Resección transuretral de próstata. Artículo monográfico

3 junio 2025

 

AUTORES

  1. Noelia Lanau Soler. Graduada en Enfermería por la Universidad Rovira i Virgili de Tarragona. Enfermera del Servicio de Cirugía General. Hospital de Barbastro. España.
  2. Elena Ordás Arnal. Diplomada en Enfermería por la Universidad de Zaragoza. Enfermera del Servicio de Cirugía General. Hospital de Barbastro. España.
  3. Aimar Gracia Mairal. Graduada en Enfermería por la Universidad de Zaragoza. Enfermera del Servicio de Unidad de Continuidad Asistencial. Hospital de Barbastro. España.
  4. Lydia Clavero Ara. Diplomada en Enfermería por la Universidad de Lleida. Enfermera del Servicio de Cirugía General. Hospital de Barbastro. España.
  5. Patricia Castillón López. Diplomada en Enfermería por la Universidad Pública de Navarra. Enfermera del Servicio de Cirugía General. Hospital de Barbastro. España.
  6. Clara Mainer López. Graduada en Enfermería por la Escuela Universitaria de Enfermería de Huesca. Enfermera del Servicio de Unidad de Cuidados Intensivos. Hospital de Barbastro. España.

 

RESUMEN

La resección transuretral de próstata (RTUP) es un procedimiento quirúrgico comúnmente utilizado para tratar la hiperplasia benigna de próstata (HBP), una afección que afecta a una gran parte de los hombres mayores de 50 años1. Este procedimiento tiene como objetivo aliviar los síntomas obstructivos urinarios causados por el agrandamiento de la próstata, como la dificultad para orinar, el flujo urinario débil y la necesidad frecuente de orinar1. Dicho procedimiento se emplea cuando los pacientes no responden al tratamiento médico o presentan complicaciones como hematuria, infecciones recurrentes o retención de orina2.

Según la Sociedad Española de Urología (SEU), la resección transuretral de próstata (RTUP) se ha mantenido como el estándar de tratamiento durante más de 50 años debido a su efectividad y la mejora significativa en la calidad de vida de los pacientes3.

Aunque es una intervención eficaz, los cuidados de enfermería son fundamentales para asegurar una recuperación óptima, prevenir complicaciones y proporcionar apoyo a los pacientes durante todo el proceso quirúrgico1. Este artículo ofrece una visión general de los cuidados de enfermería involucrados en cada etapa del proceso de TURP1.

PALABRAS CLAVE

Hiperplasia prostática benigna, resección transuretral de la próstata, enfermedad de la próstata, cateterismo urinario, cuidado de enfermería.

ABSTRACT

Transurethral resection of the prostate (TURP) is a surgical procedure commonly used to treat benign prostatic hyperplasia (BPH), a condition that affects a large number of men over the age of 501. This procedure aims to alleviate urinary obstructive symptoms caused by prostate enlargement, such as difficulty urinating, weak urine flow, and frequent urination1. It is employed when patients do not respond to medical treatment or present complications such as hematuria, recurrent infections, or urinary retention2.

According to the Spanish Society of Urology (SEU), TURP has remained the standard treatment for more than 50 years due to its effectiveness and significant improvement in patients’ quality of life3.

Although it is an effective intervention, nursing care is essential to ensure optimal recovery, prevent complications, and provide support to patients throughout the surgical process1. This article provides an overview of the nursing care involved in each stage of the TURP process1.

KEY WORDS

Benign prostatic hyperplasia, transurethral resection of prostate, prostate diseases, urinary catheterization, nursing care.

DESARROLLO DEL TEMA

La próstata es una glándula pequeña en forma de nuez que desempeña un papel fundamental en la salud reproductiva y urinaria masculina2. Se encuentra justo debajo de la vejiga y rodea la uretra, que es el conducto que transporta la orina desde la vejiga hasta el exterior del cuerpo2.

Su función principal es producir un fluido que forma parte del semen2. Este fluido prostático contribuye a la nutrición, protección y transporte de los espermatozoides durante la eyaculación1.

A medida que los hombres envejecen, la próstata puede experimentar cambios2. Uno de los problemas más comunes es la hiperplasia benigna de próstata (HBP)1,2.

¿QUÉ ES LA HIPERPASIA BENIGNA DE PRÓSTATA?

La hiperplasia benigna de próstata (HBP) es una afección común que afecta a muchos hombres mayores de 50 años, caracterizada por un aumento no canceroso en el tamaño de la próstata. Este agrandamiento puede interferir con el flujo urinario debido a la compresión de la uretra4.

A pesar de que la HBP no es una enfermedad maligna, tiene implicaciones significativas sobre el sistema urinario y la calidad de vida de los pacientes4,5. Los síntomas más frecuentes incluyen5,6:

  • Dificultad para orinar, especialmente al iniciar el flujo urinario.
  • Chorro débil de orina o sensación de vaciamiento incompleto de la vejiga.
  • Necesidad frecuente de orinar, especialmente durante la noche (nicturia).
  • Sensación de urgencia al orinar.

 

La HBP tiene un impacto importante no solo en los síntomas físicos, sino también en el bienestar emocional y la calidad de vida del paciente7. Uno de sus tratamientos es la resección transuretral de próstata (RTUP). La resección transuretral de próstata (RTUP) es uno de los procedimientos quirúrgicos más comunes para tratar la hiperplasia benigna de próstata (HBP)8.

¿QUÉ ES LA RESECCIÓN TRANSURETRAL DE PRÓSTATA?

La resección transuretral de próstata (RTUP) es una técnica quirúrgica utilizada para tratar la hiperplasia benigna de próstata (HBP), que es un agrandamiento no canceroso de la próstata, una afección común entre los hombres mayores de 50 años1,9. La RTUP es un procedimiento mínimamente invasivo que se lleva a cabo para aliviar los síntomas de obstrucción urinaria derivados de esta condición9.

La RTUP ha sido el tratamiento estándar para la HBP durante más de 50 años, debido a su eficacia y buenos resultados a largo plazo. Aunque existen opciones de tratamiento alternativas, como medicamentos o procedimientos menos invasivos, la RTUP sigue siendo una de las intervenciones más efectivas para pacientes con síntomas severos que no responden a otros tratamientos10.

El procedimiento de resección transuretral de próstata se realiza bajo anestesia general o loco-regional y consiste en la inserción de un cistoscopio, es decir, un tubo delgado con una cámara en su extremo, a través de la uretra10,11. El urólogo utiliza este instrumento para acceder a la próstata y eliminar el tejido prostático agrandado. A través del cistoscopio, se emplea un cable de alta frecuencia para cortar y cauterizar el tejido prostático, eliminando las obstrucciones que impiden el paso normal de la orina10,11.

Una de las ventajas de la RTUP es que no requiere incisiones externas, ya que el procedimiento se lleva a cabo completamente a través de la uretra. Esto significa una menor cantidad de sangrado y una recuperación más rápida en comparación con otras técnicas quirúrgicas más invasivas. No obstante, debido a la naturaleza del procedimiento, los pacientes suelen requerir un catéter urinario temporal para drenar la orina tras la intervención12.

INDICACIONES PARA LA RESECCIÓN TRANSURETRAL DE PRÓSTATA.

La RTUP se indica principalmente para los pacientes con hiperplasia benigna de próstata que experimentan síntomas graves, como obstrucción urinaria significativa o complicaciones asociadas a la HBP, tales como10,11:

  • Retención urinaria o incapacidad para vaciar completamente la vejiga.
  • Infecciones urinarias recurrentes debidas a la retención de orina.
  • Hematuria y cálculos urinarios, es decir, piedras formadas en la vejiga debido a la obstrucción prolongada.

 

COMPLICACIONES DE LA RESECCIÓN TRANSURETRAL DE PRÓSTATA:

Aunque la RTUP es generalmente un procedimiento seguro, existen ciertos riesgos y posibles complicaciones, que incluyen12,13:

  1. Sangrado: una de las complicaciones más comunes, especialmente durante el procedimiento y las primeras horas postquirúrgicas.
  2. Infección debido a que cualquier procedimiento quirúrgico puede llevar al riesgo de infección, incluidas infecciones del tracto urinario o infecciones sistémicas más graves.
  3. Síndrome de Resección Transuretral. Es un síndrome raro, en el que los líquidos utilizados para irrigar la vejiga durante la intervención pueden ser absorbidos por el organismo en grandes cantidades, causando un desequilibrio electrolítico importante.
  4. Disfunción sexual: en el que algunos pacientes pueden experimentar eyaculación retrógrada o disfunción eréctil después de la cirugía.

 

CUIDADOS DE ENFERMERÍA POSTOPERATORIOS:

Después de la intervención, los pacientes suelen permanecer ingresados durante un corto período de tiempo, para garantizar que no haya complicaciones graves. Los cuidados de enfermería mientras el paciente permanece ingresado son14,15,16:

  • Manejo del catéter urinario: los pacientes suelen salir de quirófano con una sonda vesical. Durante las primeras horas, la diuresis suele ser hematúrica. El catéter urinario o sonda vesical permite el drenaje de la orina y su control tanto de cantidad como de coloración, ya que una orina hematúrica persistente puede ser indicativo de complicaciones como una hemorragia postoperatoria14.

 

Además, es esencial asegurarse de que la sonda vesical esté libre de posibles obstrucciones como pueden ser coágulos, debido a que cualquier bloqueo puede derivar en complicaciones graves como las infecciones de orina15.

  • Manejo de la hemorragia15,16: el sangrado postoperatorio suele ser una complicación común tras una resección transuretral de próstata. Para evitarla, se debe llevar a cabo un minucioso control tanto de la cantidad como de la coloración de la orina. En la gran mayoría de ocasiones, el paciente sale de quirófano con una irrigación continua de la vejiga a través del catéter urinario para evitar la formación de coágulos que puedan obstruir el catéter16.
  • Manejo del dolor: es fundamental el manejo del dolor para la recuperación de los pacientes mediante la administración de los analgésicos pautados y una evaluación continua del dolor16.
  • Prevención de las infecciones debido a que el riesgo de infección en pacientes con catéter urinario postoperatorio es alto. Es importante vigilar signos de infección como son la fiebre y el mal olor de la orina. Además de ello, se debe usar una técnica estéril para manipular el catéter urinario16.
  • Movilización temprana mediante una movilización progresiva según la tolerancia del paciente para evitar complicaciones relacionadas con la inmovilidad como pueden ser una trombosis venosa profunda o úlceras por presión15,16.
  • Monitorización de los signos vitales como son la tensión arterial, frecuencia cardíaca, saturación de oxígeno y temperatura para detectar signos de complicaciones como hemorragias o alteraciones hemodinámicas16.
  • Educación del paciente y la familia sobre los cuidados que debe llevar un catéter urinario, posibles signos de alarma ante las principales complicaciones que puede haber como fiebre, hematuria o dolor severo y la importancia de una hidratación adeucada16.

 

CONCLUSIONES

La resección transuretral de próstata sigue siendo uno de los principales y más efectivos tratamientos para la hiperplasia benigna de próstata. Existen algunas alternativas, pero la resección transuretral de próstata ofrece unos resultados satisfactorios a largo plazo con un tiempo de recuperación bastante corto. Los cuidados de enfermería en el postoperatorio suelen ser fundamentales para la minimización de las complicaciones y la correcta recuperación del paciente.

 

BIBLIOGRAFÍA

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