AUTORES
- Sonia Palomo Agis. Servicio Aragonés de Salud, España.
- Aurora María Lecina Salinas. Servicio Aragonés de Salud, España.
- Blanca Vizcaíno Bricio. Servicio Aragonés de Salud, España.
- Esther Ayllón Mariscal. Servicio Aragonés de Salud, España.
- María del Carmen Quintero Ara. Servicio Aragonés de Salud, España.
RESUMEN
La soledad es un problema serio que afecta a muchos ancianos. La salud física y mental de estas personas se ve gravemente afectada por la soledad. En este artículo, se analiza cómo las enfermeras que trabajan en la comunidad pueden ayudar a detectar y abordar la soledad en los ancianos. También se estudia cómo las intervenciones de las enfermeras pueden mejorar la salud mental de estas personas.
La soledad es cuando una persona se siente insatisfecha con sus relaciones sociales. Afecta a alrededor del 43% de los adultos mayores. La soledad puede llevar a problemas de salud como depresión, ansiedad, pérdida de memoria y hasta la muerte prematura1,4. Las enfermeras que trabajan en la comunidad están en una posición ideal para ayudar a los ancianos. Pueden hacer cosas como prescribir actividades sociales, ofrecer apoyo emocional, fomentar redes de apoyo y usar tecnologías de comunicación7.
Las intervenciones de las enfermeras en la comunidad han demostrado reducir la soledad y mejorar la salud mental de los ancianos. Esto incluye disminuir los síntomas de depresión y mejorar la calidad de vida1,10. Sin embargo, hay algunos obstáculos que limitan la efectividad de estas intervenciones. Por ejemplo, las enfermeras pueden no tener la formación adecuada, no haber modelos de financiación adecuados y los servicios sociales y sanitarios pueden estar fragmentados1,7.
En conclusión, es importante fortalecer el papel de las enfermeras en la comunidad. Esto se puede lograr con programas de formación, protocolos estandarizados y políticas que reconozcan la soledad como un problema de salud. Se deben integrar estrategias de prevención y abordaje en los cuidados de atención primaria. De esta manera, se puede mejorar la salud y el bienestar de los ancianos.
PALABRAS CLAVE
Anciano, soledad, depresión, enfermería en salud comunitaria, prescripción social.
ABSTRACT
Loneliness is a serious issue that affects many older adults. The physical and mental health of these individuals can be significantly impacted by feelings of loneliness. This article examines how community nurses can help identify and address loneliness among older adults. It also explores how nursing interventions can improve their mental health and overall well-being.
Loneliness is defined as the subjective feeling of dissatisfaction with one’s social relationships. It affects approximately 43% of older adults. Loneliness can lead to a range of health problems, including depression, anxiety, cognitive decline, and even premature death1,4. Community nurses are in an ideal position to support older adults experiencing loneliness. They can implement interventions such as social prescribing, providing emotional support, promoting support networks, and facilitating the use of communication technologies7.
Community nursing interventions have been shown to reduce loneliness and improve the mental health of older adults. These interventions can help decrease symptoms of depression and enhance quality of life1,10. However, several barriers may limit their effectiveness. For example, nurses may lack adequate training, appropriate funding models may be unavailable, and health and social care services may be fragmented.
In conclusion, strengthening the role of community nurses is essential. This can be achieved through training programs, standardized protocols, and policies that recognize loneliness as a significant public health issue. Prevention and intervention strategies should be integrated into primary care services. In this way, the health and well-being of older adults can be significantly improved.
KEY WORDS
Aged, loneliness, depression, community health nursing, social prescribing.
DESARROLLO DEL TEMA
El envejecimiento de la población es un problema importante en el siglo XXI. Según la Organización Mundial de la Salud, para el año 2050, las personas mayores de 60 años serán el 22% de la población mundial. Esto significa que habrá más personas solas y más adultos mayores que sentirán soledad. Esto es un desafío para los sistemas de salud y servicios sociales en todo el mundo1.
La soledad y el aislamiento social son muy dañinos para la salud física y mental de las personas mayores. La Organización Mundial de la Salud dice que la conexión social es importante para la salud. Los países deben incluir estrategias de conexión social en sus políticas de salud. La soledad no deseada es cuando una persona no está satisfecha con sus relaciones sociales. El aislamiento social es cuando una persona no tiene suficientes contactos sociales. Aunque pueden ocurrir juntos, no siempre es así1.
Los estudios han demostrado que la soledad y el aislamiento social están relacionados con más enfermedades, muertes, uso de servicios de salud y menos bienestar en las personas mayores1,4. La soledad es un factor de riesgo para la depresión. La soledad y la depresión se influyen mutuamente. En Estados Unidos, aproximadamente el 43% de los adultos mayores se sienten solos4. La soledad también aumenta el riesgo de muerte en este grupo7.
En este contexto, las enfermeras comunitarias son fundamentales para atender a las personas mayores que se sienten solas. Las enfermeras, especialmente en la atención primaria, pueden identificar y abordar este problema porque tienen una relación de confianza con los pacientes y experiencia en cuidados holísticos y preventivos1,7. Las enfermeras de atención primaria pueden evaluar y responder a las necesidades complejas de las personas mayores. Por lo tanto, están en una buena posición para liderar intervenciones que fortalezcan las conexiones sociales de este grupo1.
Este artículo tiene como objetivo analizar el papel de las enfermeras comunitarias en la atención a la soledad no deseada en las personas mayores. También describe las intervenciones de las enfermeras disponibles y evalúa su impacto en la salud mental de las personas mayores, a través de una revisión de la evidencia científica disponible.
LA SOLEDAD NO DESEADA EN EL ANCIANO: CONCEPTUALIZACIÓN Y DIMENSIONES
Definición y tipos de soledad:
La soledad que no deseada se siente cuando hay una gran diferencia entre las relaciones sociales que deseamos tener y las que realmente vivimos1,4. Esto es distinto del aislamiento social, que simplemente se refiere a no tener suficientes contactos con otras personas1. La soledad puede manifestarse de dos maneras principales: la soledad emocional, que surge cuando nos falta alguien con quien tener una relación cercana, y la soledad social, que se siente cuando no tenemos un grupo de amigos o una comunidad que nos haga sentir parte de algo1,4.
En las personas mayores, la soledad puede deberse a muchos factores, como la pérdida de un ser querido, el retiro del trabajo, la disminución de la movilidad, problemas de salud, la reducción de amigos y familiares con quienes interactuar, y dificultades para acceder a recursos de la comunidad1,4. Las personas mayores pueden tener diferentes actitudes hacia hacer nuevas amistades, y estas actitudes pueden variar mucho1. Algunos profesionales de la salud han sugerido que es importante abordar la soledad en personas mayores antes de que sea demasiado tarde, por ejemplo, cuando se jubilan alrededor de los 65 años, en lugar de esperar hasta los 75 años o más.
Epidemiología de la soledad en la población anciana:
La soledad y el aislamiento social son problemas graves de salud pública en las personas mayores. En Estados Unidos, casi 1 de cada 4 adultos mayores de 65 años se sienten solos o aislados. Además, el 43% dicen sentirse solos4.
En Europa, las cifras son igualmente alarmantes. Se espera que el número de personas mayores que experimentan soledad aumente mucho en las próximas décadas1.
La pandemia de COVID-19 empeoró este problema. Las medidas de distanciamiento social afectaron especialmente a las personas mayores, que ya son más propensas al aislamiento1,7. Los desastres naturales también pueden dificultar la lucha contra la soledad, ya que rompen las redes de apoyo y los servicios comunitarios1.
IMPACTO DE LA SOLEDAD EN LA SALUD MENTAL DEL ANCIANO:
Depresión y soledad: una relación bidireccional:
La relación entre la soledad y la depresión en las personas mayores es un tema muy estudiado. Se ha demostrado que la soledad es un factor que puede aumentar el riesgo de depresión, ya la vez, la depresión puede empeorar la soledad en las personas mayores6,9. Esto significa que ambas condiciones están muy relacionadas y se influyen mutuamente. Por lo tanto, es importante encontrar soluciones que aborden ambos problemas al mismo tiempo.
La soledad y la depresión pueden deberse a cambios en la forma en que nuestro cerebro maneja el estrés, a patrones de pensamiento y comportamiento negativos, ya la falta de oportunidades para sentir amor y apoyo de los demás6,9. La depresión en las personas mayores a menudo se manifiesta de manera diferente a como lo hace en personas más jóvenes, con síntomas como dolores físicos, falta de interés en las actividades y problemas de memoria. Esto puede hacer que sea más difícil diagnosticar y tratar la depresión de manera efectiva.
Otras consecuencias en la salud mental:
Además de la depresión, la soledad no deseada en las personas mayores puede aumentar el riesgo de ansiedad, problemas de memoria, pensamientos suicidas y una disminución en la calidad de vida1,6,9. La soledad también puede llevar a un mayor uso de los servicios de salud, como visitas al médico, visitas a urgencias y hospitalizaciones1,4. Todo esto tiene un impacto significativo no solo en la persona, sino también en los sistemas de salud y en la sociedad en general.
La investigación ha demostrado que las personas mayores que se sienten solas tienen peores resultados en pruebas de memoria y pensamiento, un mayor riesgo de demencia y una mayor velocidad de deterioro cognitivo en comparación con aquellos que mantienen relaciones sociales satisfactorias1,4. La soledad también puede afectar la salud física, aumentando el riesgo de enfermedades del corazón, hipertensión y muerte prematura1,7.
ROL DE LA ENFERMERÍA COMUNITARIA EN LA ATENCIÓN A LA SOLEDAD:
La enfermera como agente de cambio en la comunidad:
La enfermería comunitaria juega un papel muy importante en identificar y ayudar a las personas mayores que se sienten solas. Las enfermeras de atención primaria son ideales para abordar este problema porque tienen una buena relación con sus pacientes y pueden ganar su confianza1,7. Los centros de salud son uno de los pocos lugares que visitan las personas mayores que se sienten solas, y las enfermeras suelen ser las personas en quienes confían1.
Las enfermeras comunitarias pueden evaluar la soledad durante las visitas médicas regulares. Utilizan herramientas especiales, como la Escala de Soledad de UCLA, para identificar a las personas mayores que están en riesgo1,10. Es importante considerar tanto la situación social como los sentimientos de la persona mayor. Cada persona es diferente, así que las enfermeras deben adaptar su enfoque a las necesidades y preferencias individuales1.
Competencias necesarias para el abordaje de la soledad:
Para ayudar eficazmente a las personas mayores que se sienten solas, las enfermeras comunitarias necesitan desarrollar habilidades específicas. Deben ser capaces de realizar entrevistas que les permitan entender las necesidades y sentimientos de cada persona. También necesitan saber cómo encontrar recursos en la comunidad que puedan ayudar.
Algunas de las habilidades importantes incluyen entrevista motivacional, enfoques basados en las fortalezas, planificación centrada en la persona y navegación por recursos comunitarios7.
La formación continua es clave para que las enfermeras puedan responder adecuadamente a las necesidades de las personas mayores. Los programas de desarrollo profesional deben incluir estas habilidades para que las enfermeras puedan conectar a las personas mayores con los servicios de salud y sociales que necesitan7.
INTERVENCIONES ENFERMERAS COMUNITARIAS:
Prescripción social liderada por enfermeras:
La prescripción social es una forma de ayudar a las personas mayores a superar la soledad. Esto se hace derivando a los pacientes a recursos y actividades comunitarias que no son médicas, pero que pueden mejorar su bienestar1,7. Las enfermeras de atención primaria están en una buena posición para liderar este tipo de intervenciones, ya que conocen a los pacientes y saben qué recursos hay en la comunidad1.
Un estudio en Australia exploró cómo las enfermeras de atención primaria pueden ayudar a las personas mayores a conectarse con su comunidad. La intervención incluía evaluar las necesidades de los pacientes, establecer objetivos y crear planes personalizados1. Las enfermeras actuaron como “conectoras de salud», integrando la intervención en su trabajo habitual y respondiendo a las necesidades de las personas mayores. Sin embargo, se encontró que factores como la financiación limitaban la sostenibilidad de la intervención1,7.
La prescripción social liderada por enfermeras se basa en la idea de que apoyar a las personas mayores para que desarrollen y mantengan conexiones sociales es importante para su salud. Esto se hace abordando las necesidades no médicas de las personas, como la falta de conexión social, y reconociendo que la salud está influenciada por factores sociales1,7.
Intervenciones psicosociales y de apoyo emocional:
Las intervenciones psicosociales son otro aspecto importante del trabajo de las enfermeras para ayudar a las personas mayores a superar la soledad. Esto incluye el acompañamiento emocional, la terapia de apoyo, la educación y el fomento de estrategias de afrontamiento10.
Un estudio en España evaluó un programa que combinaba intervenciones de enfermería con apoyo de especialistas en soledad, antropología social y psicología, y actividades en la naturaleza. El programa demostró que era posible abordar la soledad de manera integral y multidisciplinaria. La relación terapéutica entre la enfermera y la persona mayor es importante, ya que proporciona un espacio seguro para explorar emociones y encontrar recursos personales y comunitarios.
Fomento de redes de apoyo y participación comunitaria:
El fomento de redes de apoyo y la participación comunitaria son estrategias clave para combatir la soledad en las personas mayores. Las enfermeras comunitarias pueden ayudar a identificar recursos comunitarios, facilitar el acceso a grupos de apoyo y promover actividades intergeneracionales1,4.
La evidencia sugiere que las comunidades con mayor capital social tienen mejores resultados en salud, seguridad y compromiso cívico4. Las enfermeras pueden liderar intervenciones como programas comunitarios, apoyo entre pares y participación social asistida por tecnología4. El fortalecimiento de la infraestructura social es importante para la enfermería comunitaria4.
Tecnología y conectividad social:
La tecnología es una herramienta valiosa para abordar la soledad en las personas mayores, especialmente después de la pandemia por COVID-19. Las intervenciones asistidas por tecnología incluyen videollamadas, aplicaciones de mensajería, redes sociales y plataformas de participación virtual4.
Sin embargo, la brecha digital y las barreras de acceso a la tecnología siguen siendo desafíos importantes. Las enfermeras comunitarias pueden ayudar a identificar estas barreras, facilitar el acceso a dispositivos y formación, y evaluar la efectividad de las intervenciones tecnológicas. La tecnología puede ser una herramienta poderosa para combatir la soledad, pero es importante abordar los desafíos que limitan su alcance.
BARRERAS Y FACILITADORES PARA LA IMPLEMENTACIÓN DE INTERVENCIONES:
Factores a nivel individual:
Varios factores influyen en cómo abordamos la soledad en las personas mayores. La actitud de los ancianos hacia hacer nuevos amigos y aumentar sus conexiones sociales es muy importante1. Algunos pueden sentirse demasiado viejos para salir y conocer gente nueva. Otros pueden estar demasiado acostumbrados a sus hábitos y no querer cambiar sus patrones de relación social. Si han perdido a su cónyuge recientemente, también pueden estar menos dispuestos a participar en actividades sociales1.
Las prioridades de salud de cada persona pueden limitar su participación en intervenciones contra la soledad. Esto es especialmente cierto cuando las personas mayores enfrentan múltiples problemas de salud crónicos que necesitan atención inmediata. El apoyo familiar puede ayudar, mientras que la falta de apoyo o las actitudes negativas de los familiares pueden ser un obstáculo1.
Factores a nivel organizativo y sistémico:
En el ámbito de las organizaciones de salud, la cultura del centro de salud y cómo se integran las intervenciones en los flujos de trabajo normales son cruciales1,7. Los entornos de trabajo positivos donde las enfermeras se sienten valoradas y apoyadas facilitan la implementación exitosa de nuevas intervenciones. Por el contrario, si las iniciativas se ven como cargas adicionales sobre una carga de trabajo ya pesada, pueden generar resistencia y agotamiento entre los profesionales1,7.
A nivel sistémico, los modelos de financiación de la atención primaria son una barrera significativa. En muchos sistemas de salud, las actividades preventivas y los abordajes de las necesidades sociales no están bien remunerados. Esto limita la capacidad de las enfermeras para dedicar tiempo a estas intervenciones1,7. La infraestructura comunitaria fragmentada y los sistemas de transporte inadecuados también dificultan la implementación de intervenciones basadas en la conexión con recursos comunitarios1.
La evidencia muestra que, aunque las enfermeras de atención primaria tienen las habilidades, las relaciones terapéuticas y la voluntad para ofrecer cuidados holísticos centrados en la persona, su potencial se ve sistemáticamente limitado. El sistema prioriza las actividades agudas, médicas e inmediatamente facturables sobre los cuidados proactivos, sociales y complejos7.
IMPACTO DE LAS INTERVENCIONES ENFERMERAS EN LA SALUD MENTAL:
Evidencia sobre la efectividad de las intervenciones:
La información disponible muestra que los programas de enfermería en la comunidad ayudan a mejorar la salud mental de las personas mayores que se sienten solas. Los estudios demuestran que estos programas reducen la soledad y mejoran los síntomas de depresión, la calidad de vida y el bienestar emocional de los participantes1,4,10.
Los programas que incluyen varias actividades, como apoyo emocional, actividades en grupo y seguimiento personalizado, son más efectivos que los que solo se enfocan en una cosa1,4,10. Lo más importante es adaptar estos programas a las necesidades y preferencias individuales de cada persona mayor1,7.
Sin embargo, para que los resultados sean duraderos, es necesario seguir trabajando con las personas mayores y ayudarles a mantener los cambios que han hecho en su vida social. Los programas que incluyen seguimiento y refuerzo a largo plazo tienen mejores resultados que los que solo se realizan una vez10.
Aportaciones de las enfermeras a la salud mental del anciano:
Las enfermeras que trabajan en la comunidad ayudan a mejorar la salud mental de las personas mayores de varias maneras. Pueden detectar la soledad y sus consecuencias, implementar programas para reducir el aislamiento, derivar a las personas a recursos especializados si es necesario, y proporcionar apoyo continuo para ayudar a manejar los efectos negativos de la soledad1,4,7.
La relación que se establece entre la enfermera y la persona mayor es muy importante, ya que proporciona una conexión humana y una escucha atenta que puede ayudar a contrarrestar la sensación de soledad y abandono. Las enfermeras pueden seguir trabajando con las personas mayores a lo largo del tiempo, lo que les permite adaptar sus programas a las necesidades cambiantes de cada persona.
Al incluir la salud mental en los cuidados de enfermería para las personas mayores, y al abordar la soledad como un problema de salud importante, se puede mejorar significativamente la calidad de la atención geriátrica y proporcionar un enfoque más completo y centrado en la persona7.
CONCLUSIONES
La soledad es un problema grave para los ancianos. Afecta su salud mental y su bienestar en general. Las enfermeras que trabajan en la comunidad pueden ayudar mucho a reducir la soledad y mejorar la salud mental de los ancianos. Sin embargo, existen obstáculos que dificultan su trabajo.
Las enfermeras comunitarias son muy importantes porque conocen bien a sus pacientes y se preocupan por ellos de manera integral. Pueden ayudar a los ancianos a sentirse menos solos mediante la prescripción social, el apoyo emocional, el fomento de redes de apoyo y el uso de tecnologías de comunicación. Estas intervenciones pueden formar parte del trabajo diario de las enfermeras en atención primaria.
Para abordar la soledad de manera efectiva, se recomienda lo siguiente:
- Formar a las enfermeras sobre la soledad y cómo evaluar las necesidades sociales de los ancianos7.
- Crear protocolos para detectar la soledad en las valoraciones de enfermería, utilizando instrumentos validados1,7.
- Asegurarse de que las enfermeras comunitarias tengan los recursos necesarios para realizar su trabajo, incluyendo modelos de financiación adecuados1,7.
- Fomentar la colaboración entre los servicios de salud, los servicios sociales y las organizaciones comunitarias para ayudar a las enfermeras a conectar a los ancianos con los recursos disponibles1,7.
- Realizar investigaciones sobre las intervenciones enfermeras en la soledad para proporcionar evidencia sólida para la toma de decisiones.
- Involucrar a los ancianos en el diseño y evaluación de las intervenciones para asegurarse de que respondan a sus necesidades y preferencias1,4.
- Fortalecer el papel de las enfermeras comunitarias en la atención a la soledad es fundamental para mejorar la salud mental y el bienestar de los ancianos. La evidencia disponible apoya esta aproximación, y es necesario que los profesionales, las instituciones y los responsables políticos se comprometan a hacer realidad el potencial de las enfermeras como agentes de cambio en la comunidad.
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