Prevención del cáncer de ovario

17 agosto 2024

AUTORES

  1. Esther Vinué Salvoch. Graduada en Enfermería. Enfermera en el Servicio Aragonés de Salud.
  2. Irene Vinué Salvoch. Graduada en Enfermería. Enfermera en el Servicio Aragonés de Salud.
  3. Paula Vinué Salvoch. Graduada en Enfermería. Enfermera en el Servicio Aragonés de Salud.
  4. Alba Bailo Lisbona. Graduada en Enfermería. Enfermera en el Servicio Aragonés de Salud.
  5. Marta Rena Sánchez. Graduada en Enfermería. Enfermera en el Servicio Aragonés de Salud.
  6. Vanesa Gracia Puértolas. Graduada en Enfermería. Enfermera en el Servicio Aragonés de Salud.

 

RESUMEN

El cáncer de ovario es una enfermedad en la que se forman células malignas en los tejidos de los ovarios. Es uno de los cánceres ginecológicos más letales debido a su diagnóstico tardío, ya que los síntomas suelen ser vagos e inespecíficos, como hinchazón abdominal, dolor pélvico, dificultad para comer y necesidad urgente de orinar. Existen varios tipos de cáncer de ovario, siendo el más común el carcinoma epitelial.

La prevención del cáncer de ovario no es completamente posible, pero ciertos factores pueden reducir el riesgo. Estos incluyen el uso de anticonceptivos orales, la maternidad y la lactancia, y la extirpación de los ovarios y las trompas de Falopio en mujeres con alto riesgo. Las pruebas genéticas pueden identificar mutaciones en los genes BRCA1 y BRCA2, que aumentan significativamente el riesgo de desarrollar cáncer de ovario, permitiendo medidas preventivas proactivas.

El tratamiento suele involucrar una combinación de cirugía y quimioterapia. La detección temprana es crucial y puede mejorarse mediante la vigilancia de mujeres con alto riesgo, exámenes pélvicos regulares y pruebas de imagen, aunque estos no son completamente efectivos para detectar el cáncer en etapas iniciales. La investigación continúa en busca de mejores métodos de detección y tratamiento para mejorar las tasas de supervivencia.

PALABRAS CLAVE

Cáncer de ovario, prevención, tratamiento.

ABSTRACT

Ovarian cancer is a disease in which malignant cells form in the tissues of the ovaries. It is one of the most lethal gynecological cancers due to its late diagnosis, since the symptoms are usually vague and nonspecific, such as abdominal bloating, pelvic pain, difficulty eating, and an urgent need to urinate. There are several types of ovarian cancer, the most common being epithelial carcinoma.

Preventing ovarian cancer is not completely possible, but certain factors can reduce the risk. These include the use of oral contraceptives, motherhood and breastfeeding, and removal of the ovaries and fallopian tubes in women at high risk. Genetic testing can identify mutations in the BRCA1 and BRCA2 genes, which significantly increase the risk of developing ovarian cancer, allowing for proactive preventive measures.

Treatment usually involves a combination of surgery and chemotherapy. Early detection is crucial and can be improved by surveillance of high-risk women, regular pelvic exams and imaging tests, although these are not completely effective in detecting cancer in early stages. Research continues to search for better screening and treatment methods to improve survival rates.

KEY WORDS

Ovarian cancer, prevention, treatment.

INTRODUCCIÓN

En condiciones normales, las células de nuestro cuerpo se forman y se multiplican, mediante el proceso de división celular, para formar células nuevas a medida que el cuerpo las necesita. Cuando las células envejecen o se dañan, mueren y las células nuevas las reemplazan.

A veces, este proceso cambia y no sigue estos pasos, las células anormales o células dañadas se forman y se multiplican sin control. Cuando esto ocurre, hablamos de cáncer, una enfermedad en la que éstas células anormales tienen la capacidad de infiltrarse y propagarse por diferentes partes de nuestro cuerpo.

Estas células forman masas o tumores, que pueden contener células cancerosas, denominándose tumores malignos o pueden ser no cancerosas, llamándose tumores benignos. Lo que diferencia a estos dos tumores es que los tumores malignos tienen mucha habilidad para propagarse, pudiendo desprenderse del sitio dónde han surgido y localizarse en otro nuevo, lo que se conoce como metástasis.

De forma general podemos diferenciar varios tipos de cáncer, los hematológicos (que afectan a los glóbulos rojos como la leucemia, el linfoma y el mieloma múltiple), el sarcoma (que afecta a los huesos y tejidos blandos, incluidos los músculos), y el carcinoma (que afecta a las células epiteliales de los diferentes órganos del cuerpo), este último es el más habitual y se desarrolla en un 80% de los casos que conocemos de cáncer.

Los datos indican que el 20% de la población padece algún tipo de cáncer a lo largo de su vida. Además, es la segunda causa de muerte. Dentro de este 20% se diferencian muchos tipos, hay uno de ellos que solo se desarrolla en las mujeres, por su fisiología, y entre todas ellas tiene una alta prevalencia y mortalidad a día de hoy a pesar de las investigaciones y recursos que tenemos en la actualidad, este es, el cáncer de ovario.

El cáncer de ovario es un tipo de cáncer que ataca a los órganos reproductores femeninos, los ovarios, donde se almacenan los óvulos que producen estrógenos y otras hormonas. Cuando el ADN de éstas células deja de funcionar correctamente se reproducen células anormales de forma descontrolada que atacan a uno o a ambos ovarios, además, también pueden afectar a las trompas de Falopio1.

Prevalencia:

Según la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) , a nivel mundial, el cáncer de ovario es el séptimo cáncer con más prevalencia entre mujeres, con mayor incidencia en Europa y América del Norte, en 2022 se han registrado 236.360 casos y 206.106 muertes a partir de los 20 años de edad (Anexo 1)

En España, es el octavo cáncer más frecuente entre las mujeres, en 2022 se registraron 2912 casos y 2136 muertes a partir de los 20 años de edad (Anexo 2).

Según la Asociación Española contra el Cáncer (AECC), el cáncer de ovario, representa entre el 4 y 5% de los tumores femeninos, es decir, tiene una incidencia alta en nuestro país, y con un ascenso lento pero constante desde los años 602,3.

Mortalidad:

Además, es uno de los cánceres más frecuentes entre las mujeres y la primera causa de muerte en cáncer ginecológico porque se diagnostica en etapas tardías, en la cuales es más difícil la supervivencia.

La mayoría de los casos se diagnostican entre los 45 y los 75 años, y el 80-85% de los casos padecen estadios avanzados. Esto explica que sea la primera causa de muerte por cáncer ginecológico en España debido a la dificultad de realizar un diagnóstico precoz3.

En España aproximadamente un 44% de las mujeres que padecen un cáncer de ovario sobreviven más de 5 años. Es decir, mueren cada año 1900 personas a causa de esta enfermedad, menos del 40% de las personas a las que se les diagnostica se curan.

Factores de riesgo:

Como muchas enfermedades, la probabilidad de padecer cáncer de ovario depende de muchos factores, como son la edad, la genética o la exposición a factores de riesgo evitables o congénitos.

Uno de los factores de riesgos que se contrae de forma congénita y que está fuertemente asociado a padecer cáncer de ovario (CO) son las mutaciones o genes BRCA 1 y BRCA2. El cáncer de ovario es uno de los más hereditarios, estas mutaciones tienen un alto riesgo de desarrollar el CO con patología serosa de alto grado, que se asocia con una mortalidad alta al ser uno de los más agresivos4.

Dentro de todos los subtipos de cáncer de ovario, el carcinoma de ovario seroso de alto grado (HGSOC) es el subtipo más común y el que se diagnostica en el 75% de los casos, además de ser el más agresivo. La mayoría de pacientes lo presentan en estadios avanzados (estadio III o IV) y su porcentaje de supervivencia es entre el 20 y 40% a partir de los 5 años de su diagnóstico. Mientras que para las pacientes que se diagnostican en la etapa I la supervivencia a los 5 años es el 90%.

Las pacientes que padecen este cáncer, entre el 15 y 20% presentan las mutaciones BRCA1 y BRCA2, por lo que las portadoras de estas mutaciones tienen un riesgo elevado de desarrollar el cáncer de ovario a lo largo de su vida5.

Prevención y tratamiento:

En el cáncer de ovario se continúa con la búsqueda de una estrategia de detección rápida y accesible para tratarlo y poder abordar cada situación reduciendo la mortalidad en las fases avanzadas donde se diagnostica. En las últimas décadas, las tasas de supervivencia del cáncer de ovario se han mantenido prácticamente sin cambios y el tratamiento personalizado con enfoques terapéuticos novedosos es inferior que en la mayoría de los cánceres.

Las opciones de quimioterapia son limitadas y se ha demostrado que no hay muchas intervenciones que reduzcan el riesgo o la mortalidad. Aunque la detección precoz es importante, también hay estrategias de prevención que pueden ayudar a reducir el riesgo de desarrollar cáncer de ovario. Además, al margen de realizar una prevención y control adecuado, es importante realizar un estudio genético, para determinar el riesgo de padecer cáncer.

Respecto a los factores de prevención, el embarazo es un factor importante en la prevención del cáncer de ovario, los datos indican que las mujeres que han dado a luz tienen entre un 30 y un 40% menos de riesgo de desarrollar CO que las mujeres nulíparas, y, además el efecto protector aumenta con cada embarazo posterior.

Otro factor de prevención es la lactancia materna, un estudio reciente reveló un efecto protector significativo, especialmente si es de larga duración. Aunque, por otro lado, la prolactina, que es una hormona altamente secretada durante el período de lactancia, fue reconocida en algunos estudios como un inductor de carcinogénesis al regular la expresión genética o al activar vías de señalización asociadas con la proliferación6.

También, se ha demostrado que los anticonceptivos orales reducen el riesgo de cáncer de ovario, en aproximadamente un 50 % de la población de riesgo. Pero, sin embargo, los cambios en las formulaciones anticonceptivas y los patrones de uso a lo largo del tiempo han introducido dosis hormonales más bajas, diferentes tipos de esteroides y vías de administración no orales. Estas modificaciones han conseguido que en la actualidad haya un cambio considerable en los patrones de uso de anticonceptivos y el aumento en el uso de anticonceptivos no orales, de acción prolongada y reversibles (dispositivos intrauterinos, implantes, inyecciones, etc.) ha correspondido a una disminución en el uso de píldoras anticonceptivas orales. Respecto a estas medidas anticonceptivas, no está claro si confieren o no un efecto protector contra el cáncer de ovario en la población de riesgo. Hasta donde sabemos, no se han realizado estudios de este tipo entre portadores de la mutación BRCA. Además, se desconoce el impacto de estos cambios sobre el riesgo de desarrollar cáncer de ovario.

Además de los anticonceptivos orales, los datos epidemiológicos muestran que la aspirina y otros fármacos antiinflamatorios no esteroides reducen el riesgo de cáncer de ovario. En un metanálisis, se utilizaron como prevención primaria y el uso de píldoras anticonceptivas orales redujo el riesgo de cáncer de ovario en un 50% si se usaban durante más de 10 años. Más exactamente, se observó una reducción sustancial en el riesgo de cáncer de ovario epitelial entre las mujeres que los usaron durante menos de 1 año; si eran usuarias recientes (tiempo desde el primer o último uso dentro de los 20 años), cada año de uso proporcionó una reducción promedio del 5% en las probabilidades. La mayor reducción del riesgo se observó en mujeres que comenzaron a usar anticonceptivos orales antes de los 20 años y dejaron de usarlos después de los 30 años. La mayoría de los estudios confirmaron que el efecto protector de los anticonceptivos orales aumenta con la duración de su uso, que, curiosamente, persiste durante las décadas posteriores a su abandono. Sin embargo, a pesar de toda esta evidencia epidemiológica, todavía no está claro cuál es el mecanismo molecular que impulsa esta reducción en el riesgo de cáncer de ovario.

Recientemente, en el mismo estudio, el uso de aspirina también se asoció con un riesgo reducido de cáncer de ovario, especialmente entre las usuarias que hacen uso de ella de forma diaria a dosis bajas. Estas observaciones resaltan la relación entre la ovulación y su acompañamiento inflamatorio con el desarrollo del cáncer de ovario.

Continuamos con la prevención, un 70% de los cánceres de ovario nacen en las trompas de Falopio, por lo que la extirpación de las trompas de Falopio, intervención denominada salpingectomía, puede ser otra opción para ayudar a reducir el riesgo de cáncer de ovario. En 2002 sugirieron las ooforectomías profilácticas bilaterales, extirpación de los ovarios, que redujeron el riesgo de cáncer de ovario y de mama en mujeres con mutaciones BRCA1 o BRCA2 hasta en un 96%. Más adelante, se demostró que la salpingooforectomía (extirpación de las trompas de Falopio y ovarios) redujo el riesgo de carcinoma seroso papilar de ovario, de trompas de Falopio y peritoneal en portadoras de mutaciones BRCA1 y BRCA2 (algunas mujeres aún desarrollaron enfermedad peritoneal). Como se mencionó anteriormente, existe evidencia clara que respalda el papel de las trompas de Falopio como sitio etiológico del HGSC. Por esta razón, las mujeres con riesgo conocido de cáncer de mama y de ovario pueden someterse a una extirpación quirúrgica profiláctica de los ovarios y las trompas de Falopio, un procedimiento conocido como RRSO. Las pautas actuales de la Red Nacional Integral del Cáncer y la Sociedad de Oncólogos Ginecológicos sugieren que la RRSO debe completarse antes del período posterior a la maternidad, entre 35 y 40 años, o 10 años menos que un familiar de primer grado diagnosticado con cáncer de ovario. Sin embargo, se cree que la mayoría de estas mujeres de alto riesgo no se someten a RRSO antes de los 40 años.

La extirpación únicamente de las trompas de Falopio se conoce como salpingectomía reductora de riesgos (RRS). En mujeres jóvenes identificadas con una mutación BRCA1 o BRCA2, la RRS se realiza con el objetivo de reducir el riesgo de cáncer de ovario manteniendo niveles hormonales adecuados para evitar los efectos de la menopausia precoz. Además, la cirugía para reducir el riesgo puede estar asociada con resultados de calidad de vida, por ejemplo, se reducen las angustias relacionadas con el cáncer y no afectan a la calidad de vida relacionada con la salud. Las mujeres y los médicos deben ser conscientes de los síntomas de disfunción sexual y menopausia después de la salpingooforectomía para reducir el riesgo. La salpingectomía temprana y la ooforectomía tardía pueden ser una alternativa prometedora para mitigar los riesgos relacionados con la calidad de vida de la salpingooforectomía para reducir el riesgo.

Respecto a las mujeres con un riesgo promedio, estudios recomiendan la extirpación de ambas trompas de Falopio únicamente en lugar de la ligadura de trompas, en el momento que se decide realizar una cirugía ginecológica benigna. Esto se ha denominado salpingectomía oportunista y representa un medio para disminuir la carga del cáncer de ovario al prevenir los cánceres que surgen en las trompas de Falopio. No ha habido informes prospectivos detallados que hayan estimado la reducción del riesgo de cáncer de ovario con la salpingectomía oportunista, ni entre mujeres con riesgo poblacional inicial ni entre mujeres con alto riesgo de desarrollar la enfermedad. La situación es complicada para las mujeres con una mutación BRCA: la salpingooforectomía bilateral es un medio comprobado de reducción de riesgos y la salpingectomía por sí sola no es el estándar de atención. Según los datos existentes, la salpingectomía solo debe reservarse para mujeres con un riesgo de por vida de cáncer de ovario inferior al 5%7.

Se ha demostrado que la ligadura de trompas (esterilización de trompas ) reduce el riesgo de cáncer de ovario. El mecanismo de protección es mediante la prevención de la menstruación retrógrada y, por tanto, una disminución de la reacción de Fenton (genera especies oxidativas reactivas) en el entorno de las trompas de Falopio, así como la prevención de la implantación de células endometriales en el ovario. Aunque la ligadura de trompas parece proteger todos los histotipos de cáncer de ovario, es menos eficaz para reducir el riesgo del subtipo más letal, el HGSC.

Por último, un artículo demostró una aceptación modesta de la quimioterapia intraperitoneal y evidencia de una mejor supervivencia. Las estadísticas de los registros de cáncer revelaron tasas de incidencia cada vez menores de cáncer de ovario en Europa, América del Norte y otros lugares durante las últimas tres o cuatro décadas. Las tasas de mortalidad también disminuyeron entre un 1 y un 2% anual durante este período. Las estimaciones de supervivencia relativa de la población a 5 años también mejoraron durante este período8.

 

CONCLUSIONES

Los AOC son sin duda el factor protector más potente y desempeñan un papel importante en la prevención del cáncer de ovario. También, hay evidencia de que utilizar antiinflamat1orios, realizar la ligadura de trompas (o la cirugía para cerrar las trompas de Falopio), el embarazo y la lactancia materna reducen el riesgo de padecer cáncer de ovario.

Además de la prevención, es importante realizar un enfoque de prevención específico y rentable es fundamental para mejorar los resultados clínicos y la mortalidad. Las directrices actuales ofrecen múltiples estrategias preventivas para personas con cáncer de ovario hereditario, incluido el asesoramiento genético para identificar a las mujeres de alto riesgo e intervenciones para reducir el riesgo, como el tratamiento quirúrgico o la quimioprofilaxis mediante medicamentos anticonceptivos.

Para finalizar, dado que la mayoría de los estudios capturan información sobre la exposición hace 10 o más años, es difícil evaluar cómo los patrones cambiantes de exposición, como las nuevas formulaciones de anticonceptivos orales y el mayor uso de dispositivos intrauterinos, podrían influir en el riesgo de cáncer de ovario y la supervivencia. Los factores de riesgo del cáncer de ovario deben evaluarse en el contexto de los histotipos tumorales, que tienen características moleculares y células de origen único; esta es una tarea que requiere grandes estudios colaborativos para lograr tamaños de muestra significativos. Es importante destacar que es necesaria la identificación de nuevos factores de riesgo modificables, además de los que actualmente se sabe que reducen el riesgo (maternidad, ligadura de trompas, uso de anticonceptivos orales); esto no es factible implementarlo a nivel poblacional.

 

BIBLIOGRAFÍA

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  2. Estadísticas del Cáncer de Ovario en España [Internet]. Castellonschoolsurgery.com. [citado el 26 de junio de 2024]. Disponible en: https://www.castellonschoolsurgery.com/estadisticas-del-cancer-de-ovario-en-espana/
  3. Cannioto RA, Trabert B, Poole EM, Schildkraut JM. Epidemiología del cáncer de ovario en la era de la ciencia colaborativa en equipo. Control de las causas del cáncer [Internet]. 2017;28(5):487–95. Disponible en: http://dx.doi.org/10.1007/s10552-017-0862-6
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  7. Prevención de cánceres de ovario, trompa y primario de peritoneo [Internet]. Cáncer.gov. 2013 [citado el 26 de junio de 2024]. Disponible en: https://www.cancer.gov/espanol/tipos/ovario/paciente/prevencion-ovario-pdq
  8. Quimioterapia intraperitoneal en cáncer avanzado de ovario mejora la supervivencia [Internet]. Cancer.gov. 2015 [citado el 26 de junio de 2024]. Disponible en: https://www.cancer.gov/espanol/noticias/temas-y-relatos-blog/2015/quimioterapia-intraperitoneal

 

ANEXOS

Anexo 1. Casos de mujeres en el mundo con Cáncer de ovario en 2022.

 

Anexo 2. Casos de mujeres en España con Cáncer de ovario en 2022.

 

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