- Marta Morera Harto. Médico Interno Residente de Medicina Familiar y Comunitaria en CS. Las Fuentes Norte (Zaragoza). España.
- Andrea Barrado Ballestero. Médico Interno Residente de Medicina Familiar y Comunitaria en CS. San José Centro (Zaragoza). España.
- Marta Castejón Rabinad. Médico Interno Residente de Medicina Familiar y Comunitaria, del CS Torre Ramona, Zaragoza. España.
- Laura Morales Blasco. Médico Interno Residente de Medicina Familiar y Comunitaria en CS. Torrero-La Paz (Zaragoza). España.
- Blanca Ascaso Adiego. Médico Interno Residente de Medicina Familiar y Comunitaria en CS. Torrero-La Paz (Zaragoza). España.
- Isabel Funes Julián. Médico Interno Residente de Medicina Familiar y Comunitaria en CS. Almozara (Zaragoza). España.
RESUMEN
El quiste de Nuck es una anomalía congénita poco común en mujeres, resultado de la obliteración incompleta del canal de Nuck, un divertículo del peritoneo que acompaña al ligamento redondo hacia el labio mayor1. Esta patología se manifiesta típicamente como una masa inguinal, por lo que es importante realizar un buen diagnóstico diferencial con otras patologías que también se presentan de esta forma.
A continuación, presentamos el caso de una mujer con diagnóstico de quiste de Nuck y revisamos el abordaje clínico, el diagnóstico diferencial y el manejo desde atención primaria.
PALABRAS CLAVE
Canal Nuck, masa inguinal, ecografía.
ABSTRACT
The Nuck cyst is a rare congenital abnormality in women, resulting from incomplete obliteration of the Nuck canal, a diverticulum of the peritoneum that accompanies the round ligament to the labia majora. This pathology typically manifests as an inguinal mass, so it is important to make a good differential diagnosis with other pathologies that also present themselves in this way.
Next, we present the case of a woman diagnosed with Nuck cyst and review the clinical approach, differential diagnosis and management from primary care.
KEY WORDS
Nuck canal, inguinal mass, ultrasound.
INTRODUCCIÓN
El quiste de Nuck o quiste del canal de Nuck se podría considerar como el equivalente femenino del hidrocele2. Se trata de una anomalía congénita poco frecuente en mujeres, que produce una obliteración incompleta del proceso vaginal peritoneal. El proceso vaginal o canal de Nuck en las mujeres, es un divertículo de peritoneo parietal que acompaña al ligamento redondo dentro del canal inguinal1, y que termina en los labios mayores. Normalmente este canal se oblitera totalmente durante el periodo perinatal.
La manifestación clínica de esta obliteración incompleta del canal de Nuck puede ser un nódulo o masa a nivel inguinal o genital, por acumulación de líquido en el proceso vaginal. Esta masa puede ser en ocasiones dolorosa y es irreductible3. Obliga a realizar un diagnóstico diferencial con diversas patologías, en especial con la hernia inguinal, por la prevalencia que presenta esta patología.
El quiste de Nuck fue descrito por primera vez en el siglo XVI por Anton Nuck van Leiden4. Según su morfología se han descrito tres tipos:
- Tipo 1: se trata de un quiste sin comunicación con la cavidad peritoneal. Es el más frecuente.
- Tipo 2: en este tipo existe una comunicación directa con la cavidad peritoneal.
- Tipo 3: también llamado en “reloj de arena”, se compone de dos quistes (el proximal comunica con la cavidad peritoneal, y el distal está más aislado).
El diagnóstico se realiza mediante pruebas de imagen, siendo la ecografía la más accesible, aunque el diagnóstico definitivo es histológico. El tratamiento es quirúrgico, mediante técnica abierta o laparoscópica.
A pesar de que el quiste de Nuck es una patología infrecuente, consideramos que su conocimiento es esencial a la hora de realizar un correcto diagnóstico diferencial de las masas inguinales.
PRESENTACIÓN DEL CASO CLÍNICO
Mujer de 16 años, sin antecedentes personales ni familiares de interés, que acude al Centro de Salud refiriendo la aparición de un “bulto” en región inguinal izquierda. Refiere asociar molestias a la palpación, y empeoramiento con la bipedestación. Niega presentar otras lesiones en la zona inguinal o genital. La paciente está afebril en todo momento y no presenta otra clínica acompañante.
En la exploración física se constata una masa redondeada en región inguinal izquierda de aproximadamente 4 centímetros de diámetro máximo, de consistencia elástica, no adherida a planos profundos, no reductible. No se objetivan signos locales de inflamación y/o infección, tampoco se observan lesiones cutáneas en área inguinal ni genital.
Se interroga a la paciente por la posibilidad de contactos sexuales de riesgo, pero lo niega rotundamente. A pesar de ello, se solicita una analítica sanguínea completa, incluyendo serologías. Todas las determinaciones sanguíneas carecen de alteraciones.
Al mismo tiempo, y bajo la sospecha inicial de hernia inguinal, se realiza en el Centro de Salud una ecografía que muestra una imagen de apariencia quística, anecoica, y de márgenes bien definidos, de aproximadamente 28mm de diámetro máximo, localizada en a nivel del anillo inguinal superficial. Con el modo Doppler color confirmamos la ausencia de vascularización interna. No reductible y sin cambios con la realización de maniobras de Valsalva.
Ante el hallazgo ecográfico, derivamos a la paciente a Ginecología para confirmar el diagnóstico y planificar el tratamiento. En el caso de no haber tenido clara la diferenciación ecográfica con una hernia inguinal, ante la duda de posibilidad de hernia incarcerada, deberíamos derivar a la paciente a urgencias.
A pesar de que esta patología tiene una baja prevalencia en nuestras consultas, es importante tenerla presente para poder realizar un correcto diagnóstico diferencial de las masas en la región inguinal. Las principales patologías que deberíamos tener en cuenta en este contexto clínico son1,2:
Hernia inguinal: pueden ser directas (mediales a los vasos epigástricos inferiores) o indirectas (laterales a los vasos epigástrico inferiores). Según su contenido podemos distinguir dos patrones ecográficos típicos:
En el caso de que la hernia tenga contenido graso observaremos un área hiperecoica a través de la pared del canal inguinal.
En el caso de que la hernia contenga asas intestinales, observaremos una estructura tubular redundante con paredes laminadas. Además, podremos observar la peristalsis de las asas a tiempo real, objetivaremos flujo sanguíneo con el Doppler color y cambios con las maniobras de Valsalva que realice el paciente.
Ganglios linfáticos inguinales: su presencia en la región inguinal es normal siempre que no tengan características de malignidad. Deberemos vigilar incrementos de tamaño o alteraciones en su consistencia. Algunas de las características ecográficas que sugieren malignidad de los ganglios linfáticos son: eje corto mayor o igual a 20 mm, pérdida de su característica morfología ovalada, heterogeneidad y aumento de vascularización.
Abscesos: deberíamos sospecharlos dentro de un contexto clínico compatible. Clínicamente será un nódulo o masa dolorosa, según la fase evolutiva puede presentar o no signos inflamatorios cutáneos, y una consistencia variable. Ecográficamente los observaremos como una imagen hipoecoica con posibles restos hiperecoicos (en ocasiones tabiques) y paredes engrosadas. Con el modo Doppler color observaremos un aumento de flujo hacia las paredes de la colección.
Hematomas: al igual que los abscesos, será muy importante para su sospecha el contexto clínico. En ocasiones, según la profundidad y el momento evolutivo, podremos no observar signos cutáneos superficiales asociados. En ecografía típicamente se presentan como imágenes anecoicas (aunque podemos encontrar imágenes con ecogenicidad heterogénea) de bordes bien definidos, y sin señal Doppler.
Tumores: los principales tumores que se presentan en la región inguinal son los lipomas, linfomas, leiomiomas y sarcomas. El lipoma se suele ver ecográficamente como una imagen hiperecoica de bordes bien definidos, con ecos internos alineados paralelos al eje largo del tumor. El diagnóstico ecográfico del resto de tumores, es más complejo y específico, y no se suele realizar desde Atención Primaria.
CONCLUSIÓN
A pesar de que es una anomalía infrecuente, es importante conocer el quiste de Nuck e incluirlo en el diagnóstico diferencial de las masas inguinales. El diagnóstico precoz, basado en la exploración clínica y en la ecografía, son imprescindibles para realizar un buen manejo de esta patología.
BIBLIOGRAFÍA
- Linares Bello, C., Chueca Martínez D., Pérez Gámez C., et al. Quiste del canal de Nuck: Características radiológicas y diagnóstico diferencial. 2022; Vol 1 (1): 1-17.
- Peramato Martín, E., Luengo Martín, M.J., García Ramón E. et al. Quiste de Nuck: ese diagnóstico no tan conocido. Med Gen Fam. 2024; Vol 13 (1).
- Khosla A, et al. Sonographic diagnosis of a hydrocele of the canal of Nuck. J Clin Ultrasound. 2002.
- Raveenthiran V. Hydrocele of the canal of Nuck in children: a clinical update. Pediatr Surg Int. 2020.