicas y trastornos relacionados con la edad, como la depresión, también ha aumentado. Por lo tanto, es crucial entender mejor la epidemiología de la depresión en este grupo de edad para mejorar la prevención y el tratamiento.
PALABRAS CLAVE
Depresión, epidemiología.
ABSTRACT
We are experiencing unprecedented global demographic ageing, with a growing proportion of people aged 60 and over. This is due to advances in medical care, health technology and increased life expectancy. With the growth of the older population, the prevalence of chronic diseases and age-related disorders, such as depression, has also increased. It is therefore crucial to better understand the epidemiology of depression in this age group to improve prevention and treatment.
KEY WORDS
Depression, epidemiology.
DESARROLLO DEL TEMA
El objetivo de este artículo monográfico es profundizar en el conocimiento de la prevalencia de la depresión.
A medida que avanzamos en el siglo XXI, el mundo está presenciando una transformación demográfica sin precedentes. En 2015, las personas de 60 años o más constituían el 12,3% de la población global, un porcentaje que se espera que casi se duplique para 2050, alcanzando el 21,5% de la población total a nivel mundial. En regiones más desarrolladas, este incremento es aún más acentuado, con un porcentaje que asciende hasta el 32,8%1.
Este fenómeno de envejecimiento poblacional no es fortuito, sino que se deriva de varios factores que han contribuido al crecimiento continuo de la población de edad avanzada. Entre ellos, la mejora significativa en la atención médica y en las condiciones de vida, el avance de las tecnologías de la salud, y el aumento de la esperanza de vida son factores determinantes. De hecho, hoy en día, muchas personas pueden esperar vivir hasta los 80 años o más, un hito que era inimaginable hace solo unas pocas décadas1.
En paralelo al crecimiento de la población de edad avanzada, también estamos viendo un aumento en la prevalencia de enfermedades crónicas y trastornos que se presentan más frecuentemente en la tercera edad, un hecho que tiene importantes implicaciones para los sistemas de atención médica a nivel global1.
Estas condiciones de salud a menudo requieren un manejo a largo plazo y pueden tener un impacto significativo en la calidad de vida de las personas mayores. Por tanto, comprender y abordar estas enfermedades se ha convertido en una prioridad para los investigadores, los profesionales médicos y los responsables de la formulación de políticas de salud1.
Uno de los trastornos que ha recibido una atención creciente es la depresión, una enfermedad mental que puede tener graves consecuencias para la salud y el bienestar de las personas mayores. La depresión no solo puede afectar el estado emocional de los individuos, sino que también puede exacerbar otras condiciones de salud, dificultar el manejo de enfermedades crónicas y contribuir al deterioro funcional2.
En este contexto, es crucial profundizar en nuestra comprensión de la epidemiología de la depresión en las personas de edad avanzada. Al entender mejor la prevalencia y los factores de riesgo de la depresión en este grupo de población, podremos desarrollar estrategias de prevención y tratamiento más efectivas para abordar este importante problema de salud pública2.
Estas tendencias demográficas y de longevidad han generado un enfoque creciente en la investigación de las condiciones de salud que se presentan con más frecuencia en la tercera edad, incluyendo la depresión2.
El envejecimiento es una parte inevitable de la vida, representando el proceso de acumulación de cambios biológicos y fisiológicos a lo largo del tiempo. Estas transformaciones pueden conducir a una serie de trastornos, uno de los más significativos es la depresión, que tiene una incidencia notable en la población de edad avanzada2.
En una revisión sistemática global, la prevalencia de la depresión fue del 13.5%. Dentro de este porcentaje, un 1.8% correspondía a un Episodio Depresivo Mayor y un 10.2% a Depresión Menor. Sin embargo, las cifras varían significativamente dependiendo de la ubicación geográfica y de factores culturales, socioeconómicos y de género. Por ejemplo, el estudio Eurodep, que incluye el Estudio ZARADEMP, señaló que la prevalencia global de depresión es del 12,3%, pero esta cifra varía entre las ciudades europeas, llegando a un 10,7% en lugares como Zaragoza2,3.
Por otro lado, el estudio Esemed sugiere que el 4,4% de la población mayor de 65 años ha experimentado un trastorno del estado de ánimo en los últimos 12 meses y un 5,4% en el grupo de edad entre 50 y 64 años. Sin embargo, estos números pueden estar subestimados debido a factores como la resistencia de las personas mayores a reconocer y reportar síntomas psiquiátricos, y el hecho de que los síntomas de depresión a menudo se manifiestan como síntomas físicos en esta población3.
Es importante señalar que los factores comórbidos y la prevalencia de problemas de salud crónicos en la población de edad avanzada pueden contribuir a la prevalencia de la depresión. Por ejemplo, las personas con condiciones crónicas a menudo experimentan un mayor riesgo de depresión debido al estrés y a la disminución de la calidad de vida asociada con su condición3,4.
Al analizar la relación entre el consumo de alcohol y la depresión, es sorprendente encontrar que las personas que no presentan riesgo de consumo de alcohol son las que presentan la mayor prevalencia de depresión. Esta relación se mantiene en los hombres, pero no en las mujeres, lo que podría deberse a varios factores, incluyendo la posibilidad de que las personas encuestadas no hayan sido completamente honestas sobre su consumo de alcohol, o que hayan dejado de beber debido a su diagnóstico de depresión4.
CONCLUSIONES
A pesar de las tendencias mencionadas, es esencial destacar que la prevalencia de la depresión en la población de edad avanzada puede verse influenciada por una serie de factores, incluyendo las normas culturales, los factores socioeconómicos y las diferencias de género en el consumo de alcohol y la disposición para informar sobre los síntomas de la depresión.
- Beekman A, de Beurs E, van Balkom A, Deeg D, van Dyck R, van Tilburg W. Anxiety and Depression in Later Life: Co-Occurrence and Communality of Risk Factors. American Journal of Psychiatry.2000;157(1):89-95.
- Arnemann, Kelly Gene (2007). The effects of cognitive competence and anxiety on depression in an elderly sample: a clinical assessment scales for the elderly (case) data analysis. Doctoral dissertation, Texas A&M University. Disponible en: http://hdl.handle.net/1969.1/ETD-TAMU-1456.
- Heun R, Hein S. Risk factors of major depression in the elderly. European Psychiatry. 2005;20(3):199-204.
- Zhao K, Huang C, Xiao Q, Gao Y, Liu Q, Wang Z et al. Age and risk for depression among the elderly: ameta-analysis of the published literature. CNS Spectrums. 2012;17(3):142-154.