Revisión bibliográfica sobre la obesidad infantil y prevención

10 mayo 2024

 

AUTORES

  1. Lidia Hernández Gil: Graduada en Enfermería en la Universidad Pública de Zaragoza. Enfermera en Hospital de Barbastro. Huesca, España.
  2. Rubén Garza Casado: Graduado en Enfermería en la Universidad Pública de Zaragoza. Enfermero en Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza, España.
  3. Elena Loscertales Aineto: Graduada en Enfermería en la Universidad Pública de Zaragoza. Enfermera en Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza, España.
  4. Ignacio Ortillés Loras: Graduado en Enfermería en la Universidad Pública de Zaragoza. Enfermero en Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza, Huesca.
  5. Carla Jiménez Herrera: Graduada en Enfermería en la Universidad Pública de Zaragoza. Enfermera en Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza, España.
  6. Andrea Moya Moreno: Graduada en Enfermería en la Universidad Pública de Zaragoza. Enfermera en Hospital Universitario San Jorge. Huesca, España.

 

RESUMEN

La obesidad es la enfermedad crónica más prevalente en la infancia y adolescencia en los países occidentales. Entendemos por obesidad una enfermedad crónica, compleja y multifactorial que se asocia a mayor riesgo para la salud y que está relacionada con el aumento de grasa corporal. En esta revisión desglosamos aspectos como son los hábitos alimentarios, la actividad física, los factores genéticos, medioambientales, sociales, etc. Mucha de la información se encuentra en el estudio de Alimentación, Actividad física, Desarrollo Infantil y Obesidad en España (ALADINO 2019). Por último hacemos referencia a la importancia de la prevención y la evaluación precoz así como al tratamiento para esta enfermedad.

PALABRAS CLAVE

Obesidad infantil, sobrepeso infantil, prevalencia, factores, causas, conducta alimentaria.

ABSTRACT

Obesity is the most prevalent chronic disease in childhood and adolescence in Western countries. We understand obesity as a chronic, complex and multifactorial disease that is associated with greater health risks and is related to increased body fat. In this review we break down aspects such as eating habits, physical activity, genetic, environmental and social factors, etc. Much of the information is found in the study on Nutrition, Physical Activity, Child Development and Obesity in Spain (ALADINO 2019). Finally, we refer to the importance of prevention and early evaluation as well as treatment for this disease.

KEY WORDS

Childhood obesity, childhood overweight, prevalence, factors, causes, eating behavior.

INTRODUCCIÓN 

La obesidad es una enfermedad crónica, compleja y multifactorial, que suele iniciarse en la infancia y la adolescencia, y está caracterizada por el aumento de la grasa corporal (con un IMC ≥ a percentil 95 para el sexo y la edad), asociada a mayor riesgo para la salud. En los niños la grasa se encuentra principalmente a nivel subcutáneo, mientras que en los jóvenes y adolescentes también se forman depósitos grasos intraabdominales (con un mayor riesgo de trastornos metabólicos)1,2,3.

Es uno de  los  problemas  de  salud  pública  más  graves  del  siglo  XXI, siendo  la enfermedad crónica más prevalente en la infancia y adolescencia en los países occidentales. Esto supone un riesgo para el desarrollo de patologías crónicas a edades más avanzadas, además de un mayor riesgo de sufrir obesidad en la edad adulta o patologías relacionadas4,5.

Pocas enfermedades crónicas han avanzado en forma tan alarmante, motivo de preocupación para las autoridades de salud debido a las consecuencias físicas, psíquicas  y sociales. El sobrepeso y la obesidad son el quinto factor principal de riesgo de defunción en el mundo: unos 2,8 millones de muertes al año4.

Se han diferenciado 3 tipos de obesidad: Obesidad común o simple (coinciden una nutrición hipercalórica con unos niveles bajos de actividad física), obesidad secundaria a una enfermedad (independientemente del equilibrio calórico y actividad física), y obesidad monogénica (alteración en un gen)4,6.

Sin embargo, la única distinción importante que puede hacerse en la obesidad infantil es diferenciar aquellos niños que tienen un patrón patológico debido a enfermedades genéticas o endocrinas, de otros cuya obesidad está ligada directamente con el desequilibrio entre ingesta y actividad (95% de los casos)6.

Hemos decidido escoger este tema debido al aumento de la prevalencia en los últimos años a nivel mundial y sobre todo, por la importancia del papel de enfermería en la prevención de la obesidad desde edades muy tempranas.

 

OBJETIVOS 

Los objetivos establecidos en esta revisión bibliográfica sobre la obesidad infantil son:

Objetivo principal:

  • Conocer la magnitud del problema asociado a la obesidad infantil y la importancia de la prevención desde enfermería.

 

Objetivos secundarios:

  • Conocer la prevalencia actual de obesidad infantil en España.
  • Enumerar las causas del sobrepeso y la obesidad infantil.
  • Analizar las consecuencias del sobrepeso y la obesidad infantil.
  • Identificar recomendaciones, teniendo en cuenta los resultados de los estudios analizados, sobre cómo deben ser las intervenciones para prevenir los problemas de sobrepeso y obesidad infantil
  • Identificar intervenciones de prevención de sobrepeso y obesidad infantil en escolares.
  • Revisar los factores involucrados en la regulación de la conducta alimentaria y actividad física en niños.

 

METODOLOGÍA

Para la realización de este trabajo, se realizó la búsqueda los días 20, 21 y 22 de abril de 2021 de diferentes referencias bibliográficas, en las bases de datos PubMed, Dialnet, Medline y Cuiden Plus con las siguientes palabras clave o keywords:

“Obesidad infantil”, “Sobrepeso infantil”, “Prevalencia”, “Factores”, “Causas”, “Consecuencias”, “Intervenciones”, “Recomendaciones”, “Conducta alimentaria”

Para la estrategia se utilizó la búsqueda en los descriptores de National Library of Medicine de Estados Unidos (Medical Subject Headings, MeSH) y Descriptores en Ciencias de la Salud (DeCS). Además, se utilizaron combinaciones con los operadores booleanos “AND” y “OR”, aplicando distintos límites en la estrategia de búsqueda: en español y en inglés, texto completo. De esta manera, encontramos fuentes bibliográficas con la máxima información válida.

Los criterios de inclusión que utilizamos para la búsqueda fueron: artículos de texto completo con acceso gratuito, en español y publicados desde el año 2000 hasta el 2020. Los criterios de exclusión se basaron en descartar aquellos artículos que no se enfocan directamente en el niño y aquellos que hablaban de territorios concretos.

De esta manera, obtuvimos 14 artículos rescatados de las bases de datos anteriormente nombradas, los cuales responden a los objetivos de la revisión y cuya población de estudio se adapta a nuestros intereses.

 

DESARROLLO

El Estudio de Alimentación, Actividad física, Desarrollo INfantil y Obesidad en España (ALADINO 2019) es un estudio descriptivo transversal de las medidas antropométricas obtenidas por medición directa y de factores asociados obtenidos mediante cuestionarios en una muestra aleatoria de 16.665 escolares de 276 Centros de Educación Primaria, representativa de la población escolar de 6 a 9 años residente en España.

Centrándonos en el estudio ALADINO de 2019, la prevalencia de sobrepeso, obesidad y obesidad severa (según los estándares de crecimiento de la OMS) son del 23,3%, 17,3% y 4,2% respectivamente para el conjunto de la muestra estudiada7.

Al analizar los datos de la situación ponderal en función del sexo y según los estándares de crecimiento de la OMS, se observa un mayor porcentaje de niñas con sobrepeso (24,7%) frente a los niños (21,9%), mientras que el porcentaje de niños con obesidad y obesidad severa es significativamente mayor en niños (19,4% y 6,0% respectivamente) que en niñas (15,0% y 2,4% respectivamente)7.

El análisis de los resultados por grupos de edad y sexo revela que a partir de los 7 años aumenta la prevalencia de obesidad y exceso de peso en los varones, siendo los 9 años la edad con la prevalencia del exceso de peso más alta. En las niñas, se observa que la prevalencia de obesidad y exceso de peso aumentan a partir de los 87.

En cuanto a los estilos de vida relacionados con la obesidad, encontramos los siguientes datos relevantes:

  • Hábitos alimentarios:

 

El 97,6% de los escolares declararon haber desayunado el día del estudio. Se ha observado que tan sólo un 2,2% de los niños habían realizado un desayuno completo y saludable. En cambio, el resto de los escolares introducen en su desayuno ultra procesados como bollería, cola cao, etc. sin incluir fruta ni zumos naturales7.

Además, es interesante destacar que la frecuencia de consumo de fruta fresca parece haber aumentado con respecto a la declarada en el anterior estudio ALADINO 2015 (29,1%)7.

  • Actividad física:

 

El ejercicio no sólo es un componente importante de la pérdida de peso a corto plazo, sino también para el mantenimiento a largo plazo de un peso saludable. Por otra parte, se asocia con un sentimiento de bienestar, aumenta la autoestima y tiene un efecto beneficioso sobre el control de otros factores de riesgo cardiovasculares, como la dislipidemia, la diabetes y la hipertensión arterial2.

El 74,0% de los escolares está inscrito en actividades deportivas extraescolares, siendo el porcentaje superior en niños respecto a las niñas en su conjunto. A pesar de ello, se observa que las niñas han aumentado ligeramente las horas de actividad física con respecto a los datos observados en los estudios ALADINO previos. El tiempo dedicado a las actividades deportivas extraescolares es principalmente de dos o tres horas en semana7.

Además, se ha observado que la mayoría de estos niños dedican 3 horas o más al día en actividades sedentarias como ver la televisión o jugar con consolas7.

Por lo tanto, las cifras han ido en aumento. La OMS estimaba en 2013 que 42 millones de niños preescolares sufrían obesidad a nivel mundial. Siguiendo los criterios de la World Obesity Federation (WOF), se calcula que el 21.64% del total de los niños sufrían sobrecarga ponderal (una acumulación anormal o excesiva de grasa que puede ser perjudicial para la salud), correspondiéndole un 22.16% a los niños varones y un 21.12% a las niñas8.

Si se mantienen las tendencias observadas desde 2000, los niveles de obesidad en la población infantil y adolescente superaran en 2022 a los de la insuficiencia ponderal moderada o grave en el mismo grupo de edad9.

La obesidad es una compleja combinación de factores que actúan en muchas etapas durante toda la vida, entre los que se encuentran:

  • Factores genéticos:

 

Es importante la influencia de la obesidad parental, de tal manera que si solo uno  de los padres es obeso, el niño tendrá un riesgo del 40% de ser obeso, y si lo son ambos padres aumenta al 80% 8.

Se han encontrado más de 22 genes asociados a la obesidad y se ha comprobado que las variantes de estos genes son causantes de cerca del 5% de la obesidad mórbida en los humanos10.

  • Factores de desarrollo:

 

Tanto el bajo como el elevado peso al nacer son un riesgo. La relación entre el bajo peso al nacer y la aparición de la obesidad está directamente relacionado, ya que un feto cuyo desarrollo se ha visto sometido a condiciones de malnutrición aumentará sus posibilidades de supervivencia acumulando mayor cantidad de reservas. A su vez, una madre fumadora durante el embarazo está relacionada de forma indirecta, ya que es uno de los principales factores de riesgo del bajo peso al nacer. En el caso del elevado peso al nacer como factor de riesgo de la aparición de la obesidad infantil, se ve una clara relación con la epigenética (modificación en la expresión de genes). Además, la lactancia materna exclusiva desde el nacimiento hasta los seis meses de edad es un medio importante para ayudar a impedir que los lactantes se vuelvan obesos8.

  • Factores ambientales:

 

Constituido por sistemas de transporte, dependencia del automóvil y otros vehículos, la urbanización, que minimiza la necesidad de caminar2.

La infancia y la adolescencia son etapas en las que se es muy vulnerable al entorno obesogénico (entorno que favorece y refuerza la aparición de obesidad y sobrepeso). Los factores que contribuyen a este entorno son: Uso del coche o transporte público para cortos trayectos, poca actividad física en la escuela, publicidad y ofertas de alimentos poco nutritivos, los menús gigantes en los establecimientos de comida rápida, establecimientos de chucherías y dulces próximos a los colegios, etc. (anexo I)12.

  • Factores alimentarios:

 

Las poblaciones urbanas de diversos países han modificado su régimen alimenticio a expensas del aumento en el consumo de grasas, azúcares y de la disminución en el consumo de fibra. Por otro lado, los precios elevados de las frutas, vegetales frescos y de otros alimentos de alta calidad nutricional, los hacen inaccesibles para los grupos de ingresos más bajos. Los estudios experimentales sugieren que los gustos experimentados por los bebés a través de la elección de alimentos maternos durante el embarazo y la lactancia o mediante la fórmula infantil pueden afectar las preferencias gustativas a largo plazo2,12.

Además, es importante que si el niño posee una señal de saciedad débil tras la ingesta, tendrá mayor riesgo de sobreconsumo. También hay que tener en cuenta la respuesta afectiva del niño al alimento (sistema hedónico), ya que, si este disfruta mucho de los estímulos asociados a dichos alimentos, también tendrá más riesgo de sobreconsumo13.

  • Medios de transporte:

 

La mecanización de nuestros trabajos, las mejores comunicaciones y mejor transporte los cuales han acortado el tiempo de desplazamiento, han provocado que nuestro gasto energético disminuya sensiblemente en todas las edades y niveles sociales de una sociedad que es cada vez más urbana y menos rural2.

  • Factores socioculturales:

 

En las sociedades en vías de desarrollo el sobrepeso es visto como un signo de prestigio social y de riqueza. En las sociedades desarrolladas la obesidad es un estigma asumido que coloca una correlación negativa entre peso y satisfacción. De esta forma, la opinión acerca del sobrepeso varía con el nivel socioeconómico y tiene, por lo tanto, una gran influencia en la relación nivel socioeconómico-obesidad. Además, la obesidad tiene un alto componente cultural, España es un país cuyas fiestas se encuentran centradas en la comida y en la bebida, todas las grandes celebraciones se realizan en torno a una mesa. Podrá decirse que la obesidad, en ocasiones, es una enfermedad social2,8.

  • Ambiente familiar

 

El estilo educativo junto con el tipo de familia en el que se desarrollan los niños influye de forma directa sobre el estado nutricional de los mismos.

En la siguiente tabla se muestra según el criterio de profesionales, la relación entre el tipo de alimentación y el tipo de familia (anexo II )10.

Todos estos factores por sí solos o en combinación pueden provocar obesidad, pudiendo dar lugar a una serie de complicaciones de salud graves y a un creciente riesgo de contraer enfermedades, con un incremento en todas las causas de morbimortalidad en la edad adulta. Estas son2,8:

  • Enfermedad cardiovascular: hipertensión arterial, hipertrofia del ventrículo izquierdo (relacionada con cardiopatías isquémicas, accidentes cerebrovasculares e insuficiencia cardiaca) y arteriosclerosis, causa además hiperuricemia4,8.
  • Alteraciones de la función pulmonar: Sobre todo en casos de obesidad extrema6.
  • Nivel metabólico: resistencia a la insulina, dislipemia, síndrome metabólico y diabetes tipo2.4.
  • Alteraciones gastrointestinales: hígado graso, reflujo gastroesofágico y colelitiasis2,4.
  • Enfermedades respiratorias: apnea del sueño o síndrome de Pickwick y asma2,4,8.
  • Patología osteoarticular: Las articulaciones tienen que soportar mucho peso y se produce una sobrecarga del aparato locomotor, siendo frecuente encontrar trastornos ortopédicos, como el Genu Valgo, pie plano, escoliosis, etc.4,6.
  • Alteraciones del desarrollo puberal: Puede presentarse pubertad adelantada (la mayoría de los niños obesos se sitúan por encima del percentil 50 de la talla para la edad), pseudo hipogenitalismo (en varones la grasa suprapúbica oculta la base del pene disminuyendo su tamaño real) y ginecomastia (acúmulo de grasa en la región mamaria)6.
  • Problemas dermatológicos: estrías, infecciones por hongos en las zonas de pliegues y acantosis nigricans (debido a la alteración de la sensibilidad insulínica)6.
  • Alteraciones psicosociales (discriminación y baja autoestima): Es muy importante la repercusión que la obesidad tiene sobre el desarrollo psicológico del niño. En general, las personas obesas no están bien consideradas en la sociedad, teniendo en cuenta que un niño de 7 años ya ha aprendido las normas culturales y, lo que socialmente se acepta como ‘bueno’. Se ha comprobado que los niños obesos tienen una pobre imagen de sí mismos y expresan sensaciones de inferioridad y rechazo. Todo esto les genera comportamientos antisociales, depresión, inactividad (que aún empeora más la obesidad), etc.4,6.
  • La obesidad se relaciona con alteraciones reproductivas en mujeres causantes de infertilidad por disfunción menstrual y síndrome de ovarios poliquísticos. También supone un mayor riesgo perinatal. Las mujeres obesas padecen más frecuentemente incontinencia urinaria8.

 

Todas estas consecuencias tan graves remarcan la importancia de una prevención desde el primer año de vida, valorando conjuntamente el crecimiento en altura y peso; esta debe dirigirse hacia la familia fomentando formas adecuadas de alimentación y estimulando la actividad física, pero también al entorno social. La pediatría de atención primaria (AP) es el marco idóneo para abordar tanto la prevención como el tratamiento de la obesidad, por su accesibilidad y por su capacidad de manejarla de forma integral2,3.

Las medidas generales van dirigidas a todos los niños desde recién nacidos, pero deben intensificarse en niños de riesgo (inicio de sobrepeso en períodos críticos (antes de los 5-6 años y adolescencia) y en hijos de padres obesos): promoción de la lactancia materna, la promoción del abandono del hábito de fumar para las madres de pacientes pediátricas que están o planean quedar embarazadas a través de la educación o la derivación en colaboración con el obstetra, introducción de la alimentación complementaria a partir de los 6 meses, evitar el picoteo no nutricional entre comidas, promover el ejercicio físico, evitar la actitud sedentaria, control de peso y talla y cálculo del IMC en todas las visitas del Programa de Seguimiento de Salud Infantil, influir en los profesionales de su ámbito de actuación sobre los riesgos de la obesidad y los beneficios de una dieta equilibrada, y relación y colaboración con enfermería y médico de familia para llevar un programa común de seguimiento3,12.

Se han planteado estrategias de prevención del sobrepeso y obesidad infantil desde UNICEF12, que abordan todos los ámbitos de la malnutrición, incluyendo las específicas para la obesidad y el sobrepeso.

Desde la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición15 se planteó

  • La estrategia NAOS14: tiene como meta invertir la tendencia de la prevalencia de la obesidad mediante el fomento de una alimentación saludable y de la práctica de la actividad física
  • Estudio Aladino (desarrollado en página 3)7.

 

Además, la evaluación precoz de la obesidad infantil también es muy importante porque es el mejor momento para intentar evitar la progresión de la enfermedad y la morbilidad asociada a la misma. La edad escolar y la adolescencia son unas etapas cruciales para la configuración de los hábitos alimentarios y otros estilos de vida que persistirán en etapas posteriores, con repercusiones, no sólo en esta etapa en cuanto al posible impacto como factor de riesgo, sino también en la edad adulta e incluso en la senectud3.

Cuanto más temprano sea su inicio, los beneficios a corto, medio y largo plazo serán más importantes, manifiestos y duraderos3.

El tratamiento actual del sobrepeso en la infancia se basa en la modificación de los estilos de vida. El principal objetivo es conseguir un peso adecuado para la talla y conservar posteriormente el peso dentro de unos límites normales. Hay diferentes técnicas para tratar la obesidad, pero lo que es común y muy importante es asegurarse de una ingesta suficientemente energética como para preservar el crecimiento y desarrollo físico y psicológico, además del ejercicio físico, implicando a los padres de los niños afectados y siendo llevadas a cabo en el ámbito escolar (El tratamiento quirúrgico y farmacológico no son habituales en la infancia y adolescencia). También es importante conocer todos los hábitos incorrectos en la conducta alimentaria del niño para poder trabajar sobre ellos (costumbres de picar, apetencia por dulces, presencia de vómitos autoinducidos…). Por supuesto, se recomienda que el tratamiento sea multidisciplinario, coordinado e individualizado3,6,8.

Esto se puede conseguir a través de los siguientes aspectos:

  • Reeducación nutricional del niño y de su familia: es fundamental e implica diseñar un régimen de comidas variado, apetecible, realizable y adaptado al niño y a su familia, confeccionado por personal cualificado2.

 

En los niños de entre 3 y 7 años la intervención se basa en mantener su peso conforme el niño va creciendo de talla, de tal manera que el IMC disminuirá poco a poco. En cambio, en caso de presentar complicaciones (como HTA,  hiperlipidemia) la indicación es conseguir una reducción de peso3.

Además, se ha demostrado que es más efectivo cambiar los patrones conductuales de alimentación en el niño que prescribir una dieta restrictiva con prohibiciones13.

Además, hay que tener en cuenta la alimentación en el ámbito escolar, recomendando un menú de comedor sano, equilibrado y variado, así como un almuerzo saludable8.

  • Soporte psicológico: es una herramienta importante para lograr la adaptación del niño y su familia a los cambios en los hábitos alimentarios introducidos a través de la dieta y para estimular positivamente las pérdidas ponderales. La baja autoestima de los niños con obesidad les afecta en sus relaciones sociales y en el rendimiento escolar. Su apariencia física los deprime y se exponen a maltrato intencionado o discriminación por parte de sus compañeros del colegio o escuela, que los aísla de los grupos sociales2.
  • Actividad física: Su incremento es fundamental para lograr un mayor consumo energético y contrarrestar de esta forma fisiológica el ahorro energético al que tiende el organismo con la instauración de la pérdida ponderal. Estimular la realización de paseos diarios de una hora suele ser un buen tipo de ejercicio en muchos niños sin hábitos deportivos. La participación en deportes escolares y actividades deportivas durante el fin de semana es aconsejable. El incremento de la actividad física siempre se hará de forma progresiva. Se recomienda realizar más de 60 min de actividad física de moderada intensidad diariamente, de los cuales 30 min se deben realizar como parte de las actividades escolares. Los niños obesos pueden iniciar con períodos más cortos de actividad física y gradualmente ir incrementado el tiempo de los mismos2.

 

Los aspectos anteriormente nombrados deberán ser valorados a través del seguimiento desde atención primaria (cada 2-3 meses), basándose en3:

  • Realizar encuesta nutricional y de actividad física
  • Registrar peso, talla, Índice de masa corporal (IMC).
  • Toma de tensión arterial.
  • Educación para la salud:
  • Informar de complicaciones a largo plazo: hipertensión arterial, hipercolesterolemia, enfermedad coronaria, diabetes.
  • Modificación de hábitos alimentarios.
  • Potenciar el ejercicio físico.
  • Motivar la implicación de la familia.

 

Los resultados obtenidos a largo plazo son desalentadores y muestran que del 80 al 90% de los niños vuelven a su percentil de peso previo, siendo la tasa de recidiva comparable a la de los adultos. Además, el tratamiento de la obesidad es complicado y son pocos los pacientes que acuden regularmente a las consultas de seguimiento3.

CONCLUSIONES

  • La prevalencia de sobrepeso y obesidad en la infancia y adolescencia en España es alarmante y tiene características de epidemia, más marcado en varones y en edades prepuberales.
  • La obesidad es el resultado de la conjunción de factores biológicos, genéticos y ambientales, así como de los estilos de vida, sobre todo la inactividad física, el sedentarismo creciente y el desequilibrio entre las necesidades energéticas y la dieta.
  • El uso de indicadores como el IMC y la medición de la circunferencia de cintura representan estrategias de detección clínica, que nos permiten una adecuada clasificación de la severidad de la enfermedad y del riesgo asociada a ésta.
  • Es importante reconocer tempranamente en el control pediátrico la excesiva ganancia de peso en relación al crecimiento lineal y realizar la educación de la familia guiando para el desarrollo de hábitos saludables perdurables (actividad física y comportamientos con la alimentación).
  • Es recomendable la prevención desde edades tempranas, combinando la dieta y actividad física, ya que una vez establecidos los hábitos poco saludables y el aumento de peso, es muy difícil revertirlo, siendo su tratamiento complejo y poco exitoso.
  • En la alimentación priorizar la moderación y la elección saludable sin patrones restrictivos. Promover la actividad física regular, familiar, escolar, comunitaria.
  • La obesidad infantil aumenta el riesgo de obesidad y complicaciones cardiovasculares en la edad adulta.
  • Es indispensable el seguimiento y los cuidados desde enfermería en Atención Primaria.
  • Los resultados del tratamiento de la obesidad infantil son poco efectivos ya que un alto porcentaje vuelve a su percentil tras conseguir el objetivo establecido.

 

En definitiva, las cifras de obesidad infantil van en aumento y esto supone un gran problema a nivel mundial. Por ello, enfermería debe potenciar la prevención de la obesidad y promoción de los hábitos saludables desde una edad temprana implicando a la familia durante todo el proceso.

BIBLIOGRAFÍA

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ANEXOS:

ANEXO I: Publicidad alimentaria:

La publicidad juega un papel fundamental en la promoción de consumo de alimentos poco sanos, ricos en azúcares simples, grasas saturadas y sal.  En EEUU se comprobó que, en un periodo de nueve meses, los niños pueden exponerse a más de 220.000 mensajes publicitarios, de los cuales un 36,4% anuncia productos alimenticios procesados. Estos anuncios suelen ir acompañados de animación y música, lo cual hace incluso que el niño aprenda de memoria la sinfonía o el mensaje verbal que emite. En definitiva, estas técnicas disimulan el valor nutritivo real del producto, lo que lleva a los padres a comprarlos .

En España, se desarrolló, en 2012, el Código de Corregulación de la publicidad de alimentos y bebidas dirigidas a menores, prevención de la obesidad y salud (Código PAOS), que contempla que los mensajes publicitarios de alimentos o bebidas no deberán promover ni presentar hábitos de alimentación poco saludable.

De igual forma, el Plan de Fomento de Hábitos de Vida Saludables en la Población Española (plan HAVISA) es el responsable de que aparezcan leyendas dentro de la publicidad de alimentos dirigido a a la promoción de una alimentación saludable.

No obstante, los anuncios se siguen emitiendo y las familias los siguen consumiendo. Por ello, una de las intervenciones dentro del catálogo de formación de Enfermería Escolar es el etiquetado de los alimentos y la influencia de la publicidad en el consumo de alimentos poco saludables.

Una de las políticas más eficaces de actuación es la adopción de sistemas de etiquetado frontal interpretativos. La OMS considera más efectivos aquellos sistemas que evalúan aspectos menos saludables de los productos alimentarios como el modelo del NutriScore. Este otorga una serie de puntos de carácter negativo y positivo a cada producto según su cantidad de energía y ciertos nutrientes e ingredientes.

Captura de pantalla de un celular con texto e imágenes Descripción generada automáticamente

Imagen 1: Nutri-Score:

Fuente 1: Carmona Moreno A. Gestión de Enfermería en centros escolares. DAE; 2021.

Fuente 2: Morales Rodríguez FA. Aplicación de NutriScore y Sellos de Advertencia a productos alimentarios dirigidos a la población infantil en España. Rev Pediatría Atención Primaria. 2020;22(85):15–20. Disponible en:

https://scielo.isciii.es/pdf/pap/v22n85/1139-7632-pap-22-85-15.pdf. Sacado de: 1139-7632-pap-22-85-15.pdf (isciii.es)

 

ANEXO II: Estado nutricional según tipo de familia y estilo educativo familiar.

Interfaz de usuario gráfica, Aplicación Descripción generada automáticamente

Imagen II: Tabla sobre estado nutricional según ambiente familiar.

Fuente: Morales Gil I.M., García Piñero J.M. Cuidados intensivos Pediátricos. 1º edición. DAE; 2010.

 

 

 

 

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