Propiedades terapéuticas del Hipérico perforatum

9 mayo 2026

 

AUTORES

  1. Javier Sánchez Núñez. Enfermero en C.S. Épila. Zaragoza, España.
  2. Elena Pilar Herrero Martín. Enfermera en C.S. Épila. Zaragoza, España.
  3. María Sánchez Rodríguez. Enfermera en C.S. Univérsitas. Zaragoza, España.
  4. María Paredes Serrano. Enfermera Especialista en Familiar y Comunitaria. C.S. Épila. Zaragoza, España.
  5. Patricia Alconchel Echeverría. Enfermera en C.S. Alhama de Aragón. Zaragoza, España.

 

RESUMEN

El Hypericum perforatum, conocido como hipérico o hierba de San Juan, es una planta medicinal utilizada desde la Antigüedad por sus múltiples propiedades terapéuticas. Su nombre hace referencia tanto a su origen griego como al aspecto “perforado” de sus hojas debido a las glándulas que contienen aceites esenciales. Ya en la Grecia clásica fue empleada por Hipócrates, y posteriormente descrita por autores como Dioscórides o Galeno. Durante la Edad Media adquirió un valor simbólico y protector, asociándose a creencias religiosas y rituales.

Esta planta es originaria de Europa, Asia Menor y el norte de África, y crece en zonas soleadas y secas. Se caracteriza por ser una planta herbácea perenne con flores amarillas y un pigmento rojizo (hipericina), uno de sus principales compuestos activos. Entre sus componentes destacan aceites esenciales, flavonoides, taninos y naftodiantronas, responsables de sus propiedades biológicas, como la actividad antibacteriana y antiviral demostrada en estudios in vitro.

Desde el punto de vista terapéutico, el hipérico se utiliza principalmente en el tratamiento de la depresión leve a moderada, mostrando eficacia comparable a antidepresivos convencionales, pero con menos efectos adversos. También se emplea en trastornos digestivos, síndrome premenstrual y como cicatrizante y antiinflamatorio en uso tópico para heridas, quemaduras o contusiones.

Puede administrarse en diversas formas, infusiones, extractos o aceites. Sin embargo, su uso no está exento de riesgos. Está contraindicado en embarazo, lactancia y en niños, y puede provocar reacciones de fotosensibilidad. Además, presenta importantes interacciones con numerosos medicamentos, ya que puede reducir su eficacia al inducir enzimas hepáticas, lo que resulta especialmente relevante en tratamientos como los antirretrovirales.

En conclusión, el Hyperico perforatum es una planta con una larga tradición medicinal y respaldo científico en algunas de sus aplicaciones, aunque su uso debe realizarse con precaución debido a sus posibles efectos adversos e interacciones farmacológicas.

PALABRAS CLAVE

Hypericum, fitoterapia, trastorno depresivo, antidepresivos, interacciones medicamentosas, fotosensibilidad, antibacterianos, antivirales.

ABSTRACT

Hypericum perforatum, commonly known as St. John’s wort, is a medicinal plant that has been used since ancient times for its various therapeutic properties. Its name derives from Greek and refers to the “perforated” appearance of its leaves, caused by glands containing essential oils. It was already used in Classical Greece by Hippocrates and later described by authors such as Dioscorides and Galen. During the Middle Ages, it acquired symbolic and protective value, often associated with religious beliefs and rituals.

This plant is native to Europe, Asia Minor, and North Africa, and it grows in sunny, dry environments. It is a perennial herb characterized by yellow flowers and a reddish pigment called hypericin, one of its main active compounds. Its chemical composition includes essential oils, flavonoids, tannins, and naphthodianthrones, which are responsible for its biological properties, such as antibacterial and antiviral activity demonstrated in vitro studies.

From a therapeutic perspective, St. John’s wort is mainly used in the treatment of mild to moderate depression, showing efficacy comparable to conventional antidepressants but with fewer side effects. It is also used for digestive disorders, premenstrual syndrome, and as a topical anti-inflammatory and wound-healing agent for burns, injuries, and bruises.

It can be administered in various forms, including infusions, extracts, and oils. However, its use is not without risks. It is contraindicated during pregnancy, breastfeeding, and in children, and it may cause photosensitivity reactions. Additionally, it has significant interactions with many medications, as it can reduce their effectiveness by inducing liver enzymes, which is especially relevant in treatments such as antiretrovirals.

In conclusion, Hypericum perforatum is a plant with a long medicinal tradition and scientific support for some of its uses, although it should be used with caution due to its potential adverse effects and drug interactions.

KEY WORDS

Hipericum, phytotherapy, depressive disorder, antidepressive agents, drug interactions, photosensitivity reactions, anti-bacterial agents, antiviral agents.

DESARROLLO DEL TEMA

Desde la Antigüedad, el ser humano ha recurrido al uso de plantas medicinales como estrategia terapéutica con el objetivo de aliviar los síntomas asociados a diversas enfermedades, así como el prevenir la aparición de múltiples patologías1.

El término Hypericum deriva del vocablo griego hyperikon, que puede interpretarse como “por encima de una aparición” o “sobre lo imaginado”. Por su parte, la denominación perforatum hace referencia al aspecto perforado de sus hojas y sépalos, debido a la presencia de glándulas oleosas que, al observarse a contraluz, simulan pequeñas perforaciones.

Históricamente, esta planta fue empleada en la Grecia Clásica por Hipócrates como un remedio con propiedades refrescantes y antiinflamatorias. Asimismo, fue descrita por Dioscórides en su tratado sobre plantas medicinales, y posteriormente mencionada por Galeno y Plinio el Viejo. Tradicionalmente, se le han atribuido diversas propiedades terapéuticas, entre ellas efectos diuréticos, vulnerarios y analgésicos.

Durante la Edad Media, se atribuían al Hipérico propiedades de carácter simbólico y protector, considerándose que su aroma tenía la capacidad de ahuyentar a los malos espíritus. Asimismo, era habitual su colocación en tejados con la finalidad de prevenir fenómenos como rayos e incendios.

Se creía que, para potenciar dichas propiedades, la planta debía recolectarse en la madrugada del día de San Juan, coincidiendo con su máxima floración y con la conmemoración de la decapitación de San Juan el Bautista. En este contexto, el pigmento rojizo característico de la planta, conocido como hipericina, era interpretado simbólicamente como representación de la sangre del santo.

En el siglo XVI, Paracelso recomendó el uso del hipérico por vía tópica para el tratamiento del dolor asociado a contusiones y heridas.

Posteriormente, el padre Sebastián Kneipp aconsejaba la utilización del aceite de hipérico en el abordaje de contusiones, así como en dolores de origen artrósico y neurálgico, entre otros procesos dolorosos. Este preparado se obtenía mediante la maceración de flores frescas de la planta en aceite de oliva2.

La aproximación científica al hipérico se consolida en el siglo XX, cuando Brockmann logró aislar por primera vez la hipericina, considerada uno de los principales componentes activos de la planta. Asimismo, determinó su fórmula y estructura química, lo que permitió posteriormente establecer comparaciones con los fármacos antidepresivos utilizados en la práctica clínica3.

DISTRIBUCIÓN Y HÁBITAT:

El hipérico perforatum es nativo de Europa (excepto de la zona norte), Asia Menor y el norte de África, extendiéndose ampliamente por zonas templadas del mundo. Es común en la Península Ibérica y Baleares, prefiriendo suelos secos, bordes de caminos, claros de bosque y cultivos abandonados (barbecho) distribuyéndose desde el nivel del mar hasta los 1900 m. Prefiere zonas soleadas, suelos bien drenados, ricos en bases (calcáreos) o arenosos. Es una planta pionera resistente a la sequía4.

TAXONOMÍA-DESCRIPCIÓN DE LA PLANTA:

Esta planta pertenece a la familia de las hyperiáceas, es del género hypéricum y de la especie del perforatum.

El hipérico perforatum es una planta herbácea perenne, ligeramente aromática, que alcanza una altura comprendida entre 20 cm y 1 m. Presenta una raíz muy ramificada, de consistencia leñosa, con morfología fusiforme y aspecto tortuoso. El tallo es erguido y se ramifica principalmente en su porción superior. Las hojas son pequeñas, muy numerosas, de disposición opuesta y sésiles, con forma ovalada u oblonga. Se caracterizan por la presencia de abundantes glándulas translúcidas, visibles a contraluz, en las que se acumula el aceite esencial de la planta. Las flores, de color amarillo dorado, se agrupan en inflorescencias terminales en forma de panículas densas. Los sépalos, generalmente en número de cinco, presentan una morfología ovado-lanceolada y finalizan en un ápice agudo. Los pétalos, también en número de cinco, presentan una longitud aproximadamente doble a la de los sépalos, con morfología ovada, ápice obtuso y coloración amarilla, frecuentemente con pequeñas manchas de tonalidad negra o púrpura. Los estambres son muy numerosos (alrededor de 50), con disposición ramificada y agrupados en tres fascículos. El fruto consiste en una cápsula de forma ovoide, dividida internamente en tres valvas o cámaras que contienen numerosas semillas pequeñas, redondeadas y de color negro. Al ser trituradas, las flores adquieren una coloración rojiza debido a la liberación de un pigmento característico denominado hipericina.

El periodo de floración se extiende desde el mes de mayo hasta mediados del otoño, alcanzando su máximo desarrollo durante el solsticio de verano, coincidiendo con la festividad de San Juan5.Presenta un olor característico, de tipo aromático y balsámico, de intensidad suave. Su sabor es marcadamente amargo, con matices ligeramente ácidos.

En cuanto al material vegetal pulverizado, este presenta una coloración que oscila entre el amarillo verdoso y el marrón verdoso. Microscópicamente, se observan abundantes fragmentos foliares que contienen glándulas secretoras de aceite, con un contenido de tonalidad marrón-rojiza.

La parte empleada con fines medicinales corresponde a las sumidades florales, que incluyen las porciones superiores de la planta compuestas por flores y, en menor medida, hojas y tallos jóvenes.

PRINCIPIOS ACTIVOS:

1. Aceite esencial (0,31-0,35%). Se localiza en las partes aéreas y su concentración varía según la época de cosecha. Es rico en monoterpenos (el más importante es el -pineno), sesquiterpenos (b-cariofileno), hidrocarburos saturados (metil-2-octano, también importante), alcoholes (dodecanol), óxidos terpénicos (1,8 cineol), cetonas (6-metil-5-hepteno-2-ona), trazas de mirceno y de limoneno, cadineno y ésteres del ácido isovaleriánico.

2. Aceite fijo. Contiene alcohol cerílico, fitosterina, hidrocarburos y glicéridos de los ácidos esteárico, mirístico y palmítico.

3. Cumarinas: umbeliferona y escopoletina.

4. Antraquinonas (naftodiantronas). Son pigmentos. Los componentes de mayor interés son la hipericina (0,5-0,7%), la pseudohipericina y el hiperico-dehidro-diantrona. Otros interesantes son la isohipericina y la protohipericina que por la acción de la luz del sol se transforman en hipericina. También es importante la hiperforina porque produce efectos antimicrobianos sobre estafilococos y estreptococos.

Diversos estudios in vitro han evidenciado que los extractos de Hypericum perforatum presentan actividad antibacteriana y antiviral. En relación con su efecto antibacteriano, se ha observado la inhibición del crecimiento de microorganismos como Escherichia coli, Proteus vulgaris, Streptococcus mutans, Streptococcus sanguis, Staphylococcus aureus y cepas de estafilococos como Staphylococcus Oxford.

Asimismo, se ha descrito actividad antiviral frente a diversos agentes, incluyendo el virus de la gripe A2, el virus del herpes simple tipo 2, el virus de la poliomielitis tipo II y el virus vaccinia. En particular, la hipericina ha demostrado actividad in vitro frente a múltiples virus, entre los que se incluyen el virus de la leucemia murina, el virus de la hepatitis B, el citomegalovirus murino y humano (cepa Davis), el virus de la parainfluenza, el virus Sindbis, el virus vaccinia, el virus de la estomatitis vesicular y el virus de la anemia infecciosa equina 6.

La hipericina ha demostrado actividad antiviral in vitro frente al virus del herpes simple tipos 1 y 2, así como frente al VIH-1. Este compuesto actúa, entre otros mecanismos, mediante la inhibición de la enzima transcriptasa inversa del VIH, con un valor de IC50 de 0,77 mmol/L.

Asimismo, se ha observado que la hipericina ejerce efectos inhibitorios sobre el virus del herpes simple y distintos virus de la leucemia murina, como las cepas Rauscher y murina amiga, tras su administración por vía intraperitoneal o intragástrica en modelos experimentales. Además, ha mostrado actividad in vitro frente al virus de la leucemia murina de Molone 7.También se ha comprobado en vitro la actividad del hipérico frente a la Candida Albicans8.

La hipericina es el principal compuesto responsable de la coloración roja característica del aceite de hipérico, así como de la tonalidad negruzca observable en los puntos glandulares de hojas y pétalos.

Desde el punto de vista de su estabilidad, este compuesto presenta una disminución de su actividad cuando los extractos que lo contienen son almacenados durante períodos superiores a seis semanas a temperaturas elevadas, considerándose relativamente estable a 20 ºC. Asimismo, muestra una intensa fluorescencia roja bajo radiación ultravioleta y un espectro de absorción similar al de la oxihemoglobina. Es soluble en medios como el alcohol y los aceites, y se distribuye en distintas partes de la planta, incluyendo flores, tallos, hojas y yemas.

En términos generales, las naftodiantronas requieren protección frente a la exposición directa a la luz, debido a su sensibilidad a la fotodegradación.

5. Flavonoides (0,5–0,7%): Su concentración es superior en las flores en comparación con las hojas, alcanzando su máximo en el estadio previo a la floración (fase de capullos), generalmente a mediados y finales del mes de junio, así como en ejemplares que crecen en zonas de mayor altitud.

Entre los principales flavonoides presentes destacan el hiperósido (0,9%), el rutósido o rutina (1,6%) y la isoquercitrina (0,3%). Además, se encuentran otros compuestos pertenecientes al grupo de los flavonoles, flavonas y amentoflavonas, así como catequinas y proantocianidinas, todos ellos con relevancia en la actividad biológica de la planta.

6. Ácidos fenil-carboxílicos: caféico, clorogénico, gentísico y ferúlico.

7. Otros componentes: taninos catéquicos (3- 16%), pectina, colina, hiperforina (2.4,5%), adhiperforina (0,2-1,9%), carotenoides (luteolina, luteoxantina, epoxixantofilas), fitosteroles (b-sitosterol), ácido nicotínico, manitol, saponinas, aminoácidos, GABA, vitamina C, flobafeno, rhodano y compuestos con actividad antibacteriana (novoimanina e imanina).

INDICACIONES:

Sistema nervioso: El hipérico ha sido utilizado durante años en el tratamiento de la depresión. Diversos estudios respaldan su eficacia clínica. En este sentido, una revisión realizada por la Cochrane en 2008 concluyó que los extractos de Hypericum perforatum evaluados en los ensayos clínicos incluidos fueron superiores al placebo en pacientes con depresión mayor. Asimismo, mostraron una eficacia comparable a la de los antidepresivos convencionales, con una menor incidencia de efectos adversos9.

Sistema digestivo: Por vía oral, el aceite de hipérico ha sido utilizado tradicionalmente en el tratamiento de afecciones como la gastritis y las úlceras gástricas y duodenales. Asimismo, la administración rectal mediante microenemas de este aceite se ha empleado en el manejo de las hemorroides, especialmente las de localización interna, debido a sus propiedades antiinflamatorias.

Además, se ha descrito su utilidad en procesos diarreicos y en el abordaje del síndrome del intestino irritable. Por otro lado, algunos de sus componentes, como el aceite esencial y los ácidos fenólicos, presentan actividad hidrocolerética, favoreciendo la secreción biliar y contribuyendo a la función digestiva.

Traumatología: Por vía tópica, presenta propiedades antiflogísticas y cicatrizantes, atribuibles principalmente a su contenido en taninos y aceite esencial. En este contexto, preparaciones como la tintura de hipérico (1:10) han demostrado eficacia en la cicatrización de heridas cutáneas.

Por ello, su uso está indicado en el tratamiento de contusiones, distensiones ligamentosas, equimosis, úlceras cutáneas, quemaduras y heridas, incluso en aquellas de carácter abierto, favoreciendo los procesos de reparación tisular.

Síndrome premenstrual: Se ha demostrado la eficacia en la reducción de los síntomas asociados al síndrome premenstrual. En un ensayo clínico aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo, se observó que la administración de esta planta disminuía significativamente los síntomas físicos y conductuales en comparación con el placebo.

En dicho estudio, las participantes recibieron comprimidos de hipérico a una dosis de 900 mg/día, estandarizados al 0,18% de hipericina y al 3,38% de hiperforina, lo que respalda su potencial utilidad terapéutica en este contexto.

Otras indicaciones: presenta actividad hipotensora, atribuida a su efecto vasoprotector, capilarotropo y vasodilatador a nivel periférico y coronario, relacionado principalmente con la presencia de proantocianidinas.

Asimismo, se ha empleado en el tratamiento de la dismenorrea y en el manejo de grietas mamarias, debido a sus propiedades cicatrizantes. En el ámbito de la otorrinolaringología (ORL), también se han descrito aplicaciones terapéuticas, especialmente en procesos inflamatorios leves.

FORMAS DE USO Y PRESENTACIÓN:

El hipérico puede administrarse en diversas presentaciones, dependiendo de la indicación terapéutica:

  • Infusión: 15–30 g/L, con una ingesta recomendada de 3 a 4 tazas al día.
  • Decocción: al 6%, mediante una cocción breve de 1–2 cucharaditas por taza; para uso externo, se emplean concentraciones del 5–10%.
  • Extracto fluido: 5–50 gotas, administradas 3 veces al día.
  • Extracto seco nebulizado (5:1): 300–800 mg/día, repartidos en 2–3 tomas.
  • Jugo fresco: 2 cucharaditas, 3 veces al día, pudiendo reducirse la dosis a la mitad tras dos semanas de tratamiento.
  • Tintura: 30 gotas, 3 veces al día.
  • Uso tópico: oleato al 20% y extractos hidroglicólicos (5–10%), aplicados en forma de toques, cremas, geles o lociones.

 

Preparación del aceite de hipérico:

Para su elaboración, se emplean aproximadamente 100 g de hojas frescas de hipérico previamente trituradas, que se someten a maceración en 1 litro de aceite de oliva dentro de un recipiente de vidrio herméticamente cerrado. La mezcla se mantiene en reposo durante un mínimo de seis semanas, protegida de la luz solar directa y con agitación periódica para favorecer la homogeneización.

Posteriormente, se expone a la luz solar hasta que el preparado adquiere una coloración rojo intensa característica. Finalmente, se filtra y se exprime el material vegetal. El producto obtenido se emplea fundamentalmente en el tratamiento tópico de quemaduras, heridas y ulceraciones, debido a sus propiedades cicatrizantes y antiinflamatorias.

Puede presentarse en diversas formas farmacéuticas, incluyendo la inflorescencia seca para decocción, material pulverizado, cápsulas, comprimidos, tinturas y soluciones en gotas.

En cuanto a las preparaciones de uso tópico, estas comprenden aceites, infusiones, compresas, geles y ungüentos.

Para garantizar su estabilidad y las propiedades de sus principios activos, debe almacenarse en recipientes herméticamente cerrados y protegidos de la luz.

CONTRAINDICACIONES:

El uso de hipérico está contraindicado durante el embarazo debido a su posible efecto uterotónico. Asimismo, no se recomienda su administración durante la lactancia ni en niños menores de 12 años.

También está contraindicado en pacientes con antecedentes de hipersensibilidad o alergia a plantas pertenecientes a la familia Clusiaceae.

REACCIONES ADVERSAS Y PRECAUCIONES:

El hipérico presenta una marcada actividad fotosensibilizante, atribuida principalmente a la hipericina, considerada un potente agente fototóxico. En consecuencia, la exposición a la radiación solar tras su uso puede provocar reacciones cutáneas como eritema, prurito o quemaduras en las zonas expuestas.

Desde el punto de vista histórico y experimental, se han descrito alteraciones dermatológicas en animales tras la ingestión de la planta y su posterior exposición al sol. En situaciones de sobreingesta, se han documentado efectos graves como convulsiones, crisis hemolíticas e incluso la muerte. Asimismo, la fotosensibilización puede asociarse a alteraciones hepáticas e ictericia, y en áreas cutáneas poco pigmentadas puede producir necrosis o desprendimiento tisular, con formación de cicatrices de lenta evolución.

Adicionalmente, en animales hembra se ha observado una disminución en la secreción láctea tras la ingesta de la planta. En humanos, la exposición solar posterior al consumo de Hypericum perforatum puede dar lugar a manifestaciones cutáneas leves, como eritema o prurito.

  • Interacciones con otras sustancias: La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios advierte que los productos que contienen hipérico presentan un elevado potencial de interacción con diversos fármacos, entre los que se incluyen la ciclosporina, la digoxina, los anticonceptivos orales, la teofilina y la warfarina.

 

Estas interacciones se deben, fundamentalmente, a la capacidad inductora de hipérico sobre determinados isoenzimas del citocromo hepático P450. Como consecuencia, puede producirse una disminución de las concentraciones plasmáticas de dichos fármacos, lo que conlleva una reducción o pérdida de su efecto terapéutico.

Asimismo, la interrupción del tratamiento con preparados que contienen hipérico puede ocasionar un incremento de los niveles plasmáticos de ciertos medicamentos, aumentando el riesgo de toxicidad, especialmente en aquellos con un estrecho margen terapéutico, como la ciclosporina, la digoxina, la teofilina y la warfarina.

  • Interacciones con antirretrovirales: Un estudio realizado por los National Institutes of Health evaluó la interacción entre hipérico y el principio activo indinavir (comercializado como Crixivan®), un inhibidor de la proteasa utilizado en el tratamiento de pacientes infectados por VIH-1.

 

Dicho estudio, publicado el 12 de febrero de 2000 en la revista The Lancet y realizado en voluntarios sanos, demostró que la administración concomitante de hipérico produce una disminución significativa de las concentraciones plasmáticas de indinavir. Este efecto se atribuye, probablemente, a la inducción del isoenzima CYP3A4 del sistema enzimático del citocromo P450.

Estos hallazgos tienen importantes implicaciones clínicas en pacientes con infección por VIH-1, ya que la reducción de los niveles plasmáticos de indinavir puede impedir alcanzar concentraciones terapéuticas adecuadas, favoreciendo la aparición de resistencias y la pérdida de eficacia del tratamiento.

Aunque no se dispone de evidencia concluyente sobre la interacción con otros fármacos antirretrovirales, el mecanismo descrito sugiere un riesgo potencial de interacción con otros inhibidores de la proteasa e inhibidores no nucleósidos de la transcriptasa inversa, lo que podría conllevar una disminución de su efecto terapéutico cuando se administran de forma concomitante con hipérico.

 

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