Realidad de la enfermería penitenciaria revisión bibliográfica

4 agosto 2024

 

Nº de DOI:10.34896/RSI.2024.52.69.001

 

AUTORES

  1. María Ortiz Pijuan. Graduada en Enfermería. Hospital Clínico Lozano Blesa. Zaragoza.
  2. Marta Uriol Lou. Graduada en Enfermería. CME Inocencio Jiménez. Zaragoza.
  3. Sara Arteaga Lagunas. Graduada en Enfermería. Hospital Clínico Lozano Blesa. Zaragoza.
  4. Laida Lara San Martín. Graduada en Enfermería. Centro de Salud San José Centro, Zaragoza.
  5. Isabel Escuin Sanmartín. Graduada en Enfermería. CME Inocencio Jiménez. Zaragoza.
  6. Lorena Sánchez Lorente. Graduada en Enfermería. Hospital Miguel Servet. Zaragoza.

 

RESUMEN

INTRODUCCIÓN: La atención sanitaria en prisiones ha evolucionado al mismo tiempo que la Atención Primaria de Salud Española, pero esto no ha impedido que la Sanidad Penitenciaria (SP) quede relegada a un segundo plano con respecto al sistema sanitario público. La Enfermería Penitenciaria (EP), pese a ser un colectivo numeroso, cuenta con escaso reconocimiento. Sin embargo, son muchas las funciones que deben asumir. Se trata de una profesión compleja, un compendio de salud pública y comunitaria, salud ocupacional, urgencias, atención ambulatoria, docencia y gestora.

OBJETIVOS: Describir la realidad de la atención prestada por los profesionales de Enfermería Penitenciaria.

METODOLOGÍA: Una revisión bibliográfica acerca de la Enfermería Penitenciaria y la actual situación de la Sanidad Penitenciaria en España utilizando las bases de datos y metabuscadores PubMed, Scielo, IBECs, Elsevier, Google Académico, Cuiden y Biblioteca Virtual en Salud.

CONCLUSIONES: El equipo de EP precisa una formación específica y continua que debe reforzarse y actualizarse. Se hace evidente la necesidad de conocer el papel de la enfermería en este ámbito, con el fin de lograr una mejor calidad asistencial y la propia satisfacción laboral del personal sanitario. Por otro lado, la falta de contenidos específicos en la titulación del Grado de enfermería conlleva que el contexto educativo no esté trasladado al mundo laboral y aún menos al de las Instituciones Penitenciarias.

PALABRAS CLAVE

Enfermería penitenciaria, prisión, reclusos, instituciones penitenciarias, universidad.

ABSTRACT

INTRODUCTION: Prison health care has evolved at the same time as Spanish Primary Health Care, but this has not prevented Prison Health Care from being relegated to the background with respect to the public health system. Prison Nursing, despite being a large group, has little recognition. However, they have many functions to perform. It is a complex profession, a compendium of public and community health, occupational health, emergency, outpatient care, teaching and management.

OBJECTIVE: To describe the reality of the care provided by prison nursing professionals.

METHODOLOGY: A bibliographic review on Prison Nursing and the current situation of Prison Healthcare in Spain using the databases and meta search engines PubMed, Scielo, IBECs, Elsevier, Google Scholar, Cuiden and Virtual Health Library.

CONCLUSIONS: The prison nursing team requires specific and continuous training that needs to be reinforced and updated. There is a clear need to understand the role of nursing in this field, in order to achieve better quality care and the job satisfaction of healthcare staff. On the other hand, the lack of specific content in the Bachelor’s Degree in Nursing means that the educational context is not transferred to the world of work and even less so to the world of penitentiary institutions.

KEY WORDS

Prison nursing, prison, prisoners, prison institutions, university.

INTRODUCCIÓN

La atención sanitaria en prisiones ha evolucionado al mismo tiempo que la Atención Primaria de Salud Española, pero esto no ha impedido que la Sanidad Penitenciaria (SP) quede relegada a un segundo plano con respecto al sistema sanitario público.

El año 1989 supuso un cambio crucial en la SP y en particular, en la Enfermería Penitenciaria (EP) con la creación de la Subdirección General de Sanidad Penitenciaria mediante el Real Decreto 148/1989 del 10 de Febrero1; se pasó de una asistencia sanitaria apenas existente y con mínima presencia de personal a un fortalecimiento de la red sanitaria con una asistencia continuada, organización de los equipos, elaboración de programas de prevención y promoción de salud, similar a los equipos de atención primaria. Pero no fue hasta 2011 cuando se estableció la actual denominación con el Real Decreto 20/2011, recibiendo el nombre de Cuerpo de Enfermeros de Instituciones Penitenciarias2.

La EP es dependiente del Ministerio del Interior, concretamente de la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias (SGIP), lo que conlleva que su trabajo en las prisiones no siga las mismas normas que la del resto de profesionales estatutarios de salud. Actualmente, en España, existen dos modelos de gestión del sistema sanitario penitenciario. El País Vasco y Cataluña, están coordinados por el Departamento de Salud Pública del Gobierno Vasco y de la Generalitat de Catalunya, respectivamente. Sin embargo, el resto de comunidades autónomas (CC.AA.) están coordinadas por el Ministerio del Interior3. Este último, convoca pruebas selectivas para ingreso al Cuerpo de Enfermeros de Instituciones Penitenciarias periódicamente4.

Actualmente, alrededor de 50 mil personas se encuentran cumpliendo condena en prisiones españolas5. El derecho a la salud es un derecho universal que no puede verse limitado por la privación de libertad6, la población reclusa tiene el mismo derecho a la protección de su salud como el resto de la población. Las Instituciones Penitenciarias (IIPP) deben velar por la vida, integridad y salud de los internos, como establece el artículo 3 de la Ley Orgánica 1/1979, de 26 de septiembre, General Penitenciaria7.

El individuo interno, tras su ingreso, pierde importantes valores como la privacidad o la libertad, lo que le lleva a una pérdida de autoestima y desmotivación por la estigmatización de la criminalidad, además de la desvinculación con su entorno social habitual8. Esto provoca una serie de alteraciones que van a influir en la salud, tratándose de una población de riesgo con una elevada tasa de enfermedades infecciosas y trastornos mentales9. Para garantizar un adecuado nivel de asistencia se debe disponer de un equipo multidisciplinar de Atención Primaria conformado, al menos, por médicos, enfermeros y auxiliares de enfermería10.

Pese a ser un colectivo numeroso, los enfermeros que trabajan en prisiones cuentan con escaso reconocimiento. Sin embargo, son muchas las funciones que deben asumir. Se trata de una profesión compleja, un compendio de salud pública y comunitaria, salud ocupacional, urgencias, atención ambulatoria, docencia, gestora, etc. 8.

Las funciones de enfermería en los Centros Penitenciarios (CP) vienen dictadas por el Reglamento Penitenciario (RP) aprobado en el año 199611. Además, la Resolución 13/2019 en 202012 definió claramente el marco de actuación de enfermería en el ámbito penitenciario. Varios autores agrupan las funciones de la EP en cuatro áreas de trabajo; función asistencial, de gestión, investigación y docente13.

Asimismo, en la resolución anteriormente mencionada, enfermería se plantea los siguientes objetivos en su labor asistencial14:

  • Promover la salud y fomentar el autocuidado del paciente desde el ingreso y para su futura excarcelación.
  • Atención integral en los pacientes con enfermedades mentales y drogodependencias.
  • Prevenir y controlar las enfermedades transmisibles más prevalentes en el medio penitenciario. Así como realizar el control y seguimiento de las enfermedades crónicas más frecuentes a través de la consulta de enfermería.
  • Atender a los cuidados especiales que presenten las mujeres internas en CP, como también a las de los niños que residen en prisión.

 

El equipo de enfermería va a ser el responsable del desarrollo y aplicación de distintos programas de salud en conjunto con los servicios hospitalarios y organizaciones colaboradoras. En España, se han implantado una serie de programas en las IIPP dedicados a la prevención y control de enfermedades transmisibles (VIH, tuberculosis y otras enfermedades), programas de vacunaciones, de higiene y salud medioambiental, de reducción de daños (Intercambio de jeringuillas, Mantenimiento con metadona y salud sexual), de atención integral a enfermos mentales, y programas de intervención con drogodependientes15.

JUSTIFICACIÓN

La profesión enfermera ha evolucionado de una forma impensable, pasó de ser una profesión auxiliar y técnica a ser una carrera universitaria, obteniendo el máximo grado académico universitario. Sin embargo, todavía quedan muchos pasos por dar, ya que este contexto educativo no está trasladado al mundo laboral y aún menos al de las IIPP16. La EP ocupa un lugar secundario en la práctica clínica y poco valorada, incluso por los miembros de la misma profesión11.

En primer lugar, el reglamento penitenciario que recoge las competencias de la enfermería en prisiones a día de hoy es el mismo desde hace 42 años, estando totalmente obsoleto, sin corresponder para nada a las competencias actuales que tienen en las IIPP17. Además de reclamar la actualización de sus competencias, también se exigen mejoras laborales ya que el RP de 1981 no se adecua a la normativa derivada de la Ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias (LOPS) que proclama la autonomía profesional18.

Por otra parte, los estudios universitarios capacitan al enfermero para valorar, identificar, actuar y evaluar las necesidades de salud, siendo su función básica cuidar. Por el momento, el título del Grado de Enfermería únicamente contempla una formación generalista con ciertas limitaciones educativas8, el graduado no sale preparado para trabajar en un entorno tan particular, cuidar de pacientes privados de libertad, enfermedades mentales o toxicomanías, ni para gestionar situaciones límite en las que hay que saber reaccionar e interaccionar con los reclusos.

Teniendo conocimiento directo de la situación actual de esta área de la enfermería fruto de una estancia en el CP de Zuera, se puede hablar de la EP como la gran desconocida en el ámbito sanitario, viviendo actualmente una situación de abandono. La oportunidad de ver de cerca y participar en el día a día de una prisión muestra la importancia del trabajo del equipo de enfermería en este medio, tanto por su labor asistencial como humana.

Con este estudio se quiere conseguir un mayor reconocimiento y visibilidad de la enfermería en prisiones.

PREGUNTA DE INVESTIGACIÓN

¿Las funciones desempeñadas por enfermería en el medio penitenciario son las mismas que en la comunidad?

OBJETIVOS

OBJETIVO GENERAL:

Describir la realidad de la atención prestada por los profesionales de Enfermería Penitenciaria

OBJETIVOS ESPECÍFICOS:

  • Analizar las funciones del personal de enfermería en el Centro Penitenciario de Zuera.
  • Describir las características de la población penitenciaria.
  • Promover la formación sobre la Enfermería Penitenciaria.
  • Visibilizar a los profesionales de Instituciones Penitenciarias.

 

MATERIAL Y MÉTODO

TIPO DE ESTUDIO:

El trabajo de una revisión bibliográfica acerca de la Enfermería Penitenciaria y la actual situación de la Sanidad Penitenciaria en España. La finalidad de este estudio es lograr una mejora y una ampliación de los conocimientos, consiguiendo así un mayor reconocimiento de la labor de la enfermería en CP, y más oportunidades de cara al futuro laboral de los graduados.

ESTRATEGIA DE BÚSQUEDA BIBLIOGRÁFICA:

Se ha realizado una búsqueda bibliográfica sobre la figura de la enfermería en prisiones, el marco legal y legislación de la SP, y del plan de estudios de los Grados de Enfermería en España, así como de las posibles oportunidades de formación en este ámbito tras el graduado.

Las bases de datos y metabuscadores utilizados en la recogida de información incluyen: PubMed, Scielo, IBECs, Elsevier, Google Académico, Cuiden y Biblioteca Virtual en Salud. También se han consultado en la revisión, la página web del Consejo General de Enfermería, entre otras, y páginas oficiales de diferentes organizaciones como la Sociedad Española de Sanidad Penitenciaria (SESP) y la Revista Española de Sanidad Penitenciaria (RESP). Esta última se consultó con frecuencia debido a su relevancia ya que la gran mayoría de sus artículos se encuentran en las bases de datos consultadas. (Anexos).

Se han aplicado los siguientes criterios de inclusión:

  • Artículos publicados desde 2008, con una antigüedad inferior a 15 años.
  • Artículos de acceso libre.
  • Artículos en inglés y español.

 

Asimismo, han sido excluidos aquellos artículos duplicados en varias bases de datos.

RESULTADOS

Cuidar a pacientes privados de libertad requiere una serie de conocimientos, habilidades, procedimientos y recursos para lograr una asistencia sanitaria adecuada en este entorno tan particular, para ello los profesionales deben tener una formación completa, y sobre todo, continua. Diferentes estudios muestran que son un colectivo vulnerable a problemas médicos, presentan mayor probabilidad de padecer enfermedades crónicas tales como VIH/SIDA, tuberculosis, hepatitis, infecciones de transmisión sexual (ITS), adicciones y especialmente las enfermedades mentales.

La principal diferencia frente a la sanidad en la calle es el perfil del paciente. Aquellos que trabajen en este ámbito deben tener conocimientos desde atención primaria, salud mental, drogodependencias, enfermedades infectocontagiosas, normativa y legislación penitenciaria hasta gestión de situaciones límite.

Por ello, los resultados han sido organizados en diferentes secciones ordenados por temáticas:

¿Cómo se organiza el Centro Penitenciario de Zuera?

A día de hoy, en Aragón la población reclusa se sitúa en aproximadamente 1800 personas. En la comunidad autónoma hay tres centros penitenciarios, dos en la provincia de Zaragoza; Zuera y Daroca, y otro en la provincia de Teruel19. El CP de Zuera alberga unos 1300 internos, siendo el centro de referencia de Aragón, La Rioja, Navarra y Soria. Está formado por 17 módulos donde tanto hombres como mujeres cumplen sentencia, de donde no pueden salir si no es con algún tipo de permiso y normalmente acompañados del funcionario de vigilancia.

Cada uno de los 17 módulos cumplen una función de clasificación, se distinguen: módulo de penados, de ingresos, de preventivos y preventivos reincidentes (internos que no han sido juzgados todavía y están a disposición del juez), de respeto (aquellos que tras un examen y haber firmado un contrato de conducta han sido considerados responsables para autocontrolarse, y adaptarse eficazmente a las normas de convivencia y disciplina), terapéuticos (internos drogodependientes que se someten a terapias de desintoxicación), aislamiento, de mujeres, etc.

El centro dispone de instalaciones de uso común, como un centro sociocultural con salones y varias aulas para formación educativa (graduado escolar), imprescindible para la recuperación y reinserción de las personas privadas de libertad. También pueden disfrutar de instalaciones deportivas como un pabellón, pistas deportivas, gimnasio y piscina descubierta no climatizada durante los meses de verano.

Al ingreso en el CP, se procederá en primer lugar a la identificación personal y se abrirá su expediente con los datos pertinentes. A continuación, se realizará un cacheo al interno, así como de los objetos que lleve consigo. En el momento del ingreso, se hará un primer reconocimiento médico para valorar el estado de salud y donde se aprovechará para informar al profesional si padece enfermedades, antecedentes, si tiene pautado algún tratamiento médico u otros datos relacionados con su salud que se consideren relevantes.

¿Cómo funciona el servicio sanitario?

El centro cuenta con un equipo sanitario multidisciplinar que se compone de 12 enfermeras y una supervisora, 14 auxiliares de enfermería, 1 médico, farmacéutica y administrativos. Además, colaboran con especialistas de medicina interna, psiquiatría, infecciosos, odontólogos, óptico, trabajadores sociales, educadores y psicólogos.

El módulo de enfermería se puede considerar como un centro de salud pero con multitud de peculiaridades, el trabajo comprende una Atención Primaria de Salud similar a la extra penitenciaria siendo la principal diferencia el perfil del paciente. También se realiza una atención especializada, con urgencias médicas, siendo muy frecuentes las sobredosis y autolesiones. En este módulo encontramos los mismos servicios que encontraríamos en la calle; despacho médico, consulta de enfermería y sala de curas, farmacia, sala de rayos, consulta odontológica y ginecológica, etc. Principalmente, el interno que va a vivir en el módulo de enfermería es porque necesita un ingreso hospitalario, bien porque necesita oxígeno, cuidados o un mayor control de la medicación.

Aunque el turno de enfermería es de mañana y la mayor carga de trabajo es durante las primeras horas del día, también se presta atención sanitaria las 24 horas los 365 días al año, cubriéndose con guardias. Si se precisa derivar al paciente a un centro hospitalario, le corresponde el Hospital Universitario Miguel Servet.

Disponer de un módulo de enfermería cuenta con la ventaja de tener siempre a la población enferma cerca y localizada en todo momento. Sin embargo, el principal inconveniente es la falta de adaptación de la prisión a las distintas patologías que presentan los internos, como es el caso de los pacientes psiquiátricos o geriátricos que deberían estar ingresados en centros especializados.

Este tipo de pacientes, normalmente, presentan una pluripatología derivada del consumo de drogas que suele ir asociada a patologías psiquiátricas, edad avanzada y enfermedades infecciosas. A todo esto, se debe añadir las largas condenas y las complicadas situaciones personales.

La enfermera va a ser el primer contacto del interno con el servicio sanitario en la prisión. Se trabaja bajo el secreto profesional, esto hace que muchos de los pacientes confíen únicamente en el personal de enfermería y se establezca una relación de confianza enfermera-recluso. La salud mental del interno va degenerando desde el momento del ingreso, y en muchas ocasiones ellos se desahogan, al fin y al cabo, están privados de libertad y el único contacto de confianza que puedan tener es el del servicio sanitario. Es por ello, que una atención integral y la promoción de salud es la parte primordial para el profesional de enfermería y para los internos.

Entre las funciones de enfermería en el CP de Zuera se encuentran:

    • Preparación y reparto diario de metadona, medicación psiquiátrica, crónica y medicación controlada. En ocasiones, se debe administrar el tratamiento directamente observado, bien por su patología, complejidad del tratamiento o por hacer mal uso de la misma, se les administra bajo supervisión en desayuno, comida y cena. Se reparte la medicación bien identificada tres días a la semana (lunes, miércoles y viernes), una vez entregada al interno, este debe comprobar que no falta nada ni hay algún error, en caso de haberlo debería comunicarlo en el momento.
    • Recogida de muestras y extracciones de sangre.
    • Realización de curas a demanda y programadas, y administración de inyectables.
    • Consulta de enfermería, programas de salud y seguimiento de pacientes crónicos.
    • Atención de urgencias médicas y regimentales.
    • Apoyo en la gestión de farmacia del centro.
    • Labores administrativas. Gestión de citas y salidas ambulatorias y hospitalarias.

 

¿Telemedicina?

En el centro debería haber una plantilla de ocho médicos y un subdirector médico, a día de hoy, hay dos médicos que tienen prevista su jubilación en los próximos meses. Esta situación obliga al profesional de enfermería a asumir responsabilidades que no le corresponden y enfrentarse solas a cualquier situación, así como a una mayor carga de trabajo. Esto hace que se recurra al uso de recursos sanitarios para situaciones que se podrían resolver si hubiera suficiente personal médico, lo que supone detraer servicios públicos que pueden ser necesarios en situaciones más urgentes en la comunidad autónoma.

Por este motivo, se ha puesto en marcha en marzo del 2023 el servicio de telemedicina como alternativa a la falta de médicos, esto supone desplazar a los internos al módulo de enfermería para que un facultativo de otra prisión pueda atenderlo de manera telemática.

¿Cómo acceder al Cuerpo de Enfermeros de Instituciones Penitenciarias?

Para trabajar como enfermeros en centros penitenciarios no se van a exigir años de experiencia pero sí se tendrá que realizar y aprobar las oposiciones para optar a una plaza de trabajo en las IIPP. En España, el Ministerio del Interior convoca periódicamente pruebas selectivas mediante el sistema de oposición para acceder al Cuerpo de Enfermeros de IIPP.

Dicha prueba consta de dos fases: un examen concurso-oposición, y posteriormente, un periodo de prácticas. El programa contiene unos contenidos teóricos relacionados con la salud de los internos como: patologías prevalentes en el medio, salud mental, urgencias, educación para la salud, atención primaria, bioética, y temario de legislación, derecho administrativo y penitenciario.

Al margen de la oposición, a nivel mundial, no hay casi ningún país que contemple contenidos más específicos de la enfermería penitenciaria en la formación del enfermero generalista. En Estados Unidos se expide un certificado que amplía las áreas y conocimientos del profesional acerca de la sanidad penitenciaria, el Certified Correctional Health Professional Registered Nurse (CCHP-RN). En España, únicamente se encuentra este tipo de formación en la Universitat Ramón Llull ubicada en Barcelona que oferta desde 2013 el Título de Experto Universitario en Enfermería Penitenciaria, cuyo objetivo principalmente es formar al enfermero sobre unos cuidados integrales al interno-paciente.

Salud mental:

Según la OMS, la salud mental es un estado de bienestar mental que permite a las personas hacer frente a los momentos de estrés de la vida, desarrollar todas sus habilidades, poder aprender y trabajar adecuadamente y contribuir a la mejora de su comunidad”. Además, afirma que la población reclusa tiene hasta siete veces más probabilidades que la población general de padecer patologías mentales19.

Algunos autores hablan de la prisión como un suceso traumático, siendo el proceso de adaptación nada sencillo, es un lugar propicio para generar patología mental. En general, los principales rasgos que se consideran factores de riesgo para problemas psicológicos son; las múltiples restricciones, horarios rígidos, aislamiento social y emocional, despersonalización, sentimientos de culpa, abandono de rutinas habituales, la carencia de intimidad, hacinamiento, etc. Los trastornos más comunes entre la población reclusa son los siguientes20:

  • Psicosis
  • Trastornos de la personalidad
  • Ansiedad
  • Depresión
  • Conductas autolesivas y suicidio
  • Desadaptación social

 

Por ello, es imprescindible que las prisiones tengan personal totalmente capacitado para prestar una asistencia de calidad, además de, estar formados en los síntomas de alerta y gestión de los factores de riesgo para reducción de las tasas de suicidio8.

La tendencia de la patología mental en prisiones es de crecimiento, cobrando dimensiones enormes. Algunas entidades ponen en marcha programas y servicios para atender a este sector de la población penitenciaria. Las IIPP también han creado programas tales como el Programa Marco de Atención Integral a Enfermos Mentales (PAIEM). Sin embargo, debido al incremento de patología mental, las instituciones manifiestan la necesidad de llevar a cabo más programas dirigidos a esta parte de la población.

El tratamiento de la salud de los internos con algún tipo de trastorno o patología psiquiátrica se lleva a cabo por distintas vías 21.

  • Hospitales Psiquiátricos Penitenciarios, que son centros destinados a satisfacer las necesidades y demandas de la población penitenciaria con síntomas y patologías mentales graves, internados en ellas por decisión de los Tribunales de Justicia. Las mismas medidas de seguridad de una prisión deben cumplirse en los hospitales psiquiátricos. Actualmente, en España, solo existe uno en Alicante (mixto) y otro en Sevilla (solo de hombres),
  • Programa de Atención Integral a Enfermos Mentales (PAIEM). Sus ejes fundamentales son la detección, diagnóstico y tratamiento de la enfermedad mental, y el desarrollo de actuaciones dirigidas a su rehabilitación y reinserción. Incluye los siguientes trastornos: trastornos de personalidad, trastornos del estado del ánimo, esquizofrenia y otros trastornos psicóticos, patología dual, etc.
  • Programa Puente de Mediación Social, dirigido a trastornos mentales graves, facilitando la continuidad del tratamiento y de los cuidados ofrecidos en prisión.

 

Desde hace poco se están creando módulos específicos de Salud Mental, donde se encuentran aquellos internos que no logran adaptarse a los módulos ordinarios, por diferentes motivos. Cuando estos internos comienzan a presentar un estado de salud complicado suelen trasladarlos al módulo de Enfermería para recibir unos cuidados y una asistencia médica continua. En estos destacan los internos formados a través del Programa de Internos de Apoyo, quienes se encargan de ayudar y supervisar al interno con patología mental.

Conductas adictivas:

La relación entre drogas y delincuencia supone un debate complejo, algunos autores sitúan el consumo como origen del delito, mientras que otros definen el consumo como una conducta desviada más, producto de situaciones de exclusión y falta de oportunidades22.

La prisión es un entorno complejo y altamente jerarquizado, es decir, quien tiene la droga tiene el poder. En muchas ocasiones, el interno emplea el tráfico o consumo como forma de protesta contra la institución.

El consumo de drogas dentro de los CP ha experimentado un importante incremento en los últimos años, aproximadamente la tercera parte de los presos en la Unión Europea, consumen drogas dentro de prisión. Esta cifra supone hasta un 50% en España. Las sustancias consumidas más comunes son:

  • Tabaco
  • Alcohol
  • Marihuana
  • Cocaína
  • Benzodiacepinas

 

La prevalencia del consumo de sustancias antes del encarcelamiento es generalmente elevada entre la población reclusa de todo el mundo. A nivel europeo, una reciente revisión muestra que el cannabis fue la sustancia más consumida seguida de la cocaína. Pese a estar prohibido el consumo de sustancias ilícitas en prisiones, está muy extendido. Estas sustancias son más difíciles de adquirir dentro de los CP, lo que supone en algunos casos una reducción del número de consumidores así como la frecuencia de consumo; en otros casos, siguen consumiendo o empiezan a consumir drogas tras el ingreso en prisión.

A causa del consumo de sustancias, con el tiempo las conexiones neurológicas se van deteriorando y la persona va perdiendo poco a poco la funcionalidad. Los principales trastornos derivados del consumo son la esquizofrenia, el trastorno de personalidad paranoide (relacionado con el consumo de cocaína) y la depresión (relacionada con el consumo de alcohol)20.

Asimismo, las personas consumidoras de drogas presentan mayores tasas de infecciones, como el VIH, el virus de la hepatitis B (VHB), hepatitis C (VHC), sífilis, gonorrea, clamidia y tuberculosis (TB) que la población general23.

Los problemas de adicción en prisión son de enorme importancia, no sólo por la prevalencia de consumo de drogas, sino por la gravedad de las complicaciones asociadas que puede tener en la vida de las personas, lo cual supone un importante factor en su bienestar dentro de prisión, así como en su evolución incrementando su vulnerabilidad y poniendo en riesgo su reinserción social24.

El equipo de enfermería debe ser capaz de planificar, supervisar y adherir al paciente al tratamiento según los objetivos establecidos y las características de cada paciente, así como la capacidad de anticiparse en un contexto de intoxicación o sobredosis. Tendrán como objetivos principales, la desintoxicación, la deshabituación, la disminución de riesgos, la reducción de daños y la mejora de las condiciones de salud de las personas con drogodependencias, siendo la integración social el objetivo final del proceso asistencial, para lo cual se coordinarán los diferentes recursos y dispositivos. Por esta razón, son muchos los recursos que invierten desde la propia Secretaría General de Instituciones Penitenciarias, así como diversas ONGs, asociaciones, etc.

Al igual que ocurre con el resto de los programas, el interno no siempre está en el momento idóneo para iniciar el tratamiento, de ahí la importancia de la motivación por parte de los diferentes profesionales.

Enfermedades infectocontagiosas:

Los reclusos pueden contraer enfermedades infecciosas durante su ingreso en los CP, siendo las prisiones entornos de alto riesgo para la transmisión de virus de transmisión sanguínea.

Compartir material de inyección para consumo de drogas, relaciones sexuales sin protección o realización de tatuajes con prácticas poco seguras, son algunas de las conductas de riesgo que vulnerabilizan al interno.

El aumento de la prevalencia de infecciones víricas de transmisión sanguínea entre las personas se asocia, mayoritariamente, con el consumo de drogas inyectadas, gran parte de la población reclusa ha contraído enfermedades infecciosas a través de la inyección de drogas y el uso compartido de jeringuillas y agujas.

A nivel mundial, la prevalencia del VIH, el VHC, el VHB es mayor entre los reclusos que entre la población general. El VIH en España muestra una incidencia del 0,03 % de casos seropositivos en personas encarceladas en 2014, lo que refleja la baja incidencia en la población general23.

En cuanto a los conocimientos del control de estas enfermedades, la responsabilidad reside en las actividades de enfermería de carácter formativo y educacional. El enfermero es el elemento clave en el tratamiento y manejo de estas patologías, la educación de salud proporcionada por el personal de enfermería genera, frecuentemente, una respuesta positiva por parte de los internos.

En España, Salud Pública llevó a cabo una serie de programas, llamados Programas de Intercambio de Jeringuillas (PIJ), cuyo objetivo es la reducción del daño asociado al consumo de drogas por vía parenteral. Este programa presenta una serie de características: disminuyen la vida reutilizable de las jeringuillas, prevenir la diseminación del VIH, VHB y VHC, entre otras, y ocasionan efectos positivos en conductas asociadas al uso de drogas inyectadas25.

Alteraciones somáticas:

Las alteraciones somáticas en la población reclusa son muy usuales, suele afectar a la audición, olfato y visión. Las posibles alteraciones en el funcionamiento de los órganos sensoriales se deben al ambiente, el olor, la comida, los ruidos continuos en los módulos, la oscuridad, el bullicio de los reclusos, elementos propios de los CP, etc.

En primer lugar, la audición se deteriora por la presencia de ruido constante, mesas moviéndose y puertas abriéndose y cerrándose, gente hablando o gritando… algo a lo que los internos finalmente se habitúan. A lo mencionado se le añade el eco que provoca la arquitectura propia de los CP y hace que el sonido retumbe y afecte más al oído20.

En segundo lugar, el sentido del olfato se ve afectado por la pobreza olfativa. Las prisiones tienen unos olores característicos por los productos que emplean en la limpieza y desinfección.

Y por último, algunos autores hablan de una “deformación de la percepción visual”, afectando a la distinción de formas y colores, así como al cálculo de distancias. Esto se debe a la arquitectura de la cárcel, con espacios pequeños, cerrados, repetitivos, sin decoración, los muros, etc.20.

Inmigración:

La cultura influye en el concepto de salud, los cuidados, tratamientos y en el proceso de enfermedad. Aproximadamente un 30% de la población reclusa es extranjera, lo que supone conocer un conjunto de realidades para poder abordar los problemas de salud respetando la red social, cultural, costumbres, valores y creencias del país de origen. El idioma o la religión son los principales factores que suponen dificultades y conflictos en las intervenciones con estos pacientes.

Frecuentemente, los internos proceden de países subdesarrollados con sistemas sanitarios deficientes, y la mayoría de las veces importan enfermedades parasitarias y tropicales poco habituales en nuestro país. Las enfermedades helmínticas son enfermedades tropicales importadas que suelen estar mal diagnosticadas por la ausencia de servicios de vigilancia activa en los países europeos26.

Esto exige que el personal sanitario esté dotado de unos conocimientos sobre distintas enfermedades e infecciones prevalentes en distintos países, además de conocer y respetar las creencias y prácticas para poder dar un cuidado de calidad.

Situaciones límite:

Una de las principales características de la enfermería en el medio penitenciario es su población interno-paciente, lo que supone en ocasiones vivir situaciones complejas con pacientes agitados y episodios agresivos. Estas situaciones se dan muchas veces por el propio medio en el que conviven, el régimen carcelario, sentencias, convivencia, etc. Por ello, el personal sanitario siempre debe estar acompañado de los funcionarios de vigilancia cuando se atienda a este tipo de paciente.

Estos momentos, denominados situaciones límite, precisan de comunicación activa entre los profesionales tanto del equipo de vigilancia como con el equipo sanitario.

El paciente violento es aquel que durante la asistencia sanitaria manifiesta una conducta agresiva, física o verbal, contra sí mismo o contra los allí presentes. Estas conductas pueden darse por diferentes factores.

  • Internos: neurofisiológicos, genéticos, hormonales y trastornos psiquiátricos.
  • Externos: consumo de alcohol y drogas, entorno hostil, marginalidad, cultura externa relacionada con actitudes violentas, trayectorias personales y diversos factores propios de las IIPP.

 

Ante estas situaciones límite, se debe adquirir una actitud terapéutica que cuenta con tres tipos de “armas”: el manejo verbal, la inmovilización y acción farmacológica.

El manejo verbal será la primera línea de actuación ante cualquier paciente violento, deberá aparentar calma, no levantar el tono de voz, escuchar todo lo que el paciente quiera decir y no fijar la mirada ni hacer movimientos bruscos.

Si con el paso anterior no se solventara la situación se pasaría al siguiente paso, la inmovilización, se efectuará siempre con más personal de manera coordinada. La contención mecánica viene regulada por el artículo 188.3 del Reglamento Penitenciario27, además también recoge la necesidad de comunicar esta medida al Juzgado de Vigilancia Penitenciaria justificando el motivo por el que se ha llevado a cabo.

Finalmente, el empleo de fármacos para acabar con este tipo de situaciones puede darse por la propia voluntad del interno o contra su voluntad. Esta última únicamente será en caso de urgencia y siempre comunicándolo al Juzgado de Vigilancia Penitenciaria, estando recogido en el artículo 210.2 del Reglamento Penitenciario27.

Los fármacos más usados son los neurolépticos y benzodiazepinas como el Diazepam por vía intramuscular (10-20 mg).

DISCUSIÓN

Las prisiones pueden ser entornos idóneos para la salud ya que en ellas existe la posibilidad de promocionarla, la mayoría de los reclusos ha carecido de las oportunidades necesarias para adquirir y mantener un buen estado de salud. Chaer-Yemlahi Serroukh S6 considera el ingreso en CP como una oportunidad y un entorno estratégico para detectar problemas y reducir factores de riesgo.

El ingreso en prisión puede suponer ciertas ventajas para la salud. Según la Encuesta sobre Salud y Consumo de Drogas en Población Interna en Instituciones Penitenciarias (ESDIP), en 2022, la mayoría de la población penitenciaria consideró que su estado de salud fue bueno o muy bueno, y el 20,7% consideró que su salud era mejor estando en prisión. Por otro lado, el medio penitenciario puede contar con múltiples efectos adversos para la salud. ESDIP muestra que un 66,3% opina que su estado de salud ha empeorado desde que ingresó en prisión.

Con respecto a la importancia del papel de enfermería en prisión, Barbosa28 habla de un papel resolutivo, integral y equivalente a la asistencia que se ofrece; mientras que Santana29 habla de un papel más humanizado que en otros ámbitos de la salud, sin dejarse llevar por los prejuicios.

La mayor parte de los autores coinciden en que la EP debe contar con una formación altamente especializada. Sin embargo, en pocos países se contempla una formación que contemple contenidos específicamente relacionados con la EP. Coll30 muestra la existencia de instituciones que desarrollan titulaciones específicas en dos países, EEUU y España. En países como Reino Unido y Canadá para trabajar en CP se requiere formación en salud mental, y en Francia los equipos sanitarios responsables de la salud de los internos (equipos UCSA) reciben formación previa.

Por otro lado, H Carrasco-Baún11, entre otros, destaca la importante diferencia entre la labor que cumple enfermería en la asistencia a los presos y la legislación que regula sus competencias en prisión, puesto que las leyes han quedado obsoletas y alejadas de la realidad, como se menciona anteriormente.

Por último, diversos autores consultados, entre los que encontramos a Barbosa, llegan a un punto en común; la necesidad de una formación continua de estos profesionales siendo necesario reforzar y actualizar sus competencias con respecto a los cuidados de la población reclusa.

CONCLUSIONES

La población reclusa presenta una serie de características sociodemográficas y en materia de salud que van a diferenciar la atención de enfermería en CP de la atención prestada en otros ámbitos sanitarios. Algunas de las necesidades particulares de esta población son las drogodependencias, enfermedades infectocontagiosas (tuberculosis, VIH, hepatitis), trastornos mentales, situaciones límite, entre otras.

Los profesionales precisan una formación específica y continua que debe reforzarse y actualizarse. Además, conocer todos los recursos disponibles (programas y protocolos) tanto en prisión como fuera de ella ayudará a poder garantizar una adecuada asistencia sanitaria del paciente una vez puesto en libertad.

El estigma social está muy arraigado, esto provoca un desconocimiento y falta de interés por parte de la población general y de los propios sanitarios.

Se hace evidente la necesidad de conocer el papel de la enfermería en este ámbito, con el fin de lograr una mejor calidad asistencial y la propia satisfacción laboral del personal sanitario.

La titulación del Grado de enfermería cubre la formación en base a competencias generales, lo que lleva a que el contexto educativo no esté trasladado al mundo laboral y aún menos al de las Instituciones penitenciarias. Los recién graduados en enfermería carecen de habilidades y competencias indispensables para trabajar y familiarizarse con el entorno penitenciario.

 

BIBLIOGRAFÍA

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2. BOE-A-2011-20638 Real Decreto-ley 20/2011, de 30 de diciembre, de medidas urgentes en materia presupuestaria, tributaria y financiera para la corrección del déficit público. [Internet]. Available from: https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-2011-20638

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7. BOE-A-1979-23708 Ley Orgánica 1/1979, de 26 de septiembre, General Penitenciaria. [Internet]. Available from: https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-1979-23708

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9. Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas colaboradores D. Encuesta sobre Salud y Consumo de Drogas en Población Interna en Instituciones Penitenciarias. 2022; Available from: https://pnsd.sanidad.gob.es

10. Sociedad Española de Sanidad Penitenciaria : Nuestro Trabajo [Internet].. Available from: https://www.sesp.es/sesp/T95/portada/inicio

11. Carrasco-Baún H. Prison nursing: legal framework and care reality [Internet]. Vol. 19, Revista Española de sanidad penitenciaria. Rev Esp Sanid Penit; 2017. p. 3–12. Available from: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/28327885/

12. BOE-B-2020-3808 CONSEJO GENERAL DE COLEGIOS OFICIALES DE ENFERMERÍA DE ESPAÑA [Internet].. Available from: https://www.boe.es/diario_boe/txt.php?id=BOE-B-2020-3808

13. García Bolaños R. ENFERMERÍA PENITENCIARIA: REALIDAD Y SITUACIÓN ACTUAL.

14. Espuela E, Casado SV, Vázquez I. Marco de Competencias de la Enfermera/o en el ámbito de los cuidados en Instituciones Penitenciarias . 2020;120. Available from: https://www.colegioenfermeriahuesca.org/wp-content/uploads/2022/07/MARCO-COMPETENCIAS-INSTITUCIONES-PENITENCIARIAS-JUNIO-2020.pdf

15. Reeducación y reinserción social – Instituciones Penitenciarias [Internet]. Available from: https://www.iipp.es/es/web/home/reeducacion-y-reinsercion-social

16. Ayuso Murillo D. The new healthcare model in prison nursing. Rev Esp Sanid Penit [Internet]. 2020 May 1;22(2):52–4. Available from: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/32697273/

17. Colegio Enfermería Huesca. Instituciones Penitenciarias se compromete a modificar el reglamento penitenciario y a actualizar las competencias de las enfermeras/os de prisiones – Colegio Oficial de Enfermería de Huesca [Internet]. 2023. Available from: https://www.colegioenfermeriahuesca.org/instituciones-penitenciarias-se-compromete-a-modificar-el-reglamento-penitenciario-y-a-actualizar-las-competencias-de-las-enfermeras-os-de-prisiones/

18. BOE-A-2003-21340 Ley 44/2003, de 21 de noviembre, de ordenación de las profesiones sanitarias. [Internet]. Available from: https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-2003-21340

19. Organización Mundial de la Salud [Internet]. Available from: https://www.who.int/es

20. Rodríguez López M, Martín JH, Madrid H. FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS Y SOCIALES EFECTOS DE LA ESTANCIA EN PRISIÓN. 2019;

21. Rodríguez-Sanjuán R, FAISEM Llopis-Llacer C. Salud Mental En Mental Health in Prison. the Socioeducative Paradoxes. 2017;16(1):98–116.

22. Narezo MR, Rosa SG. Presó, drogues i educació social. Educ Soc Rev d’intervenció socioeducativa [Internet]. 2014 Jul 14;0(57 SE-Monogràfic). Available from: https://raco.cat/index.php/EducacioSocial/article/view/278607

23. European Monitoring Centre for Drugs and Drug Addiction. Prisión y drogas en Europa: desafíos actuales y futuros | www.emcdda.europa.eu. 2021; Available from: https://www.emcdda.europa.eu/publications/insights/prison-and-drugs-in-europe_en

24. Bienestar en grupos vulnerables. Las adicciones en prisión – Dialnet [Internet]. Available from: https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=6405223

25. Portal Plan Nacional sobre Drogas – Programas de intercambio de jeringuillas (pijs) [Internet]. Available from: https://pnsd.sanidad.gob.es/profesionales/disminucionRiesgo/programas/home.htm

26. Getaz L, Da Silva-Santos L, Wolff H, Vitoria M, Serre-Delcor N, Lozano-Becerra J, et al. Enfermedades infecciosas y tropicales persistentes en población inmigrante penitenciaria PERSiStENt iNfEctioUS aNd tRoPical diSEaSES iN iMMigRaNt coRREctioNal PoPUlatioNS.

27. BOE-A-1996-3307 Real Decreto 190/1996, de 9 de febrero, por el que se aprueba el Reglamento Penitenciario. [Internet]. Available from: https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-1996-3307

28. Barbosa ML, Medeiros SG de, Chiavone FBT, Atanásio LL de M, Costa GMC, Santos VEP. Nursing actions for liberty deprived people: a scoping review. Esc Anna Nery. 2019;23(3):1–9.

29. Reis FC de A. Perception of The Nursing Team About Health Care in The Prison System / Percepção da Equipe de Enfermagem Acerca da Assistência à Saúde no Sistema Prisional. Rev Pesqui Cuid é Fundam Online. 2019;11(5):1142–7.

30. Coll Cámara AB. El fenomen de la infermeria penitenciària. Una proposta formativa. TDX (Tesis Dr en Xarxa) [Internet]. 2015;460.

 

ANEXOS

Anexo 1. Búsqueda bibliográfica:

BASES DE DATOS PALABRAS CLAVE ARTÍCULOS ENCONTRADOS ARTÍCULOS REVISADOS ARTÍCULOS SELECCIONADOS
PUBMED “nursing” AND “prison”

“health” AND “prison” AND “Spain”

“mental health” AND “prison”

360

179

36

1373

1373

13

5

11

5

1

1

IBECs “enfermería” Y “penitenciaria” 27 4 1
CUIDEN Enfermería Penitenciaria España 22 2 2
SCIELO “salud” Y “multicultural” 63 4 1
DIALNET “salud mental” Y “prisión”

“adicciones” Y “prisión”

103

54

7

2

2

1

GOOGLE ACADÉMICO “enfermería” Y “penitenciaria” 313 15 3
META

BUSCADORES

PALABRAS CLAVE ARTÍCULOS ENCONTRADOS ARTÍCULOS REVISADOS ARTÍCULOS SELECCIONADOS
BIBLIOTECA VIRTUAL EN SALUD Enfermería Penitenciaria 42 4 2

 

Anexo 2. Investigaciones consultadas

Universidad de Valladolid https://uvadoc.uva.es/bitstream/handle/10324/24600/TFG-H926.pdf?sequence=1&isAllowed=y
Universidad de Zaragoza https://zaguan.unizar.es/record/107279/files/TAZ-TFG-2021-425.pdf
Universidad Pontificia de Comillas https://repositorio.comillas.edu/jspui/bitstream/11531/30846/1/TFG_RodriguezLopezMarta.pdf

Fuente: Elaboración propia

 

Anexo 3. Portales web y páginas oficiales de organizaciones

Sociedad Española de Sanidad Penitenciaria (SESP) https://www.sesp.es/
Revista Española de Sanidad Penitenciaria (SANIPE) http://www.sanipe.es/
Organización Mundial de la Salud (OMS) https://www.who.int/es
Consejo General de Enfermería https://www.consejogeneralenfermeria.org/
Boletín Oficial del Estado https://www.boe.es/
Ministerio de Sanidad https://www.sanidad.gob.es/
Poder Judicial España https://www.poderjudicial.es/cgpj/
Colegio Oficial de Enfermería de Huesca https://www.colegioenfermeriahuesca.org/
Gobierno de Aragón https://www.aragon.es/
La red de atención a las

adicciones

https://www.unad.org/
European Monitoring Centre for Drugs and Drug Addiction (EMCDDA) https://www.emcdda.europa.eu/index_en

Fuente: Elaboración propia.

 

LISTADO DE ABREVIATURAS:

BOE: Boletín Oficial del Estado.

SP: Sanidad Penitenciaria.

EP: Enfermería Penitenciaria.

SGIP: Secretaria General de Instituciones Penitenciarias.

RP: Reglamento Penitenciario.

LOPS: Ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias.

IIPP: Instituciones Penitenciarias.

SESP: Sociedad Española de Sanidad Penitenciaria.

RESP: Revista Española de Sanidad Penitenciaria.

 

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