AUTORES
- Lucía Quintilla Campodarve. Graduada en enfermería. Enfermera en el Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza.
- Inés Peralta Nicolás. Graduada en enfermería. Enfermera en el Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza.
- Diego Klaas Fábregas. Graduado en enfermería. Enfermero en el Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza.
- Paula Sánchez Acereda. Graduada en enfermería. Enfermera en el Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza.
- Miguel Alcalá Galve. Graduado en enfermería. Enfermero en el Hospital Universitario Miguel Servet.
- Laura Pilar López López. Graduada en enfermería. Enfermera en el Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza.
RESUMEN
La resistencia antimicrobiana tiene un impacto creciente en la salud pública y global debido a la inefectividad de los medicamentos contra microorganismos como bacterias, virus, hongos y parásitos. Un ejemplo crítico es el Staphylococcus aureus resistente a meticilina (SARM). Consiste en una bacteria que puede derivar en infecciones muy graves y costosas, especialmente en hospitales. La colonización y transmisión de SARM se facilita por la presencia de heridas, cuerpos extraños, y la presencia de personal o pacientes colonizados. El tratamiento incluye antibióticos tópicos y sistémicos, además de medidas de prevención como el aislamiento de pacientes y el lavado frecuente de manos. La prevención también implica la desinfección de ambientes y la cobertura de heridas.
PALABRAS CLAVE
SARM, resistencia antimicrobiana, infección nosocomial. prevención, tratamiento antibiótico.
ABSTRACT
Antimicrobial resistance has an increasing impact on public and global health due to the ineffectiveness of medications against microorganisms such as bacteria, viruses, fungi, and parasites. A critical example is Methicillin-resistant Staphylococcus aureus. This bacterium can lead to very serious and costly infections, particularly in hospitals. MRSA colonization and transmission are facilitated by the presence of wounds, foreign bodies, and colonized healthcare personnel or patients. Treatment includes topical and systemic antibiotics, along with preventive measures such as isolating patients and frequent hand washing. Prevention also involves disinfecting environments and covering wounds.
KEY WORDS
MRSA, antimicrobial resistance, nosocomial infection, prevention, antibiotic treatment.
DESARROLLO DEL TEMA
La resistencia antimicrobiana o farmacorresistencia es aquella en la que se producen una serie de cambios en los microorganismos (bacterias, virus, hongos o parásitos), lo cual conlleva a que los medicamentos utilizados para el tratamiento de las infecciones dejen de ser eficaces 1.
Este fenómeno ha provocado una gran preocupación en las últimas décadas a nivel mundial debido al incremento de las infecciones producidas por estos microorganismos, ya que pueden tener consecuencias mortales y un aumento de la transmisión hacia otras personas, generando grandes costes a los sistemas de salud1,2.
El Staphylococcus aureus es una bacteria común presente en la piel y en las mucosas en el 20-30 % de las personas sanas. La mayor parte del tiempo es inofensivo, sin embargo, la gravedad de sus cepas varía en formas leves como infecciones locales de la piel y de heridas, y otras más graves como infecciones invasivas, relacionándose con una gran morbilidad y riesgo de muerte2,3.
Ciertas cepas de S. aureus pueden desarrollar resistencia a los antibióticos betalactámicos como es la penicilina, que se utilizan de manera generalizada para tratar las infecciones. Estas cepas se conocen como Staphylococcus Aureus resistente a meticilina o SARM1,3.
El SARM fue considerado en 2017 por la OMS una de las 12 familias de bacterias más peligrosas para la salud debido a su resistencia a antibióticos. Se ha descrito como el principal agente causal de bacteriemia nosocomial en Norteamérica y Latinoamérica, y como la segunda causa de bacteriemia en hospitales en Europa, con un 75 % de casos en pacientes con catéter venoso central y un 25 % de pacientes con fístula arteriovenosa. Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) estiman que cada año se presentan más de 80.000 infecciones agresivas por SARM y 11.000 muertes relacionadas con esta bacteria, solamente en los Estados Unidos1,3.
La infección por SARM puede ser de dos tipos: el adquirido en la comunidad en pacientes que han tenido contacto directo con personas infectadas o con la propia bacteria; y la infección hospitalaria, considerada como una infección nosocomial relacionada con la atención médica por el contacto con los fómites y las manos del personal de salud contaminado2,3.
Por esta razón, la generación de información actualizada sobre la resistencia a los fármacos, los mecanismos de evasión de la barrera inmunológica y la invasión celular que emplean las bacterias cuando entran al huésped, aportan de manera significativa al manejo oportuno de este tipo de infecciones, lo que mejora la calidad de atención en salud de la población que las padecen3.
EPIDEMIOLOGÍA:
El Staphylococcus aureus forma parte de la flora comensal mucocutánea de las personas. La colonización de esta bacteria comienza al nacer, es máxima en adultos y disminuye en ancianos. Se estima que el 30% de las personas son portadores de forma prolongada, el 50% de forma intermitente y el 20% nunca llega a colonizarse4.
La colonización está favorecida por la presencia de cuerpos extraños, lesiones persistentes de la superficie mucocutánea como úlceras o dermatitis y por punciones frecuentes como en diabéticos insulinodependientes, en pacientes sometidos a hemodiálisis o en adicciones a drogas por vía parenteral. La tasa de colonización es también mayor en pacientes hospitalizados (25-45%) y en el personal sanitario (50-70%)4.
El reservorio del S. Aureus es el vestíbulo nasal, ya que el alto contenido en ácidos grasos teicoícos favorece su adherencia y persistencia. Desde el vestíbulo nasal pasa a la piel, sobre todo a zonas húmedas como las regiones axilar y perineal, y las mucosas nasofaríngea, rectal y vaginal. El Staphylococcus aureus puede pasar a fómites y alimentos del entorno a través el hombre donde persiste un tiempo prolongado debido a su resistencia a la desecación4,5.
La mayoría de infecciones por SARM se originan en el ámbito hospitalario. Para que un paciente sea colonizado por SARM se debe establecer la cadena epidemiológica de transmisión nosocomial que consta de varios eslabones:
- Introducción del SARM en el hospital, normalmente a través de un paciente colonizado procedente de otro centro sanitario.
- Establecimiento de un reservorio, que puede estar constituido por pacientes, personal sanitario y ambiente inanimado (objetos como estetoscopios, esfingomanómetros, o muebles de la habitación de un paciente colonizado)
- Existencia de un mecanismo de transmisión eficiente, habitualmente las manos del personal sanitario (infección cruzada). También puede producirse por vía aérea, en los pacientes intubados, o por proximidad con pacientes con neumonía.
- Un huésped con factores de riesgo como son: estancia hospitalaria prolongada más de diez días (especialmente en unidades de cuidados intensivos), el tratamiento prolongado con antibióticos de amplio espectro, la presencia de enfermedades subyacentes graves, el uso de catéteres intravenosos, sondas urinarias o traqueostomías y la cirugía y heridas quirúrgicas 4 5.
La medida más eficaz para el control de las infecciones por SARM en los centros sanitarios es el aislamiento de contacto del paciente colonizado por S. Aureus. Entre las precauciones habituales se encuentran el lavado de las manos antes y después de cualquier contacto con estos enfermos, y el empleo de barreras que eviten el contacto con fluidos o sangre, como guantes de un solo uso y bata 5.
DIAGNÓSTICO:
No existe un único método para la detección de todos los tipos de resistencia a meticilina. Los métodos tradicionales se basan en el conocimiento de que la temperatura (30-35ºC), osmolaridad (2-4% de NaCl), tiempo de incubación (24-48 h) y densidad del inóculo, son factores críticos para la detección óptima de las cepas heterorresistentes6 ,7.
Las muestras para analizar son tomadas de secreciones nasales, de una herida, de sangre o de orina 8. Las fosas nasales son el lugar más frecuente de colonización. Se analiza en el laboratorio. Se coloca en una placa de nutrientes que estimula el crecimiento bacteriano. La bacteria tarde 48 horas en crecer, por ello, hoy en día se están estudiando otros métodos diagnósticos que detectan el ADN de las cepas en cuestión de horas8.
Existe una prueba molecular, que se realiza con hisopos nasales, que puede detectar las bacterias del SARM en apenas cinco horas9.
Estas pruebas diagnósticas no requieren ningún tipo de preparación9.
TRATAMIENTO:
Existe un tratamiento descolonizador que consiste en la higiene corporal con solución antiséptica y la administración de antibióticos tópicos y/o sistémicos. No se pautará tratamiento de forma rutinaria a todos los pacientes, solamente si existe riesgo de transmisión, en situaciones de brote o en pacientes de alto riesgo10.
Se descartará la descolonización nasal en aquellos pacientes con cuerpos extraños que puedan favorecer la colonización crónica como son la sonda nasogástrica, los tubos endotraqueales o traqueotomía. También en pacientes con heridas abiertas10.
Si existe infección en varias localizaciones se deberá combinar tratamiento tópico y sistémico.
El tratamiento tópico consiste en la aplicación, en ambas fosas nasales, de pomada de mupirocina al 2% o ácido fusídico al 2%, cada 8 horas, durante 5 días. Antes de iniciar tratamiento tópico se deben realizar pruebas de sensibilidad a la mupirocina y al ácido fusídico. No se pautarán más de dos ciclos de tratamiento descolonizador por paciente. En cuanto tratamiento sistémico, el antibiótico utilizado por excelencia es la vancomicina9,10.
En algunos casos, es probable que se tenga que recurrir a una cirugía de urgencia para extraer forúnculos grandes (abscesos) en coadyuvancia con antibioterapia9.
Las infecciones por SARM son más difíciles de tratar si se presentan en pulmones, sangre o en pacientes inmunodeprimidos o con patologías previas9.
MEDIDAS DE PREVENCIÓN:
En el hospital, a menudo es necesario aislar a las personas infectadas o colonizadas por Staphylococcus aureus resistente a la meticilina como una medida de prevención. Es posible que se requiera que los visitantes y los trabajadores del cuidado de la salud usen vestimenta protectora. Las principales medidas de prevención son las siguientes7:
- Lávate las manos. El lavado manos sigue siendo la mejor defensa contra los gérmenes, por lo menos, 20 segundos, con especial importancia en los espacios interdigitales de los dedos.
- Mantén las heridas cubiertas. En caso de que el paciente o el trabajador tenga raspaduras y cortes limpios, se deberán cubrir con vendas limpias y secas hasta que se curen. El pus de las lesiones infectadas puede contener Staphylococcus aureus, y al mantener las heridas protegidas puedes evitar que las bacterias se propaguen.
- No compartas tus artículos personales. Evitar compartir artículos personales, como toallas, sábanas, afeitadoras, ropa y equipo deportivo ya que la infección por Staphylococcus aureus se propaga a través de objetos contaminados y del contacto directo.
- Dúchate después de haber tenido contacto con una persona infectada.
- Desinfecta la ropa de cama. Si tienes un corte o una llaga, lava las toallas y la ropa de cama en el lavarropas en la configuración de agua más caliente (con agregado de lejía, de ser posible), y sécalas con una secadora por aire caliente. Si estás en contacto con un paciente con SARM se deberá lavar la ropa nada más se cese el contacto con el paciente.
Finalmente es importante que se desinfecten y se limpien adecuadamente las habitaciones, las superficies y los equipos del hospital, así como los artículos de lavandería7.
CONCLUSIONES
El artículo expone de manera profunda los desafíos que representa la resistencia antimicrobiana, poniendo un énfasis particular en el Staphylococcus aureus resistente a la meticilina (SARM), un patógeno que ha evolucionado hasta convertirse en una amenaza significativa para la salud pública. Se resalta que la resistencia a los antimicrobianos, especialmente en el caso del SARM, ha socavado la efectividad de tratamientos que históricamente eran eficaces, como los antibióticos betalactámicos, lo que conlleva graves implicaciones tanto en el ámbito hospitalario como en la comunidad en general.
El SARM es responsable de una amplia gama de infecciones. La preocupación principal radica en su capacidad para resistir el tratamiento con antibióticos comunes, lo que no solo complica el manejo clínico de los pacientes, sino que también incrementa el riesgo de transmisión dentro de los entornos hospitalarios y en la comunidad.
Otro aspecto crítico que el artículo destaca es la complejidad en el diagnóstico y el tratamiento del SARM. A pesar de los avances en las técnicas moleculares que permiten una detección más rápida, el tratamiento continúa siendo un desafío.
El artículo también enfatiza la necesidad de una prevención rigurosa, especialmente en entornos hospitalarios donde la propagación del SARM es más crítica. Las medidas de control de infecciones, como la higiene adecuada de manos, el uso de equipos de protección personal y el aislamiento de los pacientes infectados, son fundamentales para mitigar la transmisión.
En resumen, las conclusiones del artículo apuntan a la urgencia de abordar la resistencia antimicrobiana como un problema global, con implicaciones no solo médicas, sino también económicas y sociales. Se requiere un enfoque multidimensional que combine investigación, desarrollo de nuevos antibióticos y estrategias de prevención efectivas, tanto en el ámbito clínico como comunitario, para controlar la expansión del SARM y otras bacterias resistentes. La resistencia antimicrobiana es un desafío en constante evolución, y su manejo exitoso dependerá de la capacidad global para adaptarse a este escenario y desarrollar respuestas rápidas y eficaces.
BIBLIOGRAFÍA
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