Proceso de atención de enfermería en una paciente con diverticulitis aguda no complicada: caso clínico

28 septiembre 2026

 

AUTORES

  1. Mª Eugenia Rodríguez Arto. Enfermera. Hospital Royo Villanova. Zaragoza. España.

RESUMEN

La diverticulitis aguda constituye una de las principales manifestaciones de la enfermedad diverticular del colon y puede presentarse con dolor abdominal y respuesta inflamatoria, con una evolución que oscila desde formas no complicadas hasta cuadros con absceso, perforación o peritonitis. El proceso de atención de enfermería permite identificar las respuestas humanas derivadas del proceso agudo, establecer objetivos individualizados y evaluar la evolución de la paciente.

Se presenta el caso de una mujer de 61 años que acudió al Servicio de Urgencias por dolor abdominal de cuatro días de evolución, localizado principalmente en fosa ilíaca izquierda, acompañado de espasmos y cólicos. Entre sus antecedentes destacaban diverticulosis, insomnio, quistes ováricos y colelitiasis no complicada. La exploración inicial mostró dolor a la palpación del hemiabdomen izquierdo y taquicardia. En la analítica destacaron leucocitosis y elevación de proteína C reactiva. La ecografía abdominal evidenció afectación de la grasa adyacente a un divertículo del colon descendente, compatible con diverticulitis aguda no complicada. La paciente permaneció ingresada durante cuatro días y recibió tratamiento antibiótico intravenoso, analgesia, profilaxis antitrombótica, dieta absoluta inicialmente y reposo relativo. La evolución fue favorable, con desaparición del dolor en reposo y recuperación de la tolerancia a la ingesta sólida. Fue dada de alta con enoxaparina y seguimiento mediante colonoscopia ambulatoria.

El objetivo es desarrollar un proceso de atención de enfermería individualizado mediante las 14 necesidades básicas de Virginia Henderson y la utilización de las taxonomías NANDA-I, NOC y NIC.

PALABRAS CLAVE

Diverticulitis, enfermedad diverticular, proceso de atención de enfermería, cuidados de enfermería, dolor abdominal.

ABSTRACT

Acute diverticulitis is one of the main manifestations of colonic diverticular disease and may present with abdominal pain and an inflammatory response, ranging from uncomplicated disease to abscess, perforation or peritonitis. The nursing care process enables nurses to identify human responses to the acute condition, establish individualized goals and evaluate clinical progress.

We present the case of a 61-year-old woman who attended the Emergency Department because of four days of abdominal pain, mainly located in the left iliac fossa, associated with spasms and colicky pain. Her medical history included diverticulosis, insomnia, ovarian cysts and uncomplicated cholelithiasis. Initial examination revealed tenderness in the left hemiabdomen and tachycardia. Laboratory tests showed leukocytosis and elevated C-reactive protein. Abdominal ultrasound demonstrated inflammatory changes in the fat adjacent to a diverticulum of the descending colon, consistent with uncomplicated acute diverticulitis. The patient was hospitalized for four days and received intravenous antibiotic therapy, analgesia, antithrombotic prophylaxis, an initially absolute diet and relative bed rest. Her clinical course was favorable, with resolution of pain at rest and recovery of tolerance to solid food. She was discharged with enoxaparin and outpatient colonoscopy follow-up.

The aim was to develop an individualized nursing care process using Virginia Henderson’s 14 basic needs and the NANDA-I, NOC and NIC classifications.

KEY WORDS

Diverticulitis, diverticular disease, nursing process, nursing care, abdominal pain.

INTRODUCCIÓN

La enfermedad diverticular del colon constituye una entidad frecuente y engloba diferentes situaciones clínicas, desde la presencia de divertículos asintomáticos hasta la enfermedad diverticular sintomática y la diverticulitis aguda. Esta última se caracteriza por la inflamación de uno o más divertículos y puede clasificarse en formas no complicadas y complicadas, estas últimas asociadas a absceso, perforación, fístula, obstrucción o peritonitis¹.

Las recomendaciones internacionales actuales señalan que la valoración clínica debe complementarse con técnicas de imagen cuando existe sospecha de diverticulitis aguda, especialmente en el primer episodio o cuando existen características que hagan sospechar complicaciones. La ecografía puede ser útil en manos experimentadas, mientras que la tomografía computarizada mantiene un papel fundamental en la confirmación diagnóstica y la valoración de la extensión del proceso¹,².

El tratamiento de la diverticulitis no complicada ha experimentado una evolución hacia estrategias más individualizadas. Las guías actuales desaconsejan el empleo rutinario de antibióticos en pacientes inmunocompetentes de bajo riesgo, reservándolos para situaciones seleccionadas²,³. En la paciente presentada se administró tratamiento antibiótico intravenoso durante el ingreso de acuerdo con la prescripción médica.

El abordaje enfermero resulta especialmente relevante en la fase aguda, tanto para la valoración y control del dolor como para la vigilancia de signos de alarma, control de la tolerancia digestiva, mantenimiento de la eliminación, prevención de complicaciones asociadas a la hospitalización y educación sanitaria para favorecer la continuidad de cuidados.

El proceso de atención de enfermería permite estructurar la atención de forma sistemática e individualizada. La utilización de NANDA-I, NOC y NIC facilita la identificación de respuestas humanas, la formulación de objetivos y la selección de intervenciones enfermeras. La edición vigente de NANDA-I es la correspondiente al periodo 2024-2026, 13.ª edición, que incorpora numerosas revisiones de diagnósticos y criterios diagnósticos⁴.

PRESENTACIÓN DEL CASO CLÍNICO

Mujer de 61 años que acude al Servicio de Urgencias el 21 de agosto de 2026 por dolor abdominal de cuatro días de evolución, localizado principalmente en fosa ilíaca izquierda, acompañado de espasmos y episodios de dolor tipo cólico.

Refiere una temperatura de hasta 37,5 °C durante la mañana de la consulta. Había tomado paracetamol e ibuprofeno en domicilio sin mejoría significativa.

Como antecedentes personales presenta diverticulosis, insomnio, quistes ováricos y colelitiasis no complicada. Como medicación habitual refiere lorazepam (Orfidal). Presenta alergia conocida al contraste yodado y se encuentra en estudio por posible alergia a tramadol y otros analgésicos no especificados.

La paciente niega náuseas y vómitos. No refiere cambios en la defecación ni en la micción y había realizado una deposición esa misma mañana, sin modificaciones. Se encontraba en seguimiento ginecológico por quistes ováricos izquierdos.

A su llegada a Urgencias se encontraba consciente y orientada, normocoloreada, normohidratada y con buen estado general. Presentaba tensión arterial de 141/80 mmHg, frecuencia cardíaca de 110 latidos por minuto, temperatura de 37,2 °C y saturación de oxígeno del 95%.

En la exploración abdominal se objetivó abdomen blando y depresible, doloroso a la palpación en hipocondrio izquierdo, flanco izquierdo y fosa ilíaca izquierda. La paciente describía el dolor como tipo pinchazos. No refería dolor abdominal espontáneo en reposo. No presentaba signos de irritación peritoneal; Murphy y Blumberg fueron negativos. El peristaltismo estaba conservado.

No presentaba síntomas sugestivos de infección urinaria ni alteraciones de la micción.

Pruebas complementarias:

En la analítica sanguínea destacaba leucocitosis de 14,1 × 10³/µL, con predominio de neutrófilos (78,7 %), proteína C reactiva de 9,89 mg/dL y fibrinógeno de 695 mg/dL. La procalcitonina era de 0,04 ng/mL.

La función renal se encontraba conservada, con creatinina de 0,83 mg/dL y filtrado glomerular estimado de 76 mL/min/1,73 m². El resto de parámetros bioquímicos aportados no mostraba alteraciones relevantes.

La radiografía simple de abdomen no mostró hallazgos patológicos.

Se realizó ecografía abdominal, que mostró afectación de la grasa adyacente a un divertículo del colon descendente, localizada en hipocondrio izquierdo, sugestiva de diverticulitis no complicada. Se objetivó asimismo colelitiasis no complicada, un quiste hipogástrico de aproximadamente 50 mm con un único tabique y aumento de la ecogenicidad hepática en relación con probable esteatosis.

Como antecedente radiológico, una ecografía realizada el 23 de junio de 2026 había descrito una imagen quística de aproximadamente 48 mm adyacente a los vasos ilíacos izquierdos, parcialmente visible en una resonancia magnética lumbar realizada en enero de 2026, donde presentaba un tamaño aproximado de 41 mm. Se había planteado la posibilidad de lesión ovárica izquierda o, de forma menos probable, quiste hidatídico.

Tras la valoración clínica, analítica y ecográfica se estableció el diagnóstico médico de diverticulitis aguda no complicada del colon descendente.

La paciente pasó inicialmente a la sala de observación y posteriormente precisó ingreso hospitalario durante cuatro días.

Tratamiento durante el ingreso:

Durante la hospitalización recibió:

  • Amoxicilina/ácido clavulánico 1 g/200 mg por vía intravenosa cada 8 horas durante tres días.
  • Paracetamol 1 g por vía intravenosa cada 8 horas según pauta prescrita.
  • Enoxaparina 40 mg por vía subcutánea cada 24 horas como profilaxis antitrombótica.
  • Lorazepam 1 mg por vía oral por la noche.
  • Valsartán 80 mg por vía oral cada 24 horas.
  • Hidroclorotiazida 12,5 mg por vía oral cada 24 horas.

Inicialmente permaneció con dieta absoluta y reposo relativo, permaneciendo en cama y levantándose al sillón.

Evolución:

La evolución clínica durante los cuatro días de ingreso fue favorable.

En la valoración previa al alta presentaba buen aspecto general y adecuado estado emocional. Se encontraba normocoloreada, normohidratada y eupneica en reposo.

No refería dolor en reposo y toleraba la ingesta de sólidos sin incidencias.

La exploración abdominal mostró abdomen blando, depresible y globuloso, con peristaltismo conservado, sin dolor a la palpación profunda y sin signos de irritación peritoneal. Murphy y Blumberg fueron negativos.

Ante la evolución clínica satisfactoria se decidió el alta hospitalaria. Se indicó continuar con enoxaparina 40 mg mediante una inyección cada 24 horas y realizar colonoscopia de forma ambulatoria.

VALORACIÓN DE ENFERMERÍA SEGÚN LAS 14 NECESIDADES DE VIRGINIA HENDERSON

1. Respirar normalmente:

Necesidad conservada. La paciente se encontraba eupneica en reposo y presentó una saturación periférica de oxígeno del 95 %. En la exploración pulmonar inicial presentaba normoventilación y ausencia de ruidos respiratorios sobreañadidos.

2. Comer y beber adecuadamente:

Necesidad alterada de forma temporal durante la fase aguda debido a la indicación inicial de dieta absoluta. No presentó náuseas ni vómitos. Los parámetros de función renal y electrolitos aportados se encontraban conservados.

La evolución fue favorable, recuperando progresivamente la tolerancia oral hasta tolerar alimentos sólidos sin incidencias antes del alta.

3. Eliminar por todas las vías corporales:

Necesidad conservada al ingreso. La paciente había realizado una deposición la misma mañana de la consulta y no refería cambios en sus características ni en el patrón habitual de eliminación. Tampoco presentaba alteraciones de la micción ni síntomas urinarios.

Durante el ingreso se mantuvo vigilancia del patrón intestinal, especialmente durante el periodo de dieta absoluta y reposo relativo.

4. Moverse y mantener una postura adecuada:

Necesidad parcialmente alterada durante el ingreso debido a la indicación de reposo relativo, permaneciendo en cama y realizando movilización al sillón.

No se aportan datos de limitaciones motoras previas.

5. Dormir y descansar:

Necesidad con antecedente de alteración. La paciente presenta insomnio como antecedente personal y mantiene tratamiento habitual con lorazepam.

No se dispone de datos suficientes para determinar un empeoramiento del patrón de sueño durante el ingreso.

6. Escoger ropa adecuada, vestirse y desvestirse:

No se objetivan alteraciones relacionadas con esta necesidad durante el episodio hospitalario.

7. Mantener la temperatura corporal:

Necesidad parcialmente alterada al inicio del proceso. La paciente refirió temperatura máxima de 37,5 °C durante la mañana de la consulta. En Urgencias presentó 37,2 °C.

Se mantuvo vigilancia de la temperatura durante el ingreso.

8. Mantener la higiene corporal y la integridad de la piel:

No se describen alteraciones. La paciente se encontraba normocoloreada y normohidratada.

Durante la hospitalización se realizó profilaxis antitrombótica con enoxaparina.

9. Evitar peligros ambientales y evitar lesionar a otras personas:

Necesidad que requiere vigilancia debido al proceso inflamatorio agudo, la hospitalización y la existencia de alergias medicamentosas conocidas o en estudio.

Se consideró especialmente importante verificar las alergias registradas antes de la administración de medicación y vigilar la aparición de signos de deterioro clínico, incremento del dolor, fiebre o signos de irritación peritoneal.

10. Comunicarse con los demás:

Necesidad conservada. La paciente se encontraba consciente y orientada y era capaz de comunicar la localización, características y evolución de su dolor, así como la ausencia de náuseas, vómitos y alteraciones urinarias o intestinales.

11. Vivir según sus valores y creencias:

No se aportan datos suficientes para identificar alteraciones en esta necesidad.

12. Ocuparse de algo de tal forma que su labor tenga un sentido de realización personal:

No se aportan datos suficientes para valorar esta necesidad.

13. Participar en actividades recreativas:

No se aportan datos suficientes para valorar esta necesidad.

14. Aprender, descubrir y satisfacer la curiosidad:

No se dispone de una valoración específica que permita establecer un diagnóstico enfermero relacionado con esta necesidad. No obstante, durante el alta resulta pertinente proporcionar información comprensible sobre el proceso, tratamiento, signos de alarma y seguimiento indicado.

PLAN DE CUIDADOS DE ENFERMERÍA: NANDA-NOC-NIC

La selección de diagnósticos se realizó exclusivamente a partir de los datos clínicos disponibles y utilizando la clasificación NANDA-I 2024-2026⁴. Los resultados NOC y las intervenciones NIC se seleccionaron de las ediciones vigentes de ambas clasificaciones⁵,⁶.

Diagnóstico 1. Dolor agudo (00132):

Relacionado con: agente lesivo biológico secundario al proceso inflamatorio intestinal.

Manifestado por: verbalización de dolor abdominal, localizado en hipocondrio izquierdo, flanco izquierdo y fosa ilíaca izquierda, descrito como pinchazos, espasmos y cólicos, así como dolor a la palpación abdominal.

El diagnóstico de dolor agudo se considera prioritario, ya que constituye la principal respuesta humana identificada al ingreso. La etiqueta diagnóstica 00132 continúa presente en NANDA-I 2024-2026⁴.

Resultados NOC:

2102. Nivel del dolor.

1605. Control del dolor.

Objetivo: disminuir progresivamente la intensidad del dolor hasta alcanzar ausencia de dolor en reposo antes del alta.

Intervenciones NIC:

1410. Manejo del dolor agudo.

2210. Administración de analgésicos.

6680. Monitorización de los signos vitales.

Actividades enfermeras:

Valorar la localización, características, duración, frecuencia e intensidad del dolor.

Utilizar una escala validada de valoración del dolor cuando la situación clínica lo permita.

Observar cambios en las características del dolor o aparición de dolor espontáneo.

Identificar factores que alivien o intensifiquen la sintomatología.

Administrar el tratamiento analgésico prescrito.

Comprobar las alergias registradas antes de administrar medicación.

Valorar la respuesta al tratamiento analgésico.

Favorecer una posición confortable.

Mantener un ambiente tranquilo durante los periodos de mayor sintomatología.

Vigilar la aparición de signos de irritación peritoneal, incremento del dolor, fiebre o deterioro del estado general.

Registrar la evolución del dolor.

Evaluación:

Objetivo alcanzado. Al finalizar el ingreso la paciente no refería dolor en reposo y la exploración abdominal no evidenciaba dolor a la palpación profunda. La evolución fue compatible con una respuesta favorable al tratamiento instaurado.

Diagnóstico 2. Riesgo de estreñimiento (00015):

Relacionado con: modificación temporal del patrón de alimentación, dieta absoluta inicial, disminución de la actividad física y hospitalización.

Se plantea como diagnóstico de riesgo y no como estreñimiento establecido. Al ingreso la paciente presentaba eliminación intestinal conservada y había realizado una deposición el mismo día de la consulta.

La utilización de diagnósticos de riesgo debe estar sustentada por factores de riesgo reales y no por la mera presencia del diagnóstico médico⁴.

Resultados NOC:

0501. Eliminación intestinal.

1902. Control del riesgo.

Objetivo: mantener un patrón de eliminación intestinal adecuado y prevenir la aparición de estreñimiento durante la hospitalización y en la recuperación.

Intervenciones NIC:

0430. Control intestinal.

0450. Manejo del estreñimiento/impactación.

5614. Enseñanza: dieta prescrita.

Actividades enfermeras:

Registrar frecuencia y características de las deposiciones.

Vigilar la aparición de distensión abdominal, dificultad o esfuerzo durante la defecación.

Observar cambios respecto al patrón intestinal habitual.

Favorecer la movilización progresiva conforme a la evolución clínica y prescripción.

Adaptar la alimentación a la tolerancia y a la pauta establecida.

Favorecer una ingesta hídrica adecuada cuando esté permitida y no exista contraindicación.

Informar a la paciente de la importancia de comunicar cambios persistentes en el patrón de eliminación.

Vigilar la aparición de dolor abdominal asociado a alteraciones de la eliminación.

Evaluación:

Objetivo alcanzado durante el ingreso. No se documentaron alteraciones de la eliminación intestinal. Al alta la paciente toleraba la ingesta de sólidos sin incidencias y no presentaba datos referidos de estreñimiento.

EDUCACIÓN SANITARIA Y CONTINUIDAD DE CUIDADOS:

La educación sanitaria constituye una intervención relevante al alta.

La paciente debe recibir información comprensible sobre la naturaleza del proceso sufrido, la evolución favorable, el tratamiento prescrito y los signos de alarma que requieren nueva valoración sanitaria.

Se recomienda explicar la necesidad de consultar si aparecen nuevamente dolor abdominal intenso o progresivo, fiebre persistente, vómitos, distensión abdominal importante, alteraciones relevantes de la eliminación o deterioro del estado general.

Asimismo, debe reforzarse la correcta administración de la enoxaparina prescrita y la importancia de conocer los signos que puedan sugerir complicaciones hemorrágicas o reacciones adversas.

La paciente deberá seguir el seguimiento ambulatorio indicado y realizar la colonoscopia prescrita. Las recomendaciones actuales individualizan la indicación de colonoscopia tras una diverticulitis no complicada según la existencia de síntomas de alarma y la actualización del cribado colorrectal²,³. En este caso se mantuvo la indicación médica de colonoscopia ambulatoria.

EVALUACIÓN GLOBAL DEL PLAN DE CUIDADOS:

Durante el ingreso hospitalario de cuatro días se realizó vigilancia clínica de la evolución del proceso inflamatorio, control del dolor, monitorización de constantes y signos abdominales, supervisión de la eliminación, control de la tolerancia digestiva, administración segura de la medicación prescrita y prevención de complicaciones asociadas a la hospitalización.

Al ingreso destacaban dolor abdominal, espasmos, respuesta inflamatoria analítica y necesidad de limitar inicialmente la ingesta oral. Al finalizar el ingreso se objetivó una evolución favorable, con buen estado general, adecuado estado emocional, ausencia de dolor en reposo, tolerancia de alimentos sólidos y exploración abdominal sin dolor profundo ni signos de irritación peritoneal.

El diagnóstico enfermero prioritario de dolor agudo se consideró resuelto al alta. El objetivo preventivo relacionado con el riesgo de estreñimiento se mantuvo alcanzado durante la hospitalización, sin aparición de alteraciones en la eliminación.

DISCUSIÓN

La presentación clínica de la diverticulitis puede incluir dolor abdominal localizado, fiebre o febrícula y parámetros analíticos inflamatorios. La paciente presentó dolor localizado en el hemiabdomen izquierdo, leucocitosis y elevación de proteína C reactiva, hallazgos concordantes con el proceso inflamatorio posteriormente identificado mediante ecografía. Las guías internacionales reconocen la importancia de las técnicas de imagen para confirmar el diagnóstico y determinar la extensión de la enfermedad¹,².

En el presente caso, la ecografía mostró inflamación de la grasa adyacente a un divertículo del colon descendente y no describió absceso, perforación ni otros signos de complicación. Por ello, el diagnóstico médico fue de diverticulitis aguda no complicada.

El tratamiento de las formas no complicadas ha cambiado progresivamente hacia una estrategia menos intervencionista. La evidencia actual indica que los antibióticos no deben administrarse de forma sistemática a todos los pacientes inmunocompetentes con diverticulitis no complicada de bajo riesgo²,³,⁷. Una revisión sistemática y metaanálisis publicada en 2024 tampoco encontró un beneficio claro de las estrategias antibióticas rutinarias frente a un manejo más selectivo⁷.

En la paciente estudiada se administró amoxicilina/ácido clavulánico intravenoso durante tres días, conforme al tratamiento prescrito durante la hospitalización. La presentación del caso debe diferenciar este hecho de la recomendación general de las guías y no interpretar retrospectivamente la indicación individual sin disponer de todos los criterios clínicos utilizados por el equipo médico.

La dieta constituye otro aspecto que ha evolucionado en el manejo de la diverticulitis. Las recomendaciones actuales favorecen una progresión de la alimentación conforme mejora la sintomatología, evitando restricciones dietéticas innecesarias una vez superada la fase aguda²,³. La paciente permaneció inicialmente con dieta absoluta y posteriormente recuperó la tolerancia hasta ingerir sólidos sin incidencias.

La evidencia disponible tampoco respalda la necesidad de evitar de forma rutinaria alimentos como frutos secos, semillas, maíz o palomitas de maíz para prevenir nuevos episodios. Un estudio prospectivo realizado en mujeres no encontró asociación entre el consumo de frutos secos o semillas y el riesgo de diverticulitis, mientras que los patrones dietéticos saludables se asociaron con menor riesgo⁸. Estos datos pueden ser relevantes en la educación sanitaria posterior al episodio, evitando recomendaciones dietéticas restrictivas no sustentadas.

Asimismo, estudios recientes señalan la importancia de factores modificables relacionados con el estilo de vida. Un análisis integrado de cohortes prospectivas encontró una asociación entre un estilo de vida saludable y menor riesgo de desarrollar diverticulitis, incluyendo aspectos como actividad física, peso corporal, alimentación y ausencia de tabaquismo⁹. La educación enfermera puede contribuir a reforzar hábitos saludables una vez superada la fase aguda.

La prevención de recurrencias debe individualizarse. Los datos de seguimiento prolongado muestran que la recurrencia puede aparecer durante los años posteriores al primer episodio, aunque el riesgo individual varía según las características del paciente y del episodio inicial¹⁰. Por ello, el seguimiento clínico y la educación sanitaria adquieren especial importancia.

La colonoscopia posterior a un episodio de diverticulitis no complicada constituye actualmente una cuestión individualizada. Las recomendaciones de la American Gastroenterological Association consideraban su realización después del primer episodio no complicado, mientras que la guía ACG de 2026 restringe la recomendación a pacientes con síntomas de alarma o que no estén al día en el cribado de cáncer colorrectal²,³. En este caso concreto, la colonoscopia fue indicada al alta y debe mantenerse como parte del plan asistencial comunicado a la paciente.

Desde el punto de vista enfermero, la identificación del dolor agudo como diagnóstico prioritario permite orientar los cuidados hacia una respuesta humana objetivable y evaluable. La clasificación NANDA-I 2024-2026 mantiene el diagnóstico de dolor agudo (00132), mientras que las clasificaciones NOC y NIC proporcionan un lenguaje estandarizado para medir resultados y seleccionar intervenciones⁴⁻⁶.

El control del dolor requiere una valoración continuada y no exclusivamente la administración de analgésicos. La identificación de localización, características, intensidad y evolución permite determinar la respuesta al tratamiento y detectar cambios que puedan indicar una evolución desfavorable. En el caso presentado, la desaparición del dolor en reposo y la ausencia de dolor a la palpación profunda constituyeron indicadores clínicos de recuperación.

La segunda respuesta enfermera identificada fue el riesgo de estreñimiento. Aunque la paciente presentaba una eliminación intestinal normal al ingreso, la dieta absoluta inicial, la reducción temporal de la actividad física y la hospitalización justificaron la vigilancia preventiva. La decisión de no diagnosticar estreñimiento establecido evita atribuir una alteración que no estaba presente.

La selección diagnóstica debe realizarse a partir de la valoración individual y no del diagnóstico médico. La literatura sobre utilización de NANDA-I en contextos de urgencias muestra que el dolor agudo constituye uno de los diagnósticos enfermeros registrados con mayor frecuencia, reforzando la importancia de su adecuada valoración en pacientes con procesos agudos¹¹.

CONCLUSIONES

El proceso de atención de enfermería permitió estructurar de forma individualizada los cuidados de una paciente con diverticulitis aguda no complicada del colon descendente.

La valoración según las 14 necesidades de Virginia Henderson permitió identificar como principales áreas de atención el control del dolor, la modificación temporal de la alimentación, la vigilancia de la eliminación, la movilidad durante el ingreso y la prevención de riesgos relacionados con el proceso agudo y la medicación.

El diagnóstico enfermero prioritario fue dolor agudo (00132), asociado al proceso inflamatorio intestinal, con evolución favorable hasta alcanzar ausencia de dolor en reposo al alta. Como diagnóstico preventivo se estableció riesgo de estreñimiento (00015), sin que llegara a producirse una alteración de la eliminación intestinal.

La paciente presentó una evolución satisfactoria durante los cuatro días de hospitalización, recuperando la tolerancia a la alimentación sólida y sin aparición de signos clínicos de complicación abdominal.

La educación sanitaria y la continuidad de cuidados constituyen elementos fundamentales tras el alta, especialmente respecto a la administración correcta del tratamiento, reconocimiento de signos de alarma, seguimiento médico y realización de la colonoscopia indicada.

La utilización conjunta de NANDA-I, NOC y NIC permite organizar y evaluar los cuidados enfermeros de forma estructurada, favoreciendo una atención centrada en las respuestas individuales de la paciente.

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