Revisión sobre estabilización y diluciones en medicación pediátrica

14 junio 2025

AUTORES

  1. Lidia Jimeno Herrera. Enfermera Servicio Aragonés de Salud, Zaragoza, España⁠.
  2. Marta Marín Lanau. Enfermera Servicio Aragonés de Salud, Zaragoza, España.
  3. Inés Hernández Armengod. Enfermera Servicio Aragonés de Salud, Zaragoza, España.
  4. Laura Aisa Gil. Enfermera Servicio Aragonés de Salud, Zaragoza, España.
  5. ⁠Ana Calvo García. Enfermera Servicio Aragonés de Salud, Zaragoza, España.
  6. ⁠Mª del Pilar F. Arco Lázaro. Enfermera Servicio Aragonés de Salud, Zaragoza, España⁠.

 

RESUMEN

La administración segura de medicamentos en la población pediátrica implica desafíos particulares debido a la necesidad frecuente de realizar diluciones y garantizar la estabilidad del fármaco. La falta de formulaciones específicas para niños obliga al personal de salud a adaptar presentaciones comerciales diseñadas para adultos, lo que aumenta el riesgo de errores y reacciones adversas. Esta revisión aborda los principios fundamentales de la estabilización y dilución de medicamentos en pediatría, destacando la importancia de guías actualizadas, la precisión en la preparación y el conocimiento de las incompatibilidades físicas y químicas. Asimismo, se enfatiza la necesidad de protocolos estandarizados para minimizar riesgos y optimizar la seguridad del paciente pediátrico.

PALABRAS CLAVE

Pediatría, diluciones, estabilización, medicamentos, administración intravenosa.

ABSTRACT

Safe medication administration in the pediatric population poses particular challenges due to the frequent need to perform dilutions and ensure drug stability. The lack of pediatric-specific formulations forces healthcare providers to adapt commercially available presentations designed for adults, increasing the risk of errors and adverse reactions. This review addresses the fundamental principles of medication stabilization and dilution in pediatrics, highlighting the importance of up-to-date guidelines, preparation precision, and awareness of physical and chemical incompatibilities. It also emphasizes the need for standardized protocols to minimize risks and optimize pediatric patient safety.

KEY WORDS

Pediatrics, dilutions, stabilization, medications, intravenous administration.

DESARROLLO DEL TEMA

El tratamiento farmacológico en pediatría presenta retos únicos derivados de la diversidad fisiológica entre los diferentes grupos etarios (neonatos, lactantes, preescolares, escolares y adolescentes) y la escasa disponibilidad de formulaciones diseñadas específicamente para estos pacientes. A menudo, los medicamentos disponibles en el mercado están formulados para adultos, lo que obliga a realizar ajustes tanto en la dosis como en la concentración, mediante procesos de dilución y manipulación extemporánea1. Esto introduce un margen significativo de error si no se aplican criterios farmacotécnicos y clínicos adecuados, especialmente en contextos hospitalarios donde la carga asistencial es elevada.

Uno de los principales desafíos en la farmacoterapia pediátrica es la necesidad de diluir medicamentos para alcanzar la dosis precisa requerida por el niño, basada en su peso o superficie corporal. Esta manipulación, aunque esencial, puede afectar la estabilidad del fármaco, su compatibilidad con otros medicamentos o soluciones, y su seguridad en términos de toxicidad y eficacia2. La falta de estandarización en estas prácticas, junto con la ausencia de información clara sobre la estabilidad postdilución de muchos principios activos, incrementa el riesgo de eventos adversos.

Además, los pacientes pediátricos son particularmente vulnerables a errores de medicación debido a su incapacidad para comunicar síntomas de manera efectiva, su sensibilidad a variaciones mínimas en la dosis, y la complejidad del cálculo y preparación de los medicamentos3. Por esta razón, es imprescindible revisar y actualizar constantemente las estrategias para la estabilización y dilución de fármacos, priorizando la seguridad del paciente y la eficiencia del tratamiento.

1. Fundamentos de la farmacoterapia pediátrica:

La farmacocinética y la farmacodinámica en niños difieren considerablemente de las observadas en adultos. El volumen de distribución, la unión a proteínas plasmáticas, la actividad enzimática hepática y la función renal cambian con la edad y afectan la concentración del fármaco en sangre4. Por ejemplo, en neonatos, la inmadurez de los sistemas enzimáticos puede prolongar la vida media de muchos medicamentos, mientras que, en lactantes, la mayor proporción de agua corporal altera la distribución de los fármacos hidrosolubles.

Estas diferencias hacen que la individualización del tratamiento no sea solo deseable, sino esencial. Las dosis pediátricas suelen calcularse por kilogramo de peso corporal (mg/kg) o por metro cuadrado de superficie corporal (mg/m²), lo que conlleva el uso frecuente de concentraciones menores que las disponibles en las presentaciones comerciales.

2. La necesidad de diluir medicamentos en pediatría:

Dado que muchas presentaciones comerciales están diseñadas para adultos, con concentraciones elevadas, los profesionales de salud deben recurrir a la dilución para lograr una administración segura en niños. Este proceso implica mezclar el fármaco con un diluyente adecuado, como solución salina o glucosa al 5%, para obtener una concentración adecuada para la dosis prescrita5.

Por ejemplo, si se desea administrar 0,5 mg de un medicamento que viene en presentación de 10 mg/mL, es necesario diluir el contenido para obtener una concentración que permite una dosificación exacta y segura. Este procedimiento, aparentemente simple, requiere conocimientos sobre el volumen total, la concentración deseada, la compatibilidad del diluyente y la estabilidad final del producto.

3. Estabilidad del medicamento tras la dilución:

Uno de los aspectos más críticos en este proceso es la estabilidad del medicamento una vez que ha sido reconstituido o diluido. La estabilidad se define como la capacidad del fármaco para mantener sus propiedades físicas, químicas, microbiológicas y terapéuticas dentro de los límites aceptables durante un período de tiempo específico6.

Los factores que influyen en la estabilidad incluyen:

– Tipo de diluyente: Algunos medicamentos solo son estables en soluciones específicas. Por ejemplo, ciertos antibióticos pierden eficacia si se diluyen en glucosa al 5% en lugar de solución salina.

– pH del medio: Muchos medicamentos son sensibles al pH y pueden precipitar o degradarse si este no se mantiene dentro de un rango específico.

– Temperatura de almacenamiento: Algunos fármacos deben mantenerse refrigerados una vez diluidos, mientras que otros pueden mantenerse a temperatura ambiente por un tiempo limitado.

– Luz y tiempo: La exposición a la luz puede acelerar la degradación de ciertos principios activos, y el tiempo transcurrido entre la preparación y la administración también puede afectar la eficacia.

El uso de recursos como el Handbook on Injectable Drugs de Trissel o las guías hospitalarias locales resulta fundamental para conocer estas características7.

4. Compatibilidad e incompatibilidades:

Cuando se administran varios medicamentos de forma intravenosa, existe el riesgo de incompatibilidades físicas o químicas. Estas pueden manifestarse como precipitados, cambios de color, formación de burbujas o pérdida de potencia. La incompatibilidad puede ser:

– Física: ocurre cuando se observa un cambio visible en la solución, como precipitación o turbidez.

– Química: involucra una reacción que altera la estructura del medicamento, aunque no sea perceptible visualmente.

– Terapéutica: cuando la interacción modifica el efecto farmacológico de alguno de los medicamentos.

Para evitar estos problemas, es fundamental consultar tablas de compatibilidad y administrar los medicamentos por líneas separadas o con lavados intermedios si se usa la misma vía8.

5. Errores frecuentes y consecuencias clínicas:

Entre los errores más comunes se encuentran: cálculos incorrectos de dilución, uso de diluyentes no recomendados, almacenamiento inadecuado y administración fuera del tiempo de estabilidad. Estos errores pueden provocar sobredosis, ineficacia terapéutica, reacciones adversas graves o incluso el fallecimiento del paciente en casos extremos9.

La práctica clínica ha demostrado que incluso errores mínimos pueden tener consecuencias significativas en pediatría, debido a la baja tolerancia a variaciones de concentración. Por ello, se recomienda utilizar listas de verificación, doble verificación por otro profesional, y tecnologías de apoyo como bombas de infusión programables.

6. Buenas prácticas y recomendaciones actuales:

Entre las buenas prácticas reconocidas en la preparación y administración de medicamentos pediátricos se destacan:

– Uso de protocolos estandarizados por fármaco y vía de administración.

– Capacitación periódica del personal de enfermería y farmacia.

– Disponibilidad de guías de compatibilidad y estabilidad accesibles en los servicios.

– Implementación de tecnologías seguras como sistemas de doble chequeo o codificación por colores según riesgo.

– Centralización de la preparación de medicamentos en unidades especializadas, como farmacias hospitalarias, siempre que sea posible.

La colaboración entre farmacéuticos, médicos y personal de enfermería es clave para garantizar una atención segura y de calidad en este contexto tan vulnerable.

 

CONCLUSIONES

La administración segura de medicamentos en el ámbito pediátrico es un proceso complejo que requiere una atención rigurosa a los detalles, especialmente en lo que respecta a la dilución y la estabilidad de los fármacos. Las diferencias fisiológicas entre los niños y los adultos, así como la limitada disponibilidad de formulaciones pediátricas, hacen indispensable la adaptación cuidadosa de las presentaciones comerciales.

Las diluciones mal realizadas, la utilización de diluyentes inadecuados y el desconocimiento de los tiempos de estabilidad pueden comprometer gravemente la seguridad y eficacia del tratamiento. Por ello, es fundamental que los profesionales sanitarios se apoyen en protocolos estandarizados, guías actualizadas y formación continua para minimizar errores.

Finalmente, la creación de entornos hospitalarios que promuevan la colaboración multidisciplinaria y el uso de herramientas tecnológicas contribuirá significativamente a mejorar los resultados terapéuticos y a garantizar la seguridad del paciente pediátrico.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. World Health Organization. (2010). Development of paediatric medicines: points to consider in formulation. WHO Technical Report Series No. 970.
  2. Nahata, M. C. (1999). Pediatric Drug Formulations. 4th ed. Cincinnati: Harvey Whitney Books Company.
  3. Institute for Safe Medication Practices (ISMP). (2021). ISMP Guidelines for Safe Preparation of Compounded Sterile Preparations.
  4. Kearns, G. L., Abdel-Rahman, S. M., Alander, S. W., Blowey, D. L., Leeder, J. S., & Kauffman, R. E. (2003). Developmental pharmacology—drug disposition, action, and therapy in infants and children. New England Journal of Medicine, 349(12), 1157–1167.
  5. American Society of Health-System Pharmacists (ASHP). (2023). ASHP Injectable Drug Information (formerly Trissel’s).
  6. Nahata, M. C., & Allen, L. V. (2008). Extemporaneous drug formulations. Clinical Therapeutics, 30(11), 2112–2119.
  7. Trissel, L. A. (2023). Handbook on Injectable Drugs. 22nd ed. American Society of Health-System Pharmacists.
  8. King, J. C., & Krasowski, M. D. (2014). Pediatric intravenous drug compatibility and stability: an evidence-based approach. Pediatrics, 134(6), e1704–e1716.
  9. World Health Organization. (2016). Medication errors: Technical series on safer primary care. Geneva: WHO.

 

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