Revisión monográfica sobre el tratamiento del broncoespasmo durante la anestesia general

26 julio 2025

 

AUTORES

  1. María Abadía Labena. Médico de Anestesiología y Reanimación. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Servicio Aragonés de Salud. Zaragoza. España.
  2. María Blesa Miedes. Médico de Anestesiología y Reanimación. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Servicio Aragonés de Salud. Zaragoza.
  3. Teresa Gorgojo Molinero. Médico de Anestesiología y Reanimación. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Servicio Aragonés de Salud. Zaragoza. España.
  4. Jaime Coromina Nestares. Médico de Anestesiología y Reanimación. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Servicio Aragonés de Salud. Zaragoza. España.
  5. Diego Fernández Velasco. Médico Oftalmología. Hospital Universitario Miguel Servet. Servicio Aragonés de Salud. Zaragoza. España.
  6. Carlos Franco Abad. Técnico Superior en Imagen para el Diagnóstico y Medicina Nuclear. España.

 

RESUMEN

El broncoespasmo o espasmo bronquial es una complicación respiratoria relativamente frecuente durante la anestesia general, que se define por la contracción del músculo liso bronquial, provocando la obstrucción de las vías respiratorias y problemas para la ventilación correcta del paciente. Esta reacción muestra una hiperreactividad bronquial, que puede ser provocada por diversos elementos durante el procedimiento quirúrgico, como la intubación traqueal, la administración de fármacos anestésicos, o la existencia de condiciones previas, como el asma o la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC). Es esencial realizar un diagnóstico precoz y llevar a cabo un manejo adecuado del broncoespasmo para prevenir complicaciones graves como la hipoxia y la acidosis respiratoria. Este artículo realiza una revisión de los enfoques diagnósticos y terapéuticos del broncoespasmo durante una anestesia general.

PALABRAS CLAVE

Espasmo bronquial, anestesia general.

ABSTRACT

Bronchospasm o bronchial spasm is a relatively common respiratory complication during general anaesthesia, which is defined by bronchial smooth muscle contraction, leading to airway obstruction and problems in proper ventilation of the patient. This reaction shows bronchial hyperresponsiveness, which can be triggered by various elements during the surgical procedure, such as tracheal intubation, administration of anaesthetic drugs, or the existence of pre-existing conditions, such as asthma or chronic obstructive pulmonary disease (COPD). Early diagnosis and appropriate management of bronchospasm is essential to prevent serious complications such as hypoxia and respiratory acidosis. This article reviews diagnostic and therapeutic approaches to bronchospasm during general anaesthesia.

KEY WORDS

Bronchial spasm, general anaesthesia.

INTRODUCCIÓN

El broncoespasmo es una posible complicación cuando se realiza una anestesia general en la cual se produce una contracción súbita del músculo liso bronquial como respuesta a un estímulo irritante, lo que conlleva una reducción del calibre de la vía aérea acompañada de una hiperreactividad bronquial. Existen una serie de factores de riesgo que pueden desencadenar esta situación, como, por ejemplo1,2,3,4,5,6:

  • Manipulación de la vía aérea (intubación, aspiración, realización de broncoscopia).
  • Profundidad anestésica inadecuada.
  • Algunos agentes anestésicos inhalatorios.
  • Shock anafiláctico (liberación de histamina).
  • Enfermedades predisponentes (asma, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, infección respiratoria reciente, edema pulmonar).
  • Consumo de tabaco.

 

Durante el broncoespasmo, se produce una activación del sistema nervioso autónomo parasimpático, liberándose acetilcolina que a través de los receptores muscarínicos M3 produce la contracción del músculo liso bronquial7.

El diagnóstico temprano de esta situación es esencial para prevenir complicaciones. Debe sospecharse la existencia de un broncoespasmo si aparecen1,4,5,6:

  • Descenso de la saturación de oxígeno.
  • Sibilancias en la auscultación pulmonar.
  • Aumento de presión en el circuito respiratorio y cambios en las curvas presión-volumen
  • Ascenso del end-tidal de dióxido de carbono (EtCO2).
  • Descenso del volumen tidal espirado.
  • Dificultad para mantener una adecuada ventilación.

 

OBJETIVO

El objetivo principal de esta revisión monográfica es explorar de manera exhaustiva el diagnóstico, el manejo y la prevención del broncoespasmo durante la realización de una técnica de anestesia general.

MATERIAL Y MÉTODO

Se ha realizado una revisión bibliográfica en bases de datos como PubMed y Cochrane, además de revisar otras fuentes de literatura al respecto del tema (libros especializados en Anestesiología y Reanimación).

Esta forma de enfocar el tema busca profundizar más en nuestros conocimientos sobre este tipo de complicación, para ser capaces de prevenirla y/o, en su defecto, de realizar un diagnóstico temprano que permita una rápida actuación para evitar las posibles consecuencias derivadas de la misma.

RESULTADOS

El tratamiento del broncoespasmo durante la anestesia se basa en varias estrategias, que incluyen el uso de broncodilatadores, agentes antiinflamatorios y medidas de soporte respiratorio.

En primer lugar, se debe de interrumpir el estímulo causante de la irritación de la vía aérea, si es que lo hay, pedir ayuda si es necesario, finalizar o posponer la cirugía y comprobar la permeabilidad del tubo endotraqueal (debe descartarse que este se haya acodado). Como medidas de soporte iniciales, es fundamental administrar oxígeno con una fracción inspirada (FiO2) del 100%, además de ventilar en modo manual al paciente y de profundizar la anestesia (se recomienda mantener los agentes inhalatorios ya que son broncodilatadores y/o administrar Propofol ya que puede tener una acción broncodilatadora por vía colinérgica). Se debe de evitar la hiperventilación (puede exacerbar el broncoespasmo) y ventilar con volumen corriente bajo y aumentar los tiempos espiratorios. La presión positiva puede ser necesaria para garantizar la ventilación y, por tanto, la oxigenación. Además, es necesario descartar una reacción anafiláctica4,8. Los fármacos que pueden utilizarse en el tratamiento del broncoespasmo son:

  • Agonistas β2: son broncodilatadores. Es el tratamiento de primera línea. El Salbutamol o la Terbutalina ejercen su acción sobre los receptores β2 adrenérgicos de la musculatura lisa bronquial, induciendo así a su relajación. Se pueden administrar bien por vía intravenosa o inhalada, esta última opción especialmente útil si el paciente está ya intubado. Pueden darse inhalaciones a través del tubo endotraqueal (entre 10-15), nebulizaciones (máximo de 20mg/h), administrarse por vía subcutánea (250-500μg/20 minutos; máximo 3 dosis) o intravenosa en los casos graves siendo las dosis de 5μg/kg en niños < 2 años y 15μg/kg en adultos (máximo 250μg); si se necesita una perfusión continua por vía intravenosa, la dosis debe de ser de 100μg/kg/h con un máximo de 300μg/kg/h. En caso de administración por vía intravenosa, debe de ajustarse la dosis para intentar evitar efectos secundarios como taquicardias o arritmias4,5.
  • Anticolinérgicos: como el bromuro de ipratropio. Pueden ser útiles en situaciones en las que el componente parasimpático predominante contribuye al broncoespasmo. Estos fármacos actúan bloqueando los receptores muscarínicos M3 presentes en el músculo liso y en glándulas submucosas de las vías aéreas, encargados de la broncoconstricción y del aumento de las secreciones. La dosis de bromuro de ipratropio es de 500μg en nebulización5,7,8.
  • Corticosteroides: deben usarse en pacientes con antecedentes de EPOC o asma o en situaciones graves. Fármacos como la Hidrocortisona (dosis de 2-4mg/kg) o la Metilprednisolona (1-2mg/kg) intravenosos pueden ayudar a disminuir la inflamación bronquial y a prevenir la recurrencia del broncoespasmo. Tienen un inicio de acción más lento4,5,6.
  • Sulfato de Magnesio: actúa como broncodilatador al antagonizar los canales de calcio del músculo liso bronquial, favoreciendo de esta forma su relajación. Debe usarse a dosis de 40-50mg/kg (máximo 2g) y debe administrarse en unos 10-20 minutos5,9.
  • Lidocaína: disminuye la respuesta vagal que lleva a cabo la broncoconstricción. Se utiliza en dosis de 1-2mg/kg por vía intravenosa. Debe de tenerse en cuenta que, en pacientes asmáticos, la administración de lidocaína intravenosa puede causar broncoespasmo5,10.
  • Ketamina: puede producir relajación del músculo bronquial por la liberación de catecolaminas, además de disminuir la respuesta parasimpática. También aumenta la profundidad anestésica. La dosis para el tratamiento del broncoespasmo es de 1-2mg/kg5,10.
  • Inhibidores de la fosfodiesterasa: deben administrarse lentamente por vía intravenosa ya que pueden producir arritmias cardíacas. La dosis de Aminofilina es de 3-7mg/kg por vía intravenosa seguido de una perfusión continua de 0-5-0.9mg/kg/h durante 12-34 horas5,10.
  • Adrenalina: debe utilizarse si existe sospecha de anafilaxia o si no se produce respuesta a los agonistas β2. Puede administrarse por vía intravenosa con dosis de 0.1-1μg/kg en bolo o por vía subcutánea con dosis de 300μg cada 20 minutos (hasta un máximo de 3 dosis). Si resistencia, se puede iniciar una perfusión intravenosa continua a dosis de 0.1-0.2μg/kg/minuto5.

 

Asimismo, es necesario tener en cuenta que pacientes con antecedentes de asma o EPOC presentan mayor riesgo de desarrollar un broncoespasmo durante la anestesia general, por lo que, en la medida de lo posible, se recomienda optimizar sus condiciones respiratorias previamente a la cirugía, utilizando broncodilatadores inhalados y corticoides. Además, las técnicas de anestesia locorregional pueden ser una alternativa para reducir el riesgo de broncoespasmo en estos pacientes5.

CONCLUSIONES

El broncoespasmo o espasmo bronquial es una complicación grave que puede presentarse durante la realización de una anestesia general. Es preciso establecer su diagnóstico de manera temprana para intentar evitar o reducir la consecuencias derivadas de esta situación. El uso de broncodilatadores, especialmente los β2-agonistas, junto con el manejo adecuado de la anestesia y el soporte respiratorio, son las piedras angulares en el tratamiento de esta complicación. Además, es necesario minimizar las posibles irritaciones sobre la vía aérea, sobre todo en aquellos pacientes con historia de hiperreactividad bronquial (asma, EPOC), en los que, incluso, la premedicación antes de una anestesia general puede ser beneficiosa.

En definitiva, los avances en la comprensión fisiopatológica del broncoespasmo y la cada vez más amplia gama de opciones terapéuticas han mejorado significativamente los resultados de los pacientes que se someten a una anestesia general para un procedimiento quirúrgico.

 

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