AUTORES
- Nerea Pérez Redón. Enfermera. Hospital Obispo Polanco, Teruel. España.
- Gloria Escobar Azañedo. Enfermera. Hospital Obispo Polanco, Teruel. España.
- Patricia Burzurrí Lafuente. Enfermera. Hospital Nuestra Señora de Gracia, Zaragoza. España.
- Rocío Azañedo Fuertes. TCAE. Residencia de Personas Mayores Javalambre, Teruel. España.
- María Aguayo Carrasco. Enfermera. Hospital Miguel Servet (Zaragoza). España.
- María Reche Romero. Enfermera. Hospital Miguel Servet (Zaragoza). España.
RESUMEN
El quiste pilonidal es una patología inflamatoria adquirida que afecta con mayor frecuencia a varones jóvenes. Se localiza en la región sacrococcígea y se asocia a factores como la fricción, la sudoración excesiva y la presencia de vello. El tratamiento puede ser quirúrgico o mínimamente invasivo, y los cuidados de enfermería son fundamentales para prevenir complicaciones y recidivas. Este artículo proporciona una revisión actualizada del diagnóstico, tratamiento y papel de la enfermería en el manejo del quiste pilonidal.
PALABRAS CLAVE
Quiste pilonidal, cuidados de enfermería, cirugía, tratamiento, recurrencia.
ABSTRACT
Pilonidal cyst is an acquired inflammatory condition that commonly affects young males. It occurs in the sacrococcygeal region and is associated with factors such as friction, excessive sweating, and hair accumulation. Treatment may involve surgical or minimally invasive approaches, and nursing care plays a crucial role in preventing complications and recurrences. This article provides an updated review of diagnosis, treatment, and the role of nursing in managing pilonidal cysts.
KEY WORDS
Pilonidal cyst, nursing care, surgery, treatment, recurrence.
INTRODUCCIÓN
El quiste pilonidal (QP) es una patología inflamatoria crónica adquirida, localizada en la región sacrococcígea, cuya etiología se ha relacionado con la invasión de pelos en los tejidos subcutáneos, favorecida por la fricción, sudoración y presión prolongada1. Su prevalencia es mayor en varones jóvenes, especialmente aquellos con vida sedentaria o exposición prolongada a posturas sentadas. Aunque es una condición benigna, puede presentar infecciones recurrentes, abscesos dolorosos y trayectos fistulosos que afectan la calidad de vida. El QP requiere un abordaje integral, combinando tratamiento médico-quirúrgico y cuidados enfermeros para minimizar complicaciones y prevenir recidivas2.
Diagnóstico clínico y pruebas complementarias:
El diagnóstico del QP es predominantemente clínico. Se basa en la inspección visual de la región glútea, donde se pueden observar orificios fistulosos, secreción purulenta y tejido inflamatorio. El paciente puede referir dolor y presencia de masa fluctuante. En casos de recurrencia o sospecha de afectación profunda, la ecografía y la resonancia magnética permiten delimitar los trayectos fistulosos3. La clasificación adecuada del QP, según su forma clínica (agudo o crónico), es clave para determinar el tratamiento quirúrgico más adecuado4.
Opciones terapéuticas y técnicas quirúrgicas:
El tratamiento del QP puede variar desde el drenaje de abscesos agudos hasta la exéresis completa de trayectos en casos crónicos. Las técnicas tradicionales incluyen la cirugía con curación por segunda intención, cierre primario, colgajos de rotación como el de Limberg o el colgajo de Karydakis. En la última década, se han desarrollado técnicas mínimamente invasivas como el pit-picking y la endoscopia sinusal (EPSiT), que ofrecen beneficios en cuanto a menor dolor postoperatorio y reincorporación temprana5,6. La elección de la técnica depende de la complejidad del caso, experiencia del cirujano y preferencias del paciente7.
Cuidados de enfermería y abordaje integral:
La participación de la enfermería es esencial en el manejo integral del QP. Tras la intervención quirúrgica, los profesionales de enfermería son responsables de realizar curas frecuentes, valorar signos de infección, controlar el dolor y fomentar la cicatrización mediante apósitos avanzados. El uso de productos como espumas, hidrocoloides o alginatos contribuye a mantener un ambiente húmedo óptimo para la regeneración tisular8. Además, la educación sanitaria sobre higiene, depilación láser para reducir la recurrencia y promoción de hábitos posturales adecuados son pilares fundamentales de la intervención enfermera. El seguimiento ambulatorio por parte del equipo de enfermería ha demostrado reducir las tasas de complicaciones9.
Prevención de recurrencias:
La recurrencia del QP es una complicación frecuente, con tasas que varían del 5 % al 30 % dependiendo de la técnica utilizada y el cumplimiento del seguimiento postoperatorio. Las estrategias preventivas incluyen el mantenimiento de la higiene local, la eliminación del vello mediante depilación láser y la modificación de hábitos de vida. La enfermería desempeña un papel activo en la identificación de factores de riesgo y en la implementación de medidas de autocuidado individualizadas10. Programas estructurados de seguimiento enfermero han demostrado eficacia en la reducción de recidivas11.
CONCLUSIONES
El quiste pilonidal requiere un enfoque multidisciplinar donde el tratamiento quirúrgico debe complementarse con una intervención enfermera centrada en el paciente. La elección adecuada de la técnica quirúrgica, los cuidados postoperatorios individualizados y la educación sanitaria son fundamentales para reducir complicaciones y recurrencias. La enfermería no solo proporciona asistencia técnica, sino que también acompaña al paciente en su proceso de recuperación física y emocional. La evidencia actual respalda el papel determinante del seguimiento enfermero estructurado en la evolución favorable del QP12.
Desde el punto de vista epidemiológico, se ha observado un incremento progresivo de la incidencia del quiste pilonidal, probablemente relacionado con cambios en el estilo de vida, el aumento del sedentarismo y el uso prolongado de dispositivos móviles en posturas desfavorables. Este contexto ha motivado el desarrollo de estudios para optimizar la prevención primaria, en los cuales se destaca la promoción de la actividad física y la corrección de hábitos posturales como medidas eficaces para reducir la presión sobre la región sacrococcígea.
En lo que respecta al entorno hospitalario, la planificación preoperatoria y la educación del paciente antes de la cirugía permiten una mayor comprensión del procedimiento, mejoran la adherencia a las recomendaciones postoperatorias y disminuyen los niveles de ansiedad. La inclusión de sesiones informativas dirigidas por enfermería ha demostrado ser efectiva para empoderar al paciente en el manejo de su recuperación.
Además, en pacientes con antecedentes de recurrencias múltiples, algunos autores sugieren el uso de intervenciones combinadas como la técnica quirúrgica más depilación láser y seguimiento personalizado, con resultados prometedores en términos de reducción de recaídas. El papel de la enfermería en este contexto incluye la coordinación con otros profesionales sanitarios y el seguimiento longitudinal del paciente en atención primaria.
El desarrollo de protocolos de actuación basados en la evidencia para la atención enfermera en QP está ganando relevancia. Dichos protocolos contemplan no solo la técnica de curación, sino también la educación sanitaria, el apoyo emocional y la evaluación continua de resultados. La investigación en enfermería, además, está aportando datos valiosos sobre la efectividad de diferentes apósitos, la frecuencia óptima de curas y las necesidades emocionales de los pacientes intervenidos de quiste pilonidal.
Desde el punto de vista epidemiológico, se ha observado un incremento progresivo de la incidencia del quiste pilonidal, probablemente relacionado con cambios en el estilo de vida, el aumento del sedentarismo y el uso prolongado de dispositivos móviles en posturas desfavorables. Este contexto ha motivado el desarrollo de estudios para optimizar la prevención primaria, en los cuales se destaca la promoción de la actividad física y la corrección de hábitos posturales como medidas eficaces para reducir la presión sobre la región sacrococcígea.
En lo que respecta al entorno hospitalario, la planificación preoperatoria y la educación del paciente antes de la cirugía permiten una mayor comprensión del procedimiento, mejoran la adherencia a las recomendaciones postoperatorias y disminuyen los niveles de ansiedad. La inclusión de sesiones informativas dirigidas por enfermería ha demostrado ser efectiva para empoderar al paciente en el manejo de su recuperación.
Además, en pacientes con antecedentes de recurrencias múltiples, algunos autores sugieren el uso de intervenciones combinadas como la técnica quirúrgica más depilación láser y seguimiento personalizado, con resultados prometedores en términos de reducción de recaídas. El papel de la enfermería en este contexto incluye la coordinación con otros profesionales sanitarios y el seguimiento longitudinal del paciente en atención primaria.
El desarrollo de protocolos de actuación basados en la evidencia para la atención enfermera en QP está ganando relevancia. Dichos protocolos contemplan no solo la técnica de curación, sino también la educación sanitaria, el apoyo emocional y la evaluación continua de resultados. La investigación en enfermería, además, está aportando datos valiosos sobre la efectividad de diferentes apósitos, la frecuencia óptima de curas y las necesidades emocionales de los pacientes intervenidos de quiste pilonidal.
BIBLIOGRAFÍA
- Chughtai M, Jeong W, Muthuvel M, et al. Comparison of open excision and Karydakis flap surgery for pilonidal disease. Int Wound J. 2021;18(6):803–811.
- Hull TL, Wu J. Pilonidal disease. Surg Clin North Am. 2020;100(1):109–118.
- Guner A, Bozkurt H, Ozkan OF, et al. Diagnostic value of ultrasound in pilonidal sinus disease. Lasers Med Sci. 2020;35(3):721–727.
- Emile SH, Elfeki H, Shalaby M, et al. Endoscopic pilonidal sinus treatment: systematic review. Int J Surg. 2021;87:105887.
- Elbanna H, Emile SH, et al. Pit-picking vs cleft lift: randomized trial. Colorectal Dis. 2022;24(1):70–78.
- Dogru O, Camci C, Aygen E, Girgin M. Limberg flap vs Karydakis procedure: prospective study. Surg Today. 2020;50(6):578–584.
- Mousavi SR, et al. Surgical outcomes of EPSiT vs open excision. Int J Surg Case Rep. 2019;65:120–125.
- iddiqui MR, Ahmed I, et al. Impact of wound dressing on healing. J Wound Care. 2023;32(5):S6–S13.
- Duman K, et al. Nurse-led follow-up reduces recurrence. Wound Manag Prev. 2020;66(7):28–34.
- Alvandipour M, Salimi J, et al. Laser hair removal efficacy in pilonidal sinus. J Cosmet Dermatol. 2021;20(2):486–492.
- McCallum I, King PM, et al. Healing by primary vs secondary intention. Cochrane Database Syst Rev. 2019;(1):CD006213.
- Wong SW, et al. Multidisciplinary management of pilonidal sinus disease. Int J Colorectal Dis. 2023;38:1001–1009.