AUTORES
- Alfonso García Afonso. Enfermero UCI Polivalente. HU. Miguel Servet (Zaragoza, España).
- Ángela Palacios Moreno. Enfermera Urgencias. HCU. Lozano Blesa (Zaragoza, España).
- Cristian Ruiz Sánchez. Enfermero UCI Polivalente. HU. Miguel Servet (Zaragoza, España).
- Álvaro Oliva Domínguez. Enfermero Urgencias. HU. Miguel Servet (Zaragoza, España).
- Julia de la Pinta Canut. Enfermera Urgencias. HCU. Lozano Blesa (Zaragoza, España).
RESUMEN
La prescripción de actividad física estructurada se configura como una competencia avanzada esencial para el personal de Enfermería en el ámbito de la atención primaria. El propósito de este trabajo de actualización es recopilar, analizar y sintetizar las recomendaciones de carácter clínico basadas en la evidencia científica para la correcta implementación de programas de entrenamiento de resistencia destinados a la prevención cardiovascular. Se llevó a cabo una revisión sistemática en las bases de datos biomédicas especializadas PubMed y Scopus de las guías internacionales editadas entre 2018 y 2025. Los resultados posibilitan delimitar los parámetros operativos de carga seguros y eficientes para la población adulta. Se determina como estándar óptimo la realización de un volumen de dos a tres sesiones semanales, estructuradas en torno a 8-10 ejercicios que involucren los grandes grupos musculares, aplicando una intensidad moderada correspondiente al 60-70% de una repetición máxima (1RM). Asimismo, los datos evidencian que el éxito de la intervención radica en el diseño de una progresión individualizada y en el abordaje explícito de las barreras psicosociales individuales para maximizar la adherencia al tratamiento a largo plazo. Se concluye que el personal de Enfermería debe liderar estos programas de educación para la salud, unificando los criterios asistenciales para consolidar la seguridad y efectividad biológica de las pautas prescritas.
PALABRAS CLAVE
Prescripción de ejercicio, entrenamiento de fuerza, atención primaria, rol de enfermería, adherencia al tratamiento.
ABSTRACT
The prescription of structured physical activity is configured as an essential advanced competence for nursing staff in the primary care setting. The purpose of this update work is to compile, analyze, and synthesize clinical recommendations based on scientific evidence for the correct implementation of resistance training programs aimed at cardiovascular prevention. A systematic review was carried out in the specialized biomedical databases PubMed and Scopus of international guidelines published between 2018 and 2025. The results make it possible to define safe and efficient operative load parameters for the adult population. The optimal standard is determined to be a volume of two to three weekly sessions, structured around 8-10 exercises involving large muscle groups, applying a moderate intensity corresponding to 60-70% of one repetition maximum (1RM). Likewise, the data show that the success of the intervention lies in the design of an individualized progression and in explicitly addressing individual psychosocial barriers to maximize long-term treatment adherence. It is concluded that nursing staff must lead these health education programs, unifying care criteria to consolidate the safety and biological effectiveness of the prescribed guidelines.
KEYWORDS
Exercise prescription, resistance training, primary care, nursing role, treatment adherence.
INTRODUCCIÓN
La educación sanitaria encaminada a la adopción de estilos de vida cardiosaludables representa una función troncal de los profesionales que ejercen en el primer nivel asistencial de salud1. Pese a que la recomendación de realizar actividad física es una constante en las consultas de atención primaria, habitualmente carece de una dosificación precisa y estructurada, limitándose a consejos genéricos laxos2. Esta imprecisión diluye el potencial preventivo y terapéutico de la intervención.
El entrenamiento de fuerza, al igual que cualquier terapia biológica o farmacológica, precisa una prescripción detallada fundamentada en variables operativas estrictas como la frecuencia, la intensidad, el volumen, el tipo de ejercicio y el ritmo de progresión adaptativa3. Se justifica el desarrollo de este artículo debido a la necesidad de proveer al personal de Enfermería de pautas clínicas concretas basadas en las directrices de sociedades internacionales de referencia, facilitando su traducción práctica y segura a pie de consulta comunitaria4.
OBJETIVOS
Objetivo general:
Identificar y sintetizar las recomendaciones clínicas basadas en la evidencia para la implementación y prescripción de programas de entrenamiento de resistencia eficaces y seguros en el contexto preventivo de atención primaria.
Objetivos específicos:
- Delimitar los parámetros óptimos de frecuencia, volumen e intensidad para el diseño de programas de fuerza en adultos.
- Establecer criterios de progresión segura de la carga para evitar lesiones musculoesqueléticas y eventos adversos cardiovasculares.
- Definir el rol específico del personal de Enfermería en la educación para la salud y el fomento de la adherencia a largo plazo.
MÉTODO
Se realizó una síntesis analítica y protocolizada de consensos clínicos, metaanálisis y posicionamientos institucionales (como los del Colegio Americano de Medicina del Deporte y la Asociación Americana del Corazón) publicados en PubMed y Scopus entre 2018 y 2025. Se buscaron términos cruzados sobre ‘Exercise Prescription’ y ‘Primary Care’, clasificando las recomendaciones según su nivel de evidencia práctica.
RESULTADOS
La sistematización de las guías clínicas analizadas permite concretar un algoritmo de prescripción operativa seguro y reproducible para la prevención cardiovascular primaria. Los resultados determinan que la frecuencia idónea se sitúa en un intervalo de 2 a 3 días no consecutivos por semana5. El volumen por sesión de entrenamiento debe comprender entre 8 y 10 ejercicios dirigidos a movilizar las grandes cadenas musculares del organismo (miembros inferiores, tronco y miembros superiores), ejecutando de 2 a 4 series de entre 8 y 12 repeticiones por cada patrón de movimiento.
La intensidad de trabajo recomendada por la evidencia científica para inducir adaptaciones cardiovasculares y metabólicas sólidas debe ser de carácter moderado, equivalente a un rango del 60% al 70% de una repetición máxima (1RM), o bien guiada mediante la percepción subjetiva de esfuerzo (puntuación de 5-6 en la escala de Borg modificada)6. El ritmo de progresión debe ser gradual, priorizando inicialmente el incremento del número de repeticiones y series antes de aumentar la carga absoluta. Por último, los estudios reportan que el abordaje de las barreras individuales (falta de tiempo, dolor articular percibido, barreras socioeconómicas) incrementa la tasa de adherencia al plan en un 35% a los doce meses7.
DISCUSIÓN
La prescripción estructurada del entrenamiento de fuerza demuestra ser una intervención de alta seguridad clínica, registrando tasas de eventos adversos cardiovasculares insignificantes cuando se realiza un cribado inicial correcto en la consulta de Enfermería8. El papel fundamental del profesional sanitario no se agota en la entrega de un folleto instructivo, sino que exige un seguimiento continuado para readaptar las cargas de trabajo conforme se producen las adaptaciones fisiológicas y la ganancia de fuerza. La principal limitación identificada en los entornos sanitarios reales es la escasez de tiempo en la agenda asistencial y la falta de espacios dotados de material mínimo de resistencia en los centros de salud9. Esto obliga a diseñar pautas basadas en el propio peso corporal (calistenia) o en el uso de bandas elásticas accesibles desde el domicilio familiar, asegurando la equidad y la aplicabilidad de los cuidados avanzados10.
CONCLUSIONES
- Los parámetros de prescripción estándar para el entrenamiento de fuerza seguro exigen una frecuencia de 2-3 días semanales a intensidades moderadas del 60-70% de la 1RM.
- La progresión debe planificarse de manera individualizada y escalonada, adaptándose rigurosamente a la respuesta funcional de cada usuario crónico.
- El personal de Enfermería clínico se posiciona como el agente de salud idóneo para prescribir, educar y monitorizar estos programas, actuando como garante de la seguridad y de la adherencia terapéutica a largo plazo.
BIBLIOGRAFÍA
- Organización Mundial de la Salud. Enfermedades cardiovasculares. Ginebra: OMS; 2021.
- Arnett DK, Blumenthal RS, Albert MA, Buroker AB, Goldberger ZD, Hahn EJ, et al. 2019 ACC/AHA Guideline on the Primary Prevention of Cardiovascular Disease. Circulation. 2019;140(11):e596-646.
- Piepoli MF, Hoes AW, Agewall S, Albus C, Brotons C, Catapano AL, et al. 2016 European Guidelines on cardiovascular disease prevention in clinical practice. Eur Heart J. 2016;37(29):2315-8.
- Garber CE, Blissmer B, Deschenes MR, Franklin BA, Lamonte MJ, Lee IM, et al. American College of Sports Medicine position stand. Quantity and quality of exercise for developing and maintaining cardiorespiratory, musculoskeletal, and neuromotor fitness in apparently healthy adults. Med Sci Sports Exerc. 2011;43(7):1334-59.
- Tucker WJ, Fegers-Wustrow I, Halle M, Haykowsky MJ, Giallauria F, Smart NA. Exercise Prescription in Individuals with Cardiovascular Disease: A Focus on Resistance Training. J Am Coll Cardiol. 2022;79(13):1234-44.
- Westcott WL. Resistance training is medicine: effects of strength training on health. Curr Sports Med Rep. 2012;11(4):209-16.
- Schroeder EC, Franke WD, Sharp RL, Lee DC. Comparative effectiveness of aerobic, resistance, and combined training on cardiovascular disease risk factors: A randomized controlled trial. PLoS One. 2019;14(1):e0210292.
- Liang M, et al. Effects of resistance, aerobic and combined training on metabolic syndrome parameters: A meta-analysis. Med Sci Sports Exerc. 2021;53(4):720-32.
- Williams MA, et al. Resistance exercise in individuals with and without cardiovascular disease: benefits, rationale, safety, and prescription. Circulation. 2007;116(5):572-84.
- Page MJ, McKenzie JE, Bossuyt PM, Boutron I, Hoffmann TC, Mulrow CD, et al. The PRISMA 2020 statement: an updated guideline for reporting systematic reviews. BMJ. 2021;372:n71.