Seguridad en el paciente quirúrgico

15 septiembre 2024

 

AUTORES

  1. Mª del Rocío Abreu Rubiño. Enfermera Hospital Ntra. Sra. De Gracia, Zaragoza.
  2. Cristina Caballero García. Aux. Administrativo, Hospital Ntra. Señora de Gracia, Zaragoza.
  3. Ana Cristina Lasheras Ginés. Enfermera, Hospital Lozano Blesa, Zaragoza. 
  4. Piedad Fleta Cubero. Celadora, Hospital Ntra. Sra. De Gracia, Zaragoza.
  5. Cornelia Estefanía Calle Calle. TCAE, Hospital Ntra. Sra. De Gracia, Zaragoza.
  6. Lucas Coscolín Gaspar. Celador, Atención Primaria Sector II, Zaragoza. 

 

RESUMEN

La seguridad en cirugía constituye, en la actualidad, un problema de salud pública ya que es muy utilizada dentro de la atención sanitaria y conlleva un alto potencial de daño asociado. Es muy importante que las intervenciones quirúrgicas se desarrollen sin complicaciones, ni fallos humanos o errores en el sistema. Este hecho cobra importancia en estos tiempos actuales de cambio continuo en el sector sanitario, convirtiéndose la seguridad del paciente en uno de los aspectos más valorados de la calidad asistencial.

PALABRAS CLAVE

Seguridad, intervenciones quirúrgicas, cirugía, enfermería.

ABSTRACT

Safety in surgery currently constitutes a public health problem since it is widely used in healthcare and carries a high potential for associated harm. It is very important that surgical interventions are carried out without complications, human failures or errors in the system. This fact becomes important in these current times of continuous change in the healthcare sector, with patient safety becoming one of the most valued aspects of healthcare quality.

KEY WORDS

Safety, surgical interventions, surgery, nursing.

INTRODUCCIÓN

La cirugía es el motivo principal por el que muchos pacientes ingresan en el hospital tanto en España como en los países occidentales desarrollados. Se estima que al año se realizan 4.221.922 actos quirúrgicos en los hospitales españoles. La frecuentación quirúrgica en España fue en 2023, de 95,7 por mil habitantes, siendo de 49,6 por mil habitantes para las intervenciones quirúrgicas con hospitalización, y de 22,7 por mil habitantes para las intervenciones de Cirugía Mayor Ambulatoria.

Los pacientes intervenidos de alguna cirugía valoran positivamente el resultado, la información prestada, el trato y la competencia de los profesionales. Se conoce que carencias de información en el seguimiento postquirúrgico producen insatisfacción al paciente.

En los últimos tiempos, la seguridad del paciente, es uno de los aspectos más valorados de la calidad asistencial tanto para los profesionales como para los usuarios, entendiéndose seguridad del paciente, los esfuerzos para reducir el riesgo, para tratar y reducir los incidentes y accidentes que pueden afectar negativamente a los consumidores de salud.

Algunos estudios han analizado la percepción sobre la seguridad clínica y los errores clínicos de los europeos. Un 37% de los españoles creen que es probable ser víctima de un error clínico. En otros estudios, entre el 6 y el 42% de encuestados afirman haber sido víctimas de algún error, dependiendo de la pregunta, el período considerado y si se incluía como víctimas a familiares directos.

Analizar los errores clínicos desde el punto de vista del paciente, no es fácil, por la dificultad que éste tiene para diferenciarlos de las complicaciones del tratamiento o los efectos secundarios.

Los efectos no deseados secundarios a la atención sanitaria son una causa de elevada morbilidad y mortalidad en todos los sistemas sanitarios desarrollados.

En los últimos años se está priorizando en las políticas de calidad de los sistemas sanitarios para mejorar la seguridad de los pacientes y se han adoptado diferentes estrategias por parte de ciertos organismos internacionales (UE, OMS OCDE, etc.) para tratar los eventos adversos relacionados con la asistencia sanitaria, y así mejorar la seguridad de los pacientes1.

La OMS aborda la seguridad de la atención al paciente quirúrgico, bajo su lema «La cirugía segura salva vidas», mediante la lista de comprobaciones, que también es conocida como checklist o lista de verificaciones quirúrgicas y que consiste en un formulario con una serie de ítems que se comprobarán antes de cada acto quirúrgico. Con ella se pretende mejorar la seguridad de las intervenciones quirúrgicas y reducir los efectos adversos evitables2.

Para la implantación del listado de comprobación en los centros, es importante que la gerencia y/o coordinador quirúrgico apoye e impulse el proyecto, designe un líder en cada hospital, así como personal, material, base de datos para estudios estadísticos y determine la persona encargada de realizar los controles de seguridad de la lista de comprobación durante una operación o procedimiento quirúrgico que cuente con la autoridad reconocida por parte del equipo quirúrgico o médico dentro de los profesionales implicados (servicios quirúrgicos y médicos, anestesia y enfermería).

Se ha comprobado por distintos estudios, que una gran proporción de los efectos adversos relacionados con el procedimiento quirúrgico son debidos a distintas causas: la complejidad de esos procedimientos en sí mismos, el trabajo contrarreloj, participación de muchos profesionales, uso de tecnologías…

El quirófano es la zona en la que se producen con más frecuencia los efectos adversos debido a problemas de comunicación, falta de información, sobrecarga de trabajo e indefinición de tareas2.

Al tener personal eventual en la unidad tenemos que tener en cuenta que no conocen el protocolo y por lo tanto, debemos explicarlo para evitar errores. Los procedimientos incorrectos (sitio equivocado, órgano equivocado, lugar equivocado, implante equivocado o persona equivocada) son poco frecuentes pero no raros. Eso sí, son evitables y uno de los factores que contribuyen a los errores es la falta de un proceso estandarizado y al grado de automatización del personal.

Como medidas contra esos efectos adversos, están, el desarrollo y utilización de buenas prácticas y recomendaciones basadas en la evidencia científica, promoción de una comunicación eficaz en el equipo, implicación del paciente en su seguridad y la realización sistemática de las verificaciones necesarias para evitar errores, a fin de mejorar la seguridad del paciente quirúrgico, evitando cometer errores a la hora de intervenir al paciente3.

 

OBJETIVO

Describir estrategias para mejorar la seguridad del paciente quirúrgico, así como mejorar la calidad de la atención y la continuidad de los cuidados.

MATERIAL Y MÉTODO

Se ha realizado una revisión bibliográfica en bases de datos científicas (PubMed, Cuiden, Scielo y Cochrane) utilizando como términos clave anteriormente descritos. Además, se realizó una revisión en la revista de Calidad Asistencial y en diferentes buscadores especializados de Internet. Durante la revisión se admitieron aquellos artículos publicados en los últimos 15 años, asegurando una evidencia actualizada.

RESULTADOS

De acuerdo con lo expuesto anteriormente podemos reseñar diferentes campos importantes para conseguir una adecuada seguridad del paciente en el bloque quirúrgico a lo largo de su estancia en el mismo4:

a) Comunicación efectiva en quirófano.

La seguridad en el quirófano requiere una participación multidisciplinaria. Los equipos quirúrgicos habitualmente se enfrentan a los desafíos impuestos por el sofisticado instrumental que utilizan, por la necesidad de transmitir rápidamente información crítica, por la naturaleza cambiante de la condición del paciente y por la incertidumbre inherente a toda cirugía.

Una de las formas para poder establecer y apoyar una adecuada cultura comunicacional incluye la facilitación del acceso del personal a los responsables de la organización, la eliminación o el aplanamiento de las jerarquías entre los miembros y el estímulo para el trabajo en equipo.

b) Prevención y actuación ante la ansiedad del paciente quirúrgico.

La ansiedad es una reacción compleja de la persona frente a situaciones y estímulos potencialmente peligrosos, o en muchos casos percibidos como cargados de peligro. La cirugía es percibida como agente estresante importante, si estas dos situaciones las unimos nos encontramos ante un problema que debemos solucionar y que podemos resolver desde una perspectiva biopsicosocial. Una mejor preparación psicológica del paciente consiste en facilitar la información y apoyo psicológico en todo el proceso quirúrgico y sobre que sensaciones va a experimentar, equilibra las características estresantes de la cirugía, disminuyendo así el nivel de ansiedad del individuo.

c) Prevención de la infección nosocomial.

Cuidados de enfermería en cuanto a mantenimiento de higiene y esterilidad en el área quirúrgica. En una institución hospitalaria o ambulatoria, donde el contacto con los enfermos es constante, directa o indirectamente, la higiene es el punto clave que hay que cuidar hasta el más mínimo detalle. El aseo personal y la limpieza en los trabajadores sanitarios es de tal importancia que su descuido puede conllevar la transmisión de gérmenes patógenos. Debemos señalar que el área quirúrgica es una zona de especial riesgo para la adquisición de una infección hospitalaria, por cuanto supone de instrumentación, manipulación y de ruptura de barreras naturales del enfermo, por lo que resulta de especial importancia el cumplimiento de las normas higiénicas en esta zona. Es esencial el lavado de manos quirúrgico, factores ambientales (como la calidad del aire y ventilación y la limpieza del equipamiento), la eliminación del vello, profilaxis antibiótica y de endocarditis bacteriana.

d) Prevención de errores en la localización del área quirúrgica, en el tipo de procedimiento o en la identificación del paciente.

e) Prevención del riesgo anestésico e intraoperatorio. Prevención de complicaciones ante la colocación de paciente en la mesa quirúrgica (las intervenciones quirúrgicas precisan para su correcta realización de distintas posiciones en la mesa de operaciones, para ello, es de vital importancia el que conozcamos todas las posiciones así como los diferentes dispositivos o apliques necesarios para conseguir un correcto posicionamiento del paciente), prevención de la hipotermia en el periodo perioperatorio (la monitorización de la temperatura durante el acto anestésico permite la detección precoz de hipotermia y puede facilitar el control térmico durante y después del procedimiento quirúrgico), prevención de la hipertermia maligna, manejo de la vía aérea difícil, tratamiento de la reanimación cardiopulmonar,…

f) Prevención de trombosis venosa profunda y gestión de la anticoagulación/ antiagregación.

g) Gestión de fármacos y fluidos, prevención de errores de medicación, gestión de hemoderivados.

La seguridad del paciente se puede contemplar como la ausencia, prevención o minimización del daño producido por el proceso de atención sanitaria. Se deben instaurar buenas prácticas que disminuyan la probabilidad de aparición de eventos adversos, se debe fomentar la cultura de la seguridad del paciente entre los profesionales y los propios pacientes, la formación en la detección de errores, su registro sistemático, el análisis de la información recogida y la conversión de ésta en conocimiento útil para lograr la mejora continua de los servicios, ya que como dice

L. Donaldson: Ocultar los errores es imperdonable. No aprender de ellos no tiene perdón. Por todo ello se proponen unas estrategias de mejora, estrategias para mejorar la seguridad del paciente quirúrgico.

Un reto importante en los sistemas de salud es mejorar la calidad de la atención y para ello el único camino efectivo para lograrlo es establecer medidas de seguridad y para ello se propone:

  • Crear la cultura de la seguridad entre el personal de salud, para ello se debe motivar al equipo de salud a no dañar al paciente.
  • Cultivar la cultura de la humildad y los distintos profesionales ser capaces de reconocer sus errores, ya que el miedo y la culpabilidad son los principales oponentes a vencer.
  • Crear la cultura de trabajo en equipo, lo cual requiere un compromiso de trabajo inter y multidisciplinario con responsabilidades compartidas. Un equipo interdisciplinar es un grupo de profesionales de distintas disciplinas que tienen un objetivo común y que trabajan por y para la consecución del mismo, aportando cada uno sus conocimientos teórico-prácticos específicos de su profesión.
  • Desarrollar la cultura de comunicación abierta y directa de manera que esta incluya al paciente, familia, otros profesionales involucrados y a las autoridades hospitalarias y gubernamentales. Debemos apostar por una visión integral del ser humano (biopsicosocial), la comunicación entre terapeuta y paciente no es un añadido sino una parte integrante esencial básica del proceso terapéutico. De forma general, algunas indicaciones para mejorar la comunicación con el paciente son: realizar una escucha activa; explorar cuáles son sus creencias, opiniones y expectativas sobre su situación o enfermedad; mostrar empatía, ofrecer una adecuada retroalimentación y reforzar cuando sea necesario; facilitar la expresión de los sentimientos evitando que se produzca desbordamiento emocional y potenciando la sensación de confianza; ofrecer la información con claridad (emplear un lenguaje sencillo, evitando jerga técnica o eufemismos); permitir que el paciente participe en el proceso de toma de decisiones; formular las instrucciones en términos concretos y específicos, evitando palabras con connotaciones negativas. Promover la retroalimentación, mediante recogida de información de múltiples fuentes, incluyendo encuestas a pacientes, familiares y profesionales, grupos focales, observación directa y quejas de pacientes y personal. La comunicación se ha relacionado positivamente con los resultados de salud (evaluados de forma objetiva y subjetiva), con la calidad de la asistencia sanitaria, con la comprensión y el recuerdo de las recomendaciones terapéuticas, con la adherencia al tratamiento y con la satisfacción del paciente. Confrontar el comportamiento irritante (aquel que altera el funcionamiento tranquilo del equipo en quirófano), promoviendo la resolución de conflictos, e implementando políticas de «tolerancia cero» a este tipo de comportamientos. Es necesario favorecer la comunicación intrahospitalaria (entre unidades) asegurando la continuidad de cuidados, evitando brechas en ese continuo que debe ser la atención a nuestros usuarios.
  • Implementar diferentes cursos o talleres de formación sobre seguridad en el paciente quirúrgico (posición de los pacientes, nuevo aparataje, nuevos estrategias de intervención, administración de fármacos y hemoderivados, seguridad del paciente y gestión de riesgos sanitarios.
  • Crear la cultura del aporte voluntario de errores, desarrollando un sistema confidencial para señalar infracciones a la seguridad o errores, sin penalizar a los profesionales.
  • Crear un comité de seguridad en todos los hospitales.
  • Favorecer la cultura del tutelaje para cualquier procedimiento que involucre una nueva tecnología en el paciente quirúrgico, apoyado en educación y entrenamiento adicional.

 

CONCLUSIÓN

Pensamos que el aspecto de la seguridad del paciente es algo que debe estar siendo revisado constantemente, no sólo por los avances constantes que se dan en las ciencias sanitarias, sino para hacernos mejorar como profesionales al adoptar un punto de vista más empático con respecto a nuestros pacientes.

Nuestra estrategia de actuación pretende demostrar que es una medida eficaz para aumentar la seguridad del paciente quirúrgico, del mismo modo que supondría una reducción del coste económico, ya que disminuye la estancia hospitalaria, el riesgo de infección quirúrgica y otras complicaciones postoperatorias y a su vez aumenta el grado de confort y satisfacción del paciente.

Creemos que estas pautas son fácilmente aplicables, ya que no suponen cambios importantes dentro de la rutina de cuidados al paciente quirúrgico por parte de enfermería. Debemos comprometernos en mejorar la calidad de cuidados durante todo el proceso quirúrgico.

Por ello, el personal de enfermería, atenderá a los pacientes antes de la intervención, para así informar a los pacientes y familiares sobre el proceso quirúrgico que van a pasar, respondiendo todas sus dudas, cuidados post-quirúrgicos, comprobando sus antecedentes médicos y alergias.

Por supuesto, tras el alta también les informaremos de todos los cuidados post-operatorios, les enseñaremos cómo hacerlo, les enseñaremos a identificar precozmente posibles complicaciones y signos de infección si hubiese, para que acudan inmediatamente a un centro sanitario. Les daremos por escrito hojas informativas sobre lo que les hemos explicado para que lo consulten en caso de dudas.

La comunicación es un elemento fundamental en la práctica enfermera, el saber escuchar y comprender al paciente y familia, interpretar gestos, miradas y darse cuenta de si la información que se está dando es comprendida o por el contrario no la entienden. Este proceso es fundamental para la seguridad del paciente, es lo que nos asegura la continuidad del cuidado correcto y evita errores de medicación, pautas de cuidado, jugando un papel fundamental en la calidad de vida y la satisfacción de las personas en general, y en los enfermos y sus familiares en particular, estableciendo la diferencia entre una asistencia sanitaria eficaz e ineficaz.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Haynes AB, Weiser TG, Berry WR, Lipsitz SR, Breizat AH, Dellinger EP et al. A Surgical Safety Checklist to Reduce Morbidity and Mortality in a
  2. La cirugía segura salva vidas Segundo reto mundial por la seguridad del paciente WHO/IER/PSP/2008.07.Organización Mundial de Salud, 2018.
  3. Sánchez, E. Modelos EFQM y Calidad Asistencial. Revista de Calidad Asistencial. Año 2012. Número 17. Páginas 64-66.
  4. Ministerio de Sanidad y Política Social. Bloque quirúrgico. Estándares y recomendaciones. Informes, estudios e investigación 2009. Madrid, 2010.

 

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