AUTORES
- Francisco Javier Mejía Santofimio. Médico residente de Posgrado de Dermatología, Universidad UTE, Quito, Ecuador. ORCID: 0009-0007-6052-9642
- María Belén Castillo Sarzosa. Médico residente de Posgrado de Dermatología, Universidad UTE, Quito, Ecuador. ORCID: 0000-0002-8481-0195
- Valeria Alexandra Vásconez Montalvo Valeria Alexandra. Médico residente de Posgrado de Dermatología, Universidad UTE, Quito, Ecuador. ORCID: 0009-0006-3008-4649
- Entza Sariri Erazo Verdugo. Médico residente de Posgrado de Dermatología, Universidad UTE, Quito, Ecuador. ORCID: 0000-0001-8097-5374
- Nataly Romina Altamirano Caicedo. Médico residente de Posgrado de Dermatología, Universidad UTE, Quito, Ecuador. ORCID: 0009-0000-8412-4059
- Francisco Estuardo Estrella Vásquez. Médico especialista en Patología en Instituto dermatológico CEPI, Quito, Ecuador. ORCID: 0009-0002-5488-6671
RESUMEN
La queilitis actínica es considerada en todo el mundo como una dermatosis premaligna con potencial riesgo de transformación a carcinoma escamocelular, al igual que su homólogo en la piel, la queratosis actínica. Se encuentra particularmente descrita por odontólogos, al ser un hallazgo frecuente durante su consulta, pero muy pocas veces descrito en el ámbito médico o dermatológico. Su forma de presentación clínica es amplia, que va desde resequedad en mucosa labial y que puede evolucionar a placas erosionadas y áreas atróficas, hasta finalizar su transformación con patrones clínicos con malignidad1. Al no contar con estudios realizados en nuestro país, únicamente existen reportes de poblaciones latinas similares, como en Costa Rica, donde la tasa de transformación maligna puede ser del 8% al 18%. Mientras que en otros estudios poblacionales que involucran a poblaciones caucásicas, la tasa de transformación maligna de la queilitis actínica es variable, desde un 3% a un 30%1-3.
A continuación, presentamos una serie de 3 casos clínicos de población andina del Ecuador que acuden a nuestra consulta privada, donde observamos una particularidad, la cual es que las lesiones mantenían un patrón con hiperpigmentación, pocas veces descrito en la literatura científica disponible. Además, detallamos otras características tanto clínicas, dermatoscópicas e histopatológicas que permitieron definir el diagnóstico y considerar la conducta terapéutica con la mejor evidencia disponible, la cual fue la combinación con terapia fotodinámica con imiquimod al 5%, en donde obtuvimos buenos resultados y se encuentran en seguimiento al momento.
PALABRAS CLAVE
Fotoexposición, hiperpigmentación, queilitis actínica.
ABSTRACT
Actinic cheilitis is considered worldwide to be a premalignant dermatosis with a potential risk of transforming into squamous cell carcinoma, similar to its counterpart on the skin, actinic keratosis. It is particularly well documented by dentists, as it is a common finding during consultations, but it is rarely described in medical or dermatological circles. Its clinical presentation is broad, ranging from dryness of the lip mucosa, which can progress to eroded plaques and atrophic areas, to ultimately transforming into clinical patterns of malignancy1. As no studies have been conducted in our country, there are only reports from similar Latin American populations, such as in Costa Rica, where the rate of malignant transformation can be 8% to 18%. Meanwhile, in other population studies involving Caucasian populations, the rate of malignant transformation of actinic cheilitis varies from 3% to 30%1-3.
Below, we present a series of three clinical cases from the Andean population of Ecuador who came to our private practice, where we observed a peculiarity, which is that the lesions maintained a pattern of hyperpigmentation, rarely described in the available scientific literature. In addition, we detail other clinical, dermatoscopic, and histopathological characteristics that allowed us to define the diagnosis and consider the therapeutic approach with the best available evidence, which was a combination of photodynamic therapy with 5% imiquimod, where we obtained good results and are currently following up.
KEY WORDS
Photoexposure, hyperpigmentation, actinic cheilitis.
INTRODUCCIÓN
En el mes de enero de 2025, acudieron al Centro de la Piel (CEPI) tres pacientes con sospecha de queilitis actínica, en quienes encontramos zonas con pigmento en las lesiones, que según la literatura científica es una situación infrecuente en la presentación clínica de reportes de caso en otras regiones, sobre todo caucásicos, donde viven personas con fototipos del I-III la mayor parte. A comparación con nuestra presente serie de reporte de casos y, en particular, en nuestro país, al haber un mestizaje, encontramos este tipo de lesiones en fototipos del VI-V2-3.
PRESENTACIÓN DEL CASO CLÍNICO
PRIMER CASO: Paciente sexo masculino de 39 años de profesión obrero, como antecedentes de importancia refiere ser fumador crónico. Acude por evidenciar aparición de manchas con crecimiento progresivo de 6 meses, sin provocar sintomatología adicional. Visita a médico facultativo, quien administra imiquimod tópico con escasa mejoría, por lo que llega a nuestra casa de salud para valoración. Al examen físico, paciente con fototipo Fitzpatrick IV-V, con una dermatosis localizada en labio inferior, caracterizada por placas hiperpigmentadas, levemente eritematosas y erosionadas, descamativas, de bordes mal definidos, con fisuras al tacto y sensación de piel de lija.
A la dermatoscopia, se observan lesiones no melanocíticas, con erosiones eritematosas de aspecto parcheado, zonas sin estructura, manchas hiperpigmentadas de bordes mal definidos, halo con color rojo y blanco, con pérdida de la línea del bermellón y escamas. Ante la sospecha de Queilitis actínica vs. Prúrigo actínico, se realiza biopsia de la lesión.
SEGUNDO CASO: Paciente sexo masculino de 68 años, de profesión taxista, como antecedentes de importancia, es fumador crónico. Refiere lesiones eritematosas descamativas de 5 meses que ocasionan mucho prurito. Al examen físico, paciente con fototipo Fitzpatrick IV-V; con dermatosis localizada en labio inferior, caracterizada por placas eritematosas, descamativas e hiperpigmentadas, de bordes mal definidos con fisuras al tacto, y sensación de piel de lija. En la dermatoscopia, se observan lesiones no melanocíticas, con ulceraciones eritematosas, zonas sin estructura, manchas hiperpigmentadas de bordes mal definidos, halo con color rojo y blanco, con pérdida de la línea del bermellón y escamas. Ante la sospecha de Queilitis actínica vs. Prúrigo actínico vs. Progresión a Carcinoma escamocelular, se realiza 2 biopsias punch de 2 sitios diferentes.
TERCER CASO: Paciente de sexo femenino de 69 años, jubilada, campesina, sin antecedentes de importancia, refiere lesión rojiza levemente pigmentada en labio inferior que ha incrementado de tamaño en 6 meses, la cual provoca prurito y sangra ocasionalmente. Al examen físico, paciente fototipo Fitzpatrick IV, con dermatosis localizada en labio inferior, caracterizada por placas eritematosas, levemente hiperpigmentadas que se dirigen hacia el bermellón; Además, se encuentran erosionadas y descamativas con bordes mal definidos y sensación de piel de lija. En la dermatoscopia, se observa lesiones no melanocíticas con ulceraciones eritematosas, zonas sin estructura, manchas hiperpigmentadas de bordes mal definidos, halo con color rojo y blanco con pérdida de la línea del bermellón y escamas. Ante la sospecha de Queilitis actínica vs. Prúrigo actínico, se realiza biopsia de la lesión.
La histopatología de los 3 casos nos confirmó que se trataron de una Queilitis actínica, y se decidió iniciar tratamiento en base a terapia fotodinámica en combinación con imiquimod al 5%, con lo cual las lesiones al momento han remitido.
DISCUSIÓN
La queilitis actínica ha demostrado que, en la literatura, su causa principal se da por la exposición crónica de la luz ultravioleta y es de predominio de afectación en el labio inferior1-6. Además, tiene una gran propensión por hombres de piel clara, más del 87% de los casos y más del 70% son mayores de 55 años. Esta enfermedad también se la conoce como labio de granjero o marinero debido a su asociación con esos oficios6.
Otros factores de riesgo descritos son factores geográficos, ocupacionales y sociales que requieran la exposición solar crónica, el tabaquismo, edad y sexo de predominio masculino, algunas enfermedades genéticas como albinismo y xeroderma pigmentoso e infecciones virales1,2,3.
Los fototipos I y II de Fitzpatrick, por denominación, tienen menor actividad melanocítica y una absorción de radiación UV mucho mayor que fototipos más oscuros, por lo que tienen mayores probabilidades de progresar a queilitis actínicas y posteriormente a carcinoma de células escamosas4. Los rayos ultravioleta B son la causa principal del daño actínico, ya que la piel absorbe el 70% de ellos3.
En base a lo antes mencionado, detallamos que los 3 pacientes de la presente serie de estudio mantienen una relación estrecha con respecto a la localización típica de la lesión, ocupaciones que promueven a una fotoexposición crónica y hábitos de riesgo, como lo es el hábito tabáquico, que fueron determinantes para los hallazgos clínicos de las lesiones, a pesar de tener un fototipo alto que sería un factor protector para evitar la aparición de una queilitis actínica.
A nivel mundial, la prevalencia de la tasa de transformación maligna es del 15.5% al 43.2%5. En Costa Rica, la tasa de transformación maligna de pacientes allá puede ser del 8% al 18%2. En Brasil, en cambio la tasa bordea del 3.9 al 38.4%6.
Mientras que, en otros estudios poblacionales de habla inglesa, las cifras sobre la tasa de transformación maligna de la queilitis actínica sin evidencia sustancial son variables, desde un 3% a un 30%1-3. En el norte de España, rodea el 31.3% en población mayor de 45 años5.
La variación de presentación clínica va desde erosiones y fisuras, eritema, edema, resequedad en mucosa de labios, áreas atróficas ulceradas descamativas, leucoplasia, hasta finalizar en su transformación con patrones clínicos con malignidad1-7.
En la dermatoscopia se han evidenciado áreas blancas sin estructura, escamas, erosiones y halos blancos del bermellón14. Además, puede haber vasos lineales irregulares, puntiformes y en ocasiones, vasos en horquilla y otros pseudoglomerulares. Así mismo, algunos cambios pigmentarios con áreas sin estructura de color marrón, gris azulado, menos reportados en personas con fototipos altos15.
Los hallazgos dermatoscópicos en los pacientes de la presente serie de casos fueron relevantes en relación a los hallazgos nosológicos más comunes evidenciados con respecto a las estructuras características de la queilitis actínica, como lo son el halo blanquecino en el bermellón, áreas sin estructuras y ulceradas, escamas, siendo lo novedoso en nuestro reporte la presencia de zonas hiperpigmentadas según la literatura médica.
El tratamiento no es estandarizado. Sin embargo, se ha observado que la tasa de remisión ponderada tras el tratamiento quirúrgico es del 92.8% y la recurrencia es del 8.4%, siendo superior al no quirúrgico con un 65.9% y 19.2% respectivamente8.
Dentro de las opciones quirúrgicas se cuenta con la bermellectomia y ablación con láser de dióxido de carbón, donde la literatura refiere que tiene los mejores resultados con las menores tasas de recurrencia9. Dentro de las opciones no quirúrgicas se encuentran la terapia fotodinámica, donde en un reporte retrospectivo refiere el 91% de efectividad con tasa de curación; Siendo que los efectos como eritema leve y dolor fueron mínimos o nulos durante el tratamiento10. Además, se encuentran la crioterapia y la electrofulguración que, en cuadros extensos, son propensos a crear cicatrices hipopigmentadas con tiempos de recuperación prolongados11. Las terapias medicamentosas tópicas de las cuales se han mencionado en la literatura, como son 5-fluorouracilo, imiquimod, ácido hialurónico y el ácido tricloroacético, son más ineficaces y más aún en monoterapia12. En una revisión sistemática de 49 casos clínicos refieren que la terapia láser parece ser la mejor opción entre los enfoques no quirúrgicos para la queilitis actínica, mientras que la terapia fotodinámica mostró una mayor eficacia cuando se combinó secuencialmente con imiquimod al 5%. Sin embargo, refieren que se requieren estudios más amplios para confirmar los datos13.
CONCLUSIÓN
El presente artículo es de relevancia científica para la comunidad, ya que determina una característica poco descrita en la literatura médica, que es la hiperpigmentación mal definida que acompaña a las características clínicas patognomónicas de la queilitis actínica, que solo se han descrito mayoritariamente en fototipos bajos y se observó en los pacientes de la presente serie de casos. Además, la dermatoscopia es una técnica útil para definir las estructuras propias de la queilitis actínica, como apoyo al diagnóstico clínico y descartar los posibles diagnósticos diferenciales.
Así mismo en base a la evidencia médica, la mejor opción terapéutica es la terapia fotodinámica en combinación con imiquimod al 5%, con resultados favorables. Se recomienda que el aporte de valor científico con respecto a esta patología permitirá en un futuro, dar estadísticas con respecto a la prevalencia e incidencia en la región latinoamericana y, más aún, en Ecuador.
CONFLICTO DE INTERÉS
Los autores declaramos no presentar ningún tipo de conflicto de interés.
FINANCIAMIENTO
La presente investigación se llevó a cabo en el Instituto dermatológico CEPI (Centro de la piel), Quito- Ecuador.
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ANEXOS
Figura 1. Presentación clínica de lesiones por queilitis actínica hiperpigmentada. Caso N.1
Figura 2. La Dermatoscopia presenta zonas hiperpigmentadas, sin estructura, escamas y halo color blanco rojizo en bermellón. Caso N.1

Figuras 3 (10x) y 4 (40x). La epidermis presenta epitelio escamoso con atipia celular e importante infiltrado inflamatorio, en la dermis se observa predominio linfocitario con tendencia a formar escaso folículos linfoides.




Figura 5. Presentación clínica de lesiones por queilitis actínica hiperpigmentada. Caso N.2

Figura 6. La dermatoscopia presenta zonas hiperpigmentadas, ulceradas, sin estructura, escamas y halo color blanco rojizo en bermellón. Caso N.2

Figuras 7 (10x) y 8 (40x). Reporte microscópico de la primera toma de biopsia por punch del lado derecho, en el que se presenta tejido revestido por epitelio escamoso con atipia celular, con acantosis, en el estroma se observa importante infiltrado inflamatorio constituido por polimorfonucleares y linfocitos.





Figuras 9 (10x) y 10 (40x). Reporte microscópico de la segunda toma de biopsia por punch del lado izquierdo en el que se presenta tejido revestido por epitelio escamoso con atipia celular, con acantosis, en el estroma se observa importante infiltrado inflamatorio constituido por polimorfonucleares y linfocitos.




Figura 11. Presentación clínica de lesiones por queilitis actínica levemente hiperpigmentadas. Caso N.3

Figura 12. Dermatoscopia presentación con zonas hiperpigmentadas, ulceradas, sin estructura, escamas y halo color blanco rojizo en bermellón. Caso N.3

Figuras 13 (10x) y 14 (40x). Reporte microscópico con epitelio revestido por epitelio escamoso con atipia celular, con acantosis, y en el estroma se observa importante infiltrado inflamatorio constituido por polimorfonucleares y linfocitos.


















