Priapismo secundario al uso de quetiapina: reporte de un caso y revisión de la literatura

30 septiembre 2025

 

AUTORES

  1. Dra. María del Carmen Orts Cansino. Médico Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria. Zaragoza. España.
  2. Dr. Juan Antonio Fernández Martínez. Médico Residente de Cirugía Oral y Maxilofacial. Zaragoza. España.

 

RESUMEN

Introducción: La quetiapina es un antipsicótico atípico ampliamente utilizado en la práctica clínica. Aunque generalmente bien tolerada, se han descrito efectos adversos raros y potencialmente graves como el priapismo.

Objetivo: Presentar un caso de priapismo isquémico asociado a quetiapina y revisar la literatura sobre este efecto adverso.

Presentación del caso: Varón de 28 años en tratamiento con quetiapina, olanzapina y acetato de eslicarbazepina, consumidor habitual de speed, que desarrolló priapismo isquémico de 11 horas de evolución. Fue tratado con aspiración cavernosa y fenilefrina intracavernosa, logrando resolución. La suspensión de la quetiapina evitó recurrencias.

Discusión: El priapismo inducido por antipsicóticos está mediado por antagonismo de receptores α1-adrenérgicos¹. Aunque más frecuente con neurolépticos típicos, la quetiapina puede desencadenar este cuadro. El diagnóstico precoz y el tratamiento inmediato son fundamentales para prevenir secuelas irreversibles.

Conclusiones: El priapismo debe considerarse como efecto adverso grave aunque raro de la quetiapina. Los clínicos deben advertir a los pacientes y actuar con rapidez ante su aparición.

PALABRAS CLAVE

Quetiapina, priapismo, antipsicóticos, urgencia urológica, efecto adverso.

ABSTRACT

Introduction: Quetiapine is a widely prescribed atypical antipsychotic. Although usually well tolerated, rare but serious adverse effects such as priapism have been reported.

Objective: To present a case of ischemic priapism associated with quetiapine and review the literature.

Case presentation: A 28-year-old male under treatment with quetiapine, olanzapine and eslicarbazepine, habitual speed user, developed a painful erection lasting 11 hours. He was treated with cavernosal aspiration and intracavernosal phenylephrine, achieving detumescence. Discontinuation of quetiapine prevented recurrences.

Discussion: Antipsychotic-induced priapism is mediated by α1-adrenergic receptor antagonism. Although more common with typical neuroleptics, quetiapine can also trigger this condition. Early diagnosis and urgent treatment are essential to prevent permanent sequelae.

Conclusions: Priapism should be considered a rare but serious adverse effect of quetiapine. Clinicians must inform patients and act promptly in case of occurrence.

KEY WORDS

Quetiapine, priapism, antipsychotics, urological emergency, adverse drug reaction.

INTRODUCCIÓN

El priapismo es una erección persistente y dolorosa no relacionada con la actividad sexual, cuya duración excede las cuatro horas. Se clasifica en isquémico (veno-oclusivo) y no isquémico (arterial o de alto flujo). El priapismo isquémico es, con diferencia, el más frecuente y reviste mayor gravedad clínica, pues constituye una verdadera urgencia urológica. Si no se diagnostica y trata precozmente, puede conducir a necrosis tisular y a disfunción eréctil irreversible en más del 40 % de los casos reportados.

Entre las causas más frecuentes en adultos se encuentran las farmacológicas, hematológicas y traumáticas. En torno al 30–40 % de los episodios de priapismo en adultos se relacionan con el uso de medicamentos, especialmente antipsicóticos y antidepresivos, así como antihipertensivos y anticoagulantes. Los antipsicóticos ejercen este efecto principalmente por su acción antagonista sobre receptores α1-adrenérgicos¹ en el músculo liso cavernoso, lo que interfiere con los mecanismos fisiológicos de la detumescencia peneana.

Aunque clásicamente se ha vinculado con neurolépticos típicos como la clorpromazina y la tioridazina, en las últimas dos décadas se han publicado múltiples casos asociados a antipsicóticos atípicos. Entre ellos, la risperidona, la clozapina y la quetiapina ocupan un lugar destacado. La incidencia real es difícil de establecer, pues se trata de un evento raro e infranotificado. Algunos estudios estiman una incidencia de menos de 1 caso por cada 10.000 pacientes tratados, aunque la cifra probablemente sea mayor.

La quetiapina es un antipsicótico atípico ampliamente prescrito en psiquiatría para el tratamiento de esquizofrenia, trastorno bipolar, depresión mayor resistente y, en algunos contextos, trastornos de ansiedad e insomnio. Generalmente es bien tolerada, pero se han descrito efectos adversos graves, entre ellos el priapismo. La notificación de nuevos casos clínicos contribuye a reforzar el conocimiento de esta asociación, mejorar la farmacovigilancia y alertar a los profesionales clínicos.

PRESENTACIÓN DEL CASO CLÍNICO

Se presenta un varón de 28 años, sin antecedentes cardiovasculares ni hematológicos relevantes, en tratamiento con acetato de eslicarbazepina, olanzapina y quetiapina por un diagnóstico de trastorno por déficit de atención e hiperactividad con comorbilidad afectiva. El paciente era consumidor habitual de estimulantes tipo anfetamínico (speed), con último consumo dos días antes del cuadro clínico.

Acudió a urgencias hospitalarias por erección mantenida de aproximadamente 11 horas de evolución, dolorosa, no relacionada con actividad sexual ni asociada a traumatismo. Negaba la ingesta de sildenafilo u otros inhibidores de la fosfodiesterasa-5, así como el consumo de alcohol o drogas vasodilatadoras en las horas previas.

A la exploración física se constató un priapismo isquémico de alta intensidad, sin secreción uretral, sin lesiones visibles en el pene y con glande turgente. La exploración abdominal y genital no mostró alteraciones añadidas.

El servicio de urología realizó aspiración de sangre cavernosa mediante abbocath en ambos cuerpos cavernosos, obteniéndose líquido oscuro y viscoso compatible con hipoxia tisular. La maniobra produjo una reducción parcial y transitoria de la tumescencia. Ante la recurrencia inmediata, se administraron 4 mL de fenilefrina (100 mg/ml diluido en 1 L de suero salino fisiológico) en inyecciones intracavernosas fraccionadas, con monitorización estricta de constantes vitales. Tras el procedimiento, se consiguió la detumescencia peneana completa.

El paciente permaneció en observación durante una hora, sin complicaciones hemodinámicas ni recurrencia del cuadro, tras lo cual se otorgó el alta domiciliaria con seguimiento ambulatorio en psiquiatría y urología. La suspensión de la quetiapina evitó nuevas recurrencias en los meses posteriores.

DISCUSIÓN

El priapismo inducido por fármacos representa un reto diagnóstico y terapéutico. Los antipsicóticos están entre los principales fármacos implicados, responsables de hasta el 50 % de los casos relacionados con medicamentos. La quetiapina, aunque se considera un agente con menor afinidad por receptores α1 que otros antipsicóticos, puede provocar este efecto adverso incluso a dosis bajas y en tratamientos cortos. Se han documentado casos con dosis inferiores a 100 mg/día, lo que indica que no existe un umbral seguro claramente definido.

La fisiopatología del priapismo isquémico involucra un desequilibrio entre los mecanismos de contracción y relajación³ del músculo liso cavernoso. El antagonismo de los receptores α1-adrenérgicos¹ impide la vasoconstricción venosa, favoreciendo la congestión sanguínea y la incapacidad de retorno venoso. El resultado es un estado de hipoxia, acidosis y acúmulo de metabolitos tóxicos en los cuerpos cavernosos, lo cual debe confirmarse mediante gasometría cavernosa, aunque en la práctica muchas veces el diagnóstico es clínico.

El consumo concomitante de estimulantes (como el speed en este caso) podría haber actuado como factor desencadenante adicional, al alterar la neurotransmisión adrenérgica y aumentar la vulnerabilidad del paciente a desarrollar el cuadro. Sin embargo, la resolución tras la suspensión de la quetiapina refuerza su papel principal como agente causal.

El tratamiento estándar del priapismo isquémico, de acuerdo con las guías de la American Urological Association², consiste en una secuencia escalonada: aspiración de sangre cavernosa, irrigación con solución salina, y administración intracavernosa de agonistas adrenérgicos (fenilefrina es el más empleado por su perfil de seguridad). En casos refractarios puede ser necesario recurrir a técnicas quirúrgicas de derivación o incluso a la colocación de prótesis peniana. En este paciente se logró la resolución con el protocolo inicial, evitando complicaciones mayores.

En la literatura médica se han publicado más de 20 casos clínicos de priapismo asociado a quetiapina, la mayoría en varones jóvenes. El tiempo de aparición varía desde pocas horas hasta semanas tras el inicio del tratamiento. Algunos reportes destacan la recurrencia de episodios tras la reintroducción del fármaco, lo que apoya la relación causal. La farmacovigilancia europea y la FDA han emitido advertencias específicas sobre la asociación entre antipsicóticos y priapismo, subrayando la necesidad de una mayor sensibilización entre psiquiatras, médicos de familia y urgenciólogos.

Este caso reafirma la importancia del abordaje multidisciplinario. La participación conjunta de urología y psiquiatría permitió no solo resolver la urgencia urológica, sino también reajustar el tratamiento psicofarmacológico del paciente, minimizando el riesgo de recurrencias y garantizando continuidad terapéutica para su trastorno de base.

 

CONCLUSIONES

El priapismo isquémico es una complicación poco frecuente pero potencialmente devastadora asociada al uso de antipsicóticos, incluida la quetiapina⁴.

El caso presentado pone de relieve:

1. La necesidad de reconocimiento precoz del cuadro, dado que la demora en el diagnóstico aumenta exponencialmente el riesgo de secuelas irreversibles.

2. La importancia de la intervención inmediata mediante aspiración cavernosa y administración de agonistas adrenérgicos.

3. El valor de la suspensión o sustitución del fármaco causal como medida fundamental para prevenir recurrencias.

4. El papel crucial de la colaboración interdisciplinaria entre psiquiatría y urología.

5. La conveniencia de informar a los pacientes en tratamiento con antipsicóticos sobre la posibilidad, aunque remota, de desarrollar priapismo, y de acudir a urgencias de forma inmediata en caso de presentar una erección prolongada y dolorosa.

En definitiva, este caso aporta evidencia adicional sobre la asociación entre quetiapina y priapismo, y subraya la necesidad de incluir este efecto adverso dentro de las consideraciones rutinarias de farmacovigilancia y educación al paciente.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Andersohn F, Schmedt N, Weinmann S, Willich SN, Garbe E. Priapism associated with antipsychotics: role of α1 adrenoceptor affinity. J Clin Psychopharmacol. 2010,30(1):68–71.
  2. Montague DK, Jarow J, Broderick GA, et al. American Urological Association² guideline on the management of priapism. J Urol. 2003,170(4 Pt 1):1318–24.
  3. Andersson KE, Stief CG. Penile erection and priapism: basic mechanisms and clinical management. Eur Urol. 1997,31(3):252–60.
  4. Compton MT, Miller AH. Priapism associated with quetiapine. Am J Psychiatry. 2001,158(6):964.

 

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