Protocolos de enfermería para la inserción de catéteres urinarios en adultos. Caso clínico

12 septiembre 2024

 

AUTORES

  1. Laura Andía García. Quirón Zaragoza.
  2. Cayetana Asín Hernández. HUMS, Zaragoza.
  3. Analía Rueda Pérez. CS Tauste, Zaragoza.
  4. Marta Ruiz Díaz. Hospital Comarcal de Vinaroz, Castellón. 
  5. Daniel Clemente Villanueva. Hospital Royo Villanova, Zaragoza.
  6. Alba Vicente Ciudad. Centro de Salud Tauste, Zaragoza.

 

RESUMEN

Los protocolos de enfermería para la inserción de catéteres urinarios en adultos son necesarios para prevenir infecciones y garantizar la seguridad del paciente. Este estudio detalla procedimientos estandarizados basados en evidencia que incluyen técnicas asépticas, selección del catéter adecuado, y monitoreo post-inserción. A través de un caso clínico, se ejemplifican los desafíos y soluciones prácticas en un entorno hospitalario, subrayando la importancia de la capacitación continua del personal de enfermería y la adherencia a las guías clínicas.

PALABRAS CLAVE

Catéter urinario, técnica aséptica, infección, seguridad del paciente.

ABSTRACT

Nursing protocols for the insertion of urinary catheters in adults are necessary to prevent infections and ensure patient safety. This study details standardized evidence-based procedures that include aseptic techniques, appropriate catheter selection, and post-insertion monitoring. Through a clinical case, the challenges and practical solutions in a hospital environment are exemplified, underlining the importance of continuous training of nursing staff and adherence to clinical guidelines.

KEY WORDS

Urinary catheter, aseptic technique, infection, patient safety.

PRESENTACIÓN DEL CASO CLÍNICO

Para este estudio, se presenta el caso de un paciente, hombre de 68 años con historia de hiperplasia benigna de próstata, ingresa en el servicio de urgencias presentando retención urinaria aguda y dolor abdominal bajo. Tras la evaluación inicial, se decide la inserción de un catéter urinario Foley para aliviar la retención. El personal de enfermería sigue un protocolo riguroso para garantizar la inserción segura y efectiva del catéter.

Inicialmente, se realiza una evaluación detallada de las condiciones del paciente y su historial médico, incluyendo alergias y medicaciones actuales. Se verifica que el paciente no tenga alergias al látex, material presente en algunos tipos de catéteres. La enfermera se lava las manos y utiliza equipo de protección personal, incluyendo guantes estériles, gorro, mascarilla y bata estéril.

Se prepara el material necesario: un catéter Foley de silicona número 16 FR, un kit de cateterización que incluye un campo estéril, jeringa con agua estéril para inflar el balón del catéter, lubricante urológico estéril, y una solución antiséptica para limpiar la uretra. Se explica al paciente el procedimiento, asegurando su comodidad y cooperación.

Bajo técnica aséptica, se limpia la zona genital del paciente con la solución antiséptica, realizando movimientos de adelante hacia atrás para evitar contaminación. Posteriormente, se lubrica el catéter y se inserta cuidadosamente en la uretra hasta alcanzar la vejiga, lo que se verifica por el flujo de orina. Luego, se infla el balón del catéter con 10 ml de agua estéril, asegurándolo en su lugar.

Una vez insertado, se fija el catéter al muslo del paciente con una cinta adhesiva para evitar tracción y se conecta a una bolsa colectora, manteniéndola por debajo del nivel de la vejiga para evitar el reflujo de orina. Se anotan en la historia clínica del paciente la fecha y hora de la inserción, el tipo de catéter utilizado, y cualquier incidente durante el procedimiento.

El paciente es monitoreado de cerca para detectar signos de infección urinaria, como fiebre, dolor, o cambios en la apariencia o el olor de la orina. Se administra profilaxis antibiótica según las directrices hospitalarias, normalmente con ciprofloxacina 500 mg oral cada 12 horas, para prevenir la infección. Además, se planifica la revisión del catéter cada 48 horas para evaluar la necesidad de su mantenimiento o retiro.

DISCUSIÓN

La inserción de catéteres urinarios, aunque común, conlleva riesgos significativos si no se maneja correctamente. Es fundamental comprender la interacción entre las prácticas clínicas y las directrices basadas en evidencia para minimizar las complicaciones, especialmente las infecciones del tracto urinario (ITU), que son las más frecuentes asociadas al uso de catéteres. La infección del tracto urinario asociada al catéter urinario permanente (ITU/CUP) es una complicación significativa en entornos hospitalarios, especialmente en las unidades de cuidados intensivos, donde los pacientes en estado crítico frecuentemente requieren el uso de estos dispositivos. Esta situación es alarmante considerando que entre el 30 y 40% de todas las ITU adquiridas en hospitales se deben a catéteres urinarios permanentes. La severidad del problema se intensifica con el tiempo de permanencia del catéter, aumentando la probabilidad de desarrollar bacteriuria y posibles bacteriemias asociadas a enterobacterias multirresistentes, que elevan la mortalidad en hasta un 13%. Este panorama destaca la importancia crucial de mantener prácticas de manejo estéril rigurosas, monitorización continua y protocolos ajustados para el cambio y cuidado de apósitos y sistemas de drenaje, para mitigar el riesgo de complicaciones¹.

En el caso clínico presentado, donde un hombre de 68 años requiere un catéter urinario debido a una retención urinaria aguda, las estrategias implementadas reflejan un esfuerzo concertado para adherirse a las mejores prácticas y minimizar el riesgo de ITU/CUP. Las acciones incluyen la utilización de una técnica aséptica meticulosa durante la inserción del catéter, el mantenimiento de un sistema de drenaje cerrado, la irrigación regular del sistema con técnicas estériles y la observación constante del color y volumen del drenaje para detectar tempranamente cualquier signo de infección¹.

Los protocolos actuales enfatizan la necesidad de una técnica aséptica rigurosa y la utilización de equipo estéril para reducir la introducción de patógenos en el tracto urinario. Esto es crucial, dado que la colonización bacteriana puede ocurrir rápidamente tras la inserción del catéter. La educación y el entrenamiento constante del personal de enfermería en estas técnicas son esenciales para asegurar que estos procedimientos se lleven a cabo de manera efectiva².

Una de las consideraciones más importantes es la elección del catéter. Los catéteres recubiertos de silicona o impregnados con antimicrobianos han demostrado reducir la incidencia de ITU, comparados con los catéteres tradicionales de látex. Además, el tamaño del catéter debe seleccionarse cuidadosamente para minimizar el trauma uretral y el riesgo de complicaciones. La investigación sugiere que un catéter de menor calibre puede ser adecuado para muchos pacientes y puede disminuir el riesgo de daño y disconfort².

Otra área crítica es la gestión posinserción del catéter. La fijación adecuada del catéter es vital para prevenir la tracción y el desplazamiento, que pueden causar lesiones en la uretra y aumentar el riesgo de infección. La vigilancia regular del catéter, incluyendo la inspección del sitio de inserción y la transparencia y el olor de la orina, permite la detección temprana de problemas y la intervención oportuna³.

La administración de antibióticos profilácticos es un tema de debate. Aunque la profilaxis puede reducir el riesgo de ITU en pacientes seleccionados, su uso rutinario es controvertido debido al potencial de resistencia a los antibióticos. La decisión de usar antibióticos debe basarse en la evaluación del riesgo individual del paciente y las recomendaciones de las guías clínicas actuales⁴.

El momento de la retirada del catéter también es fundamental. Las guías recomiendan la remoción del catéter tan pronto como sea clínicamente viable para reducir el riesgo de infección. Un enfoque de «menor duración es mejor» es preferible, y los sistemas de recordatorio y los protocolos de revisión regular del catéter han demostrado ser efectivos para reducir el uso innecesario de catéteres⁴.

CONCLUSIÓN

De acuerdo al caso presentado, se concluye que la inserción y el manejo de catéteres urinarios requiere una atención meticulosa a la técnica, la selección del dispositivo, la administración de medicamentos, y la educación del paciente para garantizar resultados óptimos. Mantenerse al día con las prácticas basadas en evidencia y adaptar los protocolos a las necesidades específicas del paciente son esenciales para minimizar los riesgos asociados con estos procedimientos comunes pero complejos

 

BIBLIOGRAFÍA

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