Prevención de caídas en pacientes geriátricos. Estrategias enfermeras

27 septiembre 2025

 

AUTORES

  1. Alba Moliner Gil. Graduada en Enfermería. Enfermera en el Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  2. Silvia Pérez Ortiz. Graduada en Enfermería. Enfermera en el Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  3. Isabel Shengyin de la Parra Colom. Graduada en Enfermería. Aragón, España.
  4. Laura Murillo Eito. Graduada en Enfermería. Enfermera en el Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  5. Zhasmina Ivanova Ivanova. Graduada en Enfermería. Enfermera en el Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.

RESUMEN

Las caídas en pacientes geriátricos constituyen un problema de salud pública de gran relevancia debido a su alta prevalencia y las graves consecuencias físicas, psicológicas y sociales que conllevan. Este trabajo de investigación tiene como objetivo analizar los factores de riesgo más comunes asociados a las caídas en adultos mayores y evaluar estrategias efectivas para su prevención en entornos clínicos y domiciliarios, dando especial hincapié en la importancia de la figura de la enfermera de atención primaria para la prevención de este problema.

A través de una revisión bibliográfica y el análisis de intervenciones implementadas en instituciones de salud, se identificaron factores intrínsecos (como alteraciones en el equilibrio, deterioro cognitivo, polifarmacia y enfermedades crónicas) y extrínsecos (como iluminación deficiente, superficies irregulares y ausencia de dispositivos de apoyo) que incrementan el riesgo de caídas.

Las estrategias preventivas más eficaces incluyen programas de ejercicio físico enfocados en fuerza y equilibrio, adecuación del entorno físico, educación del paciente y del cuidador, así como evaluaciones geriátricas integrales periódicas.

Se concluye que una intervención multidisciplinaria y personalizada es clave para reducir la incidencia de caídas y mejorar la calidad de vida del paciente geriátrico.

PALABRAS CLAVE

Paciente geriátrico, caídas, marcha, equilibrio.

ABSTRACT

Falls in elderly patients constitute a highly significant public health problem due to their high prevalence and the serious physical, psychological, and social consequences they entail. This research study aims to analyze the most common risk factors associated with falls in older adults and evaluate effective strategies for their prevention in clinical and home settings, with particular emphasis on the primary care nurse’s role in preventing this problem.

Through a literature review and analysis of interventions implemented in healthcare institutions, intrinsic factors (such as balance disorders, cognitive impairment, polypharmacy, and chronic diseases) and extrinsic factors (such as poor lighting, uneven surfaces, and lack of assistive devices) that increase the risk of falls were identified.

The most effective preventive strategies include physical exercise programs focused on strength and balance, adaptation of the physical environment, patient and caregiver education, and periodic comprehensive geriatric assessments. It is concluded that a multidisciplinary and personalized intervention is key to reducing the incidence of falls and improving the quality of life of geriatric patients.

KEY WORDS

Geriatric patient, falls, gait, balance.

DESARROLLO DEL TEMA

Las caídas son una de las principales causas de morbilidad y mortalidad en los adultos mayores representando una carga social y económica considerable para los individuos, sus familias, los servicios comunitarios de salud y la economía en general.

Con el envejecimiento progresivo de la población mundial, los costos asociados a las caídas aumentarán, lo que convierte su prevención en un reto prioritario de salud pública1.

Una de cada tres personas mayores de 65 años y una de cada dos mayores de 80 sufrirá al menos una caída al año, muchas de las cuales no se reportan ni se tratan médicamente llegando a notificarse menos de la mitad.

Solo el 50 % de las personas que sufren una caída logran levantarse por sí solas. Además, el 30 % volverá a caer. Las caídas recurrentes (más de dos al año) rara vez son accidentales y suelen estar relacionadas con problemas médicos o factores de riesgo modificables.

Aún sin factores de riesgo, alrededor del 10 % de los adultos mayores de 75 años que viven en la comunidad sufren caídas cada año, lo que indica que todos los adultos mayores tienen un riesgo elevado.

Muchos creen que las caídas son parte normal del envejecimiento y subestiman su riesgo personal y pocos adoptan estrategias preventivas eficaces, como ejercicios de equilibrio.

Las caídas pueden tener consecuencias graves psicológicas y físicas. Aproximadamente la mitad de las caídas causan lesiones, y el 10 % de estas son graves, aumentando su incidencia con la edad.

En cuanto a las físicas están las fracturas, traumatismos craneoencefálicos, pérdida de movilidad, ingreso prematuro en centros de atención a largo plazo e incluso la muerte.

Y entre las psicológicas cabe destacar que las personas mayores que han sufrido caídas o casi caídas pueden desarrollar miedo a caer, ansiedad, depresión y reducir su actividad física, afectando su bienestar. Este síndrome de ansiedad post-caída es más común en quienes viven solas, tienen discapacidades cognitivas o de movilidad, problemas de equilibrio o antecedentes de caídas. Paradójicamente, el miedo a caer reduce la actividad física, lo que provoca pérdida de masa muscular y equilibrio, aumentando el riesgo de futuras caídas.

Los factores de riesgo de caídas no abordados provocan caídas recurrentes y una mala calidad de vida2. Los factores de riesgo se pueden dividir en dos grupos, los extrínsecos o ambientales, y los intrínsecos o personales.

Dentro del primer grupo cabe destacar la propia edad, déficits cognitivos, de la marcha y del equilibrio, condiciones crónicas y enfermedades agudas.

Y entre los extrínsecos tenemos la medicación, el calzado, barreras arquitectónicas, drogas…

Las caídas representan la principal causa de lesiones y fracturas en adultos mayores, por lo que su prevención es clave en los planes de salud geriátrica3.

El personal de enfermería desempeña un papel clave en la planificación y entrega de educación preventiva contra caídas en adultos mayores dentro de entornos comunitarios. El primer paso fundamental es evaluar los déficits de conocimiento de las personas mayores, lo que permite adaptar la instrucción de manera individualizada y adecuada. Sin embargo, la falta de concienciación y la negación del riesgo representan importantes obstáculos para una prevención efectiva4.

DESARROLLO: ESTRATEGIAS ENFERMERAS PARA LA PREVENCIÓN

Las caídas pueden prevenirse si se identifican tempranamente los factores de riesgo y se aplican intervenciones adecuadas.

Y para ello la atención primaria es clave para detectar y abordar factores de riesgo modificables de caídas, como problemas de visión, equilibrio, marcha, debilidad muscular, trastornos articulares, uso de ciertos medicamentos, calzado inadecuado y factores ambientales. Cabe destacar la existencia de la escala de Tinetti la cual califica el riesgo de caídas a través de una serie de ítems que evalúan la marcha y el equilibrio. Es fácil de aplicar, rápida y muy útil para prevenir accidentes, sobre todo en personas mayores.

La evaluación clínica debe incluir lo que ocurrió antes, durante y después de la caída, así como los factores desencadenantes (como enfermedades agudas o medicamentos) y predisponentes (problemas visuales, de equilibrio, calzado o entorno). El historial de caídas previas es un fuerte predictor de futuras caídas2.

Entre los factores de riesgo modificables que pueden reducir la incidencia de las caídas en estos pacientes caben destacar los medicamentos, la actividad física y la vitamina D.

Entre los principales medicamentos que pueden aumentar el riesgo de caídas están los antihipertensivos, antidepresivos, sedantes, antipsicóticos y AINEs, ya que afectan el sistema nervioso y cardiovascular.

Estudios han demostrado que el manejo adecuado de estos fármacos puede reducir dicho riesgo. Por ello, es fundamental revisar y ajustar la medicación en pacientes vulnerables, utilizando la dosis mínima efectiva o sustituyéndola si es posible5.

El ejercicio físico ha demostrado ser una intervención efectiva, reduciendo la tasa de caídas en adultos mayores que viven en la comunidad en un 21 %, con beneficios también observados en personas con enfermedad de Parkinson o deterioro cognitivo. Los programas más eficaces son aquellos que se enfocan en mejorar el equilibrio, se practican con mayor frecuencia y no incluyen caminatas como componente principal.

Las principales recomendaciones actualizadas para la prevención de caídas en personas mayores que viven en la comunidad son:

  1. Diseñar ejercicios que desafíen el equilibrio, incluyendo:
    • Reducción de la base de apoyo (por ejemplo, pararse con los pies juntos o en un solo pie).
    • Movimiento del centro de gravedad (como alcanzar objetos o subir escalones).
    • Permanecer de pie sin apoyo de los brazos, o reducir progresivamente su uso.
  2. Realizar al menos 3 horas de ejercicio por semana.
  3. Mantener la práctica de forma continua, ya que los beneficios se pierden si se interrumpe.
  4. Dirigir los programas tanto a la población general como a personas con mayor riesgo de caídas.
  5. Implementar los ejercicios en grupos o en el hogar, según las necesidades del individuo.
  6. El entrenamiento para caminar puede añadirse, pero evitar caminatas rápidas en personas con alto riesgo de caídas.
  7. Incluir entrenamiento de fuerza como complemento al de equilibrio.
  8. Derivar a otros profesionales de salud si se identifican factores de riesgo adicionales que requieren atención.

 

Estas medidas ayudan a reducir significativamente el riesgo de caídas y sus consecuencias, mejorando la calidad de vida de las personas mayores y aliviando la carga para los sistemas de salud1.

La vitamina D desempeña un papel importante en este ámbito debido a su influencia directa sobre la fuerza muscular, mediada por receptores específicos en el tejido muscular.

Se ha observado que dosis altas de vitamina D (≥ 700 UI diarias) se asocian con una reducción significativa en el riesgo de caídas, tanto en adultos mayores ambulatorios como en aquellos que viven en instituciones y dosis entre 700 UI y 2000 UI diarias han demostrado beneficios en la mejora de la fuerza, el equilibrio y la función muscular.

Además, la deficiencia de vitamina D puede llevar a efectos negativos como hiperparatiroidismo secundario, pérdida de densidad mineral ósea y aumento del riesgo de fracturas. Estos riesgos son mayores en personas mayores que viven en residencias, quienes presentan mayor vulnerabilidad frente a caídas y fracturas3.

CONCLUSIONES

La evaluación de caídas debe formar parte de las revisiones anuales de pacientes mayores con seguimiento a largo plazo en atención primaria por enfermedades crónicas.

La prevención de caídas es prioritaria debido al alto impacto sanitario y económico que generan.

La enfermera de atención primaria tiene un papel fundamental en la prevención de las caídas en pacientes mayores.

La suplementación con vitamina D en dosis adecuadas (≥ 700 UI/día) y ejercicios de fortalecimiento de la masa muscular son estrategias efectivas para reducir el riesgo de caídas en adultos mayores, especialmente en aquellos institucionalizados.

BIBLIOGRAFÍA

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  2. Ang GC, Low SL, How CH. Approach to falls among the elderly in the community. Singapore Med J [Internet]. 2020;61(3):116–21. Disponible en: http://dx.doi.org/10.11622/smedj.2020029
  3. Wei F-L, Li T, Gao Q-Y, Huang Y, Zhou C-P, Wang W, et al. Association between vitamin D supplementation and fall prevention. Front Endocrinol (Lausanne) [Internet]. 2022;13:919839. Disponible en: http://dx.doi.org/10.3389/fendo.2022.919839
  4. Ong MF, Soh KL, Saimon R, Wai MW, Mortell M, Soh KG. Fall prevention education to reduce fall risk among community-dwelling older persons: A systematic review. J Nurs Manag [Internet]. 2021;29(8):2674–88. Disponible en: http://dx.doi.org/10.1111/jonm.13434
  5. Lee J, Negm A, Peters R, Wong EKC, Holbrook A. Deprescribing fall-risk increasing drugs (FRIDs) for the prevention of falls and fall-related complications: a systematic review and meta-analysis. BMJ Open [Internet]. 2021 [citado el 25 de agosto de 2025];11(2):e035978. Disponible en: https://bmjopen.bmj.com/content/11/2/e035978

 

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