Riesgos detectables de los profesionales sanitarios en el ámbito extrahospitalario.

1 julio 2023

AUTORES

  1. Elena Pe Aliaga. Grado de Enfermería. Enfermera Hospital Miguel Servet de Zaragoza.
  2. Sira García Carvajal. Grado de Enfermería. Enfermera en el Hospital Miguel Servet de Zaragoza.
  3. Santiago Fernández-Giro Torrado. Grado de Enfermería. Enfermero EAP en Zaragoza.
  4. Pilar Gallardo Doñate. Diplomatura de Enfermería. Enfermera en el Hospital Miguel Servet de Zaragoza.
  5. Paula Camps Guerrero. Grado de enfermería. Hospital Clínico Lozano Blesa de Zaragoza.
  6. Amaya Mardones Fuente. Diplomatura de Enfermería. Enfermera en el Hospital Miguel Servet de Zaragoza.

 

RESUMEN

Introducción. Las condiciones laborales impredecibles a las que se enfrentan los profesionales sanitarios de los servicios de emergencias extrahospitalarias en España evidencian la necesidad de realizar un estudio con el objetivo de conocer los riesgos laborales a los que están sometidos en el desempeño de sus actuaciones y poder asumir las medidas necesarias que puedan prevenir de lesiones a los trabajadores y a los pacientes.

Metodología. Se realiza una revisión bibliográfica en diferentes bases de datos: Cuidagte, Ibecs, Medline, PubMed, Cuiden Plus. Los criterios de inclusión que se han utilizado son artículos publicados en revistas con alta evidencia científica en inglés o español a texto completos comprendidos entre los años 2010 y 2021.

Resultados. Los datos obtenidos de los diferentes documentos revisados confirman que, existe una serie de riesgos laborales evitables a los que se exponen diariamente los profesionales que componen los servicios de emergencias médicas en el ámbito extrahospitalario y que pueden llegar a provocar patologías y enfermedades laborales progresivas y crónicas.

Conclusiones. La actividad laboral de los profesionales sanitarios en el ámbito extrahospitalario está expuesta a innumerables riesgos que deben seguir siendo analizados para buscar las medidas necesarias que garanticen una actuación segura tanto para los rescatadores como para el rescatado.

 

PALABRAS CLAVE

Emergencias y urgencias extrahospitalarias, riesgos en ambulancias, técnico en emergencias sanitarias, prevención en ambulancias.

 

ABSTRACT

Introduction: The unpredictable working conditions of the ambulance healthcare professionals in Spain evidences the need to do a study to know the occupational hazards that exist in the performance of their work and be able to créate the necessary measures that can prevent injury to workers and patients.

Methodology. A bibliographic review is made in different databases: Cuidagte, Ibecs, Medline, PubMEd, Cuiden Plus. The inclusion criteria that have been used are articles published in journals with high scientific evidence in full text in English or Spanish between the years 2000 and 2019.

Results. The data from the different documents indicates that there are occupational hazards for ambulance health care professionals and they can cause pathologies, and progressive and chronic occupational diseases.

Conclusions. The work of ambulance healthcare professionals is exposed to innumerable hazards that must continue to be analyzed to find the necessary measures to ensure safe action for both rescuers and the rescued.

 

KEY WORDS

Out-of-hospital emergencies and emergencies, risks in ambulances, Health Emergency Technician, ambulance prevention.

 

INTRODUCCIÓN

La OMS define como emergencia o urgencia vital a “toda aquella situación urgente que pone en peligro inmediato la vida del paciente o la función de algún órgano vital; las funciones vitales respiratorias, circulatorias o cerebrales tienen grave disfunción o riesgo de fracasar a corto plazo; y debe ser solventada durante la primera hora de su producción siendo el criterio actual de inicio de atención de 15 minutos”1.

Cuando estas situaciones se producen fuera del ámbito hospitalario, bien sea de un hospital o centro de salud, se activa la actuación de los servicios de emergencias extrahospitalarias (SEMs) cuya función principal es proporcionar atención médica en todas las situaciones de emergencia, incluyendo desastres. Dichos servicios se rigen por la normativa vigente de cada comunidad autónoma, y que a su vez conforman El Sistema Sanitario Español.

Los servicios de emergencia médica extrahospitalaria se definen como “una organización funcional que realiza un conjunto de actividades secuenciales humanas y materiales, con dispositivos fijos y móviles, con medios adaptados, coordinados, iniciados desde el mismo momento en el que se detecta la emergencia médica, que tras analizar las necesidades, asigna respuesta sin movilizar recurso alguno o bien desplaza sus dispositivos para actuar in situ, realizar transporte sanitario si procede y transferir al paciente al centro adecuado de tratamiento definitivo”2.

En España, el transporte sanitario urgente se divide en dos tipos de ambulancias: Soporte Vital Avanzado o UVI móvil (tipo C) y Soporte Vital Básico (tipo B). Las ambulancias de Soporte Vital Básico deberán contar según el Real Decreto 836/20123, al menos, con un conductor que esté en posesión del título de formación profesional de técnico en emergencias sanitarias, previsto en el Real Decreto 1397/2007, de 29 de octubre, o correspondiente al título extranjero homologado o reconocido y otro en funciones de ayudante que ostente, como mínimo, la misma titulación. Las ambulancias de Soporte Vital Avanzado, según el Real Decreto 836/2012, deberán contar, al menos, con un conductor que éste en posesión del título de formación profesional de técnico en emergencias sanitarias antes citado o correspondiente título extranjero homologado o reconocido, con un enfermero que ostente el título universitario de Diplomado en Enfermería o título de Grado que habilite para el ejercicio de la profesión regulada de enfermería, o correspondiente título extranjero homologado o reconocido. Asimismo, cuando la asistencia a prestar lo requiera deberá contar con un médico que esté en posesión del título universitario de Licenciado en Medicina o título de Grado que habilite para el ejercicio de la profesión regulada de médico o correspondiente título extranjero homologado o reconocido3.

Teniendo en cuenta la definición de la OMS de emergencia o urgencia vital podemos sospechar de las impredecibles y extremas condiciones a las que, en ocasiones, deben enfrentarse los profesionales de ambulancias en su trabajo.

Muchas asistencias se realizan en la calle, en un medio de trabajo hostil, además de estar expuestos continuamente a situaciones dramáticas y de tensión. Además de otras características que van ligadas al medio extrahospitalario como la falta de predicción debido a que cada servicio es distinto, la necesidad de actuar rápida y certeramente, el estrés psicológico, el ambiente agresivo por la falta de luz, las temperaturas extremas, los pacientes agitados, los familiares nerviosos, la movilidad reducida, los materiales pesados, el transporte de víctimas, la exposición a riesgos biológicos, etc., propician que el profesional pueda experimentar reacciones somáticas o cognitivas lesivas4,5.

Además de todas las variables mencionadas que pueden interferir en la actuación de los profesionales sanitarios que componen el SEM, se debe hacer una valoración sobre la carga de trabajo y número de avisos registrados en los diferentes Centro Coordinadores.

Según datos obtenidos por el departamento de Salud del Gobierno de Aragón, en 2015 y con una población de 1.308.563 habitantes, se registraron un total de 331.410 llamadas al Centro Coordinador de Emergencias Sanitarias. De esa cifra, 144.598 fueron atendidas por las unidades asistenciales movilizadas del 061 SALUD (Anexo 2)6.

En Andalucía, siendo la comunidad autónoma con mayor población, durante el año 2018, se recibieron 2.952.212 llamadas, de las cuales 66.054 fueron asistencias realizadas por equipos de emergencias 061, SVB y helicóptero7.

Por todo ello, existen motivos para hacer un análisis mediante una revisión bibliográfica sobre la situación actual de los SEMs con el objetivo de conocer los riesgos laborales a los que están sometidos los profesionales sanitarios en el desempeño de su actuación en el ámbito extrahospitalario y así poder asumir las medidas necesarias que puedan prevenir de lesiones a los trabajadores y a los pacientes.

Para la realización de este trabajo, se realizó una revisión narrativa mediante búsqueda bibliográfica en diferentes bases de datos: El acceso a dichas bases se ha llevado a cabo a través de la Biblioteca Virtual de UNIZAR (Universidad Pública de Zaragoza) y se han consultado las siguientes: Cuidagte, Ibecs, Medline, PubMEd, Cuiden Plus. También se ha empleado búsquedas a través de buscadores de internet como Google.

Durante el periodo de estudio se ha realizado una búsqueda sistemática tanto en inglés como en castellano mediante los siguientes descriptores en salud: emergencias y urgencias extrahospitalarias, riesgos en ambulancias, Técnico en Emergencias Sanitarias y prevención en ambulancias. Se realizó la búsqueda con descriptores de salud en castellano ya que el objetivo ha sido conocer la situación actual en España.

Los criterios de inclusión que se han utilizado para la búsqueda han sido: artículos publicados o revisados en revistas con alta evidencia científica en español a texto completos comprendidos entre los años 2000 y 2021. Del resultado obtenido, se excluyeron todos aquellos artículos que no hacían referencia a la prevención de riesgos del personal sanitario en el ámbito extrahospitalario.

Además de los artículos, para realizar esta justificación de la investigación se revisó la legislación española relacionada con el sector del transporte sanitario urgente en España. Estas leyes han ido surgiendo enlazadas a la lectura de artículos, de las propias leyes y de los convenios colectivos del sector.

 

RESULTADOS

Tras el análisis de los diferentes artículos y documentos encontrados en relación con el tema de estudio podemos hacer una clasificación sobre los diferentes tipos de riesgos detectables existentes en las actuaciones de los SEMs8.

Riesgos relacionados con la ambulancia:

El acondicionamiento de una ambulancia, independientemente del tipo que sea, es regido por el Real Decreto 836/2012, de 25 de mayo, por el que se establecen las características técnicas, el equipamiento sanitario y la dotación de personal de los vehículos de transporte sanitario por carretera, se realiza posterior a la fabricación de los vehículos3. Por ello, estos vehículos sufren una serie de cambios que se deben tener en cuenta. Es muy importante conocer la repartición de pesos y colocación de los diferentes objetos tanto fijos como móviles y así garantizar una conducción segura.

La bancada o camilla y todo el material de emergencias se instalan en lado izquierdo de la cabina asistencial aumentando, de forma considerable, el peso de ese lado. Este conocimiento es importante para el técnico/ conductor durante la conducción, pero también lo es para el resto del equipo que deberá prestar atención la hora de organizar y colocar los objetos móviles en lugares seguros.

Una situación básica y muy usual dentro de la ambulancia por parte de todos los miembros del equipo es dejar la carpeta de informes médicos sobre el salpicadero. Si a la velocidad que en situaciones de urgencia se alcanza, el tráfico, se le añade la desigualdad de pesos del vehículo, es evidente que, ante cualquier giro a la derecha, dichos informes acaben impactando contra el lado del conductor pudiendo causar un peligro evitable.

Tengamos también claro que son vehículos muy altos por lo que golpearse las espinillas, o sufrir un esguince, o incluso caerse no es improbable.

Riesgos relacionales con el traslado:

Cuando un vehículo de servicio de urgencia ya sea público o privado, se encuentre en servicio tendrá prioridad de paso sobre los demás vehículos y usuarios de la vía, tal y como indica el artículo 67 del Reglamento General de Circulación9. También podrán circular por encima de los límites de velocidad y no estarán obligados a respetar otras normas y señales de tráfico, excepto órdenes de los agentes de seguridad, siempre y cuando se preserve la seguridad pública.

Durante un traslado, todo lo que hace el conductor repercute mucho en la cabina de asistencia, por ello y para evitar caídas y golpes indeseados de los profesionales sanitarios se debe evitar giros bruscos, frenazos y acelerones, además del uso de las medidas de seguridad propias de vehículo, el cinturón.

En ocasiones, se puede malinterpretar que ante una emergencia o urgencia todo es válido, pero no debemos olvidar que lo primero es garantizar la seguridad tanto de los profesionales sanitarios como de los pacientes. Se debe intentar en todo momento que, durante el traslado, todo el personal que se encuentra en la ambulancia permanezca sentado y con el cinturón colocado. Para ello, antes de comenzar el traslado, como profesionales sanitarios nos debemos asegurar, siempre que sea posible, que se han aplicado las destrezas y técnicas necesarias para mantener al paciente estable hasta la llegada al hospital o centro de salud adjudicado.

Además, debemos saber gestionar el estado anímico del paciente y/o familiares. No podemos olvidar que, para ellos, se trata de una situación desconocida y estresante. Es fundamental mantener un ambiente tranquilo y de confianza.

En cuanto a las sirenas de la ambulancia, su uso debe ser racional y limitado, activándose únicamente en situaciones necesarias. La OMS considera que el límite saludable está por debajo de 85 decibelios durante un máximo de ocho horas semanales. Sin embargo, las sirenas de una ambulancia rozan en muchas ocasiones, los 120 db, que puede ocasionar, según los datos aportado por M. González Martín, Presidente de la Comisión de Audiología de la SEORL (Sociedad Española de Otorrinolaringología y Patología Cérvico-Facial): lesiones de los mecanismo del oído interno provocando una disminución progresiva de la capacidad auditiva; molestias, insomnio, agitación respiratoria, aceleración de pulso y taquicardia, aumento de la tensión arterial y dolor; gastritis y aumento de colesterol y azúcar10.

Riesgos relacionados con la presión social y el riesgo real a ser agredido:

Cuando el equipo sanitario es avisado de una urgencia o emergencia sanitaria en el ámbito extrahospitalario, la información de la que se dispone suele ser bastante escasa o incluso puede llegar a ser incorrecta.

También, se deberá tener en cuenta los diversos factores que pueden darse ante una situación de estrés tanto para la víctima como para sus familiares o acompañantes como, por ejemplo, la idea equivocada que, en ocasiones, los afectados tienen sobre los procedimientos útiles y eficaces de la asistencia sanitaria o las conductas modificadas fruto del consumo de alcohol u otras sustancias.

Si a todo ello, además se le añade el concepto social existente entre la población de que la sanidad es un derecho que se exige a la carta, se pueden dar situaciones violentas y peligrosas para los miembros del equipo. Por ello, hay al mínimo indicio de peligro llamar a la policía, aunque sea de manera preventiva.

Riesgos relacionados con el estrés del interviniente:

El estrés que puede generar ir de un lado a otro entre el tráfico, la incertidumbre de lo ocurrido, las situaciones difíciles a las que día a día se enfrentan los componentes del equipo sanitario como la identificación con las víctimas o sus familiares, el querer ayudar más de lo que en realidad es posible, o simplemente el ser conscientes de que hay un mundo real, muchas veces injusto, pueden ir haciendo cada vez menos grato el trabajo sanitario.

Según Michell: existen una serie de situaciones de elevado impacto emocional a la que los profesionales de emergencias se ven expuestos y que pueden provocar mayor afectación siendo: las intervenciones que originan lesiones o muertes en afectados o terceros, lesiones graves en compañeros, accidentes con múltiples víctimas y desastres, suicidios de compañeros, muertes o lesiones traumáticas en niños, incidentes con excesivo interés por parte de los medios de comunicación y víctimas conocidas del profesional11.

Una exposición continua a situaciones críticas puede desencadenar en una serie de alteraciones tanto a nivel cognitivo- emocional, como fisiológica, motor, como a nivel conductual12.

No se ha encontrado ningún estudio que asegure la existencia de un entrenamiento que evite la afectación psicosocial de las personas que trabajan con víctimas. Lo que sí existen son numerosas estrategias preventivas para el cuidado emocional del interviniente13.

1.- Estrategias de evaluación y formación, donde el profesional debe conocer cuáles son los riesgos a los que se enfrenta, sea capaz de detectarlos, observe e identifique síntomas y sus consecuencias y ponga en marcha las medidas preventivas necesarias para minimizar efectos negativos.

2.- Estrategias de afrontamiento para poder dar respuesta a situaciones traumáticas dentro de la imprevisibilidad que las caracteriza, siendo algunas de estas mantener la calma en el caos, manejar situaciones de elevada carga emocional y estrés, así como ajustar las expectativas profesionales.

3.- Identificación de factores protectores y creación de una personalidad resistente, relacionados principalmente con el optimismo, la motivación y la competencia emocional, donde se identifican y expresan las propias emociones y las de otros. Fomentar la búsqueda de apoyo social, las prácticas de autocuidado (relajación, ejercicio físico, buena alimentación y descanso), ser capaz de flexibilizar los problemas, buscar solución a los problemas de forma colectiva, con capacidad de cohesión y trabajo en equipo.

4.- Fomentar las experiencias de recuperación, aquellas que tienen lugar fuera del trabajo y que favorecen la desconexión psicológica del trabajo.

5.- Apoyo profesional especializado.

Es por tanto tarea de todos (nosotros mismos, compañeros y organizaciones) identificar el riesgo y poner en marcha estrategias que eviten el daño de “ayudar y cuidar”.

 

CONCLUSIONES

Tras realizar la revisión bibliográfica sobre el tema objeto de estudio, podemos confirmar la existencia de una serie de riesgos laborales muy diversos a los que día tras día, los diferentes profesionales sanitarios del ámbito extrahospitalario se enfrentan.

Dentro de que todos ellos son conocidos, podemos hablar de dos tipos: los que a través de procesos preventivos podemos llegar a evitar y corregir como puede ser la formación de los profesionales o la organización de la ambulancia, y otros; que independientemente de ser conscientes de ellos, dependen de variables que pueden estar fuera de nuestro alcance como pueden ser factores meteorológicos, geográficos, culturales, entre otros.

Independientemente del tipo del riesgo al que nos enfrentamos, se debe seguir realizando un análisis de la actividad de estos equipos para poder estudiar e implantar las modificaciones y actuaciones necesarias que garanticen un desarrollo seguro de la actividad profesional sanitaria: “sin rescatador no hay rescate”.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. OMS. Definición de emergencias de grado 3 y 2 de la OMS. https://www.who.int/hac/donorinfo/g3_contributions/es.
  2. A. Pacheco Rodríguez y otros. Servicios de Emergencia Médica Extrahospitalaria en España (I) Historia y Fundamentos preliminares. Emergencias. Vol 10. Nº3. España.
  3. España. Ministerio de la Presidencia. Real Decreto 836 de 2012, mayo 25, por el que se establecen las características técnicas, el equipamiento sanitario y la dotación de personal de los vehículos de transporte sanitario por carretera. Madrid: Boletín Oficial del Estado; 2012.
  4. Pacheco T, Garrosa E, López E y Robles JI. Atención psicosocial en emergencias. Evaluación e intervención en situaciones críticas. Madrid: Síntesis; 2012.
  5. Vidal González R, García Redondo E, Linares Masanet Y, Camús Jarques D. Necesidad de una condición física y resiliencia en los profesionales de las emergencias extrahospitalarias. Enfermería integral: Revista científica del Colegio Oficial de Enfermería de Valencia. Nº13; págs. 71-74.2016.
  6. 061 SALUD. Gobierno de Aragón [Internet].2019. Disponible en: https://www.aragon.es/-/sector-061-aragon.
  7. Consejería de Salud y Familias. Empresa Pública de Emergencias Sanitarias. Junta de Andalucía [Internet]. 2019. Disponible en: http://www.epes.es/?publicacion=avance-de-memoria-2018.
  8. JC Duperier Guerra, R Duperier Blanco. Riesgos evitables más frecuentes de la emergencia extrahospitalaria. Seguridad en catástrofes y emergencias. Revista decana de la protección y salud en el trabajo. Febrero 2015; 139: 24-31. Disponible en: http://www.seguridad-laboral.es/revistas/fsl/139/files/assets/basic-html/page-1.html
  9. España. Ministerio de la Presidencia. Real Decreto 1428/2003, de 21 de noviembre, por el que se aprueba el Reglamento General de Circulación para la aplicación y desarrollo del texto articulado de la Ley sobre tráfico, circulación de vehículos a motor y seguridad vial, aprobado por el Real Decreto Legislativo 339/1990, de 2 de marzo. Madrid: Boletín Oficial del Estado.2003. [última actualización publicada 29/12/2018]. Disponible en: https://www.boe.es/eli/es/rd/2003/11/21/1428/con/20181229
  10. A Hernández. Contaminación acústica. Webconsultas. Revista de salud y bienestar. 20 de marzo del 2019. Disponible en: https://www.webconsultas.com/belleza-y-bienestar/medioambiente
  11. Mitchell, J.T.; Dyregrov, A. Traumatic stress in disaster workers and emergency personnel. Prevention and intervention.1993
  12. Ferreira M. Salud mental en técnicos de emergencias sanitarias. Madrid. 16 de marzo del 2016. [Internet] Disponible en: https://24tes.blogspot.com/2016/03/salud-mental-en-tecnicos-de-emergencias.html
  13. Pacheco Tabuenca T, Garrosa Hernández E, López Valtierra E, Robles Sánchez JI. Atención psicosocial en emergencias. Evaluación e intervenciones en situaciones críticas. Ed Síntesis. Madrid. 2012.

 

ANEXOS EN PDF

Publique con nosotros

Indexación de la revista

ID:3540

Últimos artículos